Por un aprobado

Original


Con mano temblorosa sacó el papelito en que tenía la respuesta a la pregunta más importante del examen. La puso debajo del folio de respuestas y comenzó a copiar todo lo rápido que pudo. Logró ocultarla de los ojos del profesor antes de que le pillara gracias a sus reflejos.
Cuando el hombre pasó de largo, volvió a levantar la hoja y a copiar. Entoncs se detuvo al sentir algo extraño en su espalda. Una mirada. Y de inmediato supo a quién pertenecía.

- Quizá debería corregir la ortografría de sus… “apuntes de apoyo”… - dijo una suave voz en su oído – Al transcribirlos también transcribe los errores – deglutió con esfuerzo.
- Al pasarlos corrijo su ortografía, profesor… - murmuró. Miró a su alrededor, notando que nadie se había percatado de lo sucedido – Por favor, no me suspenda… - suplicó – Sólo ha sido una pregunta…
- ¿Por qué no debería suspenderle? Está copiando… eso supone un cero. Sin más – respondió el hombre, muy bajito, en su oído.
- A… al menos… deme otra oportunidad… pero por favor, no puedo suspender este examen – notó cómo le ardían los ojos.
- ¿Una oportunidad más? Ya ha tenido esta – cogió el examen, pero el chico lo sujetó – Suéltelo, señor Edwards…
- Haré lo que sea necesario… - suplicó, a punto de llorar.
- Después hablaremos de esto, pero ahora suelte esos papeles y salga del aula – su voz, dura, no admitía réplica y el chico soltó los papeles. Recogió furioso sus cosas, para después salir del aula dando un portazo.


