
CUATRO FANTASÍAS EN SI MAYOR
RPS + LOTR
Prólogo
La encantadora y pizpireta Lola Gibson García de Medina, explosiva mezcla de sangre neozelandesa y española, camina con dificultad a través de la húmeda hierba cubierta por el rocío cristalino de la madrugada. Como de costumbre va cargada de carpetas, periódicos, bolsas y demás objetos que la envuelven, tapando su imponente anatomía. El sol comienza a mostrar sus primeros rayos, que tímidamente van besando las cimas de las suaves colinas color verde oscuro. Lola lleva viendo este maravilloso espectáculo desde hace más de tres semanas, pero siempre se para unos instantes para contemplar la maravilla que se desarrolla ante sus deslumbrados ojos verdes. Ahora el sol ya no esparce su luz con delicadeza, sino que bombardea con violencia toda su dorada plenitud sobre la tierra imaginaria de La Comarca. Lola observa complacida el gigantesco plató que reproduce Hobbiton, que a esas intempestivas horas de la mañana, las 6 menos cuarto, ya hierve repleto de actividad. Las dulces colinas tienen ahora un brillante color verde, salpicadas aquí y allá de rojo, amarillo, rosa, violeta, naranja procedentes de las innumerables flores que las cubren. Ingentes cantidades de personas pululan por cada rincón del legendario país surgido de la imaginación de J.R.R. Tolkien.
Los encargados del departamento de maquillaje y caracterización no paran de pegar pies peludos de hobbits, a velocidades de vértigo. Los vehículos que transportan todo el material de rodaje y filmación sortean todo tipo de obstáculos, mientras los técnicos de sonido e iluminación se afanan extendiendo cables, colgando focos, desplegando pantallas blancas. Hoy es el día que se rueda la escena 45-B, la gran fiesta de cumpleaños de Bilbo, y Peter Jackson está completamente histérico. Hace apenas unos minutos que le han pasado a Lola las hojas con el guión del día, y ahora corre todo lo deprisa que puede hacia las caravanas de maquillaje y vestuario para entregarlas a los actores principales. Les lleva también la prensa de la mañana, alguna que otra revista, cartas y peticiones de admiradores, y por supuesto, los caprichitos propios de estrellas de cine. – Vamos a ver- piensa en voz alta Lola-. Creo que llevo todo, los guiones, las cartas, los caramelos de Billy, los chicles de Dom…¡mierda, el tabaco de Elijah!. Se me ha olvidado por completo, porras, si me lo dijo anoche, me he quedado sin tabaco, Lola bonita, sí, no te preocupes, Lij cariño, mañana a primerita hora lo tienes. – Lola sigue hablando en voz alta, mientras empieza a subir por los escalones metálicos de la gran caravana blanca, donde desde hace una hora y media están preparando a los cuatro hobbits, Sean, Elijah, Billy y Dom.
Lola empuja la puerta con el codo y gira el pomo como puede, entrando como una exhalación en su interior. Enseguida el olor a pegamento, maquillajes, lacas se le mete por la nariz, al mismo tiempo que una música espantosa le taladra los oidos, cielos, el último descubrimiento musical de Elijah. Nadie habla, todo son caras soñolientas y miradas perdidas. Sean y Elijah están todavía de pie, subidos encima de la mesa del luminoso tocador, soportando pacientemente las torturas a que les someten Vania y Alexander, los “colocapies”. Billy y Dom ya tienen puestos los suyos, y están sentados bebiendo el primer café de la mañana, dejando que Elizabeth y Marcia les embadurnen de colorete.-¡Buenos días, chicas y chicos!. ¿Cómo estamos hoy?. ¿Qué tal el domingo?. – Lola pregunta con rapidez, mientras va repartiendo los guiones, las cartas, los encarguitos a los cuatro chicos, dedicándoles su sonrisa cantarina.
– Estupendamente – le contesta Billy a Lola. – No tuvimos que soportar tu presencia y eso es ya más que suficiente para nosotros. – Billy guiña un ojo a Lola, que se rie con ganas.
