
“Its easier to run / es más fácil correr
replacing this pain with something numb / reemplazando este dolor con algo
nebuloso
its so much easier to go / es mucho más fácil alejarse
than face all this pain here all alone / que encarar todo este dolor aquí,
solo por completo”
Easier to run – Linkin Park
1
- “Llegas tarde”, dijo el adusto profesor de Pociones y le tendió a Harry su Saeta Veloz. Él llevaba en la mano una Comet 87 que se veía muy usada.
Harry tragó saliva y murmuró una excusa. Pero Severus ni siquiera le prestó atención. El profesor avanzó a paso ligero y Harry dobló cuidadosamente su capa y lo siguió. Se dirigieron hacia la salida del castillo. Hacía frío pero no había vuelto a nevar desde el miércoles, de modo que caminaron hasta la entrada del bosque y Severus montó en su escoba.
- “Vamos”
Harry se sorprendió ante la agilidad con la que su profesor volaba y lo siguió fácilmente en su Saeta Veloz. Severus se elevó por encima de los árboles, siempre llevando la delantera y se dirigió a un punto muy concreto en medio del bosque. El chico lo seguía a poca distancia, con la decepción pintada en el rostro. Esa no era su idea de un romántico paseo a la luz de la luna, se sentía burlado, y ni siquiera había tenido tiempo de arreglarse un poco. ¡Eso era injusto! Severus parecía hacer eso a propósito, para humillarlo…
- “Harry”
El profesor descendió a un claro y Harry se quedó tan sorprendido que olvidó su enojo. Un resplandor dorado iluminaba el sitio donde volaban y reían unas diminutas figuritas aladas.
- “¡Hadas!”
- “Shh”, susurró Severus atrayéndolo junto a él. “Son muy desconfiadas con los extraños”
En efecto, las hadas habían dejado de reír y contemplaban a los recién llegados. De pronto, Severus tomó al chico de la cintura y lo besó con esa misma tierna y avasalladora pasión que lo acometía cada vez que lo tenía entre sus brazos.
- “Ganaste la apuesta, te felicito”, murmuró contra sus labios.
Harry no necesitó más que esas palabras para olvidar el mal rato anterior y se entregó a ese beso, mirando de reojo a las hadas que daban nerviosas risitas y continuaban con su danza.
- “Esto es hermoso, Severus”, susurró Harry, “¡Te quiero tanto!”, dijo echándole los brazos al cuello con total abandono.
Severus lo besó con más pasión y los dos rodaron de pronto entre las flores, sin dejar de besarse y reír. Las hadas estaban ahora sobre ellos y Harry podía ver sus alitas agitarse velozmente mientras eran cubiertos por un polvo dorado.
- “¿Qué…?”
- “Es polvo de hadas”, explicó Severus, “salgamos de aquí”
Pero era demasiado tarde, sus cuerpos comenzaron a elevarse y Harry reía sin soltarlo. El profesor estuvo a punto de usar algún hechizo para librarse del incómodo efecto del polvo, pero la alegría en el rostro de Harry lo convenció de no hacerlo y por primera vez en muchos años se relajó y disfrutó el presente, sorprendiéndose a sí mismo riendo como un chiquillo junto con Harry al ascender ambos, tomados de la mano, mientras las diminutas hadas los rodeaban batiendo sus alitas.
Estuvieron largo rato así, hasta que cansados de reír, se sacudieron el polvo y lograron pisar tierra nuevamente, junto a un enorme árbol.
- “Esto es lo más bello que he visto”, dijo Harry, “¿Cómo Hagrid jamás me habló de su existencia?”
- “Esta zona del bosque fue peligrosa durante mucho tiempo. Sólo unos pocos llegaron a conocerlo… Hagrid no se atreve aún a venir por aquí a pesar de que el mal fue destruido hace varios años y que las hadas volvieron”
- “¿Volvieron? ¿Se habían ido?”
- “Sí, Harry. Fueron destruidas y …”, explicó Severus tratando de no ahondar en detalles.
- “¿Quién puede ser capaz de destruir algo tan hermoso?”, exclamó el chico indignado.
- “Shh”, lo calló Severus tomándolo de la mano, “eso no importa ahora… creo que debemos volver”.
Something has been taken / algo ha sido tomado
from deep inside of me / de lo más profundo de mí
a secret i've kept locked away / un secreto que he mantenido oculto
no one can ever see / que nadie puede ver
wounds so deep they never show / heridas tan profundas que jamás se
muestran
they never go away / ellas jamás desaparecen
like moving pictures in my head / como pinturas moviéndose en mi cabeza
for years and years they've played / por años y años han jugado
Volvieron al castillo lentamente, volando sobre los árboles, ahora
tomados de la mano. Severus se elevó con Harry lo más alto que
pudo, bañados por la luz de la luna menguante. Pero el profesor estaba
callado, la alegría que sintió hacía pocos instantes
se había extinguido con el recuerdo de la destrucción de esos
diminutos seres y la culpa de haber sido el causante de pronto lo abrumó.
- “Severus”
Harry lo miraba con ternura. El profesor no pudo evitar sonreír y todo volvió a brillar para él. Harry lo quería y eso era lo único que importaba ahora.
- “Gracias por esta noche, fue perfecta”
- “La noche no termina aún, señor Potter. Acompáñeme a mi despacho”.
2
Sus bocas se unieron apenas se cerró la puerta y Harry suspiró pensando en una nueva y agradable sorpresa, pero cuando las manos de su profesor bajaron hacia su trasero, se quedó paralizado.
- “¿Pasa algo?”
- “N-no…”
Severus atacó su cuello con besos húmedos, sin que sus manos abandonaran el territorio recién conquistado, pero Harry no respondió, se había quedado inmóvil y había un poco de temor en sus ojos. El profesor sintió una nueva ola de ternura al darse cuenta de lo que ocurría. Harry no sabía cómo reaccionar en una situación así porque era la primera vez.
Quizá fue a causa del recuerdo de las hadas, o por su encuentro con Lucius que lo había afectado más de lo que estaba dispuesto a admitir, pero Severus sintió que no podía quebrar esa inocencia de ese modo.
- “¿No te has bañado aún?”, dijo fingiendo sorpresa, aunque en realidad lo había notado apenas miró al chico esa noche.
- “No tuve tiempo… la celebración…”
- “Ya. Pero no estarás presentable para la siguiente sorpresa, tienes que asearte”
Harry trató de entender. ¿Otra sorpresa? ¿Una cena quizá?
- “Volveré a mi torre y …”
- “No es necesario, puedes bañarte aquí”
- “¿Aquí?”
El chico no protestó más para no parecer mojigato. Había visto que Sirius y Remus lo compartían todo como pareja y decidió que con Severus también seria así. Sonriendo, caminó dócilmente hacia el dormitorio de su profesor, tratando de no mirar mucho lo que allí había y de actuar con naturalidad.
Severus lo miraba divertido.
- “Puedes usar la ducha, tómate el tiempo que desees. Yo esperaré”
Harry cerró la puerta y suspiró. El baño de Severus estaba inmaculadamente limpio y todo allí era verde, incluso las toallas. El chico sonrió y abrió los grifos hasta temperar el agua al punto deseado. Se desnudó a prisa, colocando su ropa sobre un estante con varios frascos y se metió a la ducha, cerrando la cortina. Escuchó atentamente, pero sólo se podía oír el sonido del agua. Cerró los ojos y decidió relajarse por fin de ese día tan agotador.
Masajeó su cabello con un extraño shampoo y tuvo el presentimiento de que esa era la causa de la apariencia del cabello de su ahora novio, e iba a quitárselo cuando sintió una profunda voz junto a él.
- “¿Estás disfrutando el baño?”
- “S-sí, claro”
- “Estaré afuera”
Harry se apresuró en bañarse y cerró los grifos. No se oía nada afuera y abrió la cortina despacito. Estaba solo. Suspiró aliviado y buscó la toalla.
Nada.
No había ninguna toalla y tampoco estaba su ropa.
Sintió pánico al hallarse desnudo y mojado en la ducha de su profesor, pero trató de controlarse.
- “¿Severus?”
La puerta se abrió al instante y un solícito profesor de pociones, vestido con un pantalón de franela y una camiseta, entró con una enorme toalla en las manos.
- “¿Necesitabas esto?”
Harry tomó la toalla y se envolvió en ella. Pero estaba descalzo…
- “¿Listo?”
Severus abrió la cortina de la ducha y lo miró con aprobación. Luego lo tomó en brazos y lo llevó así hacia su dormitorio, donde lo depositó en una enorme cama con dosel.
- “¿Y mi ropa?”
- “No la necesitarás”
Harry trató de evitar mirar hacia los brazos desnudos de Severus, sentía un extraño hormigueo en la boca del estómago y aún así, trató de actuar con naturalidad.
- “Linda habitación”
- “¿Te gusta?”, sonrió Severus. Su habitación era bastante austera a excepción de la enorme cama y el ostentoso espejo, regalo de Lucius, que había vuelto a ocupar su antiguo lugar, frente a la cama.
- “Sí”, susurró Harry y el espejo le devolvió a un asustado jovencito envuelto en una enorme toalla verde.
Severus murmuró un hechizo para secar y el cabello del chico recobró su forma indócil y rebelde.
- “Y ahora, señor Potter, tomaré revancha por la derrota de Slytherin”
Harry retrocedió, en su mente se acababa de formar la imagen de Draco follando a Andrea con un látigo en las manos y entró en pánico.
Severus se le quedó mirando extrañado. Había hecho una broma para romper la tensión y parecía que acababa de generar mucha más. Allí pasaba algo extraño. De pronto recordó. ¡Qué imbécil había sido! Claro, el chico tenía miedo, era su primera vez y seguramente había recordado la escena que vio en su mente, con Draco y Andrea.
- “Harry, solo bromeo. Nunca te lastimaré, lo prometo… solo deseo sentirte más cercano. Sólo eso”
Harry lo miró a los ojos y recordó que Remus le había dicho que se dejara llevar.
- “Está bien… estoy un poco nervioso… yo nunca…”
- “Lo sé… y no me importa”, dijo Severus aproximándose para besarlo tentativamente.
Harry dudó un poquito, pero la sensación de estar desnudo en los brazos del hombre que amaba pudo más y se relajó tanto que no notó en qué momento la toalla fue retirada de su cuerpo.
- “Sev”
- “No me digas eso”, replicó al instante Severus, un poco más bruscamente de lo que había pensado, y Harry retrocedió avergonzado.
- “Lo siento… era de cariño…”
Otra vez esa sensación de ternura infinita. ¿Qué más daba ya? Ese nombre, dicho tantas veces por Lucius, sonaría distinto en los labios de Harry.
- “Me sentí raro, pero me gusta. Dímelo siempre, Harry”
El profesor estiró la mano para coger su varita de la mesita de noche y apagó las luces para no avergonzar más al chico. Luego, volvió a la placentera tarea de besarlo.
3
Un nuevo beso y Harry fue recostado en la cama, con el cuerpo de Severus cubriéndolo. Era un sentimiento nuevo y poderoso, estar así, con solo el pantalón del pijama del profesor impidiendo un contacto más íntimo. De algún modo se sentía más seguro en la oscuridad, donde sólo podía palpar el cuerpo del profesor pero no verlo completamente y tampoco se sentía tan desnudo al estar envuelto en sombras.
El chico se estremeció, presintiendo lo que iba a ocurrir. Estaba ansioso y temeroso a la vez, pero trató de recordar lo que Remus le había dicho.
¡La preparación! ¿Severus tendría lubricante?
Su cuerpo se tensó inmediatamente y el profesor interrumpió la exploración del cuello del chico.
- “¿Qué pasa?”
- “Yo… es que…”, titubeó Harry con los ojos de Severus clavados en los suyos.
- “¿Un Gryffindor con miedo?”
El orgullo de Harry se resintió inmediatamente y lo negó enérgicamente con la cabeza, para luego añadir en tono entendido.
- “El lubricante está en el bolsillo de mi túnica”
Severus tuvo que morderse los labios para no reír, pero luego sus ojos se humedecieron ante tanta ingenuidad.
- “¿De dónde lo sacaste?”, quiso saber.
- “Me lo dio Remus”
- “¡Le dijiste a Lupin!”
- “Calma, que no soy idiota. Le dije que estaría con alguien, no mencioné que eras tú”
Severus suspiró y fue por la túnica. Habría sido más fácil coger el tubo que estaba en el cajón de su mesita, pero pensó que sería más divertido si lo hacía con el lubricante que usaba Lupin.
No estaba seguro de cuánto sabría Harry de los pormenores, pero lo vio relajarse en cuanto depositó el frasquito junto a la almohada.
- “¿Seguimos?”
Harry asintió, refugiándose en los brazos de su profesor y ofreciéndole sus labios. Ahora sí estaba decidido y ansioso, y quitó la camiseta de Severus él mismo, palpando sus músculos y acariciando su espalda mientras sentía una firme dureza entre sus muslos.
Estaba muy excitado pero su profesor parecía tomarse las cosas con calma y bajaba de nuevo por su cuello. Harry anhelaba las caricias prohibidas que tantas veces había soñado, pero los sueños no fueron nada comparados con el estremecimiento que lo sacudió entero cuando la lengua de Severus recorrió un pezón, mordisqueándolo luego como si se tratara de un exquisito manjar.
- “Ahhhhh”
Fue un gemido prolongado y Harry se avergonzó un poco pero luego, al oír los jadeos profundos de su profesor, no se contuvo y gimió más fuerte aún cuando las manos de Severus rodearon su virilidad por primera vez.
- “Nadie puede oírnos aquí”, aseguró Severus y masajeó expertamente la erección del chico que se abandonó completamente con esas palabras.
4
Era hermoso verlo así, tan completamente rendido a lo que vendría, vencidos ya sus temores y decidido a entregarse.
El hijo de James Potter, el Mesías Salvador del Mundo Mágico.
Pero para Severus en esos momentos Harry no era nada de eso, era tan solo un muchacho entregándose por primera vez. Y por amor.
Era sublime, tan distinto a su propia primera vez con Lucius en la fría plataforma del salón de Duelo que temía despertar de pronto y darse cuenta de que había sido un sueño. Pero Severus apartó esos pensamientos de su mente y se dedicó a disfrutar de ese momento, saboreando los muslos del muchacho, abiertos completamente a sus caricias.
Las penumbras en las que se había envuelto voluntariamente no lo dejaban apreciar completamente su tesoro, pero su lengua lo palpó golosamente, saboreando la inocencia de adolescente que se erguía ante él.
El chico era un amante expresivo, aunque no tan vocal como Lucius y Severus se mordió los labios. Harry no merecía que él pensara en nadie más en ese momento y no lo haría. Era la primera vez que probaba la inocencia ingenua de un joven que se entregaba a él por amor y ese sabor lo intoxicó. Pero no quiso perder el control de la situación y comenzó a succionar con la maestría que la experiencia le había conferido.
5
Harry jadeaba y daba grititos ahogados mientras su erección era engullida por su profesor, con la mente casi en blanco y un único remoto pensamiento de que lo que Remus le había contado era apenas un pálido vistazo de la realidad.
Antes había tenido orgasmos cuando se masturbaba, pero ahora la sensación era completamente diferente, era real. Se sentía más vivo que nunca, como si cada parte de su cuerpo floreciera bajo las manos de Severus, como si siempre hubiera sido así.
La boca caliente del profesor lo envolvía por completo y sus dientes mordían suavemente su glande proporcionándole deliciosa agonía. Harry movía las caderas de adelante hacia atrás guiado únicamente por el instinto y la urgencia, hasta que una corriente eléctrica pareció sacudirle el cuerpo en un espasmo estremecedor y se desparramó en forma incontenible en la boca de Severus.
El profesor no lo soltó, continuó con su tarea hasta dejarlo completamente seco y fláccido y con una sonrisa se recostó a su lado, dándole un beso que le supo agridulce y extraño, y pronto cayó en la cuenta que se trataba de su propio sabor.
- “Sev…”, murmuró con completa paz.
- “¿Cansado, señor Potter?”
- “Claro que no”, replicó el chico atrayéndolo de nuevo. Ahora era su turno y los nervios volvieron cuando notó que su profesor se había despojado de su pijama y estaba desnudo, pero Severus lo guió gentilmente hacia su sexo, oprimiéndole la mano.
Era distinto a todo lo que se había imaginado, sobre todo respecto al tamaño. Pero Harry no sentía más temor y oprimió la firme virilidad de Severus sintiéndose poderoso al notar al hombre vibrar ante esa caricia. El profesor se recostó de espaldas y lo atrajo suavemente incorporándolo un poco.
Harry comprendió y se acomodó entre los muslos de Severus sin dejar de acariciarlo con manos torpes y ansiosas. Pero Severus lo guió una vez más y le mostró dónde oprimir y cómo estimular abandonándose un momento a las sensaciones que el chico le provocaba.
- “Sigue así, Harry… y cuando yo te lo diga, usarás la boca”
El chico estaba ansioso por complacer a su profesor e hizo lo que se le pedía, pero cuando notó las reacciones que provocaba en Severus no dudó y lo tomó en su boca sin previo aviso.
- “Ahhh, Harry….”