Cuando acabó la hora de examen, volvió a entrar en el aula y esperó a que todos sus compañeros salieran. El profesor le miró y le indicó que podía acercarse a él. Caminó despacio mientras el último de sus compañeros salía del aula y le miró con arrepentimiento.
- No diga nada, señor Edwards – dijo antes de que el chico pudiera hablar – Me ha decepcionado. Y mucho – el profesor guardó unos papeles en una carpeta – No esperaba que en mi examen sacara esto – tiró los papelitos al suelo delante de él.
- Yo… - dijo con un hilo de voz – No pude estudiar, eso lo hice anoche, apena he dormido y… - dio un paso hacia él – Por favor, se lo suplico, deme otra oportunidad, juro que no le defraudaré – los ojos se le llenaron de lágrimas. El profesor suspiró.
- No sería justo para tus compañeros, Mark…
- Tampoco es justo para mí que sólo haya podido estudiar una noche – el profesor le miró con sorpresa - He faltado el último mes por que he tenido que trabajar doble turno… - sacó un papel justificante firmado por su jefe – Por eso no he podido estudiar… mis compañeros no me avisaron, no hablo con nadie y… nadie se preocupó por saber de mí… - murmuró, aun sabiendo que podía sonar a excusa mala – Por eso he tenido que leer… - el profesor leyó el papel y se lo devolvió.
- Debo entregar las notas mañana por la mañana. No hay tiempo para hacer un examen – Mark suspiró.
- De acuerdo… - dijo, dándose por vencido – Entonces ya… nos veremos el curso que viene… - le dio la espalda pero el profesor le detuvo.
- No puedo hacer nada por ti, Mark…
- Ya lo sé… - se dirigió hacia la puerta y al ir a abrirla se le ocurrió algo. Echó el pestillo – A… a usted… le gustan los hombres, ¿verdad? – preguntó.
- ¿Y eso a qué viene? ¿Pretendes chantajearme de algún modo? – Mark se dio la vuelta.
- No, nada de eso… - dejó caer su mochila al suelo y caminó hacia el profesor – A mí también me gustan, profesor… - puso una mano en su pecho – Quizá podamos hacer un negocio satisfactorio para ambos… - el profesor enarcó una ceja – Oh, vamos, profesor… usted está realmente bien… Apenas me lleva unos pocos años… - llevó su mano hasta la entrepierna del hombre.
- Basta, Mark – dijo, sujetando sus manos – No voy a consentir tu acoso – Mark sonrió con tristeza.
- David… - el profesor se sorprendió cuando le oyó usar su nombre de pila – Estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por aprobar… incluso abrirme de piernas para ti…
- ¡No quiero que lo hagas! ¡No me interesa follarme a un alumno! – Mark acercó sus labios al oído de David.
- A mí sí me interesa que tú me lo hagas – susurró – Dejaré que me hagas todo lo que se te pase por la cabeza… a cambió de un aprobado… Sería capaz de esclavizarme a ti durante el tiempo que quisieras si me apruebas – besó su cuello – Te lo suplico… - rodeó las caderas de David con sus piernas – Sé que lo deseas… tengo un buen cuerpo y sé mamarla muy bien… seguro que te gustará… - se movió, insinuante, contra David.
- Para, Mark, esto no está bien – musitó, conteniendo los gemidos y jadeos que Mark le provocaba.
- Pararé cuando me apruebes… - respondió, aferrándose a él con fuerza.
- Si no paras, jamás te aprobaré.
- Si no me apuebas, jamás dejaré de provocarte… nunca me bajaré de aquí – Mark rió y un bufido escapó de entre los labios de David.
- Esto es muy incómodo…
- ¿A qué te refieres? – le miró con curiosidad.
- Al lugar… esta aula de madera a medio carcomer… - Mark volvió a reír.
- ¿Tú sólo follas en la cama? – el profesor se ruborizó – Hmm… qué clásico… Me gusta… - rozó la nariz de David con la suya – Pero ahora mismo no pienso bajarme de aquí… y tú necesitas alivio… - vonvió a moverse contra él, sintiendo su erección contra sí - ¿No? – un gemidito salió de la garganta de David.
- ¿Y si nos descubren?
- La puerta está cerrada y hay un rincón donde no podrán vernos… - se bajó, apagó las luces del aula, dejando la suave luz del mediodía como única iluminación – Ven… - dijo, tirando de su mano. Al llegar al final del aula, apartó unas sillas y abrió los brazos – Nadie nos verá aquí… - ronroneo antes de atacar sus labios con pasión y deseo. David le detuvo.
- Espera… - muy despacio, le quitó la camiseta al más joven. Acarició su pecho y después dejó al descubierto su propio torso, el cual estaba cubierto de una fina capa de vello rubio. Mark le acarició también y comenzó a respirar con agitación.
- Dios… estás mejor aún de lo que imaginé… - murmuró y le desabrochó el pantalón para dejarlo caer al suelo e inmediatamente después dejó caer su calzoncillo. Tomó el pene de David en sus manos y lo acarició largamente, gimiendo deseoso de sentirlo dentro de su cuerpo – Me parece que vamos a pasar directamente a la acción, sin preámbulos… me muero por tener esto – apretó un poco más manos – en mis entrañas… - David gimió a modo de aprobación. Mark miró a su alrededor y se le ocurrió una idea. Acercó una mesa a otra de forma que al sentarse en una de ellas pudo apoyar en la otra los pies, con David entre sus piernas abiertas, dejándole ver todo al joven profesor – Todo tuyo – murmuró, apoyando los codos en la mesa, medio recostándose. David se pasó la lengua por los labios y se acercó. Chupó dos dedos y tocó con delicadeza el estrecho ano de Mark, que gimió por el contacto.
- Eres muy estrecho – observó - ¿Cuánto tiempo hace que no…? – Mark sonrió.
- Una o dos semanas… - echó atrás la cabeza al sentir el primero de sus dedos dentro de sí – Pero eso no tiene nada que ver… siempre he sido muy estrecho, todos mis novios tenían miedo de rasgarme…
- Normal… - sacó el dedo y escupió saliva en sus dedos para después meterle dos de una vez.
- ¡¡Aah!! – gimió y se mordió el labio inferior – No pares… por favor…
- Ahora ya no puedo parar… así que más te vale no arrepentirte de esto – Mark emitió una suave risita.
- ¿Qué te hace pensar que… hmm… me voy a arrepentir? Deseo esto desde que empezó el curso y te vi con esas gafas de sol y leyendo en la entrada de la facultad… aah… con el cabello cayendo a un lado de la cara… ¡sí! – exclamó echándose hacia delante cuando los largos dedos de David alcanzaron su próstata – Pensaba… pedirte tu número… después de la publicación de notas… - jadeó – le miró como un lobo hambriento y le obligó a inclinarse para besarle mientras una de sus manos buscaba la de David y le hacía meter otro dedo.
- ¿Con la intención de llamarme? – preguntó sobre sus labios a la vez que acariciaba su miembro y movía más rápido la mano.
- Por… hmnn… supuesto… sino, ¿para qué iba yo a querer el teléfono de nadie?
- Y… ¿qué pensabas decirme? – movió los dedos en círulos.
- No me tortures, métemela ya… - gimoteó, lastimeramente. David le dio un largo lametón en el cuello y después le besó – Quería quedar contigo… salir… insinuarme… - David sacó sus dedos y los sustituyó por su pene - ¡David! – gritó. El profesor le cubrió la boca con la mano.
- Chst… nos descubrirán… - Mark asintió y sus piernas rodearon las caderas de David, apretándole contra su cuerpo.
- Muévete – masculló entre dientes. David sacudió la cabeza a modo de negación.
- Primero responde a esto… - Mark bufó, frustrado - ¿Te gusto?
- David… basta de tonterías…
- No son tonterías, necesito saberlo – acarició sus cabellos y mejillas antes de besarle.
- Te lo diré cuando terminemos esto.
- Entonces no me moveré nunca.
- Y nunca sabrás lo que siento por ti… - se miraron y estallaron en carcajadas.
- Otra vez no… - rió David, hundiendo la cara en el cuello del chico.
- Te quiero… - susurró en su oído – Te quiero desde el primer momento en que te vi, David – el profesor levantó el rostro y miró a Mark con cierta congoja.
- Lo… ¿Lo dices en serio? – preguntó.
- Totalmente, nunca digo “te quiero” si no lo siento realmente… Te quiero – repitió lentamente. David le besó ardientemente mientras comenzaba a moverse dentro de su alumno, que gemía con fuerza, pero conteniéndose para evitar que le oyera alguien más que David – M-más… aah… - pidió.
- Todo lo que quieras, Mark… - respondió, más rápido y fuerte, masturbándole a la vez. Mark se aferró casi con desesperación a David, que le embestía con una fuerza tal que la mesa en la que estaba apoyado temblaba y golpeaba contra el suelo, hasta que, con roncos gemidos, acabaron casi al tiempo. David apoyó al tembloroso joven en la mesa y trató de normalizar su respiración, aún muy pegado a Mark. Salió de su cuerpo y lamió el semen que le había manchado la mano y el vientre de su alumno, que rió.
- Si se te ocurre meterme la lengua en el ombligo juro que te violo – rieron y Mark se sentó en la mesa. Miró a David y suspiró – Ojalá hubiéramos tenido un poco más de tiempo y de intimidad… me habría gustado lamerte entero cubierto de helado de frambuesa… - el profesor sonrió mientras le daba su ropa y se adecentaba la suya.
- Si te vale el helado de chocolate… - Mark aqueó una ceja – Tengo en casa un envase de un litro recién comprado – se arreglaron y David se dirigió hacia su mesa.
- Espera, David… ¿qué quieres decir con eso? – david le miró con una sonrisa mientras el chico se acercaba a él, terminando de arreglarse.
- Lo que has oído… aún tengo mis dudas acerca de tu examen. Creo que tendrás que trabajar un poco más ese aprobado – Mark sonrió y se ruborizó intensamente.