– Billy, que te quedas sin tus caramelitos, sé un niño bueno y no te metas con tu Lola.- replica la chica, mientras da unos cuantos tirones a la oreja de Billy.
Ahora la afanosa muchacha se acerca al equipo de música y apaga el estridente sonido que golpea el reducido espacio en que se mueven las nueve personas.
- ¡Eh! – protesta Elijah desde las alturas, dirigiendo su mirada hacia abajo y encontrando la de Lola que lo mira desafiante y risueña.
- ¿Por qué quitas la música? Joder, Lola, no empieces otra vez, todos los días me haces lo mismo.- Elijah se queja, sabiendo perfectamente que si la señorita Gibson ha apagado el CD, ya no hay ni la más mínima posibilidad de que lo encienda, por lo menos hasta que ella se marche de la caravana.
Lola mira hacia arriba, y pone carita de enfurruñada. – Esta música es horrible, horrible, Elijah. Ahora por la mañana lo que hay que escuchar es musiquita relajante, no los berridos que escuchas tú, que no sé como te consienten todos estos que los martirices con tus paridas musicales – Lola mira divertida a Lij, que pone cara de pena y suspira. Risas y comentarios jocosos se elevan por el interior de la caravana. Las peleas de Lola y Elijah. Divertido cruce de impresiones y pinchazos mutuos que hacen más llevadera la aburrida tarea de maquilladores y maquillados. Pero hoy Lola no parece dispuesta a darle demasiada caña al señor Frodo, que ahora le pregunta por su tabaco.
– Ay, cariño, lo siento, se me ha olvidado por completo – se lamenta Lola. –Ahora mismo hablo con producción y en media hora lo tienes aquí. Lola alza su brazo y le entrega a Elijah su guión.
– No deberías de fumar tanto, cielo. – vuelve a repetirle por enésima vez la amable Lola.
– Joder, Lola, pareces un disco rallao, coño, deja ya de darme la brasa con la mierda del tabaco, que yo sé lo que hago – contesta Elijah, ligeramente enfadado.
Lola se rie con ganas y Lij la mira sin pestañear, sonriendo a su vez. Sean mira a los dos y mueve su cabeza. – Anda, Lola, deja a mi Sr. Frodo en paz, si no quieres que te haga una cara nueva- le dice Sean a Lola.
Nuevas risas de la muchacha, que se sienta en la mesa, entre Billy y Dom, recostándose contra el espejo. -¿Qué tal tu fin de semana, Lola?. – le pregunta Elizabeth a la chica, que ojea el periódico que ha traído para Dom.
– Una guarrería, maja, una auténtica mierda. Peter nos tuvo todo el domingo retocando el guión, pidiendo cosas absurdas, histérico perdido. Horrible, no os lo podeis ni imaginar. – se queja Lola. – Menos mal que esta noche, la he aprovechado bien, pero que muy bien – Lola se parte de risa, recordando la noche tan movidita que ha disfrutado.
– ¿Y eso? – pregunta rápido Elijah desde las alturas, mirando con intensidad a Lola, que se sorprende de la reacción de “su canalla siciliano” como la chica lo llama cuando se mete con él. Lola le sostiene la mirada, mientras piensa que va a tener que cambiar el nombre a Lij. Hoy parece una manzana de caramelo espesito y dulzón. Una manzanita envenenada. Lola siente otra vez, como desde hace días, esa punzada en el centro de su corazón cada vez que Elijah la mira de esa manera, justo como ahora lo hace. Lola se sonríe, se cruza de piernas y balancea un pie.
- Sí, canallita siciliano, ya sabes, sueños húmedos. – Lola baja su voz y se hace la interesante. Un coro de silbidos, risitas, ruiditos más o menos obscenos salen disparados de las gargantas de los presentes.
-¡Coño, tía! – dice Dom, justo enfrente de la chica. -¡Cuenta, cuenta preciosa, alégranos el lunes, a ver, dinos, cuéntanos, maravíllanos con tus pensamientos polvorientos!. – sigue diciendo Dom, mientras saca su lengua y se moja los labios con sugerente movimiento.