La sensación de darle placer a otro era intoxicante y Harry no se detuvo, imitando lo que su profesor había hecho hacía unos instantes, mordiendo suavemente y saboreando con la lengua cada pliegue de piel que se le ofrecía, tratando de abarcarlo todo con su inexperta boca.
6
Lo que Harry hacía en ese momento era más de lo que Severus había esperado. Su boca lo atendía inexperta pero deliciosamente, y era esa necesidad de complacer lo que estremecía al profesor.
Lo dejó hacer, descubriendo cómo los tímidos lenguetazos iniciales se hacían más seguros, animados por las sensaciones que estaban provocando y que las manos del chico comenzaban a tomar el control de la situación.
Jamás había sentido tanta necesidad de amar y ser amado, y aferró el rebelde cabello del joven pegándolo más a su cuerpo en un afán desesperado de alivio, pero se contuvo.
No quería hacerlo en la boca del chico, no en su primera vez.
- “Harry, ven”, pidió con la voz ronca, próximo a estallar.
Harry lo soltó de prisa y se acercó a su lado.
- “Lo siento… pensé…”
Pero Severus lo calló con un beso.
- “Si estabas allí un segundo más, no hubiera podido resistirlo… y quiero darte algo más”, susurró contra sus labios, acariciando de nuevo el cálido y joven cuerpo del adolescente.
Harry se estremeció de anticipación y Severus sonrió volviéndolo a besar. Sus manos recorrieron la espalda del muchacho, delgada y firme, bajando con seguridad hasta la redondez de sus caderas. El profesor se detuvo un momento para invadir la boca de Harry con su ansiosa lengua y apoderarse de sus nalgas con ambas manos. El chico se arqueó y Severus sintió su joven erección rozar la suya.
Eso fue demasiado para él, que estaba conteniendo su volcán a punto de erupcionar. Rompió el beso e inició un rápido descenso entre esas colinas, para detenerse en la hendidura en medio de ellas y besarla.
- “Sev…”
- “Serás mío, Harry…”
- “Hace mucho que lo soy”
El chico gimió más profundamente cuando la lengua del profesor profanó el último rincón sin explorar y separó los muslos para complacerlo. Severus saboreaba ser el primero, lubricando y humedeciendo bien la zona que invadiría.
El frasquito de Remus fue abierto por fin y los dedos del profesor se pringaron del suave aceite con el que untó la entrada del chico, alzándole luego las piernas hasta dejarlo expuesto.
Con el primer empujón, las manos de Harry se aferraron al cubrecama y Severus recordó que debía ser cuidadoso. Él, que antes había empujado sin piedad, arañando la piel en ocasiones, se convirtió en el amante más cuidadoso y considerado, abriéndose paso lentamente, con movimientos suaves y circulares, mientras se dejaba invadir por la tibieza de seda de las entrañas vírgenes del muchacho.
Harry se entregó completamente, pero quien dejó que un pedacito de cielo se colara entre los dos fue Severus, y sintió devuelta su inocencia, en brazos del bendito muchacho que besaba como los ángeles.
If i could change i would / si pudiera cambiar lo haría
take back the pain i would / tomar de regreso el dolor, lo haría
retrace every wrong move that i made i would / deshacer cada movimiento equivocado
que hice, lo haría
if i could / si pudiera
stand up and take the blame i would / ponerme de pie y asumir la culpa, lo
haría
if i could take all the shame to the grave i would / si pudiera llevar toda
la verguenza a la tumba lo haría.
Lenta e inexorablemente, el profesor sintió venir el orgasmo y no se
preocupó de aumentar la fricción, sino que se dejó llevar,
como si ese cuerpo ahora suyo fuese el que dirigiera su placer. Y así
fue cuando Harry lanzó un grito con toda la juvenil entrega de sus
dieciséis años y le manchó las manos y la cubrecama con
tibio semen.
- “Te amo, Sev”
Harry le besó el cuello y bajó un poco por su hombro y brazo hasta llegar a la marca, que besó también humedeciéndola con una lágrima.
El profesor le tomó la barbilla y volvió a besarlo, poniendo en ello alma, corazón y vida, porque sentía que Harry lo había limpiado de muchas cosas y que aún tenían un largo y bello camino que recorrer.
Lo acunó, besando sus cabellos, y sin salir de su cuerpo, lo acarició posesivamente. El chico, completamente relajado, cerró los ojos y se abandonó a un necesario sueño.
7
- “Harry”, susurró Severus cuando por fin recuperó la respiración y la naturaleza hizo su trabajo al deslizarlo a pesar suyo fuera del cuerpo del chico.
- “mmm”
- “Harry, no puedes quedarte aquí… te echarán de menos”
Los ojos verdes del chico se abrieron con pesar, pero luego una sonrisa animó su rostro.
- “Sí puedo. Remus me cubrirá, me lo prometió”
- “En ese caso, ponte esto o te resfriarás”, dijo Severus sacando bajo la almohada su pijama de franela verde.
Mientras el chico se vestía, el profesor se puso otra pijama y ambos se acomodaron bajo las mantas. Harry se acurrucó junto a él con total naturalidad y Severus lo acunó entre sus brazos.
Harry lo besó en la punta de la nariz.
- “Buenas noches, profesor Snape”
- “Buenas noches, señor Potter. Cien puntos para Gryffindor”, murmuró Severus antes de quedarse dormido.
8
Sometimes i remember / a veces recuerdo
the darkness of my past / la oscuridad de mi pasado
bringing back these memories / trayéndome de nuevo estos recuerdos
i wish i didn't have / deseo nunca haberlos tenido
sometimes i think of letting go / a veces pienso en dejarlos ir
and never looking back / y nunca mirar hacia atrás
and never moving forward so / y nunca avanzar de modo que
there would never be a past / nunca habría un pasado
Tenerlo entre sus brazos era lo más increíble que le había pasado. La habitación estaba en penumbras, pero ya era de día. Eran las ventajas de dormir en las mazmorras, donde no había ventanas. Era temprano aún y por ser domingo era poco probable que hubiera alguien despierto a esa hora en el castillo.
Severus no quiso moverse y perder contacto con esa suave tibieza. Harry dormía completamente relajado, con un pijama demasiado grande para él. Una sonrisa asomaba en sus labios entreabiertos, sus mejillas aún estaban un poco sonrojadas y eso le daba un aspecto deliciosamente infantil. Se veía hermoso.
El profesor miró al frente y el espejo le devolvió su imagen, pero ya no estaba solo en esa enorme cama, sino acompañado por la persona más inimaginable para él tan solo unos meses atrás.
Pero era real.
Harry Potter dormía en sus brazos y era el espectáculo más puro que había visto en su vida.
No lo dañaría, y no permitiría jamás que Lucius dañara ese sentimiento nuevo y desconocido que lo embargaba ahora.
9
Remus miró una vez más a la mesa de Gryffindor, preocupado por la ausencia de Harry. Pero fue Ron, que se acercó junto a él, quien le hizo caer en la cuenta de lo que ocurría.
- “Profesor Lupin, ¿Ha visto a Harry esta mañana? Anoche salió y no ha aparecido”
El chico parecía preocupado y había hablado bajo para que nadie en la mesa de profesores pudiera oírlo. Remus entonces sonrió recordando la nota que recibiera la noche anterior.
- “Está en mi despacho, descansando. Anoche me pidió ayuda para repasar algunas lecciones extra”
Ron se fue aliviado y Remus comenzó a recorrer ansiosamente las mesas, buscando alguna otra notoria ausencia, para descubrir al amante secreto de Harry. La tarea era difícil, porque en esa mañana de domingo los estudiantes acudían al comedor en forma muy irregular.
Notó que no estaba Dean, pero luego lo vio aparecer y sentarse junto a Ginny para servirse cereal. Y luego apareció Neville que se sentó con Luna y le tomó la mano. No, no podían ser ellos.
Remus continuó examinando los rostros de los muchachos, notando vagamente que en la mesa de profesores faltaba Severus Snape. Sonrió para sí por la descabellada idea que acababa de ocurrírsele y volvió a sufrir una decepción al ver entrar a Colin Creevey y dirigirse hacia la mesa de Gryffindor.
No sería fácil descubrir con quién andaba Harry.
Capítulo 12: Entendimiento
“Nothing ever stops all these
thoughts / nada detiene aún todos estos pensamientos
and the pain attached to them / y el dolor que ellos tienen
Sometimes I wonder / A veces me pregunto
why this is happening / por qué está pasando esto
It's like nothing I can do / es como si nada de lo que hago
would distract me when / pudiera distraerme cuando
I think of how I shot / pienso en cómo me disparé
myself in the back again / a mí mismo de nuevo en la espalda”
Figure 09 – Linkin Park
1
(Lunes, 23 de noviembre)
Tenía que verlo.
Estuvo resistiendo todo el domingo la tentación de ir a Hogwarts, pero el lunes por la mañana, luego de ver a Voldemort, no pudo aplazar más esa visita.
Aún pensaba en la mirada de Severus y el sonrojo de Potter y tenía la sensación de que algo allí andaba muy mal.
Pero primero estaba Draco.
“Me lo traerás después de Navidad”, había repetido el Señor Tenebroso y esta vez Lucius estuvo seguro de haber oído bien.
Después de Navidad.
Faltaba todavía un mes, pero lo que pensaba hacer podría tomar tiempo.
Dedicó la mañana a visitar al director de ‘El Profeta’ y fue a Gringotts. Luego, hizo una discreta visita al Callejón Knockturn, todo con Sirius Black pegado a sus talones, pero Black no le preocupaba, no había nada que lo relacionase con los zombies y el Ministerio no se arriesgaría a provocar un escándalo si lo arrestaban basándose en sospechas.
Almorzó en un lujoso restaurante en el Callejón Diagon y pidió al brujo que lo atendía que diera las sobras al perro negro y flaco que aguardaba afuera.
Luego salió con elegancia, resistiendo la tentación de patear los cuartos traseros del animal, que, inclinado junto a las sobras, simulaba comer.
Era el momento de ir a Hogwarts.
Fue sencillo darle esquinazo a Black con el truco de las sobras, distrayéndolo lo suficiente como para poder aparecerse lejos de allí. Luego llegó a Hogsmeade y de allí a Hogwarts, donde llamó a la puerta a las seis en punto.
2
'Cause from the infinite words / porque
de las infinitas palabras
I could say I Put all pain / que pude decir puse todo el dolor
you gave to me on display / que me diste en evidencia
But didn't realize instead / pero nunca lo noté en vez
of setting it free I / de dejarlo libre yo
Took what I hated / tome lo que odiaba
and made it a part of me / y lo dejé ser parte de mi
- “¿Profesor Snape?”
- “¡Lucius!”
- “¿Puedo pasar?”, dijo educadamente el aristócrata y sin esperar respuesta, entró en el despacho y cerró la puerta. “¿Cómo has estado?”
- “No tan bien como tú”, espetó Severus, “¿Puede saberse a qué has venido?”
- “Vine a entregarle un poder a Draco por la mansión y a verte a ti”
- “Ya me viste. Ahora, esfúmate”
El rubio se sentó sobre el escritorio y apartó la pila de ensayos que Severus estaba corrigiendo.
- “Sabes que puedes volver cuando quieras. Voldie te necesita… y yo también”, agregó el rubio y algo en su voz sonó quebrado.
- “No digas estupideces, me matará apenas me eche la vista encima…”
- “¡No si te necesita, Severus! Puedes tenerlo todo de nuevo, conquistar todo lo que soñamos cuando éramos jóvenes… ¡Tú crees en todo eso aún, Severus! A mí no puedes engañarme”
- “¡No quiero! ¿Entiendes? No quiero y no lo haré… bastantes cosas hemos pasado ya, Lucius Malfoy”
Un tímido golpe en la puerta hizo que las voces bajaran un poco y Severus dijo secamente:
- “Adelante”
Harry empujó la puerta y asomó. Sus ojos verdes se dilataron por el asombro de encontrar allí a Lucius.
- “Dígame, Potter”, dijo Severus con tono neutral.
- “Buenas noches, Potter”, sonrió Lucius con expresión felina, “tiene torcida la corbata”
El chico enrojeció y la enderezó con gesto mecánico. De pronto se sintió insignificante en su uniforme de colegial, nada comparado a la elegancia refinada de Malfoy. Pero los ojos de Severus le devolvieron el aplomo.
- “Tengo detención hoy”, informó extendiéndole a Severus la nota que horas antes recibió en la clase de Pociones.
Severus recibió la nota y estampó en ella su firma.
- “Está bien, Potter. Lo dispenso por esta noche, vuelva mañana”
Y sin más ceremonia, Severus le cerró la puerta en las narices al chico.
- “Es por Potter”, dijo Lucius con la voz llena de suspicacia.
- “Tonterías”
- “¡Es Potter! ¿Crees que estoy ciego? Lo miras como un león a punto de echarse sobre su presa, tan Gryffindor que te desconozco, Severus”
- “¿Qué es esto, Lucius? ¿Una escena de celos?”
- “¿Celos?”, el mago rubio rió sin mucha convicción. “¿A eso juegas? ¿A darme celos?”
- “No es un juego, Lucius. Para mí nunca lo fue”
- “¿Entonces qué es?”, gritó el rubio, “¡Claro! Balfour y Campbell, ¿verdad? Esa vieja culpa te sigue persiguiendo, ¿no es eso? ¡Quieres emular a Campbell y así olvidar que el maldito mocoso se suicidó!”
- “¡Cállate Lucius!”, gritó Severus alzando su varita.
El rubio no parpadeó siquiera.
- “¡Potter no es Balfour y tú no eres Campbell! ¿Crees acaso que tu precioso viejo te perdonará que te acuestes con el mocoso?”
- “¡Ya basta o te echaré una maldición!”
Severus lo arrastró hacia la puerta, completamente fuera de sí. Lo zarandeó contra la pared una y otra vez, pero una palabra de Lucius bastó para que lo soltara.
- “Segrael”
Tanto dolor encerrado en una sola palabra. Severus bajó la varita.
- “Puedo denunciarte y te enviarán a Azkaban antes de que puedas decir ‘crucio’…”
- “Pudiste hacerlo antes y no lo hiciste, Severus. ¿Por qué? Yo voy a decírtelo, puedes aparentar lo que quieras con el viejo estúpido, puedes follarte a su niño dorado y puedes jugar al temible profesor de Pociones las veces que quieras, pero lo que vivimos nadie jamás lo podrá borrar. Y entonces creías en nuestra causa…”
- “Pudo ser distinto…”
- “¡Pero no lo fue! ¡Escogiste el camino equivocado! ¡Nos traicionaste con el viejo de mierda! ¡Nos vendiste! ¡A todos nosotros! ¡A mí que creía en ti! ¡Que te…”, Lucius se paró en seco, con rabia y dolor desbordándose por sus ojos grises.
- “¿Qué, Lucius?”, la mano de Severus se cerró sobre su antebrazo, oprimiéndole con fuerza la marca.
Los ojos de Lucius se llenaron de lágrimas y quiso gritar. Pudo haberlo dicho, decirle por fin que lo amaba. Pero su orgullo pudo otra vez más que él. Severus sería suyo, pero no por lástima. Jamás por lástima.
- “No importa ahora, Severus. Fóllate al pendejo cuantas veces quieras, pero siempre pensarás en mi”
- “Vete, Lucifer”
Un portazo fue su respuesta y Severus se apoyó en la pared donde antes había zarandeado a Lucius y se fue deslizando hacia el piso donde quedó con sus rodillas abrazadas.
(Never goes away) / (nunca se aleja)
(Never goes away) / (nunca se aleja)
(And now) / (y ahora)
(You've become a part of me) / (te has vuelto una parte de mi)
(You'll always be right here) / (siempre estarás justo aquí)
(You've become a part of me) / (te has vuelto una parte de mi)
(You'll always be my fear) / (siempre serás mi miedo)
(I can't separate) / (no puedo separarte)
(Myself from what I've done) / (de mi mismo por lo que he hecho)
(Giving up a part of me) / (entregando una parte de mi)
(I've let myself become you) / (me he dejado ser como tú)
Pudo ser…
Pudo ser, cuando ellos dos eran jóvenes y luchaban por el mismo ideal. No podía culparlo de los crímenes de entonces porque ambos los cometieron. Severus desde las sombras, preparando pociones asesinas, sin mucha necesidad de intervenir en las incursiones de mortífagos. Y Lucius, un ángel glorioso de maldad, luchando en primera fila por todo eso en lo que ellos creían, porque su señor así se lo pidió.
No podía culparlo…
Incluso cuando Voldemort volvió y ellos regresaron a su servicio… No podía culparlo. Lucius, que había sido ofrecido por su propio padre al Señor Tenebroso desde los catorce años, no conocía otro motivo para luchar que su propio orgullo y ansia de poder… Era un Malfoy.
No podía culparlo porque, como él, había sido una marioneta en manos de Voldemort y ahora estaba pagando las consecuencias. ¿Por eso ambos luchaban ahora en bandos diferentes y aún así no se delataban?
- “Sev”
Levantó la mirada. Harry estaba de pie en el umbral, aún con su ropa de colegial y su cabello revuelto.