Miró la lista y saltó de alegría.
- ¡Qué suerte, Mark! – exclamó un compañero – Creímos que te había pillado copiando…
- Bah, fue un malentendido… después del examen lo resolvimos – respondió con cierta indiferencia mientras salían del edificio. Miró por el aparcamiento y sonrió – Tengo que irme, han venido a buscarme – bajó las escaleras, saltando los cuatro últimos escalones y salió corriendo hacia un todoterreno negro. Subió y sonrió al conductor – Hola – dijo, inclinándose para besar con cierta timidez sus labios.
- Hola, amor. ¿Ya has visto las calificaciones? – aintió mientras se ponía el cinturón de seguridad.
- Todo aprobado… Es un alivio – rieron.
- Hubo cierta asignatura que te costó mucho sacar, ¿no? – preguntó, arrancando y saliendo del aparcamiento.
- No tanto… Además, tanto yo como el profesor quedamos muy satisfechos con mi trabajo…
- ¿De veras? – asintió – Quizá a tu profesor le entren ganas de volver a evaluarte… - dijo, pendiente de la carretera y a la vez de la cara de Mark.
- Oh, pues mi profesor puede evaluarme cuantas veces desee… - detuvo el coche frente a una heladería y bajó. Mark bajó la ventanilla y se apoyó en el borde, mirando a su pareja.
- ¿Frambuesa? – preguntó el hombre.
- Por supuesto, David… adoro la frambuesa… ya lo sabes… - rieron y David le besó.
- Tengo ganas de comprobar qué puede pasar si meto mi lengua en tu ombligo… - murmuró pensativo, haciendo que Mark se sonrojara – Aún no lo he comprendido demasiado bien…
- Bueno… Cuando lleguemos podremos hacer el experimento una vez más, a ver si te quedan claros los resultados…
- Sí, me parece que eso haremos… iré a por el helado…

 

 

FIN

Edeiel

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