- ¡Pero que guarro que eres, majo! – contesta Lola, ahogándose de risa. – No sé, creo que no debería contaros nada, que luego teneis que rodar la fiesta de Bilbo, y no quiero daros ideas, jaja, pues está bueno hoy el Sr. Jackson, como para que vayais calentitos y dispuestos, jaja. – la señorita Gibson se lo pasa en grande, parece mentira que sean las 6 de la mañana y que apenas haya descansado unas pocas horas la pasada noche, ocupada en copiar los penúltimos retoques de los guiones. Ante la insistencia de su público,vaya, las chicas son las más persistentes, Lola se decide a hablar.
-Tampoco es para tanto, no me acuerdo de casi nada, solo que me he despertado muerta de risa, y he pensado, nada, esto se lo tengo que contar a mis cuatro hobbits favoritos – Lola se coloca tras las orejas la negra melena que se le viene a la cara y mira con picardía a Elijah, que baja de la mesa con sus pies ya colocados, y se sienta en el sillón, esperando que Vania venga a maquillarlo. – Es un sueño rarísimo, yo estoy andando por aquí, por La Comarca, no sé, a lo mejor soy una hobbit, no lo recuerdo bien. Está todo preparado para la fiesta de Bilbo, y yo estoy colocando unas flores en un jarrón o algo así. De repente, y aquí viene lo bueno, escucho unos ruidos detrás de un arbusto, justo detrás de mi, me acerco intrigada, vuelvo a escuchar los ruiditos en cuestión, coño, digo, parece la banda sonora de una peli porno, aparto las ramas del arbusto, y …¿qué veo?. – Lola mira a todos, explotando de risa, los ojos llenándosele de lágrimas. –Pues ni más ni menos que a mis cuatro inocentes hobbits corriéndose una juerga descomunal, unos encima de otros, en pelota picada, ufffff, un pasadón, alucinante, eso parecía el video ese que vimos el otro día, el de los marines en la ducha, jajajaja, pero sin ducha,jajaja, ay que risa, me destrozo, chicos, me destrozo. – Lola termina su sueño, entre las carcajadas generales, que hacen temblar la caravana.
- ¿Yo también estaba? – pregunta Sean, en plan de guasa total. Lola asiente con la cabeza y éste se lleva las manos a la cabeza, joder, como se entere mi mujer, ay Dios, como se entere, jaja.
- Claro que estabas, Sean, corazón – contesta la chica, levantándose de la mesa y cogiendo su enorme bolso negro. – No veas las guarrerías que le hacias al pobre Frodo, bueno, ni os cuento lo que estos tres depravados le estaban haciendo al Sr. Bolsón. – Lola se dirige hacia la puerta, y al pasar al lado de Elijah, le revuelve el pelo. –Por cierto, Elijah, no te lo estabas pasando nada mal, uy, ya lo creo que no, jajaja – Lola vuelve a la carga.Elijah mira a Lola y se rie con ella. - ¿Y tú no te animabas a participar con nosotros?- le pregunta Lij, sujetándola por un brazo. Lola vuelve a sentir la punzadita traidora, este canalla es una manzana cargadita de veneno, preparada para mi mordisco, piensa la muchacha. – Pues no, cariño, como decimos en España “ajo y agua”. – contesta Lola, sintiendo el calor de la mano de Elijah traspasando su brazo. Este la mira sin acabar de comprender lo que ha dicho Lola. Esas expresiones suyas dichas en castellano le dejan descolocado.
Elijah tira del brazo de Lola y la obliga a agachar la cabeza, pegando su boca a la oreja de la chica. Las palabras que Elijah susurra al oido de Lola hacen que ésta sonría y vuelva a revolver el pelo del muchacho. Ahora es Lola la que desliza sus palabras en el conducto auditivo del aspirante a hobbit. Son los secretitos de Lola y Elijah. Vania, brocha y cajita de polvos en mano, se pregunta para sí cuando será el día en que estos dos, de una santa vez, se declaren su mutuo amor, y se dejen ya de jueguecitos de ahora si/ahora no. Lola termina de contar el secreto a Elijah, y los dos se sonríen, cómplices totales. Vania suspira, ay, el amor.