- “Harry, no…”
El chico se le abrazó y lo silenció con un beso, pero Severus lo apartó suavemente.
- “Esta noche no, Harry. Esta noche no”
Harry no se movió. Cerró la puerta con un hechizo y permaneció junto a Severus en el piso, abrazándolo como si temiera que se fuese a romper. No sabía que le había ocurrido, sólo deseaba estar junto a él y confortarlo y así lo hizo hasta que el profesor por fin se puso de pie y desapareció en el dormitorio.
3
“Hearing your name / Oyendo tu
nombre
the memories come back again / los recuerdos regresan de nuevo
I remember when it started happening / recuerdo cuando comenzó
I see you in every thought I had and then / te veo en cada pensamiento que
tuve y ahora
The thoughts slowly / los pensamientos encuentran
found words attached to them / lentamente palabras asociadas a ellos
And I knew as they escaped away / y supe que escaparon lejos
I was committing myself / estaba comprometiéndome
to them and everyday / con ellos cada día
I regret saying those things / me arrepiento de decir estas cosas
cuz now I see that I / porque ahora veo que yo
Took what I hated and made it a part of me / tome lo que odié y lo
hice parte de mí”
(Martes, 24 de noviembre)
- “¿Profe?”
Severus levantó la vista del caldero donde preparaba una poción para dormir sin sueños. El cabello le caía sobre los ojos y tenían un aspecto mortalmente cansado.
- “Dime, Draco”
El chico avanzó con un pergamino entre las manos.
- “Me dejó la mansión… ¡Él ama a esa mansión más que a su propia vida! ¿Qué ocurre, profe?”
Severus lo abrazó. Él mismo no entendía los motivos de Lucius, pero había prometido proteger a Draco de todo, incluso de su propio padre.
- “Hijo…”
- “¿Él volverá a irse?”
- “No lo sé, Draco, pero pase lo que pase, yo estaré aquí para ti”.
4
(Miércoles 25 de noviembre)
Harry había estado pensando mucho en las hadas, porque deseaba volver al claro con Severus, pero también porque había notado la incomodidad del profesor ante sus preguntas. Pudo preguntarle a Remus, pero temía ponerse demasiado en evidencia, de manera que optó por acudir a Hagrid.
- “Hagrid, ¿tú sabes algo de las hadas del bosque?”, preguntó Harry el miércoles por la tarde, después de clases.
El semigigante abrió los ojos como platos.
- “¿Quién te dijo eso?”
- “¿Decirme qué?”
- “Sobre las hadas… hace mucho tiempo se fueron…”
Harry contuvo los deseos de decirle a Hagrid que las hadas habían vuelto.
- “Leí en un libro que había hadas en el Bosque Prohibido”, mintió Harry seguro de que la mención del libro apaciguaría las dudas del guardabosque.
- “Ah, sí. En un libro”, dijo Hagrid pensativo, “hace mucho había hadas en el bosque, pero ellas desaparecieron hace casi veinte años, cuando tu padre estaba en séptimo año”
- “¿Y por qué se fueron?”
- “No se fueron, las mataron”
- “¿Qué? ¿Quién hizo algo semejante?”, casi gritó Harry.
Hagrid pareció resistirse por un momento, pero luego desistió.
- “De acuerdo, te lo diré, porque de cualquier manera acabarás por descubrirlo. Pero tú y yo jamás tuvimos esta conversación”, declaró el gigante. Harry se apresuró a asentir. “Cuando tus padres estaban en el último año, había hadas en el bosque, pero también El Que No Debe Ser Nombrado puso aquí un campo de entrenamiento de mortífagos… y le robó a Dumbledore una planta espantosa. La planta fue sembrada en el bosque y no hubiéramos sabido nada de ella de no ser por tu padre”
- “¿Mi padre?”
- “Sí, Harry. No debí decir eso, pero tu padre, Sirius y el profesor Lupin… ellos iban al bosque y encontraron la planta”
Harry no se sorprendió demasiado. Sirius lo había puesto bastante al corriente de sus aventuras en Hogwarts como para que eso no le extrañara.
- “¿Y qué pasó?”
- “Fue destruida, o al menos eso creímos. Pero El Que No Debe Ser Nombrado la trajo de vuelta, alimentándola con hadas, y la fortaleció para que ella misma crease una barrera que oculte su refugio. Así fueron destruidas las hadas”
Harry palideció. De algún modo intuía que Severus había tenido que ver en eso… pero otro pensamiento lo preocupó.
- “¿Cómo mi padre y Sirius iban al bosque con esa planta allí? ¿Cómo no les pasó nada?”
Hagrid carraspeó para ganar tiempo.
- “No corrían peligro… yo los ví algunas veces, pero ella los cuidaba siempre. Por eso no le dije a Dumbledore…”
- “¿Ella? ¿Te refieres a mi madre?”
- “No, Harry… a Genévieve… ¿Remus no te ha hablado de ella?”
- “No”, dijo Harry.
- “Bien, entonces haz como que no te lo dije”, repuso Hagrid muy incómodo, “tendrá sus motivos si no te lo contó”
- “¿Quién es ella?”
- “Lo siento, Harry. Tendrás que preguntárselo a Remus”
Y Harry no pudo sacarle una palabra más al guardabosques.
3
- “Desaparecieron veinte excursionistas muggles en una montaña”, informó Sirius esa noche, en la reunión de la Orden.
- “¿Qué tiene que ver con nosotros?”, preguntó Severus, que se encontraba muy irritable desde su encuentro con Lucius.
- “Vieron allí a un hombre rubio y elegante…”
- “El mundo está lleno de hombres rubios y elegantes… mira por ejemplo a Draco”, replicó ásperamente Severus.
- “¡Era Malfoy!”
- “Ah”, dijo escuetamente Severus.
- “Si intentan convertir más zombies, debemos detenerlos”, dijo Marcos, “no podemos permitir que torturen más almas”
Dumbledore se quedó pensativo unos momentos. Luego dijo:
- “Siruis ¿qué hay del refugio de Voldemort?”
- “Me acerco”, dijo Sirius, “tengo señaladas las desapariciones de Malfoy y todas apuntan a la zona de Soho. Pero el perímetro es grande y llevo registrada la cuarta parte… es cuestión de tiempo”
- “Suponiendo que siga allí cuando llegues”, siseó Severus.
- “¿Irás a decírselo, Snivellus?”
- “¡Basta ya!”, exclamó Remus, “se comportan como un par de niños… Esto es bastante serio, Severus, y Sirius no tiene ninguna ayuda”
Severus le hubiera echado de buen grado una maldición por callarlo así. Pero Harry le tenía al condenado licántropo tanto aprecio como a su patético padrino. Se contentó con mirarlo con desprecio.
- “¿Puedo ayudar?”, ofreció Marcos, “no conozco muy bien Londres, pero no suelo levantar sospechas”
- “Desde luego”, dijo encantado Sirius.
- “Puedes quedarte en mi departamento en Londres”, dijo Kingsley, “podemos ir allá en cuanto termine la reunión”
- “Estamos terminando”, dijo Dumbledore, “Solo nos queda el artículo de ‘El Profeta’”
- “¿Qué hay con ‘El Profeta’?”, preguntó Remus que no había tenido tiempo de leerlo.
Inmediatamente se hizo un silencio incómodo.
- “Hablan de ti en primera plana”, informó Severus con una irónica sonrisa, “Felicidades”
Remus enrojeció sin saber por qué y Sirius le tomó la mano.
- “Hay un estúpido artículo sobre los magos homosexuales”, dijo escuetamente, “Pero lo que Albus quiere decir es que el diario ha manipulado por completo el incidente de los zombies y ha echado barro con ventilador a la división de Aurores”
- “Hablé esta tarde con la Ministra”, informó Dumbledore, “se encuentra en una situación precaria, hay una corriente de oposición liderada por Artemius Grant, el Lord Advocate escocés. Necesitamos que los aurores limpien su imagen. De ahora en adelante, los miembros de la Orden se mantendrán al margen y si algo ocurre, ayudaremos, pero todo el crédito será de los aurores”
Kingsley bufó.
- “Propaganda gratis”
- “Así es, Kingsley. Debemos apoyar a Amelia Bones, mientras ella esté con nosotros, será más fácil combatir a Voldemort. Por cierto, hablé con ella de tu caso y accedió reabrirlo”
Con esto, la reunión se disolvió y cuando todos se iban retirando, el comunicador de Sirius vibró.
- “Hola, Luziel”, exclamó el animago y se alejó un poco para que la conversación no pueda ser oída. Aún así, se alcanzaron a oír retazos de esta. “Sí, se están yendo todos… en una hora… te espero“
Sirius se aproximó a Remus, que miraba hacia otro lado.
- “Moony, era Luziel”
- “Lo sé, tengo oídos”
- “Vamos, Moony. Debemos revisar cosas del ministerio… lo siento, no podré acompañarte a Hogwarts hoy”
Remus estaba serio pero no pudo replicar porque uno de los asistentes a la reunión aún no se había marchado y los miraba con simpatía.
- “Sirius, Remus, debo hablar con ustedes”
Dumbledore les hizo un ademán para que tomaran asiento de nuevo y los dos lo hicieron, visiblemente incómodos.
- “No me gusta en absoluto lo que voy a pedirles, pero lo hago por la estabilidad de Amelia Bones y por el bien de Harry”
- “Dilo de una vez, Albus”, exclamó Sirius.
- “Deben saber de la existencia de un proyecto de ley para que los magos y brujas del mismo sexo contraigan matrimonio. Esto, junto con el fracaso de los aurores, es lo que los opositores a la ministra están utilizando. ‘El Profeta’ los menciona indirectamente hoy, y no es la primera vez…”
- “¿Y eso significa…?”, quiso saber Remus.
- “Sólo voy a pedirles que no muestren tan abiertamente su relación en la escuela. He recibido algunas llamadas de padres… la madre de Seamus Finnigan se ha quejado muchísimo… y temo que esto esté afectando a Harry, lo he notado raro últimamente”
Remus quiso gritarle que Harry actuaba así porque también era gay, pero se contuvo. El chico le había pedido guardar el secreto y así lo haría.
- “No estoy de acuerdo con eso”, declaró categóricamente Sirius, “no encuentro nada de malo en besar a mi pareja o en tomarle la mano en público, Albus. Pero no quiero causarle problemas a Remus. Si él así lo desea, lo haré, pero será hasta que ese asunto de la ley se termine”
Remus le tomó la mano. No estaba de acuerdo tampoco, pero le gustara o no, Dumbledore tenía razón, era importante mantener la posición de la ministra lo más sólida posible en esos momentos.
- “Lo haremos como dice Sirius, solo por un tiempo”
- “Se los agradezco”, dijo Dumbledore y se despidió.
- “Moony…”
- “Está bien, Sirius. Creo que le debemos eso a Albus… además, no importa si no podemos hacer nada en público mientras lo hagamos en privado”
- “Quédate esta noche”
Los ojos de Sirius se lo suplicaban también, y Remus estuvo a punto de ceder. Pero luego recordó.
- “¿Y Luziel?”
- “Se quedará solo un momento. Quédate, Moony”
- “Tengo que corregir ensayos. Lo siento, Sirius, otro día será”
Remus se alejó. Sirius hizo un gesto de impotencia, pero no lo detuvo.
4
(Viernes 27 de noviembre)
Cuando Harry entró al Gran Salón notó inmediatamente dos cosas. La primera fue un cuchicheo incesante y a muchos leyendo algo en voz alta mientras los demás lo comentaban. La segunda fue el rostro de Remus, rojo y descompuesto.
- “¡Harry!”, llamó Hermione y lo haló para sentarlo junto a ella, “Es horrible, ‘El Profeta’ trae un artículo sobre Remus”
Una ojeada le bastó a Harry para enrojecer de indignación. Ponían a Remus como inmoral, lo acusaban de tener a dos amantes en Hogwarts: Kingsley Shacklebolt y Sirius Black, con quienes se exhibía sin ningún reparo sin importarle la sensibilidad de los estudiantes, y todo a vista y paciencia del director de Hogwarts. Incluso mencionaban que con semejante ejemplo, era altamente probable que Harry Potter fuese también homosexual.
En la mesa de profesores, Severus lucía tan imperturbable como siempre, pero Kingsley leyó el artículo y se aproximó a Remus que lucía más descompuesto aún. Eso no hizo más que aumentar el volumen de los cuchicheos y alguien los señaló.
Remus se puso de pie rápidamente y salió de allí.
- “¡Remus!”
- “Harry, estoy bien”, repuso Remus sin dejar de avanzar hacia su despacho.
- “Espera…”
Pero Remus siguió avanzando, con Harry detrás, hasta que por fin entró a su despacho y cerró la puerta. Una vez allí, descargó un puñetazo con furia sobre el escritorio.
- “¡Maldición!”
Harry nunca lo había visto así. Estaba enfurecido. Aguardó en silencio mientras diversos objetos volaban hacia la chimenea. Cuando por fin se calmó, Remus se dejó caer en el sillón.
- “Lo siento, Harry… no pensé que te metieran en esto a ti también”
- “Descuida, no me importa…”
- “Esos… esos bastardos malnacidos de ‘El Profeta’… primero fuimos sus héroes y ahora somos unos inmorales… valiente hato de imbéciles…”
- “Lo hacen para vender…”
- “Lo sé, Harry”, medio sonrió Remus, “es la luna, pronto será luna llena, por eso me afecta así. Ya sé lo que se siente ser discriminado, lo he sentido prácticamente toda mi vida. Sirius y yo sabíamos que estar juntos no iba a ser fácil, pero nunca quisimos arrastrarte en esto…”
- “No te disculpes, Remus… aguantaré. Soy Harry Potter, ¿recuerdas? Tampoco es la primera vez que me atacan a mí”
- “Harry…”, dijo Remus, “Harry, dime una cosa… ¿Nosotros influimos en ti? ¿Por eso eres gay?”
- “¡Claro que no!”, respondió inmediatamente Harry. “No exactamente… creo que comencé a pensarlo luego de esa noche, con el espíritu… Y cuando supe lo de ustedes dos algo se rebeló en mi, porque ya lo pensaba, pero no quería aceptarlo… y luego comencé a enamorarme de él y a admirarlo… Quizá ustedes influyeron en que finalmente lo acepte, y no me arrepiento”
- “Harry, ven acá”, Remus lo atrajo en un estrecho abrazo, “de modo que lo admiras… ¿me dirás algún día quien es?”
- “Lo haré. Algún día”
- “Lo que importa es que te sientas feliz con él. La gente se cansará de hablar pronto. Y también será bueno que seas discreto, Harry”
- “Lo seré”
Una lechuza golpeó la ventana y Remus fue a abrir. Momentos después, rasgaba el sobre con un escudo de armas que Harry no pudo identificar, y arrojaba el pergamino sobre la mesa con total desaliento. Harry lo tomó.
- “Remus, ¿esto es…?”
- “Un aviso de cobranza… por Lupin Lodge. Debí pagar ayer y lo había olvidado…”
- “Pero, ¿por qué…?”
- “Harry, tuve que hipotecar la casa… fue hace tiempo, pero debo seguir pagando unos años más”
- “Pero, ¿y Sirius?”
- “No lo sabe”, aclaró Remus, “y no lo sabrá. Es algo que debo hacer yo mismo, Harry. Al menos tengo un trabajo que debo conservar… no se lo digas, por favor”
- “¡Pero es casi todo tu sueldo de maestro!”
- “No importa… no quiero que Sirius pague la hipoteca, no sería correcto. Es la casa de mis padres, significa mucho para mi y debo hacerlo yo mismo”
Harry sonrió, él entendía perfectamente eso. Aún así, no pudo dejar de preocuparle pensar que sin Sirius, Remus se vería en una situación económica muy difícil.
- “No te preocupes, no se lo diré, pero… Remus, ¿Y si esa ley se aprueba? ¿Te casarías con Sirius?”
Remus sonrió y se permitió soñar un rato. Recordó el día de la boda de James y Lily y la promesa que Sirius le hizo entonces. ”Algún día se podrá, Moony. Y entonces nos casaremos”
- “Es difícil que se apruebe, Harry. Pero me gustaría mucho”
Ambos se quedaron en silencio un momento. Luego, Remus se levantó.
- “Tengo clase, Harry. Con Slytherin. Espero que no sea tan malo”.
5
(Jueves 26 de noviembre)
La noche del jueves, luego de un encuentro furtivo con Severus que tenía mucho trabajo, Harry daba vueltas en la cama sin poder dormir. De pronto, Ron comenzó a agitarse en una pesadilla, temblando de pies a cabeza. En un instante, Harry estuvo junto a él.
- “¡Ron!”, lo zarandeó suavemente. “Shhh, Ron… es una pesadilla”
Ron despertó agitado y sudando, pero se calmó al ver a Harry junto a él.
- “Ah, ya volviste”, dijo con un poco de sequedad. Aún estaba resentido porque Harry se negaba a confiar en él y Hermione. “Soñé con esas malditas arañas”
- “Está bien… ya pasó”, repuso Harry y se dispuso a volver a su cama.
- “Harry”
- “Dime”
- “¿Puedes…?”, pidió Ron apartando un poco las cobijas y Harry se acostó junto a él sin dudarlo.
