
Epílogo
Elijah aplasta la colilla de su enésimo cigarro contra el cenicero de cristal, al tiempo que cierra el boceto de la narración recién leída. Se tumba en el sillón y cierra los ojos. – Joder, qué historia más incendiaria, ya lo creo, tiene miga. – dice en voz alta el actor. Ahora no sabe que hacer. Sabe que de ahí puede salir una película revolucionaria, capaz de hacer saltar por los aires la intocable moralina americana. El chico suspira y se levanta del sillón. Se dirige hacia el cuarto de baño, dispuesto a meterse en la ducha. Necesita relajarse. Nuevamente le viene a la cabeza la discusión que ha tenido con Dom. ¡Joder, Dom!. Elijah no sabe que pensar. -¡Mierda, creo que me gusta! – exclama disgustado el chico. ¡Congenia tan bien con él!. Cuando está a su lado está a gusto, si señor, muy a gusto. Y hace una hora escasa ha logrado excitarlo con ese juego estúpido, imitando a Caroline Headbirds. Si el maldito cigarro no le hubiese quemado el dedo, seguro que hubiese llegado hasta el final. ¿Por qué no?…Unos suaves toques en su puerta le hacen salir de sus turbulentos pensamientos. Elijah tiene un presentimiento. – Es Dom, seguro que sí – murmura el chico mientras se dirige a abrir la puerta. Su mano se queda pegada en el pomo dorado de la puerta. Elijah vacila. - ¿Quién es? – pregunta cauteloso. No le apetece ver a Dom ahora, ¿o sí?. Dudas, dudas, dudas…- Abre, Lij, soy yo, Dom – le contesta la voz de Dom tras la puerta, que permanece cerrada, silencio en el pasillo. - ¡Venga, joder, Lij, abre la puerta tío!. Tenemos que hablar - sigue diciendo Dom, en sus manos la escabrosa historia de Caroline. Un segundo más…La puerta se abre, y la cara de Elijah aparece recortada en el umbral de la entrada. -¿Qué quieres Dom? – le pregunta Elijah con una mueca de disgusto. – Me iba a meter en la ducha. Estoy cansado. Venga, ¿qué es lo que quieres ahora? – sigue preguntando con impaciencia el joven actor. Dom le mira y se muerde los labios. – Joder, nada. Venía a pedirte perdón por lo de antes, no quería molestarte, era solo una broma, venga, joder, Lij, no seas así, tío. – le dice Dom suplicante, una sonrisa bailando en sus labios. Elijah lo mira. – Pasa. – dice finalmente el muchacho, haciéndose a un lado, franqueándole la entrada a su habitación.
Elijah ofrece a su compañero un cigarro, pero éste lo rechaza. -¿Te has leído ya la historia?.¿Qué te parece?- le pregunta Dom, mientras observa el perfil delicado de su amigo, sentado en el sofá, la luz nocturna de Nueva York filtrándose por las cortinas. – Es bueno, sí, la tía esta tiene talento. Se puede sacar un guión muy bueno del relato, y estoy seguro que ella lo va a hacer. Con un buen director y un productor poderoso detrás seguro que sale un peliculón. – contesta Elijah, mirando a Dom, que se sienta a su lado en el sofá. -¿Y qué me dices de los actores? – pregunta Dom a su amigo. - ¿Te gustan los papeles?.¿Te gusta tu personaje, Matt Campbell? – sigue preguntando el chico. Elijah lo mira y suspira…- Dom, ¿por qué has hecho eso antes, en la habitación, ya sabes, ese morreo, era fingido o era de verdad? – pregunta Elijah de sopetón. Dom se queda petrificado, mirando a su amigo. ¿Ese beso, era fingido o sentido?. – Contéstame, Dom – le apremia Elijah, mirando sin pestañear al muchacho…- Creo que era real, Elijah, no me preguntes por qué, no lo sé. No he podido evitarlo. Me gustas, joder, me gustas mucho – susurra Dom a su amigo. Elijah se levanta del sofá y pasea por la habitación. Se dirige hacia el gran ventanal cubierto por cortinas blancas y pega su frente contra el cristal, mirando las luces de la noche neoyorquina. Siente la presencia de Dom detrás de él. Nota la mano de éste que cae suavemente sobre su hombro izquierdo. Escucha su respiración. Sombras en la mente…Joder, él también siente lo mismo, qué narices, claro que sí. Su excelente amistad se ha ido convirtiendo en amor y, por qué no, en pasión. Sí, Elijah también lo desea. Esas escenas de sexo entre los personajes inventados por la fértil mente de Caroline le han trastornado la mente. Mientras las estaba leyendo,su imaginación ha recorrido la piel de Dom, su cuerpo ha sentido el placer de cada beso, cada caricia, cada orgasmo. Se ha estremecido con la ternura y el cariño que brota de esos dos extraños seres salidos de cabeza de la Srta. Headbirds. Sí, Caroline ha escrito los personajes para ellos, Matt y Mike son Elijah y Dom…Elijah vuelve su cara hacia Dom, y busca sus labios. No hay nada más que decir.El agua cálida sale a borbotones del grifo plateado incrustado en la pared de la enorme ducha acristalada, mojando los cuerpos de Dom y Elijah, abrazados bajo la catarata de agua. Los chicos se besan con furia, ansiosos por descubrir, por sentir, buscando placer. Elijah se apoya en la pared alicatada, mármol gris y blanco, bajo el grifo, y deja que su amigo bese su pecho, su estómago, sus caderas, su pene. Cierra los ojos y disfruta del placer