- Bueno, señores y señoras, me voy, nos vemos en el plató. – se despide Lola, limpiando las últimas lágrimas que le quedan prendidas en las pestañas, después de las carcajadas pasadas. – Suerte para hoy, chicos – se dirige ahora hacia los cuatro hobbits. – Y cuidadito con lo que haceis, niños. Sed buenos. Sí, Lij, no me olvido de tu tabaco, encanto. Ahora mismo te lo traen, hasta luego. – Lola desaparece tras la puerta de la caravana y sus pisadas resuenan en los estrechos escalones metálicos de bajada.
La música estridente vuelve a sonar. Las brochas y pinceles prosiguen su tarea, transformando la cara de los cuatro actores en auténticos habitantes de Hobbiton. Todo el mundo vuelve a callar, después de las risas pasadas. Elizabeth, mientras maquilla a Dom, no deja de pensar en el sueño que ha contado su amiga Lola. Mira a Dom, y se sonríe. El chico está muy serio y caviloso.¿Qué estará pensando el Sr. Monaghan?. Elizabeth daría cualquier cosa por saberlo….
Fantasía nº 1 en si mayor – Dulce descubrimientoDominic está pensando en el sueño erótico de Lola. ¡Joder con las mujeres españolas!. Canela fina. Las 6 y cuarto de la mañana, las legañas todavía pegadas al alma, y esa españolita de ojos verdes, indómita sangre neozelandesa y racial carácter español, ha conseguido excitar su imaginación. Mira de reojo a Billy, sentado a su derecha. Ahora mira a Elijah con disimulo, sentado a su izquierda, medio tapado por Sean y Alexander. Dom siente las cosquillas que los dedos ágiles de Elizabeth le provocan al extender el pegamento por su oreja, antes de colocarle la prótesis de gelatina, esa enorme oreja hobbiana que le deja medio sordo. Cierra sus ojos, y sueña despierto…..¿Por qué no?….Podría pasar….
La Comarca. Una mañana luminosa de julio. Merry Brandigamo camina con rapidez por la vereda boscosa que conduce a casa de su amigo Pippin Tuk. Es temprano todavía, pero el calor empieza a extender su mano de hierro sobre la húmeda tierra. Ha llovido durante la noche, y las últimas gotas de lluvia que se han quedado prendidas en las hojas y ramas de los árboles centellean como diminutos brillantes. De vez en cuando una ligera brisa sacude las ramitas de la verde floresta y las gotas salen disparadas, fundiéndose con los rayos de sol. Los ruiseñores esparcen a los cuatro vientos sus hermosos trinos de amor, y las flores donan generosamente su exquisito perfume, en una sinfonía embriagadora de color y olor. Pero nada de todas estas maravillas existen para los sentidos del Sr. Brandigamo. Esta mañana está de bastante malhumor, cosa extraña en él. La razón de su enfado no es otra que su inseparable amigo y compañero de juegos y travesuras, el pequeño y travieso Pippin Tuk.
--------------------------------------------------------------------------------
Hace ya varios días que rehuye su compañía. Nunca está en casa cuando va a buscarlo para charlar o dar una vuelta por la aldea, y en la taberna ultimamente frecuenta más la compañía de Frodo Bolsón que la suya. Merry no sabe porque su amigo de la infancia, su mejor amigo, con tantas correrías y estropicios a sus espaldas, los dos juntos, lo deja de lado y se marcha de repente con Frodo Bolsón, que aunque también es un buen chico, es más bien un poco ingenuo y sosón. Aburrido, piensa Merry, insoportable, pedante, un asco de hobbit. Merry cada vez se va enfureciendo más y más. Hoy mismo va a hablar con Pippin y le va a exigir que le explique este cambio de actitud. Además, a él no le importaría admitir a Frodo como compañero de fechorías, con un par de lecciones le pondrían al día de cómo robar las manzanas del huerto del granjero Ganapiés, o de cómo enrabietar a los caballos de la carreta de maese Pieblanco, introduciendo una enorme zanahoria por salva sea la parte de los desafortunados caballos.