- “Claro”
Se quedaron en silencio un momento.
- “Harry… respecto a ‘El Profeta’”, empezó Ron, “a mí no me importa si lo eres o no, y si eso es lo que estás ocultando, lo entenderé”
- “Ron, no es…”, quiso mentir Harry. Pero ese era Ron, su mejor amigo. Sonrió, “sí es. Pero no lo sabe nadie más que Remus… yo me siento algo inseguro aún”
- “Debiste decirme”, dijo Ron con un poco de reproche.
- “Tenía miedo”
- “Eso puedo entenderlo… me pasa con Mione”, aceptó Ron, “Harry, ¿tú ya has…?”
- “Sí. ¿Y tú?”
- “También… Mione me hizo usar una de esas cosas muggles… fue horrible al principio”
Los dos rieron sintiéndose hermanados otra vez. Pero alguien les arrojó una almohada.
- “¿Quieren callarse? Mañana tenemos clase temprano”.
6
(Sábado 28 de noviembre)
Sábado al fin. Toda esa semana había sido un verdadero martirio lejos de él, con demasiados deberes como para poder acudir a verlo más que unos pocos minutos. Pero ahora tendrían toda la noche juntos.
Harry no había estado ocioso. Aprovechó esas horas en la biblioteca para investigar, con ayuda de Hermione, en los viejos anuarios hasta que encontraron algo.
Genévieve White había sido profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras en reemplazo de su esposo, Marius White, al morir éste. Y todo ocurrió cuando su padre tenía diecisiete años.
- “Ese año fue bastante accidentado”, observó Hermione. “Escucha: David Balfour, estudiante de sexto año de Gryffindor, se suicidó en el Baño de Prefectos por causas desconocidas. Provenía de Escocia. Y también dice algo de un profesor de Pociones desaparecido”
- “Ese nombre… lo he oído antes…”
- “Pero no menciona a las hadas que dices, Harry, ni nada sobre una planta extraña”
- “No iba a decir eso en el anuario, ¿verdad? Pero quiero averiguarlo solo, no es momento de preguntarle a Remus”
- “Dicen que alguien importante financia la campaña para aprobar esa ley, Harry”
- “A Remus le está afectando… me provoca romperle la cara a Seamus cada vez que se burla de él en clases”
- “Rómpesela”
- “¿Mione?”
- “Dije que se la rompas, creo que esto ha llegado demasiado lejos”
Harry sonrió.
- “Lo haré. Pero no hoy, esta noche tengo algo importante que hacer”.
7
- “¿Te falta mucho?”, preguntó Harry que se había quedado quietecito por casi una hora mientras Severus corregía unos ensayos.
- “Solo unos pocos, Harry”
El chico dedicó unos minutos más a observar como su profesor ponía “DEFICIENTE” en varios ensayos.
- “¡No los estás leyendo!”, exclamó de pronto.
Severus lo miró con aire cansado.
- “¿No querías que termine pronto?”
- “Pero son de Gryffindor”
- “¿Y? Ni siquiera entiendo la letra”
Harry suspiró. Algunas cosas jamás cambiarían.
- “Te ayudaré, puedo leer las respuestas y tú pones la calificación”
Severus iba a protestar, pero eso desencadenaría una discusión. Capituló en aras de los momentos de placer que deseaba pasar luego.
- “Bien… lee la primera pregunta”
Harry leyó en voz alta y Severus asintió a pesar suyo. Luego leyó las siguientes y el profesor admitió que las respuestas eran correctas.
- “Está bien, tendrá un ‘SUFICIENTE’”
- “Pero todo estaba correcto, Sev”, dijo Harry, “merece un ‘SOBRESALIENTE’”
- “De acuerdo”, gruñó Severus.
Harry le tendió el ensayo y Severus estampó allí un ‘SOBRESALIENTE’. Luego miró el nombre.
Neville Longbottom.
- “¡Maldición!”
- “Sev…”
- “Escúchame, Harry… Estar conmigo no te da derecho a interferir en mis métodos de enseñanza y tampoco en el modo en que corrijo los ensayos. No vuelvas a decirme cómo hacer las cosas”
El chico bajó la mirada en señal de aquiescencia. Pero luego sus párpados se levantaron y los ojos más escrutadores del mundo observaron a Severus, que terminó de corregir los ensayos de Ron y Dean con ‘SOBRESALIENTE’ también. Harry no se atrevió a preguntar su nota.
- “Terminé”, declaró el profesor, “ahora dime a dónde querías que fuéramos”
Harry sonrió y se sentó en su regazo para decírselo. Al poco rato, una genuina sonrisa se dibujó también en labios de Severus.
8
El vuelo fue ligero y el profesor se sorprendió del sentido de orientación del chico, que lo guiaba esta vez. No entendía del todo la fascinación que las pequeñas hadas despertaban en Harry, pero lo acompañó gustoso porque necesitaba un relajo.
Por fin descendieron en el pequeño claro cubierto de flores donde las hadas bailaban, y el chico sonrió.
- “¿Sabes? Es hermoso que el invierno no pueda alterar este lugar, siempre pensé que el polvo de hadas era un cuento muggle”
Severus lo abrazó por detrás.
- “¿Te contaron cuentos de hadas de pequeño?”
- “No. Tía Petunia se los leía a Dudley y yo escuchaba detrás de la puerta”, replicó el chico, pero no había resentimiento en su voz. “Y siempre quise volar como Peter Pan… qué tontería, ¿no? Quería volar y alejarme de los Dursley… y vivir para siempre en el país de Nunca Jamás”
- “No es una tontería… en realidad ese cuento lo escribió una bruja. Mi madre me lo leía cuando era niño”
Harry se le abrazó con fuerza. Era la primera vez que oía algo tan familiar de labios de Severus y recordó que el profesor también había sido niño alguna vez.
- “¿Tu madre aún vive?”
- “No lo sé. Ella y mi padre se separaron… cada uno hizo su propia vida, y yo me alejé al terminar el colegio. No los he vuelto a ver desde entonces”
El chico hundió la cara en la túnica de Severus. Él, que tanto había soñado con tener a sus padres a su lado no podía entender que alguien los abandonara voluntariamente. Severus le levantó la barbilla con cuidado y lo besó.
- “¿Por eso quisiste traerme de nuevo a ver a las hadas? ¿Pensabas en el país de Nunca Jamás?”
- “Sí”, reconoció Harry, pero Severus no lo dejó continuar y volvió a apoderarse de sus labios.
Sus cuerpos, familiares ahora, se unieron más conforme el beso se hacía apasionado y la danza de las hadas se interrumpió por unos momentos, pero se reanudó luego, cuando los amantes cayeron abrazados entre las flores.
Severus le quitó las gafas a Harry y se entretuvo quitándole la corbata, para desabrochar luego la camisa y apoderarse de un pezón.
- “Sev”, gimió Harry tratando de apartarlo.
- “¿Qué pasa?”
- “Aquí no podemos… no delante de ellas…”
- “Nadie sabe que estamos aquí y nadie se atrevería a venir a esta parte del bosque… Además, ellas no dirán nada”
El profesor volvió a su tarea de desvestir a Harry y el chico no opuso resistencia. Las hadas dejaron oír nerviosas risitas y desaparecieron entre las flores siempre verdes de ese mágico lugar.
Pero ni Severus ni Harry volvieron a prestarles atención, concentrados como estaban el uno en el otro. Se besaron hasta quedar sin aliento y pronto estuvieron desnudos, con sus ansiosas erecciones rozándose.
Severus le alzó las piernas y lo preparó dulcemente hasta que los gemidos y el cuerpo ardiente de Harry le dijeron que ya estaba listo. Despacio, se acomodó sobre él y lo penetró.
Fue ese el momento que las hadas eligieron para rociarlos de polvo mágico.
- “¡Demonios!”, exclamó Severus al sentir que su cuerpo abandonaba el piso, pero no soltó a Harry.
El chico lanzó una risa nerviosa y se aferró con las piernas para que Severus no se deslizara fuera de él. Así, mientras se elevaban, recuperaron el ritmo y volvieron a amarse, sintiendo que esa ingravidez de ambos les daba nuevos bríos para el amor. Se elevaron una y otra vez con un ritmo delicioso, sin importarles las miradas curiosas de las hadas y Severus aferró las caderas del chico y abrió más sus nalgas para facilitar su placer.
Harry jadeó y se elevó hasta que su rostro casi rozaba las copas de los árboles y se rindió por completo a la sensación de ser poseído. Su cuerpo vibraba al mismo ritmo que Severus aplicaba a su angustiada erección y un grito se le escapó cuando sintió el líquido caliente del profesor derramándose en su interior. Con Severus aún palpitando dentro suyo, Harry se liberó gritándole que lo amaba, para luego deslizarse ambos al suelo cuando pasó el efecto del polvo.
- “Cielos”, susurró Harry contra el oído del profesor, “jamás pensé que esto pudiera ser así… me sentí como un hada”
Severus rió ante la ocurrencia.
- “¿Puedo llamarte Campanilla?”
- “¡Sev!”
Volvieron a besarse y se quedaron abrazados y quietos, hasta que las hadas continuaron su danza sin hacer más caso de ellos dos.
- “Profesor Snape, ¿cuántas reglas habremos violado?”
- “Las suficientes para garantizar la expulsión de ambos”
(Never goes away) / (nunca se aleja)
(Never goes away) / (nunca se aleja)
(And now) / (y ahora)
(You've become a part of me) / (te has vuelto una parte de mi)
(You'll always be right here) / (siempre estarás justo aquí)
(You've become a part of me) / (te has vuelto una parte de mi)
(You'll always be my fear) / (siempre serás mi miedo)
(I can't separate) / (no puedo separarte)
(Myself from what I've done) / (de mi mismo por lo que he hecho)
(Giving up a part of me) / (entregando una parte de mi)
(I've let myself become you) / (me he dejado ser como tú)
(Never goes away) / (nunca se aleja)
(Never goes away) / (nunca se aleja)
(Never goes away) / (nunca se aleja)
(Never goes away) / (nunca se aleja)
Capítulo 13: Confesiones
“Don’t know who to trust
your surprise/ no sé a quién confiar tu sorpresa
(Everyone feels so far away from me) / (todos se sienten demasiado lejos de
mí)
Happy thoughts sift through dust and the lies / pensamientos felices escudriñando
a través del polvo y las mentiras
(Trying not to break but I’m so tired of this deceit) / (tratando de
no romperme, pero estoy demasiado cansado de esta mentira”
From mi inside – Linkin Park
1
(Domingo, 29 de noviembre)
“Sí. Potter”
Las palabras de Voldemort hicieron eco en su mente y Lucius no pudo ocultar una sonrisa de satisfacción. Permitió que esa satisfacción lo embargara por un momento, pero no quería saborear aún su triunfo. Su señor le había pedido también otro servicio.
”Tendremos a Potter. Draco ya no será necesario para esa tarea. Tráemelo esta noche”
Draco.
Pudo negarse e inventar algo, pero sabía que sólo serviría para ganar tiempo y Lucius se preguntó con amargura si su propio padre habría tratado de posponer el momento en que entregaría a su único hijo de catorce años al Señor Tenebroso.
Apretó los labios.
El año anterior, cuando Draco estuvo a punto de convertirse en mortífago, no se había negado, aunque eso lo desgarró por dentro. En eso se había convertido, y como su padre, alzó la frente y respiró hondo. No debía hacer nada tonto, obedecería por ahora.
2
La lechuza se fue luego de que Draco le diera un trozo de pan. Algunas miradas estaban sobre él, pero las devolvió, desafiante. Pansy se colgó de su brazo susurrándole algo al oído, pero él no lo oyó.
Acababa de leer la misiva escrita por su padre.
“Esta noche, en el Bosque”
Tragó saliva. El Bosque Prohibido de noche era una experiencia que no quería repetir, desde aquella vez que el maníaco de Hagrid lo llevó, en Primer Año, junto con la Maravilla Inmaculada de Dumbledore: San Potter.
Y precisamente era San Potter quien lo miraba con curiosidad.
Draco hizo una mueca de desprecio. Últimamente Potter se veía radiante de felicidad a pesar de que pasaba mucho tiempo en detención con Snape. Potter era feliz, y lo odió por eso.
3
- “Remus, ¿quién es Genévieve White?”, preguntó Harry, guardando cuidadosamente el ‘Mapa del Merodeador’ que le acababan de devolver.
Remus lo miró sorprendido.
- “¿Quién te dijo de ella?”
Harry tenía la respuesta preparada. Había decidido que el ataque directo era lo mejor y optó por preguntarle a quien era obvio que sabía la respuesta. Empezaría por allí y luego trataría de llevar la conversación hacia las hadas. La luna llena saldría al siguiente día y en esos periodos, Remus se mostraba bastante alegre y comunicativo.
- “Lo leí en el anuario de ustedes… buscaba sobre mis padres y vi que ella les enseñó DCAO reemplazando a su esposo. Sentí curiosidad”
Remus se relajó nuevamente y se hundió un poco en el sillón entrecerrando los ojos.
- “Genévieve”, pronunció con la voz llena de ternura, “ella fue mi primer amor”
Harry lo dejó hablar, porque sabía que la historia llegaría completa. Estaban esperando a Sirius en el despacho de Remus y no había ninguna prisa.
- “Nuestro profesor de DCAO mientras estudié en Hogwarts era Marius White. Tenía un genio terrible y siempre discutía con Sirius, aunque parecía tener aprecio a James. Sospechábamos de él, pero al final resultó que era un ex auror y aliado de Dumbledore”, Remus sonrió, “A Genévieve la descubrimos cuando buscábamos los ingredientes de la poción para volvernos animagos. Ella vivía en el bosque, era licántropo”
Harry no pudo evitar una exclamación de asombro.
- “Sí, Harry. Podrás imaginar la alegría que sentí al encontrar a alguien como yo. Tenía entonces trece años y muchos problemas para controlar al lobo que vivía en mí. Ella me ayudó muchísimo y creo que fue inevitable que me enamorara un poco de Gen. Ella me dio mi primer beso”
Sirius hizo entonces su aparición.
- “Hola, Moony… traje chocolates”, dijo el animago muy sonriente. Luego saludó a Harry y se sentó en el sillón, con la cabeza en el regazo de Remus, “¿De qué hablaban?”
- “De Genévieve”, dijo Remus, “de lo mucho que la quise…”
- “Era una gran mujer”, convino Sirius.
- “¿Era?”, exclamó Harry, quien estaba convencido de que la clave sobre la desaparición de las hadas la tendría esa misteriosa mujer.
- “Ella murió, Harry. Fue años después, pero empezó a morir la tarde en que mataron a Marius White. El vínculo que une a un licántropo con su pareja es demasiado fuerte”
- “¿Lo mataron?”
Sirius fue en esa ocasión el que trató de impedir que la historia fuese contada. Pero cuando la luna llena estaba próxima, era difícil razonar con el travieso Moony.
- “Sirius, no tiene caso ocultarlo. Además, es de conocimiento público y todos los protagonistas de esa historia están muertos, salvo tú, yo y Colagusano”
Cuando Harry salió del despacho de Remus, su cabeza aún analizaba el torrente de información que recibió. Sabía lo del campo de entrenamiento de mortífagos, pero no sabía que Remus fue secuestrado por Nigel Campbell y que White perdió la vida cuando Sirius y él trataron de rescatarlo del enloquecido profesor.
No le gustaba pensar en Nigel Campbell. Por más que le dijeron que era escocés y pelirrojo, y que vestía unas espantosas túnicas a cuadritos, Harry se lo imaginaba con el rostro de Severus.
Llegó así a la Sala Común, donde Hermione leía, con Crockshanks en su regazo.
- “Hermione, tienes que averiguar algo más sobre Nigel Campbell”
Ella alzó las cejas y por la gravedad del semblante de Harry, asintió.
4
Draco atisbó, oculto tras una armadura. Filch pasó de largo por el pasillo mal iluminado y el rubio enfiló velozmente en dirección opuesta, hacia el bosque. Sostenía en las manos un pergamino que su padre le había entregado años atrás.
Era un sencillo mapa del Bosque Prohibido, que Lucius le dio luego del incidente de Hagrid.
“El Bosque Prohibido puede ser un lugar acogedor si sabes dónde ir”, había dicho su padre en esa ocasión.
Pero Draco jamás lo había usado, hasta esa noche.
Caminó aterrorizado, con la varita en alto, acompañado sólo del sonido de su propio corazón que tamborileaba desbocado. Los altos árboles despojados de sus hojas en esa época invernal parecían a punto de atraparlo con espantosas garras. Por fin llegó al punto indicado, donde el sendero se bifurcaba hacia un lugar tortuoso.
El antiguo refugio de Voldemort.
Lo supo apenas lo vio, podía decirse que la malignidad aún flotaba en el aire y a pesar de que la enorme cueva estaba casi derruída, el lugar seguía siendo imponente.
- “Draco, aquí”
Lucius lo esperaba, oscuro como la noche y casi tan frío y silencioso.
No hablaron, sólo usaron las varitas para aparecerse lejos de allí y luego Lucius lo condujo hacia un vetusto edificio en uno de los barrios más bajos que Draco había visto jamás.