que le da Dom. El agua cae sobre su cabeza, escurriéndose por su cuerpo tembloroso, miles de gotas corriendo como locas por su piel ardiente. El vapor del agua empaña los espejos del cuarto de baño, pero Elijah, si gira su cabeza a la izquierda, puede verse, puede ver como Dom, de rodillas ante él, besa, lame, engulle golosamente su miembro. Elijah puede ver su propia cara, reflejando el placer exquisito que siente allá abajo, en sus entrañas. Dom escucha los gemidos cada vez más profundos de Elijah. Su dulce tono de voz jadeante vuelve loco a Dom, que acelera las caricias de su boca, más rápido, más rápido…- ¡¡Oh, Dios, Dom, Dom…! – grita Elijah, hundiendo sus manos en el pelo de su compañero, el éxtasis envolviendo con violencia salvaje su cuerpo. Dom bebe su semen, ávido, con ansia, con glotonería…Elijah se escurre por la pared mojada, gimiendo, riendo, placer elevado al infinito, el agua sin dejar de caer, mojándolo todo. Dom se sienta junto a él, lo abraza, lo besa, lo estruja contra su cuerpo, se coloca entre sus piernas y busca la mano de Elijah, la encuentra y la deposita suavemente en su miembro. – Lij, ahora tú, vamos, hazme sentir, vamos, tío, te deseo, vamos, no tengas miedo- le susurra Dom excitado. El chico mira a Dom y le sonríe. Acaricia con su mano el pene palpitante, lo frota con fruición, mientras besa la boca, el cuello, las orejas de Dom. El muchacho gime cada vez más fuerte…Unos segundos apenas y Dom siente su orgasmo, intenso, dulce, arrollador, rompiendo su respiración. Su semen se derrama en la mano de Elijah, escurriéndose entre los dedos, escapando con el agua. Elijah siente los espasmos de Dom entre sus brazos…No acaba de creer lo que ha sucedido…Ahora sí está seguro de sus sentimientos, ahora sí. Los chicos vuelven a besarse, esta vez con más calma y ternura…El agua sigue corriendo entre sus cuerpos…Sencillas declaraciones de amor suspendidas en el vapor que flota sobre el cuarto de baño del hotel…
Rebecca Winston pone cara de susto cuando ve salir a Elijah y Dom de la habitación del primero. Sus sagaces ojos perciben a través de la puerta entreabierta la gran cama deshecha, revuelta, sábanas por aquí, almohadas por allá. Enseguida se da cuenta de lo que ha sucedido aquí, la pasada noche. Mira a Dom y Elijah. Tienen los ojos brillantes, se sonríen, se hacen bromas. – Buenos días Rebecca – saluda Dom cortésmente. – Vamos, la Srta. Headbirds nos espera. – sigue diciendo Dom, dando a Rebecca un cariñoso beso en la mejilla. Rebecca ve como los dos chicos se van camino del ascensor, sus risas llenando el largo pasillo. La mujer se acerca a Ralph, junto a ella, y le susurra: - Ralph, el cielo me proteja, estos dos se han acostado juntos esta noche, Dios mío, y no creo que haya sido para dormir. – dice en voz baja la Sra. Winston, poniendo su mano en el pecho. Ralph la mira divertido. – No me digas, Rebecca, no me digas – contesta el representante de Dom, sonriendo. Rebecca lo mira asombrada. A veces no entiende a los hombres, no señor, no los entiende.
Caroline abre sus ojos desmesuradamente y lanza un grito. - ¿Os gusta?.¿Lo vais a interpretar los dos?.¡Dios!. ¡Eso es maravilloso! – la chica exclama lanzándose al cuello de Dom y estrujándolo contra su pecho. A continuación es el turno de Elijah. La muchacha casi lo tira al suelo del tremendo abrazo que le propina, apretándolo con fuerza contra ella. Unos minutos más tarde están todos brindando con champán, copas de cristal en alto, burbujas de felicidad. Caroline está exultante de alegría, y no cesa de hablar y reir. Su historia va a ser protagonizada al fin por ellos dos…No puede dejar de mirar a Elijah, esplendoroso esa mañana de junio, y por un instante deja volar su imaginación. Tal vez pueda surgir algo entre ellos. ¡Es tan encantador!. Dom hace callar a todos dando golpecitos en su copa con la uña y reclama su atención. – Queremos daros una noticia. – dice el muchacho, mientras atrae e Elijah hacia él, rodeándole los hombros con su brazo. Todos miran sorprendidos.Caroline mira a Elijah, y siente como se le destroza el corazón, como una copa de cristal arrojada contra el suelo, rota en mil pedazos, los añicos saltando por todos los sitios, cortando, hiriendo, haciendo saltar la sangre del desengaño. La muchacha balbucea una excusa y se encierra en el cuarto de baño. Caroline llora en silencio. Elijah no es para ella. -¡Mierda!. Lo sabía. Lo sabía. – se lamenta la chica, limpiando sus lágrimas, corriendo el rimel de sus pestañas, Pero la chica es fuerte. Suspira, y retoca su maquillaje. – No puedes tener todo en la vida, Caroline Headbirds, no lo puedes tener todo. Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible, como decía, no sé quién coño decía eso. En pie, Caroline, en pie. – se dice la chica, sonriéndose en el espejo. Fuera, en el salón del apartamento, las risas alborozadas de Elijah y Dom le llegan con claridad. – Vamos, Caroline, vamos, adelante…En pie..
FIN