También le enseñarían a espiar a las amigas de Rosita Coto cuando en las tardes de verano se van a chapotear al lago de Delagua. Merry esboza una sonrisita maliciosa, mientras piensa en esas carnes blancas y sonrosadas mojaditas de agua. No puede evitar los pensamientos festivos y, en cuestión de segundos, su entrepierna crece, despertando al nuevo día. – Tranquilo, hermano, esta tarde nos desahogaremos viendo esos hermosos culos que el sagrado Ilúvatar se ha dignado en regalarnos.- dice Merry en voz baja, mientras aprieta su alegre y erecto miembro. La vereda se tuerce a la derecha y tras una cerrada curva aparece la casa-cueva de los Tuk. Merry aprieta más el paso.
- ¡Ay, hijo, lo siento!. – le dice Hortensia Tuk a Merry. – Peregrin salió muy temprano esta mañana. Dijo que iba al bosque de Ciñatiesa, a coger moras. Pensé que se había ido contigo, no sé, este chico está muy raro últimamente. – se queja la buena madre de Pippin. – Yo juraría que anda algo enamorado. ¿Tú sabes si le gusta alguna chica de la aldea?. – pregunta Hortensia a Merry. – No lo sé, señora, a mí también me tiene un poco intrigado. No se preocupe, y muchas gracias. Buenos días – Merry se despide con una leve inclinación de cabeza, y sale corriendo hacia el bosque de Ciñatiesa. – Se va a enterar este mastuerzo del Pippin. – va diciendo en voz alta el furioso Merry. – Seguro que el muy cerdo se ha ido con Frodo a coger las moras, y luego se pondrán tibios en el lago de Delagua, mirando los jugosos pezoncitos de Rosita y sus amiguitas.¡Maldita sea!. – Merry atraviesa veloz los caminos, terriblemente enfadado, el viento silbando en sus oidos, flores pisoteadas a su paso, pajarillos asustados apartándose de su loca carrera, la pobre Lobelia Bolger cayendo piernas arriba, su cesta de huevos rodando camino abajo….- ¡¡¡Meriadoc Brandigamo!!!! – chilla la viejecilla. -¡¡¡Ahora mismo le voy a decir a tu padre lo que me has hecho, so demonio babosooooo!!!!. Las maldiciones de la mujer se pierden en el aire fragante de la hermosa mañana de julio.
Merry se interna en el bosque de Ciñatiesa, y va directo a la zona donde crecen las moreras. Está situado en la parte más umbría y poblada del bosque. Los rayos del sol penetran con dificultad entre el enmarañado jardín de arbustos, plantas, matojos y árboles salvajes. El hobbit se ha quitado la chaqueta y se ha arremangado hasta el codo las mangas de su camisa. Sus mejillas están coloreadas por la frenética carrera, y su respiración agitada le obliga a apoyarse en el tronco de un enorme pino, aspirando bocanadas de oxígeno que alivian sus atormentados pulmones. Una vez recuperado, Merry avanza entre la espesura, apartando ramas y vegetación a su paso. Procura no hacer ruido. Quiere saber que demonios están tramando Frodo y Pippin. Ahora está seguro de que algo está pasando entre esos dos, y le duele que no quieran hacerle partícipe de ello. Seguro que tiene que ver con la mejor amiga de Rosita Coto, Elanor Casadura, seguro, o con la prima de ésta, Prímula Verdeagua, maldita sea, habrán quedado con ellas para bañarse juntos o para jugar al escondite. – Se van a enterar esos dos puercos, ten amigos para esto – murmura Merry. De repente, Merry se para en seco. Acaba de oir unos ruidos sospechosos que se filtran a través de las ramas de unos arbustos, unos cuantos pasos por delante de Merry.Son suaves