5
- “Pasa, muchacho. Volvemos a vernos”, siseó Voldemort dándole una apreciativa mirada al joven.
Draco sintió que su mente era explorada e inconscientemente pensó en su madre, en Pansy y en Crabbe y Goyle. Quería salir corriendo de allí, su padre se había limitado a hacerlo entrar en la habitación y dejarlo solo.
Solo no.
Con Voldemort.
- “Buenas noches, señor”
- “Te has desarrollado mucho desde la última vez que te vi. Acércate un poco”, pidió el Señor Tenebroso.
Draco avanzó con una seguridad que no sentía y sostuvo la mirada enrojecida de Voldemort gracias a un esfuerzo supremo de voluntad.
- “Te repugno, ¿no es cierto? Mi aspecto se asemeja a las serpientes que tanto reverencian en Slytherin… pero aún así, te repugno. Y pese a ello, no huyes ni tiemblas”, siseó Voldemort poniéndose de pie y recorriendo con la yema de los dedos el cabello y cuello de Draco. “¿Haces esto por mi?”
- “Sí, señor”, dijo Draco con la voz segura y con la mente llena de la imagen de un sonriente Remus aconsejándole no ser como su padre.
- “Un Malfoy. Mi heredero”, continuó Voldemort, “es como debe ser. Desnúdate para mi”
Draco no dio muestras de asombro. Sabía bastante bien los rituales que practicaban los mortífagos y él mismo había sido parte de algunos. Pero una cosa era desnudarse sabiendo que Voldemort espiaba detrás de las cortinas, y otra distinta era hacerlo frente a él, con nadie más en la habitación.
Pero era un Malfoy. No podía vacilar.
Se desnudó rápidamente.
- “Eres perfecto, como tu padre”, dijo Voldemort confirmándole así a Draco que su padre seguía siendo el amante del Señor Tenebroso. “Recuéstate allí”
El chico obedeció con un estremecimiento. Pero no se atrevió a huir, ni tampoco gritó cuando la lengua de Voldemort le recorrió todo el cuerpo y algo grande y rígido se presionó contra sus nalgas.
Era un Malfoy, resistiría.
Pero Voldemort no lo penetró, siguió restregándose contra él hasta que algo viscoso le manchó los muslos.
- “Levántate, Draco. Estoy complacido contigo”
El regreso a Hogwarts fue tan silencioso como la salida. Pero los ojos de Lucius resplandecían de orgullo.
- “Lo hiciste bien, Draco. Él está satisfecho”
Y eso fue todo. Su padre desapareció dejándolo en esa parte del bosque. Era casi media noche y Draco emprendió velozmente el retorno, pero se detuvo al ver una luz y oír unas risitas chillonas.
La curiosidad pudo más y se aproximó de puntillas para espiar entre los árboles.
Potter estaba allí, sentado sobre un colchón de flores, rodeado de diminutas figuritas aladas. Los ojos verdes del chico escudriñaron de pronto a su alrededor y Draco emprendió la veloz retirada, no sin antes prometerse que volvería a ese lugar y averiguaría qué hacía Potter.
6
(Miércoles 2 de diciembre)
- “Harry, estuve revisando números atrasados de ‘El Profeta’”, dijo Hermione en voz baja, “No trae más de lo que ya sabemos sobre David Balfour. Y sobre Nigel Campbell, sólo dice que huyó luego de asesinar a Marius White”
- “David Balfour”, repitió pensativo Harry. Sintió que se les había pasado una cosa por alto y que ese nombre era importante, pero no conseguía recordar dónde lo había leído antes.
- “¡Estaba en el cementerio!”, exclamó Ron, puesto ya al corriente de tod. Todas las miradas se volvieron a él y Madame Pince le hizo un gesto amenazador.
- “¿En qué cementerio?”, cuchicheó Hermione.
- “En Hogsmeade… el año pasado fui con Harry, fue cuando el espíritu lo atravesó. Allí estaba la tumba de David Balfour”
- “¡Fue allí! ¡Fue su espíritu el que me atravesó! ¡Y el mago que lo convocó era Campbell!”, exclamó Harry.
- “Señor Potter, retírese inmediatamente de la Biblioteca”, amonestó Madame Pince, pero a Harry no le quedaban más deseos de estar allí, corrió en dirección al despacho de Remus.
7
(Miércoles 2 de diciembre)
Cuando Harry llamó a la puerta del despacho, le sorprendió mucho que Severus le abriera. El chico se sonrojó, pero el profesor de Pociones ni se inmutó.
- “Ah, Potter”, dijo con voz despectiva.
Sirius no estaba allí y Severus volvió a la habitación, donde Remus yacía en la cama, con el rostro golpeado y varios cortes en los brazos.
- “¡Remus!”
- “Estoy bien, Harry. Severus vino hace un rato y me trajo varias pociones para calmar el dolor”
- “¿Y Sirius?”
- “En clase”, respondió Remus, “no te preocupes, Harry. Estaré bien”
Pero los ojos verdes de Harry mostraban su angustia. Severus le tendió un tazón humeante a Remus.
- “Esto es para ayudarte a cicatrizar esas heridas. La concentración de luparia en tu cuerpo ha disminuído, Lupin. Creo que luego de la próxima luna llena podrás volver a tomar la poción Matalobos”
Remus sonrió aliviado.
- “¿Pasará así el año nuevo?”, exclamó Harry.
- “Lo siento, Potter. Es lo más que puedo hacer. Tengo clases ahora”, repuso Severus y abandonó el despacho.
Harry no pudo evitar seguirlo con la mirada. Luego se sentó junto a Remus y lo ayudó a beber la poción.
- “¿Te pasa algo, Harry?”
El chico pensó en preguntar sobre David Balfour, pero decidió no hacerlo. Remus se veía demasiado agotado.
- “No, claro que no. Vine a verte”, le dijo acomodando las cobijas, “¿quieres que te acompañe otro poco? ¿o prefieres descansar?”
- “Me encantaría que me acompañes”, sonrió Remus, “¿puedes leerme algo? Ese libro…”
- “¿La Dama de Shalott?”
- “Sí, por favor”
Harry tomó el libro y comenzó a leer.
8
(Every time I try to make / (cada momento
trato de
myself get back up on my feet) / obligarme a mí mismo a ponerme de
pie)
(All I ever think about is this) / (y aún pienso acerca de esto)
(All the tiring time between) / (todo el fatigoso tiempo en medio)
(And how trying to put my trust in you / (y cómo tratar de poner mi
confianza en ti
just takes so much out of me) / sólo tomó demasiado de mí)
(Jueves 3 de diciembre)
- “¿No es arriesgado que vayas solo?”, preguntó Kingsley mirando dudoso a Marcos que se echaba encima un grueso abrigo y una bufanda.
- “Ser sacerdote ayuda, Kingsley. Además, Sirius podrá venir apenas el lunes y tenemos que estar seguros de que encontramos el lugar”
- “Quiero acompañarte”, pidió Kingsley.
- “¿Dudas acaso de mi capacidad? No puedes ir, el Ministerio está revisando tu caso y te prohibieron usar la magia. Además, no pueden verte conmigo, llamarías la atención”
Kingsley calló ante esas aplastantes razones. Suspiró, era duro no poder usar la magia y estar relegado al papel de espectador cuando en otro tiempo fue el protagonista. Aún tenía entre sus dedos un pergamino que le llegó esa mañana con una invitación a cenar, pero no deseaba realmente ir.
- “Cuídate mucho. Te esperaré para cenar”
Marcos le dedicó una triste sonrisa. Había reconocido el emblema del Ministerio de Magia en ese sobre, y sólo podía tratarse de una persona.
- “Quizá no venga. Ve con Luziel, yo cenaré por allí”
- “Marcos…”
El sacerdote se detuvo en la puerta, esperanzado.
- “¿Qué?”
- “Nada… sólo avísame en caso de problemas. Sabes dónde encontrarme”
- “Lo haré”
La puerta se cerró y Kingsley se quedó viéndola. Luego, despacio, se asomó por la ventana y buscó a Marcos entre la multitud que salía a trabajar esa mañana. Allí estaba, dando pasos apresurados y perdiéndose entre la gente. Adivinó su sonrisa al pedir permiso para pasar, siempre amable con los demás, siempre atento.
Arrugó el pergamino.
No buscaría a Luziel. Prefería quedarse en casa e investigar algo más sobre Luagh. Pero sus deseos no pudieron cumplirse. Alguien llamó a la puerta y al abrir encontró al sonriente autor de la invitación.
- “Hola, vine a asegurarme de que no rechaces mi invitación a cenar”.
9
(Viernes 4 de diciembre)
- “Potter, esa poción tiene el color inadecuado. Ponga más atención”
Severus continuó revisando los calderos y comentando los errores cometidos, sin variar su tono de voz y Harry se preguntó cómo lo hacía. A él mismo le costaba mucho no ponerse nervioso en las clases de Pociones, y cambiaba de colores cada vez que Severus lo miraba. Pero el profesor permanecía imperturbable e incluso le bajaba puntos.
“Estar conmigo no te da derecho a interferir en mis métodos de enseñanza y tampoco en el modo en que corrijo los ensayos. No vuelvas a decirme cómo hacer las cosas”
Esas palabras le venían a la mente una y otra vez y Harry se preguntaba si podría mantener ese tipo de relación oculta y culpable, cuando todo lo que quería era gritarles a todos que amaba a Severus.
- “Para el lunes quiero un ensayo sobre el uso del polvo de hadas”, ordenó Severus, “Potter, se quedará a limpiar estos calderos”
El chico hizo una mueca de desagrado, aunque en realidad le causó mucha emoción. Hermione lo miró con suspicacia, pero nada dijo y sólo haló a Ron fuera del aula, para planear el paseo a Hogsmeade del día siguiente.
Cuando nadie quedaba, Severus cerró la puerta con un hechizo.
- “¿Qué harás mañana?”, preguntó sin mayor ceremonia.
- “Ir a Hogsmeade, supongo”
- “¿Y luego?”
Harry lo pensó. Toda esa semana no había podido escaparse a ver a Severus por las noches. Sirius estaba en Hogwarts y deseaba pasar el mayor tiempo posible con su ahijado, y Harry no quería arriesgarse a ser sorprendido.
- “Venir aquí, con todos…”
- “¿Te gustaría ir a Londres? Tengo que hacer unas compras y podemos pasar la noche allí. Volveríamos el domingo al medio día”
- “¿A Londres?”, el rostro de Harry resplandeció de alegría, pero luego se ensombreció “¿Y cómo hago para que me den permiso de dormir allí?”
- “Eso te lo dejo a ti”, repuso Severus con un dejo de picardía en la voz. Sabía que si lo desafiaba, Harry buscaría la manera. Además, el chico era un experto en cuanto a romper reglas.
Harry asintió sin mucha convicción y de pronto, en un impulso, se acercó y le dio un beso en la boca. Severus se sorprendió, pero era sumamente difícil que alguien los sorprendiera allí. Aún así, era peligroso… e incitante a la vez. Besó al muchacho atrayéndolo más y sintió inmediatamente una dureza entre las piernas, evidencia de lo mucho que Harry extrañaba sus encuentros.
Pero Harry rompió el beso.
- “¡No puedes ir a Londres! Voldemort está allí y correrás peligro…”
- “No me encontrará, él mismo tiene que ocultarse. ¿Qué pasa, Harry? ¿Acaso tienes miedo?”
- “Tengo miedo por ti”, respondió el chico con sencillez, “lo traicionaste y querrá vengarse”
Severus pensó sus palabras unos momentos. Harry tenía razón al expresar sus temores, pero el profesor sabía perfectamente que su antiguo señor estaba débil y oculto, y que sólo Lucius conocía el lugar donde pensaba ir. Y Lucius no lo vendería. Al menos no por ahora.
- “El lugar a donde vamos es seguro. El mismo Señor Tenebroso no lo conoce. Y eso nos daría la oportunidad de estar solos”
Harry no pudo evitar una sensación de asco al oír llamar ‘Señor Tenebroso’ a Voldemort, eso le recordaba inevitablemente que Severus había sido mortífago. Pero por otro lado, la proposición era tentadora.
- “De acuerdo, hallaré el modo”
El profesor sonrió. Luego recordó que no podía entretener a Harry demasiado rato.
- “¿Qué clase tienes?”
- “Transformaciones”
- “Qué interesante”, dijo sin poder evitar el tono irónico. “¿Qué hacen ahora? ¿Transformar juguetes en monstruos?”
Harry sabía el desprecio que Severus sentía por esos “trucos con la varita”. Pero quiso impresionarlo.
- “Nada de eso. Te mostraré”
El chico apuntó al tintero que había en el escritorio y murmuró algunas palabras. Luego, ante la sorpresa de Severus, se transformó en una flor.
Una rosa blanca.
- “¿Qué demonios haces?”, casi gritó ante la visión de la delicada flor, y ésta quedó reducida a cenizas con un hechizo que el profesor aplicó. Luego cogió al chico por el brazo mirándolo furioso.
Harry lo miró con los ojos espantados.
- “Yo solo te mostraba lo que aprendí. Suéltame, me haces daño”
El profesor lo soltó, avergonzado de su arrebato. Por un momento pensó que esa rosa… pero no. Harry no podía saberlo.
- “No he dormido bien últimamente, Harry”, murmuró, desconociéndose a sí mismo, “confundí un poco las cosas. Será mejor que te vayas. Nos encontraremos el sábado por la noche en el lugar de siempre”
Harry quiso replicar, pero alguien tocó la puerta en ese momento y tuvo que irse a clases mientras Draco Malfoy entraba a hablar con el profesor.
10
Ese viernes por la noche, Harry fue a ver a Remus. Toda esa semana había tratado de pasar con él el mayor tiempo posible, leyéndole o charlando. No le gustaba en absoluto verlo tan lastimado y por eso decidió aplazar las preguntas que tenía sobre Balfour hasta que Remus se sintiera mejor. Además, saber que en un mes más eso no volvería a ser así lo tranquilizaba. Y sentía mucha satisfacción de que fuera Severus el que lo había ayudado. Eso al menos haría las cosas más fáciles llegado el momento de decir la verdad.
La verdad.
Era algo con lo que debía tener mucho cuidado. No solo era una relación homosexual, para complicar más las cosas, Severus era un hombre que tenía la edad de su padre y además, era su profesor.
La edad de su padre… por primera vez, Harry se preocupó por lo que pensaría James de todo eso. Antes evitaba pensar en eso, simplemente se decía que su padre juzgó mal a Severus y descartaba el pensamiento. Pero ahora, cuando se empezaba a sentir cada vez más unido a su profesor y comenzó a considerar decírselo a Sirius y Remus, la idea de lo que diría su padre tomó más fuerza.
Y el incidente de la rosa lo había desconcertado.
- “Harry, estás muy callado esta noche”, observó Sirius. “¿Cómo estuvo tu semana de clases?”
Los tres estaban en la salita que había en el despacho de Remus, que, recostado en el sillón y cubierto con una manta, hacía figuritas en el fuego de la chimenea.
- “Bien”, repuso Harry, “aprendimos a transformar cosas en flores, a usar encantamientos para desaparecer objetos y sobre las dríadas”
- “¿Y la Oclumancia?”
- “Solo practicamos cuando es necesario”, dijo Harry enrojeciendo al recordar en qué consistían tales prácticas. “¿Encontraste el refugio de Voldemort?”, preguntó rápidamente para cambiar de tema.
- “Tengo identificada una manzana. Marcos me está ayudando mucho, no despierta sospechas y muchos de los indigentes que viven allí confían en él y le han proporcionado información. Pero tienen miedo, Malfoy mantiene el control sobre las mentes de muchos, hemos detectado el uso de la Maldición Imperius. Lo difícil es desplazarse por allí sin atraer mucho la atención”
Luego, la conversación se dirigió hacia el debate de la ley para los matrimonios de magos del mismo sexo. Esa semana se habían iniciado los debates y se hablaba mucho del filántropo que financiaba la campaña.
- “Será muy difícil en el momento actual que algo así se apruebe”, observó Remus.
- “Será difícil, pero no imposible”, puntualizó Sirius, quien siempre evitaba cuidadosamente hablar sobre ese asunto. Eran casi las nueve y de pronto Sirius sacó el encendedor que usaba para comunicarse con Luziel.
El animago se levantó rápidamente y fue a la otra habitación.
- “Hola”, se le oyó decir, “¿qué? ¿tiene que ser esta noche?”.
Luego siguió un silencio en el que Harry supuso que Luziel estaría hablando. Ese mago no le agradaba en absoluto, como tampoco le agradaba Kingsley.
Sirius entró entonces en la habitación.
- “Moony…”
- “Sí. Ya sé. Se presentó algo importante y tienes que irte”
- “Moony, es sólo una reunión”
- “Ya sé”
- “No quiero dejarte solo…”
- “Pero lo harás… anda, vete de una vez. Yo me voy a acostar”
Remus se puso de pie con un poco de dificultad, pero rechazó la ayuda de Harry y la del propio Sirius y entró en su habitación.
- “Harry, por favor acompáñalo… no puedo zafarme de esta reunión, es muy importante”
- “Remus es importante”, replicó Harry que jamás había visto tan dolido a Remus y no entendía la conducta de su padrino.
- “Claro que lo es, ¿crees que no lo sé? El caso es que si yo no voy, algo muy importante no resultará… tengo que ir. ¿Puedes quedarte con Moony? Quédate a dormir aquí, cuando vuelva, dormiré en el sillón”
Harry asintió y Sirius desapareció rápidamente.
11
Cuando Harry volvió, luego de avisar a Ron y Hermione que dormiría con Remus, encontró a éste despierto.
- “¿Te sientes bien?”
- “No mucho… este dolor en los huesos es bastante molesto, ¿sabes? Pero descuida, antes era mucho peor. Severus fue muy amable en venir a verme y dejarme pociones y ungüentos para el dolor”
Harry enrojeció de orgullo.
- “Voy a quedarme a acompañarte esta noche”
- “Harry, no es necesario”, protestó Remus, “Sé que Sirius te lo habrá pedido para tranquilizar su conciencia, pero seguramente tú tienes que ver a alguien esta noche y…”
- “Me quedaré”, repuso firmemente Harry, “tú y Sirius son mi única familia, y siempre están cuidando de mí. Déjame ahora cuidar de ti”
Remus sonrió y se hizo a un lado de la amplia cama. Harry se puso el pijama y se acomodó junto a él.
- “¿Sabes que en eso te pareces mucho a tu padre?”
Charlaron de cosas triviales y Harry, que se había estado devanando los sesos para idear una forma de ir a Londres sin que su ausencia fuese notada, tuvo una idea.
- “Remus, ¿podrás cubrirme mañana? Les diré a Ron y Hermione que me cubran también diciendo que estoy contigo”
- “Seguro, Harry”, sonrió Remus, para él era muy bueno que Harry tuviera pareja y deseaba de corazón que fuera feliz. “¿Dormirás con él?”
- “Sí. Tenemos una cita. Volveré el domingo al medio día”
Remus pensó un poco quién podría ser y dónde sería esa cita. Pero sabía que Harry no se pondría en peligro haciendo algo irresponsable.
- “De acuerdo, mantendré ocupado a Sirius”
Charlaron otro poco y Remus se fue quedando dormido. Harry se cubrió con las mantas y se adormeció también, pensando en lo fácil que sería decirle a Remus sobre Severus. Remus era comprensivo, tal como Harry se imaginaba que sería Lily. En cambio, Sirius… Se quedó dormido pensando en Sirius y en su padre, y en algún momento del sueño, vio a Colagusano adolescente.
Y en el sueño, Colagusano y su padre se besaban.
Despertó dando un grito y Remus lo zarandeó preocupado.
- “¡Harry! ¡Harry! ¿Estás bien?”
El chico jadeó pero asintió y se dejó caer sobre la almohada. De pronto tuvo una espantosa sospecha.
- “Remus, ¿por qué Peter los traicionó? ¿Por qué traicionó a mi padre, si eran los mejores amigos?”
Remus se recostó entre los suaves almohadones. Sabía que Harry preguntaría eso algún día. Pero él mismo no conocía la respuesta. Aún así, intentó la única explicación que creía posible.
- “Creo que era envidia. Al terminar el colegio, todos tuvimos más éxito que él, tardó dos años en ingresar a la Universidad y fue admitido en la de Ryddle. Tenía la influencia de los mortífagos… no le pusimos mucha atención entonces, creo que todos andábamos ocupados en nuestros propios problemas. No sé en qué momento cambió, pero lo hizo y ya conoces las consecuencias”
Harry optó por no preguntar más, pero tomó nota mental de preguntarle también a Sirius.
- “Me alegro que esté en Azkaban. Al menos tiene su merecido”
Remus estuvo de acuerdo y ambos volvieron a dormirse, pero Harry siguió pensando en su padre y en Colagusano.
En algún lugar de Soho, Voldemort sonrió. Colagusano… no había pensado que el ridículo mago tuviera mayor utilidad, pero Lucius tuvo la gentileza de recordarle algunos ‘detalles’. Pero el Señor Tenebroso estaba agotado, hizo un enorme esfuerzo al penetrar un poco en la mente de Harry, apenas lo suficiente para mostrarle una pequeña escena. El chico era muy fuerte… ahora, Voldemort sólo quería dormir.
12
Sirius volvió casi a media noche. Se asomó a la habitación y le dio a Remus un suave beso en la frente, pero no lo despertó. Se acostó en el sillón y el sábado fue el primero en levantarse.
La chimenea estaba encendida y eso le daba a la estancia un agradable calorcito. Preparó el desayuno, como hacía siempre que se quedaba en las habitaciones de Remus, preferían un desayuno íntimo, muchas veces en la cama, que acudir al Gran Salón y exponerse a las miradas de todos.
Sirius suspiró. Con un poco de suerte, pronto acabaría eso de estarse ocultando y podría volver a salir con Remus como antes.
Entró despacio al dormitorio. Sobre la amplia cama, bien abrigados, dormían profundamente las dos personas que más le importaban en el mundo. Harry y Remus. Se acercó a su pareja, el sueño de Remus era tranquilo y su mechón entrecano le caía sobre la frente. Sirius no pudo evitar apartarlo, para dejar al descubierto la frente, que besó con ternura. Entonces, Remus abrió los ojos.
- “Llegaste”, murmuró, adormilado aún.
- “Hace mucho… no quise despertarte. ¿Cómo estás?”
Sirius se veía alegre, como si estuviera muy satisfecho. Remus abrió la boca para decir algo, pero luego cambió de parecer. Volvió a cerrarla y miró a otro lado.
- “Estoy bien”, dijo luego de un rato. En su voz había un tono de reproche. “¿Cómo te fue en esa importantísima e ineludible reunión?”
Cuando Remus decidía ser irónico, lo conseguía. Esas palabras fueron dichas en un tono digno de un Slytherin.
- “Me fue bien, Moony. Ahora no me moveré de tu lado”
Sirius estiró la mano para acariciarle la mejilla, pero Remus volteó el rostro. Luego los ojos dorados lo miraron acusadores y la voz, normalmente suave y calmada de Remus, le preguntó llena de reproche y dolor.
- “Sirius, ¿qué me estás ocultando?”
- “Moony, qué cosas dices…”
- “Sé que me ocultas algo. Te conozco demasiado bien. ¿Es algo sobre Luziel?”
- “No, Moony. Escúchame”, repuso Sirius tomándole ambas mejillas y mirándolo a los ojos, “tú y Harry son lo que más me importa en esta vida. Y yo te amo, jamás haría nada que pudiera lastimarte. Por favor no me preguntes más y confía en mí”
- “¿Estás poniéndote en peligro? ¿Es eso?”, exclamó Remus alzando un poco la voz sin querer.
- “No, mi amor. No estoy en ningún peligro… baja la voz o despertarás a Harry”
- “Ya estoy despierto”, informó Harry volteándose a mirar a su padrino con igual reproche.
- “Harry…”, dijo Sirius. No estaba seguro de cuánto había oído Harry de la conversación, pero se sintió muy incómodo de que su ahijado estuviera allí cuando discutía con Remus.
- “Está bien… no me hagan caso. Tengo que irme ahora, hoy es el paseo a Hogsmeade”
- “¿Con quién irás?”, preguntó inmediatamente Sirius.
- “Con todos… estaré con Hermione y Ron y luego nos quedaremos en el Cuarto del Requerimiento, estamos practicando hechizos”
Remus se sorprendió un poco de la facilidad con que Harry le había mentido a su padrino y se dijo que luego hablaría con el muchacho. Ya era tiempo de que Sirius supiera lo que pasaba.
Harry se despidió y Sirius fue a acompañarlo. Cuando volvió, se sentó sobre la cama.
- “¿Quieres tomar un baño antes de desayunar?”
Remus suspiró. Las palabras de Sirius lo habían tranquilizado a medias, pero su cuerpo le pedía un relajo y el baño era algo perfecto. Se abrazó de su pareja.
- “Si tú me acompañas”.
13
Take everything from the inside / Toma
todo desde adentro
and throw it all away / y tíralo todo lejos
Cuz I swear for the last time / porque juro por la última vez
I won’t trust myself with you / que no confiaré en ti
Severus se miró en el espejo sin mucho entusiasmo. Sábado 5
de diciembre, al día siguiente sería su cumpleaños y
eso le recordó dolorosamente la edad que cumpliría. Treinta
y nueve… un año más y llegaría a los cuarenta,
donde algunos decían que en verdad se comenzaba a vivir.
Treinta y nueve, y andaba con un jovencito de dieciséis… un jovencito que lo llenaba de vida y de energía, porque al enamorarse de Harry él mismo volvía a tener dieciséis años…
Y Lucius…
Lucius a sus cuarenta y dos años se veía tan espléndido como siempre, aunque unas pocas arrugas mostraban el paso de los años. Pero siempre se vería mucho más joven que él.
Tension is building inside steadily / la tension está creciendo dentro
sin cesar
(Everyone feels so far away from me) / (Todos se sienten demasiado lejos de
mi)
Happy thoughts forcing / los pensamientos felices
their way out of me / salen a la fuerza fuera de mí
(Trying not to break / (tratando de no romperme,
but I’m so tired of this deceit) / pero estoy cansado de esta mentira
Se sintió un poco arrepentido al haberle hablado así a Harry
cuando transformó la copa, estaba un tanto paranoico desde que Lucius
le recordó a Campbell y Balfour. Pero también recordó
la paz en el rostro de David Balfour cuando desapareció con Sturgis,
el año anterior. Al menos Balfour estaba en paz, pero Campbell había
sufrido otro destino. ¿Acaso su destino sería el mismo que el
del antiguo profesor de Pociones? ¿Una horrible muerte en manos de
Voldemort?
No lo podía saber. No quería pensar en el pasado ni en el futuro… en ocasiones como esa, sólo quería vivir el presente y su presente tenía hermosos ojos verdes.
Sonrió con ternura. No le dijo al chico sobre su cumpleaños, pero tendría el mejor de los regalos. Harry y él solos en su departamento de Londres, durante la noche del sábado y la mañana del domingo. Solos.
Siempre y cuando, claro, que Harry lograra librarse de su patético padrino. Severus sonrió, estaba seguro de que lo lograría.
- “Harry… “, susurró su nombre como si fuera una palabra mágica que pudiera devolverle todo lo perdido.
Harry.
Harry y no Lucius.
Nunca más Lucius.
Nunca más.
Take everything from the inside / Toma todo desde adentro
and throw it all away / y tíralo todo lejos
Cuz I swear for the last time / porque juro por la última vez
I won’t trust myself with you / que no confiaré en ti
I won’t waste myself on you /
no me desperdiciaré en ti
You / tú
You / tú
Waste myself on you / desperdiciarme en ti
You / tú
You / tú
Capítulo 14: Cumpleaños
“When I pretend that everything
/ Cuando pretendo que todo
is what I want it to be / es lo que quiero que sea
I look exactly like what / luzco exactamente como
you had always wanted to see / lo que siempre has querido ver
When I pretend to forget / cuando pretenoí olvidar
about the criminal I am / acerca del criminal que soy
Stealing second after second / robando segundo tras segundo
just cause I know I can / sólo porque sé que puedo”
Lying away from you – Linkin Park
1
(Sábado, 5 de diciembre)
La mañana transcurrió rápidamente en Hogsmeade. Harry, Ron y Hermione almorzaron en “Las Tres Escobas” y luego fueron a la tienda de bromas para comprar los últimos artículos antes de volver a Hogwarts.
La bulliciosa marea de chiquillos de tercer y cuarto año abarrotaba la tienda y pronto Harry se vio lejos de sus amigos. Caminó entre los escaparates y se entretuvo imaginando el rostro de Severus, verde y con lunares morados, luego de comer un caramelo de menta que se vendía allí. Estiró la mano y tomó una bolsita, pero…
Idea suicida. Además, jamás había visto a su profesor comiendo dulces.
Sonriendo, dejó la bolsita en el escaparate.
- “Mi madre dice que la educación en Hogwarts va de mal en peor…”
Era la voz de Seamus. Harry se detuvo y escuchó atentamente.
- “No es que Lupin sea mal profesor, pero Dumbledore no debería permitir que Sirius Black lo reemplace. Es… de muy mal gusto”, finalizó Seamus dirigiéndose al corro de chiquillos que lo rodeaban.
- “¿Y por qué es de mal gusto, Seamus?”
Harry se abrió paso entre el grupo que se había formado y se puso frente a Seamus, que enrojeció. Dean Thomas cogió del brazo a su amigo mientras que Ron y Hermione se acercaban rápidamente y se ponían junto a Harry.
- “No es un auror…”
- “Pero este año lo será”
- “Pero no lo es, Harry. No ha terminado de estudiar, no debería enseñar en Hogwarts…”
- “¡No terminó porque había una guerra! ¡Y luego lo llevaron a prisión por un crimen que no cometió! Sirius es mejor que cualquiera de los aurores y el año pasado dio suficientes muestras de ello. ¿Cuál es tu problema?”
- “¡Todos saben que Sirius Black enseña aquí sólo porque se acuesta con Lupin! ¡Igual que Shacklebolt!”
- “¡Retira eso, Seamus!”, amenazó Harry alzando la varita.
- “¡No!”, gritó Seamus, “¡No lo haré! ¡Yo respetaba a Lupin, pero lo que hace es escandaloso!”
Hermione miró desesperada a Ron sin saber qué hacer, éste trató de interponerse, pero Harry ya no lo escuchaba.
- “¡Retíralo!”
- “¿Qué vas a hacerme? Los Slytherin tienen razón, no eres más que un globo de gas… hay noches en que no llegas a dormir… quizá hasta duermas también con Lupin, tienes buenas calificaciones y…”
- “¡STUPEFY!”
Seamus salió despedido contra un anaquel. Al mismo tiempo, varios frascos estallaron en el escaparate.
Todos se hicieron para atrás y Harry miró asombrado el rostro contorsionado por la furia de Ron, que aún tenía la varita en alto. Harry lo sujetó, obligándolo a bajarla, pero Seamus se rehizo y aprovechó el descuido de su oponente para arrojársele al cuello mientras Dean atacaba a Ron.
- “¡Basta por favor o se meterán en un lío!”, pidió Hermione tratando en vano de detener la pelea.
En la confusión que siguió, Harry recibió golpes y los devolvió a su vez, hasta que un férreo brazo lo sujetó y una voz que no admitía réplicas ordenó:
- “¡BASTA YA! ¡ESTO SE ACABÓ!”
Severus Snape sujetó a ambos muchachos y la profesora McGonagall sacó a todos los demás de allí, incluso al furioso dueño de la tienda.
- “¡Esto es inaudito! Señor Potter, señor Finnigan, ¿Quieren decirme por qué peleaban así?”
Harry calló obstinadamente.
- “Minerva, yo interrogaré a Potter y tú puedes interrogar a Finnigan. Luego determinaremos el castigo pertinente”
La profesora McGonagall habló un momento con el dueño de la tienda, se disculpó en nombre de la escuela y reparó el escaparate con ayuda de Severus. Luego el profesor condujo a Harry a la trastienda.
- “¿Qué pasó?”
- “Él insultó a Sirius y a Remus”
Severus suspiró imperceptiblemente. Sabía que cuando alguien tocaba de cualquier modo a Black y al licántropo, Harry salía inmediatamente en su defensa. No podía culparlo, eran su familia.
- “Ah, ¿sí? ¿Y qué fue lo que dijo?”
A regañadientes, Harry contó lo ocurrido. Sabía que Seamus estaría diciendo lo mismo a McGonagall y optó por no mentir. Después de todo, había varios testigos que vieron a Ron lanzar el Stupefy.
- “De modo que Weasley atacó… es un prefecto, debió detener a Seamus, no arremeter contra él”
- “¡Lo hizo por mí! Por favor, Severus, no lo castiguen… Ron sólo quiso defenderme…”, Harry le tomó la mano y sus ojos lo miraron suplicantes.
Sólo entonces notó Severus que Harry tenía el rostro magullado. La mano del profesor acarició gentilmente la mejilla del chico.
- “Veré qué puedo hacer”, ofreció, “Y los frascos del escaparate, ¿tú los hiciste estallar?”
Harry asintió.
- “Cuando me pongo furioso, a veces ocurren estas cosas”, explicó.
- “Lo sé”, replicó Severus recordando el incidente del lago. “Necesitas aprender a canalizar esa energía. Hablaré de ello con Dumbledore. Vamos afuera, debo conversar con Minerva”
2
Esa noche, Harry se miró al espejo una vez más y volvió a echarse el ungüento que Severus le había dado. Ron leía un libro de Quidditch recostado en la cama y de vez en cuando lo miraba de reojo.
Como resultado de la pelea, Gryffindor perdió 150 puntos y Ron fue suspendido como prefecto y de los entrenamientos de Quidditch hasta después de las vacaciones de navidad. Harry y Seamus tendrían detención también hasta esa fecha, todos los días, con Snape y McGonagall respectivamente.
Y también los cambiaron de habitación.