quejidos, murmullos, risas contenidas, gemidos, jadeos… Merry avanza despacio y se esconde tras el arbusto. Distingue claramente la voz de Pippin que dice algo asi como me gusta, sigue, si, acompañado por gemidos entrecortados. Merry se sonríe y piensa que Pippin estará siendo besado por la adorable boquita de Elanor. Con que era eso… Merry aparta con cuidado las ramas del arbusto y se dispone a disfrutar del espectáculo. ¡¡¡¡Por todos los diablos, demonios, trasgos y orcos de la Tierra Media!!!!. Merry no ve a la señorita Elanor y Pippin uniendo sus bocas virginales en el primer beso de amor, no, ve con estupefacción, a Pippin desnudo por completo, apoyado en el tronco de un álamo, retorciéndose de placer, gimiendo obscenidades, sus manos crispadas enredándose en el cabello de ¡¡Frodo!!, que arrodillado ante él, medio desnudo, acaricia, lame, besa, introduce en su boca, el miembro erecto de Pippin, húmedo, turgente, sus hinchadas venas palpitando, desapareciendo y apareciendo en la boca ansiosa de Frodo, su lengua rosada deslizándose con pasión por el pene del pequeño Pippin Tuk, su mano acompañando el movimiento de su lengua, frotando con suavidad de algodón.
Merry ahoga un grito de sorpresa, y aparta su mirada, anonadado, confundido, avergonzado, pero al mismo tiempo tremendamente fascinado. Vuelve a mirar. Frodo acelera los movimientos de su boca, engullendo el miembro apetecible de Pippin, al mismo tiempo que sus manos suben por el pecho de éste, y lo acarician, deteniéndose en los pezones del excitado Tuk. Este gime cada vez más fuerte, los ojos fuertemente cerrados, la boca semiabierta por el placer que le sacude, sus caderas moviéndose rítmicamente, golpeando la cara de Frodo. Merry traga saliva, y nota ese cosquilleo tan familiar entre sus piernas. Está excitado, excitado como nunca pensó que se podía estar. Su mano baja por su estómago, buscando su pene, duro, caliente, preparado para el placer. Un suspiro cargado de gozo se escapa de la garganta de Pippin, que se estremece de la cabeza a los pies, mientras chorros de semen blanquecino se estrellan en la cara de Frodo, que ahora desliza su mano por el pene de Pippin, lamiendo con su lengua la punta redondeada del miembro del jóven Tuk, sorbiendo glotonamente el fluido de la vida.Merry ve como Frodo se incorpora y se abraza al convulso Pippin, sonriéndole con su cara de ángel. La blancura de la piel de la espalda de Frodo produce un estremecimiento de placer en el pobre Merry, cuyo mano se aferra al bulto que cada vez crece más entre sus piernas. ¡Cielos, ahora comprende el comportamiento de Pippin!. A él tampoco le importaría sentir el calor de la boca del Sr. Bolsón incendiando su pene, haciéndole temblar y gritar de gusto. Las ramas del arbusto crujen, y Merry cae, asustando a los dos amantes, que retroceden ante la brusca aparición de Merry Brandigamo. -¡Lo siento mucho, yo no quería…! – se disculpa torpemente Merry, rojo como la grana. – Me dijo tu madre que estabas cogiendo moras y vine a buscarte, y mira lo que me encuentro, Pippin. – Merry habla atropelladamente. – Sois unos cerdos, peor que animales, lo que haceis no está bien. Esto deberiais hacerlo con las chicas, no se puede hacer esto, no. – Merry apenas puede hablar, sofocado ante lo que ha visto, escandalizado, pero al mismo tiempo, maravillado por lo que acaba de descubrir.