“Esto”, había dicho Ron después de que les comunicaron la decisión, “es lo mejor que pudo haber pasado”
Ahora Harry compartiría la habitación sólo con Ron y eso favorecía sus recientes actividades. Para Harry no era nuevo sentirse rechazado por sus compañeros, ya le había ocurrido antes. Los otros chicos no les hablaban, con excepción de Neville que acudió a ofrecerles su apoyo, y de Colin, cuya adoración por Harry no había disminuído. Las chicas del equipo de Quidditch también los apoyaron, e incluso Luna y Cho les enviaron mensajes. Era curioso, Cho parecía ahora interesarse por él, cuando ya nada en los pensamientos de Harry apuntaba hacia ella.
El chico se encogió de hombros y volvió a peinarse. Parecía que ese día su cabello se había propuesto estar más desordenado que nunca. Al menos consiguió que McGonagall consintiera que él mismo le contara todo a Remus el lunes, una vez que Sirius volviera a Grimmauld Place.
- “¿Vas a salir con él?”, preguntó Ron levantando de nuevo la vista de su libro.
- “Sí”, respondió Harry. “Ron, escúchame… lo siento mucho, te metí en este embrollo…”
- “No fuiste tú, yo lo hice porque ya era hora que alguien le diera a Seamus una lección. Y lo volvería a hacer, aunque mi madre me matará cuando se entere”, replicó Ron. “Diré que tienes jaqueca… supongo que nadie vendrá a buscarte… pero ¿qué hago si viene McGonagall o Snape?”
- “Diles que estoy con Remus, él me cubrirá también”
- “¿Me dirás quién es?”
- “Lo haré Ron… pero aún no estoy listo”
No lo estaba. Pero había decidido hablar de ello con Severus, porque la relación se estaba haciendo más intensa y se sentía un traidor al actuar a espaldas de quienes lo querían.
Además, estaba James.
Severus y él, en tácito acuerdo, no hablaban de su padre, como si Harry no fuera el hijo de James, a quien el profesor odiaba. Pero lo era, y quería que Severus empezara a entender eso también.
”But I can't pretend / pero no puedo pretender
this is the way it'll stay / que este es el modo en que quedará
(I'm just trying to feel myself) / (sólo estoy tratando de sentirme
a mí mismo)
I can't pretend I'm / no puedo pretender que soy
who you want me to be / quien tú quieres que sea”
- “Suerte entonces”, dijo Ron.
- “Gracias”
Harry se echó encima la capa de invisibilidad y salió.
3
- “Cinco minutos tarde”, refunfuñó Severus apenas vio a Harry salir de entre unos arbustos. “De prisa, que tengo listo el traslador… y no olvides echarte encima la capa, no deseo que nadie te vea en Londres”
Aparecieron en una calle mal iluminada, adyacente al Callejón Diagon. Severus echó a andar rápidamente hacia una avenida y Harry lo siguió. Caminaron un par de cuadras más y llegaron a un edificio. Severus entró en él y enfiló hacia las escaleras.
- “¿Estás allí?”
- “Sí”, susurró Harry.
El profesor se detuvo en el segundo piso y se acercó a una puerta que abrió con un hechizo.
- “La contraseña es Belcebú”, susurró a Harry y lo empujó dentro. “Pasa y ponte cómodo”
Harry entró al pequeño departamento y se quedó admirado del orden que reinaba allí. El pequeño salón con su chimenea, su sofá tapizado en cuero negro, algunos pocos adornos, principalmente celtas y dominando todo una estatua de mármol negro representando un demonio alado, completamente desnudo, regalo de Lucius en tiempos más felices.
- “WOW”
- “¿Te gusta?”
- “Sí, es genial… ¿cómo se llama ese demonio?”
- “Segrael”
El profesor le mostró a Harry las otras dos habitaciones, consistentes en un estudio abarrotado de frascos de pociones e ingredientes extraños y muchos libros; y el dormitorio. El chico sonreía encantado y Severus se sintió satisfecho. Lucius detestaba ese departamento con toda su alma.
- “Ponte cómodo, Harry. Tengo que salir a comprar algunas cosas, volveré en una hora”
Un ligerísimo beso en los labios fue todo lo que obtuvo el chico y con una mueca de decepción se dispuso a explorar el lugar.
Al cabo de un rato, Harry entró en el dormitorio y decidió tomar una ducha para esperar a Severus. Abrió el armario buscando una bata, pero no halló nada, de modo que siguió buscando hasta llegar a un cajón cerrado con magia. Probó con la navaja de Sirius y el cajón se abrió, mostrándole algunas cosas que lo dejaron sorprendido y ruborizado, pero allí estaba la bata. Y era roja.
Le pareció un poco extraño que Severus tuviera una bata tan Gryffindor, pero la tomó de todos modos y se dirigió hacia la ducha.
4
So I'm lying away from you / De modo
que estoy descansando de ti
(No, no turning back now) / (No, no voltees ahora)
I want to be closed inside / quiero estar muy adentro
so let me go / así que déjame ir
El espejo le devolvió su imagen. Tan atractivo y elegante como siempre.
No.
No se sentía así. No después de averiguar lo de Severus y Potter.
Lucius alisó su cabello, que ahora le parecía seco y sin vida, quizá como él mismo había quedado luego de su último encuentro con Severus.
Tenía una reunión esa noche en el Ministerio. Apoyaba el área conservadora, dirigida por Annelise Bentley y había sido invitado a una recepción a la que no tenía deseos de asistir. En otros tiempos, se habría sentido eufórico ante la perspectiva de practicar el juego de seducción que siempre terminaba con él como cazador y la persona que convenía a sus propósitos como víctima.
Pero esa noche no.
No quería acostarse con Annelise Bentley, que le recordaba una lanuda y voluminosa oveja. No quería hacerlo porque se sentía vacío y sólo una persona podría completarlo de nuevo.
Pero aunque no quisiera, lo haría. Lo haría porque eso era lo que Voldemort le había pedido. Lo haría aunque deseara ir a buscar a Severus y desearle un feliz cumpleaños, amarlo hasta el amanecer, desgarrarlo y herirlo hasta que le devolviera los pedazos que arrebató de su vida.
”(No, no turning back now) /
(No, no voltees ahora)
Let me take back my life / Déjame recuperar mi vida
I'd rather fight all alone / Mejor pelearía completamente solo
(No turning back now) / (no voltees ahora)
Anywhere on my own / Yo mismo en cualquier lugar
cause I can't see / porque no puedo ver
(No, no turning back now) / (No, no voltees ahora)
The very worst part of me is me / la peor parte de mi soy yo”
Y era su culpa.
Era su maldita culpa, pero saberlo no lo hacía sentir mejor.
De pronto, todas sus ideas para recuperar a Severus le parecieron una gran mentira. Una enorme y patética mentira. Así como su plan. En ese momento, “EL PLAN” se le antojó de lo más ridículo y burdo, porque estaba basado en mentiras.
Quiso gritar y destruirlo todo. Se apoyó en el espejo, temblando e incapaz de volverse a mirar. Estuvo inmóvil por un largo rato, recorriendo la lujosa habitación con los ojos. Los tapices, las cortinas de seda, la enorme cama con columnas talladas… y sobre la alfombra, tirado como cualquier cosa, estaba su bastón.
La visión de ese objeto, uno de los más preciados en la larga tradición de los Malfoy, lo devolvió a la realidad. Él era un Malfoy. Jamás se rendiría, nunca se dejaría doblegar.
Lucius se colocó la capa y tomó su bastón. Su rostro se había cubierto de la máscara de indiferente elegancia que usaba para esas reuniones, una máscara que podía engañar a todos, pero jamás a Severus.
Un certero rayo partió el espejo de parte a parte y Lucius, evocando el poema medieval muggle que Lupin solía leer, exclamó teatralmente:
-“La condenación ha caído sobre mí”.
Luego, con un revuelo de capa, desapareció.
6
”I remember what they taught
to me / Recuerdo lo que ellos me enseñaron
Remember condescending talk / recuerdo la charla condescendiente
of who I outta be / de quien debería ser
Remember listening to / recuerdo escuchar
all of that and this again / de ésto y aquéllo de nuevo”
Severus volvió con sus ingredientes y fue directo al estudio para guardarlos. Luego, entró en el dormitorio y se quedó inmóvil en el marco de la puerta, con una increíble sensación de deja vu.
Lucius estaba inclinado sobre la mesa de noche, de rojo resplandeciente, encendiendo las velas que usarían luego para el amor…
El nombre murió en su garganta antes de pronunciarlo, porque notó de pronto que ese cuerpo era demasiado delgado y que no había una larga cabellera rubia, sino una melena negra.
- “Harry…”
”¡Maldición! ¿Cómo pude olvidar la condenada bata?”
- “Hola”, sonrió el chico devolviéndolo de pronto a la realidad. “Encontré esto… espero que no te importe”
- “No, claro que no”
- “Es linda… ¿de dónde la sacaste?”
”No es mía, mi ex amante solía usarla cuando no tenía más remedio que venir aquí”
- “Fue un regalo… no la utilizo mucho, ya sabes… por el color”
Harry sonrió y se acercó hacia él con la bata entreabierta.
- “¿Cómo me queda a mí?”
”Nunca como a él, Harry. Lo siento”
- “Te queda muy bien, pero te prefiero desnudo”
Y uniendo la acción con la palabra, Severus deslizó la bata bajo los hombros del muchacho y la dejó caer.
Era Harry. Su Harry…
- “Te extrañé”, dijo Harry echándole los brazos al cuello, “creí que moriría sin verte toda esta semana…”
- “Pero ya estás aquí…”
- “No perdamos más el tiempo”, susurró Harry tirando suavemente de la túnica de Severus, que no pudo menos que sonreír recordando al tímido jovencito que llevó por primera vez a su cama.
Se dejó desvestir por manos mucho más diestras y cayeron juntos al lecho. Entonces, el cuerpo de Harry se tensó un poco.
- “¿Qué?”
- “Sev… yo encontré algo junto con la bata…”
”¡Maldición! Si es una nota de Lucius…”
- “¿Hum?”
- “¿Para qué sirve esto?”, preguntó el chico mostrando una sarta de bolitas de látex del tamaño de una pelotita de ping pong. Estaban unidas por un cordón y eran seis.
Severus sonrió.
- “Te mostraré”, dijo divertido. “Pero deberás dejarme hacer”
Harry asintió, dubitativo. En la mesita de noche había dejado el otro objeto que encontró y Severus lo tomó prestamente. Una anilla de metal.
- “¿Qué es eso?”
- “Es algo que te dará mucho placer… es muy intenso, déjame enseñarte”
El chico cerró involuntariamente las piernas y suspiró.
- “¿No confías en mí?”
Harry lo miró a los ojos. Ciertamente estaba indefenso ante Severus… y lejos de Hogwarts y de cualquier clase de ayuda. Si Severus quisiera… pero no era lo que los ojos del profesor le decían. Leyó en ellos deseo y ternura, y por eso dio una segura respuesta.
- “Sí confío”
Lentamente, el profesor lo fue besando y bajó por su cuerpo hasta que sus labios estimularon la tentación entre las piernas de Harry. El chico se arqueó y dio un fuerte gemido, que acabó en un grito ahogado cuando sintió que algo lo oprimía con fuerza.
Era la anilla que Severus había tomado.
- “¿Severus?”
- “Calma… te gustará, lo prometo”
Harry trató de relajarse, evitando pensar en lo que tenía puesto. Pero era difícil, porque Severus volvía a estimularlo y el chico se sentía estallar.
El profesor le separó las piernas despacio y untó el lubricante que había traído. Movió lentamente los dedos hasta que sintió que la resistencia cedía y Harry jadeaba con los ojos cerrados.
Entonces, insertó la primera bolita.
- “Ahh”
- “Relájate… no dolerá…”
Harry obedeció, lleno de sensaciones nuevas y extrañas, pero confiaba en Severus y esa confianza no se vio defraudada. El profesor insertó la siguiente.
- “Severus… ahhhhhh”
Esos gemidos lo enloquecían y enternecían a la vez, porque eran la prueba de que Harry era solo suyo… de que lo amaba.
- “Mi Harry”, susurró besándole la punta del glande y continuó masajeándolo e introduciendo las bolitas hasta que sólo quedó el cordón.
Harry gemía con los ojos entrecerrados, tratando de liberarse, pero la anilla se lo impedía. El profesor se echó junto a él y lo besó en los labios.
- “Severus… no puedo…”, jadeó el chico.
- “Shhh… siéntelo un poco más…”
Severus oprimió las nalgas del muchacho, dándole mayor fricción a las bolitas dentro de su cuerpo y Harry lanzó un grito ahogado. Quería liberarse, pero la anilla contenía cruelmente su virilidad impidiéndole el anhelado alivio.
Era hermoso verlo así, tan ansioso y desesperado. Sus ojos verdes brillaban de deseo y frustración y su garganta reseca clamaba en muda súplica.
Lo besó en la boca, en el cuello y en todo el camino hacia su maltratada erección, aprisionándola con los labios de nuevo. Su Harry… tan suyo ahora.
Vio una lágrima deslizarse por la mejilla de Harry y se enterneció nuevamente. Con cuidado, tiró del cordoncillo hasta retirar una a una todas las bolitas y las reemplazó por su propia candente erección.
Harry gritó desesperado.
- “No puedo más…”
- “Harry, Harry”, jadeó Severus con mal reprimida ansiedad y se echó sobre el delgado cuerpo, cubriéndolo por completo. Besó sus lágrimas sin dejar de repetir su nombre, a la vez que maniobraba con la anilla tratando de liberarlo.
Sus gritos se confundieron. Uno gritando el nombre del otro en el paroxismo de su entrega. Y Severus se dejó caer hundiendo la cabeza en el hombro de Harry, liberándose con un largo gemido.
Se acurrucaron juntos, cansados, pero felices de estar allí, solos, lejos del mundo que los juzgaría. Sólo ellos dos.
La bata de Lucius quedó olvidada en un rincón… Harry había vencido una vez más al conjurar los demonios internos de su maestro.
7
”So I pretended / De modo que
pretendía
up a person who was fitting in / elevar a la persona que era adecuada
And now you think this person / y ahora piensas que esta persona
really is me and I'm / realmente soy yo y soy
(Trying to fill the truth) / (tratando de completar la verdad)
Before I push some more / antes de presionar algo más
I'm pullin away because / estoy retirándome porque
(I'm lying away from you) / (estoy descansando lejos de ti)”
Severus abrió los ojos perezosamente. Harry aún dormía
en sus brazos, ligero y tibio, con el cabello alborotado y los labios entreabiertos.
Su mejor regalo…
En eso pensó el profesor esa fría mañana. Seis de diciembre, su cumpleaños número treinta y nueve.
Harry, que había trastornado su vida por completo, apoderándose de él a su antojo, haciéndolo sentir parte de algo. Quizá era la influencia de Lupin y Black, tan malditamente unidos, tan malditamente felices. Lo cierto era que Harry había traído un poquito de esa felicidad a la vida de su profesor y él trataría de corresponderle.
Ironías del destino. Jamás pensó que tendría entre sus brazos a la persona más codiciada por Voldemort y sus mortífagos… podría entregarlo y el Señor Tenebroso ocuparía el sitial que anhelaba desde hacía tanto tiempo. Podría entregarlo… pero entonces, ¿de qué habrían valido tantos años de lucha y sufrimiento? ¿tantas muertes injustas, tanto odio? Si no fuera Severus Snape, podría entregarlo. Pero jamás dañaría a ese muchacho que lo amaba de forma tan pura.
Recorrió con las yemas de los dedos la espalda del chico, suave y firme por los entrenamientos de Quidditch. Bajó siguiendo la columna hasta llegar a la redondez de sus nalgas y se detuvo sobre sus caderas.
Había aprendido a conocer ese cuerpo de adolescente, esbelto y cálido, tan distinto a las cuidadas formas de Lucius. Distinto, pero igualmente deseable… y era el deseo lo que se estaba despertando ahora. Quería que esos ojos verdes se abrieran y reflejaran todo el amor que sentían.
Un picoteo apremiante lo hizo levantarse de pronto. Una enorme lechuza gris tocaba a su ventana.
- “¿Severus?”
Harry abrió los ojos y se desperezó mientras su profesor abría la ventana, tomaba el enorme paquete que traía la lechuza y la despedía cerrándole el cristal sin ningún miramiento.
- “Buenos días”, sonrió el profesor tratando de guardar el paquete en el ropero.
Pero entonces una música de cumpleaños inundó la habitación.
- “¿Qué es eso?”
Harry, intrigado, se acercó inmediatamente.
- “No es nada… una broma quizá…”
Pero la canción decía claramente “Feliz Cumpleaños, Severus”
- “¿Es tu cumpleaños?”
El profesor asintió.
- “¿Es tu cumpleaños y no me dijiste nada?”
- “Harry, no importa…”
- “¡Claro que importa! ¡A mí me importa! Severus, pudiste habérmelo dicho… somos pareja…”
- “Lo sé… pero por eso te traje aquí. Quería tenerte aquí conmigo… que fueras tú mi regalo”
- “¿En serio?”, los ojos verdes volvieron a brillar.
- “En serio”
- “Feliz cumpleaños”, dijo Harry y se le abrazó nuevamente. Sus cuerpos desnudos se acoplaron enseguida, muy familiares ya. “¿No vas a abrir el regalo?”