Frodo se acerca, todo sonriente al atribulado Merry. -¿Por qué no vienes a probarlo, querido Merry?. Te aseguro que es de lo más excitante – le propone Frodo, sugerente, hermoso, sus ojos relumbrando como ascuas ardientes, la piel de su pecho brillando bajo la fina capa de sudor que el calor de la pasión le ha provocado. Merry lo mira embelesado. ¡Por todos los diablos!. ¡Vaya con Frodo!. ¡Y él que pensaba que era un tipo soso y aburrido!. La mano de Merry se alza y acaricia con delicadeza la mejilla de Frodo, deslizándose hasta su cuello nacarado, escurriéndose por su pecho provocador… Frodo coge la mano de Merry y la lleva a su boca, besando, mordiendo, sus dedos. Merry disfruta con cada oleada de calor y saliva que abraza a sus dedos. Pippin, mientras tanto, comienza a desnudar a su amigo… El calor se va adueñando del silencioso rincón del bosque de Ciñatiesa. – Venga, Pippin – susurra Frodo. –Vamos a demostrar a Merry las maravillas del amor….Frodo y Merry, se abrazan con pasión, se besan con ardor, Merry sintiendo que se vuelvo loco de placer al notar el contacto de la boca de Frodo en la suya. Boca experta, abrasadora, no deja en paz al tembloroso Merry, que se derrite de gusto, y deja que ese lengua de fuego le posea hasta el infinito. Merry está de pie, desnudo, delante de él, la dulzura y la pasión arrolladora de Frodo. Detrás de él, las caricias traviesas de su amigo del alma, Pippin. Frodo acaricia con sus manos, lame con su lengua, el cuello, pecho, pezones, estómago, caderas de Merry, arrodillándose por fin ante él, su boca dispuesta a hacer gritar a Merry. Pippin desliza su boca por la espalda de Merry, acaricia sus nalgas, busca entre sus piernas esa abertura prohibida, la encuentra, introduce su dedo indice, y siente como Merry disfruta con esa caricia perversa.
Merry no sabe ni cómo se tiene en pie. Está aprisionado entre dos muros de placer. Frodo y Pippin, delante, detrás, poseen como locos a Merry, que jadea ruidosamente, sin descanso, incapaz de imaginar el goce que está sintiendo. ¡Cielo santo!. Su pene abrasándose en el horno de la boca de Frodo, que incansable, no deja ni un milímetro de piel sin estimular. Y qué decir de los dulces dedos provocadores del pequeño Pippin, explorando su recto, agitando sus entrañas. Merry siente que le llega el orgasmo, le llega, y sabe que lo va a consumir, que lo va a transportar al más delicioso de los edenes. El éxtasis le golpea los sentidos, y Merry se desploma, gimiendo y gritando como un demente, cubierto de sudor, el cielo y la tierra juntándose en uno solo, notando como Frodo traga su semen, escuchando las risas de los hobbits que le han hecho gozar hasta la extenuación, oyendo los susurros que Pippin vierte en su oido, si, si, así, Merry, disfruta, amigo, disfruta de tu cuerpo, si, si, si….
- ¿Me decías algo, Dom? – la voz de Elizabeth saca a Dominic del ensueño del bosque de Ciñatiesa, provocando un sobresalto en el muchacho. Este abre los ojos y ve a la maquilladora, que le sonríe, esperando su respuesta. – Estooo, no, no, no decía nada, Elizabeth, nada – Dominic nota como el rubor le sube por las mejillas. Menos mal que la espesa capa de maquillaje tapa toda la evidencia. El muchacho se revuelve en su sillón, y procura que no se note lo empalmadito que está. Vuelve a mirar a Billy, pero enseguida baja su mirada al notar que su amigo también lo mira. Gira un poco su cabeza y observa el perfil impecable de Elijah. Siente un cosquilleo amenazante en su entrepierna cuando éste le devuelve la mirada. –¡Joder con Lola, cómo me ha puesto la muy zorrona! – Dom piensa angustiado, mientras procura por todos los medios que esa maldita hinchazón le baje, antes de que Elizabeth retire el trozo de tela que protege de las manchas de maquillaje a su ropa. - ¡Joder con las españolas, vaya sueños que tienen, joder, joder… cómo me ha puesto… increíble!. Elizabeth se muerde los labios, reprimiendo la sonrisa que lucha por salir al aire. Cree adivinar lo que está pensando Dom, si, si, si.