- “Luego…”, murmuró el profesor apoderándose de sus labios. Pero Harry se liberó con cuidado y tomó el paquete. “Anda, ábrelo… luego compraré uno para ti”
Severus torció la boca. No tenía el menor deseo de abrir ese regalo, sabiendo bien de quién venía. Pero Harry insistía y él mismo estaba a punto de deshacer el envoltorio. El profesor tomó el regalo y lo abrió. Suspiró con alivio al no hallar ninguna nota, tan solo la estatuilla de otro desnudo demonio alado, de plata resplandeciente.
- “¡Qué belleza! ¿Quién te lo envía?”
- “Un viejo amigo”, repuso el profesor.
- “¿Qué demonio es éste?”
- “Lucifer”
Harry insistió en poner al demonio en el salón, junto a Segrael, y Severus tuvo que morderse los labios para no echar a reír ante lo absurdo de la situación.
Lucifer y Segrael, juntos por la mano de Harry.
”This is the part I've wanted to be / Esta es la parte que he deseado
ser
I never thought that what I said / Nunca pensé lo que dije
Would have you running from me, like this / Deberías haber huído
de mí, así
This isn't what I wanted to be / Esto no es lo quise ser
I never thought that what I said / nunca pensé lo que dije
Would have you running from me / Deberías haber huído de mí”
8
- “Quiero comprarte algo diferente”, dijo Harry y había un tono de súplica en su voz que hizo que Severus no pudiera negarse.
Aunque… el Londres muggle no era lo que él entendía por “diferente”.
- “Vamos, Severus. Te gustará”
Harry lo condujo a un enorme centro comercial y ambos entraron. Severus, sin su túnica de mago, se veía algo extraño. Alto y enjuto, vestido totalmente de negro, sin embargo a Harry se le antojaba majestuoso.
Caminaron mirando los escaparates y junto a una tienda de helados vieron a dos jovencitos tomados de la mano.
Severus sintió de pronto que Harry aprisionaba una de sus manos, sonriendo. No pudo negarle eso, aunque era inevitable que atrajeran las miradas.
”Un hombre maduro y poco atractivo con un hermoso muchacho. Eso es lo que ven”, se dijo amargamente Severus, pero Harry parecía no notarlo y lo arrastró hacia la tienda deseada.
- “Allí”, señaló alborozado y Severus refunfuñó, pero se dejó llevar.
En el escaparate principal había un maniquí con una chaqueta de cuero negra y larga. Casi idéntica a la de Sirius Black.
- “¡Es perfecta! Este es mi regalo de cumpleaños, profesor Snape”, dijo Harry con los ojos resplandeciendo de alegría.
Severus apretó los labios. No había planeado convertirse en el clon de Black. No se pondría esa chaqueta jamás.
- “¿Te gusta?”
Adoración en los ojos verdes. El profesor iba a protestar, pero reconoció que la chaqueta era perfecta. Siempre y cuando él usara chaquetas de cuero.
- “¿Qué? ¿El abuelo no te hace caso?”, dijo una voz burlona detrás de Harry y los dos jóvenes que vieron antes tomados de la mano se acercaron al chico.
- “Puedes pasar un buen rato con nosotros, si quieres…”
Harry volteó a mirarlos. Uno era moreno y el otro rubio, ambos guapísimos con sus jeans ajustados y sus chaquetas amplias. Ambos jóvenes…
- “No, gracias. Me quedaré con Severus”, replicó colgándose del brazo de su profesor.
La mirada que Severus les dio a los chicos bastó para que se alejasen sin replicar.
El profesor volvió a mirar el escaparate. Después de todo, ¿por qué no? Él no era ningún anciano y podía vestirse como le diera la gana y salir por el mundo muggle con ese jovencito que era ahora su pareja.
- “De acuerdo”
El rostro de Harry se llenó de alegría.
9
Era medio día y Harry se separó de Severus con pesar. Había pasado un bello fin de semana y anhelaba otro igual. Caminó apresurado hacia su torre, pero alguien lo interceptó en el camino.
- “Harry, tenemos que hablar”
Hermione, que lo estaba esperando, lo condujo hacia un salón vacío y cerró la puerta.
- “¿Qué pasa?”
- “Harry, sé lo que ocurre contigo. Estuve constatando hechos y observándote un poco. También sé que será difícil librarte del efecto de la poción, pero lo lograremos, ¡tenemos que lograrlo! No dejaré que Snape te siga torturando…”
- “¿Qué? ¡Snape no me tortura!”
- “Calma, Harry. Aún no se lo he dicho a nadie, y sé que debe ser muy vergonzoso admitir que te dieron un filtro de amor, pero hay modos de romperlos, sólo debemos averiguar qué fue lo que te dio y…”
Harry entendió entonces el gran error de su amiga.
- “Mione, no…”, quiso aclarar. El momento de la verdad había llegado. “Severus no me dio ningún filtro… yo lo amo. Somos pareja”
Hermione abrió mucho los ojos, negó varias veces con la boca abierta, incapaz de pronunciar palabra. Luego lanzó una risita nerviosa.
- “Ya sé… son los efectos de la poción… Buscaremos el modo…”
Harry la tomó por los hombros y la miró a los ojos.
- “Hablo en serio, Mione. Somos pareja”
- “Harry…”, Hermione empezó a pasear por la habitación retorciéndose las manos, “No… eso no puede ser, es un maestro… ¡Es mayor que tú! Eso es … es impropio, no puedo aceptarlo…”
- “No espero que lo aceptes, sólo que lo respetes”
La voz de Harry era tranquila y segura y Hermione volvió a abrir los ojos como si viera algo que antes no había notado.
- “¿Es verdad que lo amas…?”, dijo con un hilo de voz.
- “Claro que sí. Yo planeaba contárselos luego de hablar con Remus”
- “¿Hablarás con Remus?”
- “Sí. Remus sabe que salgo con alguien, pero no sabe que se trata de él. Mione, no le digas a nadie. Y le estoy hablando a mi amiga, no a la prefecta de Gryffindor”
- “Harry… no sé qué decirte…”
- “No me digas nada. Debe ser un shock, ¿no?”, intentó bromear Harry. “Si el año pasado alguien me hubiera dicho que terminaría con Severus, le habría partido la cara”
Hermione lo tomó del brazo.
- “Ahora entiendo por qué no nos querías decir. ¡Cielos, es Snape! No puedo… no puedo creerlo aún, Harry. Pero te apoyaré como prometí… sólo espero que Remus te apoye también”
Salieron en silencio y no dijeron ninguna palabra hasta llegar a la Sala Común. Harry se detuvo al pie de las escaleras que llevaban a su dormitorio y se volvió.
Hermione entonces se le abrazó muy fuerte y lo dejó allí, al pie de las escaleras.
Capítulo 15: Revelaciones
“Don't be afraid to be weak /
no tengas miedo de ser débil
Don't be too proud to be strong / no estés demasiado orgulloso de ser
fuerte
Just look into your heart my friend / solo mira dentro de tu corazón,
amigo mío
That will be the return to yourself / eso sera el retorno hacia tí
mismo
The return to innocence. / el retorno a la inocencia”
Return to innocence – Enigma
1
(Lunes 8 de diciembre)
El lunes por la mañana, Harry fue con el corazón encogido a la clase de DCAO. El día anterior estuvo con Remus, pero no pudo decirle nada ya que Sirius no los dejó un instante a solas. Se sentía culpable y terriblemente egoísta al pensar que, mientras él había estado todo el fin de semana divirtiéndose y Remus permanecía tranquilo en su habitación, ignorante de todo lo que había pasado con Seamus, el colegio en pleno criticaba a diestra y siniestra la relación del mago pálido y su padrino.
Además, Remus no había ido a desayunar. Eso no hubiera sido raro, porque con frecuencia no lo hacía, pero Seamus tampoco había asistido y Harry se preocupó mucho más.
Pero cuando se sintió definitivamente miserable, fue en el momento que entró el profesor que iba a dictarles la materia esa mañana.
- “Guarden los libros y saquen las varitas”, dijo Severus Snape, tomándolos a todos por sorpresa, “hoy practicaremos hechizos incineradores”
- “¿Dónde está el profesor Lupin?”, no pudo contenerse Hermione.
- “Enfermo”, fue la escueta respuesta. “Ahora, síganme, iremos al bosque”
La clase fue confusa para Harry, su mente estaba en otra parte y ni siquiera la presencia de Severus logró que pusiera atención. Se sentía culpable y la explicación del profesor acerca de los fuegos mágicos pasó totalmente desapercibida para él, tanto que sólo escuchó cuando Hermione pidió que le enseñaran a invocar el Fuego de San Elmo.
- “Me temo que no es posible, señorita Granger. El Fuego de San Elmo sólo puede ser invocado por los Aurores de Nivel Alpha y unos pocos magos más. Aunque se lo enseñe, usted jamás lo lograría encender”
- “Sirius Black puede”, dijo de pronto Ron.
Un murmullo se elevó inmediatamente y Harry vio que algunos señalaban a Severus y alcanzó a oír comentarios como “que lo intente él”.
- “¡Silencio! No invocaré el Fuego de San Elmo aquí sólo para complacer a Granger. Sería un esfuerzo de magia completamente innecesario…”
- “No puede…”, dijo de pronto Hermione, como si acabara de notar algo importante.
- “¿Perdón?”, la voz de Severus sonó amenazadora.
La chica miró a Harry que parecía completamente desconcertado. Entonces tomó aire y dijo:
- “La razón por la que el Fuego de San Elmo puede ser invocado por aurores de Nivel Alpha se debe a la pureza de su aura. Y esa pureza se pierde cuando matan… por eso los seguidores de El Que No Debe Ser Nombrado invocaban el fuego del Averno”
Un silencio tenso fue peor para Harry que el anterior murmullo.
Hermione miró al profesor y por un momento a todos les pareció que Severus se le echaría encima.
- “Oh. Muchas gracias, señorita Granger. Y debo entender, según su patética apreciación, que no me considera digno de invocar ese fuego. Quizá tenga razón. Quizá yo sea apto para invocar otra clase de fuego”
Toda la clase se echó para atrás, seguros de que el Profesor Snape invocaría el temido Averno. Pero nada pasó, la voz de Severus Snape se había hecho suave de pronto.
- “Y como de costumbre, señorita Granger está mal informada, pues los más poderosos magos oscuros también pueden invocar el fuego azul de Yeg-Gah, contra el que nada puede hacerse. La víctima se retorcerá bajo las llamas que se apagarán por sí solas cuando no quede nada más que quemar”, finalizó, casi con un susurro y a nadie le quedó la menor duda de que Severus Snape podía invocar ese fuego azul.
2
“If you want, then start to laugh
/ si tú quieres, empieza a reír
If you must, then start to cry / si tú debes, empieza a llorar
Be yourself don't hide / sé tu mismo, no te escondas
Just believe in destiny / sólo cree en el destino”.
Luego de clase, Harry fue corriendo al despacho de Remus y al llegar encontró en el pasillo a un avergonzado Seamus, con los ojos enrojecidos, que apenas le dio la cara.
La puerta del despacho estaba abierta.
- “¿Remus?”
- “Pasa, Harry”, dijo una cansada voz y Remus se apartó de la ventana por la que había estado mirando.
Harry cerró la puerta.
- “Remus, el sábado ocurrió algo…”
- “Lo sé. Seamus vino a disculparse”
- “¿Se disculpó?”
- “Sí, Harry”, Remus se sentó junto a la chimenea y le hizo una seña a Harry para que se sentara con él, “Seamus es sólo una pieza en todo este problema. Uno de los miembros del Consejo Escolar es quien ha estado llamando a algunos padres. La madre de Seamus fue influenciada y éste fue el resultado. Habrá otros…”
- “¿Cómo sabes?”
- “Kingsley vino a primera hora a decírmelo”, respondió Remus. Luego hizo una pausa, “Harry, siento que estés pasando todo esto por mi culpa. Jamás pensé que este asunto tuviera tantas implicancias políticas… Yo podría irme y buscar otra cosa…”
- “¡No digas eso! No me digas que vas a rendirte, ¡eres un Gryffindor!”
- “No me estoy rindiendo, Harry, pero no quiero que esto te afecte a ti…”
- “Pero ya es tarde. Ya me está afectando. Tú eres mi familia, igual que Sirius. ¡No podemos rendirnos!”
Remus sonrió. Harry se veía y oía idéntico a James.
- “Tienes razón. Ya sabes que después de la luna llena me deprimo un poco, pero pasará. ‘El Profeta’ seguirá atacando…”
- “Tenemos ‘El Quisquilloso’”
- “Oh, no, Harry… no estarás pensando…”
- “¿Y por qué no? ‘El Profeta’ no te ha dado oportunidad de defenderte. Luna me dijo que a su padre le encantaría hacerles a ti y a Sirius una entrevista”
Remus sonrió.
- “Lo pensaré. ¿Cómo estuvo tu fin de semana?”
Harry respiró hondo. Pasado el tema de Seamus, el momento para el segundo asunto que lo llevó a visitar a Remus acababa de llegar.
- “Muy bien, Remus… pero hay algo que debes saber. Quiero hablarte de él”
Remus se sintió feliz. Harry confiaba en él y eso valía soportar cualquier disgusto.
- “Claro, Harry. Te escucho”
- “Es muy difícil… es muy extraño lo que voy a decirte, pero estoy seguro de esta relación y soy muy feliz”
- “Harry, está bien”, se apresuró a decir Remus, “Te apoyaré con el que hayas elegido, siempre y cuando no sea Filch”, bromeó tratando de aligerar la situación.
- “Es Snape”
Remus rió.
- “Sí, claro. Y yo salgo con Firenze”
- “Es en serio”
- “Harry, tienes el mismo sentido del humor que tu padre y…”
- “¡Hablo en serio! Remus, Severus y yo estamos juntos”
Los ojos de Remus se dilataron.
- “No, Harry… no puede ser…”
- “Sí puede ser. Y lo amo”
- “Oh, Merlín”, Remus se puso de pie y caminó nervioso por la habitación, “¡Oh, Merlín! Severus… ¡Es Severus, Harry! ¡Oh, Merlín!”
EL profesor se dejó caer de nuevo en el asiento, cubriéndose el rostro con las manos.
- “Remus”, Harry le tocó gentilmente el hombro. “Yo lo amo, soy feliz con Severus. ¿No es eso lo que importa? ¿Qué puede tener de malo si es amor?”
Remus sacudió la cabeza. Se negaba a aceptarlo. De pronto vio a David Balfour defendiendo con calor su amor por Campbell. Y luego vio a David muerto en una piscina llena de rosas ensangrentadas.
- “No”, dijo con voz ronca, “Harry, te hará daño…”
- “¿Por qué?”, gritó Harry, “Tú dijiste que Severus era un buen hombre. ¿Por qué todo cambió ahora que sabes que lo amo? ¡Dijiste que apoyarías mi elección!”
- “Oh, Harry”, Remus calló abrumado. Él había contribuido a esa relación, ayudando a Harry a verse a escondidas con Severus. “Harry, ¿por qué?”
- “No lo sé… sólo pasó”, dijo Harry con dulzura.
Y Remus trató de ponerse en su lugar, que era el mismo lugar de David, tantos años atrás. El chico que se enamoró de su profesor… David enamorado de Campbell, Harry enamorado de Severus.
- “¿Ustedes han… han…?”
- “Hemos hecho el amor. Y fue tan maravilloso como dijiste, Remus”
- “Oh, no… Sirius me matará”, murmuró Remus recordando con espanto todos los consejos que le dio a Harry.
- “¿Por qué es diferente si se trata de Severus?”
Remus cerró los ojos.
Cierto. ¿Por qué lo era?
¿Acaso porque se trataba del enemigo de James? ¿O porque era la persona que había humillado y maltratado a Harry por casi seis años? ¿O porque temía que, en buena cuenta, eso resultara como lo de David y Campbell?
Nada de eso tenía el menor sentido. ¿No era él quien decía siempre que había que dejar el rencor atrás?
Calló, incapaz de responder.
- “Severus me hace sentir como nadie hizo antes. Cuando estoy en sus brazos, siento que voy a estallar de emoción, ¿eso es amor?”
- “Sí, Harry. Es amor”, cedió por fin Remus.
Harry lo miró con ansiedad. Remus lo evaluó un momento más. Era el mismo muchacho que hacía un año les había increpado furioso a Sirius y a él su amor, y luego se había disculpado y los había aceptado en su vida como a su familia. Y eso eran. ¿Por qué no podía hacer lo mismo?
- “Harry…”, Remus le abrió los brazos y el chico se refugió en ellos.
Por un momento estuvieron en así, en silencio. Finalmente, Remus lo soltó.
- “Yo te apoyaré, Harry. Sólo espero no equivocarme”.
3
“Don't care what people say /
que no te importe lo que diga la gente
Just follow your own way / solo sigue tu propio camino
Don't give up and use the chance / no te rindas y usa la oportunidad
To return to innocence / de volver a la inocencia
.
- “¿Qué hiciste qué? ¡Le dijiste a Lupin!
¿Acaso te volviste loco?”, casi gritó Severus haciendo
a Harry a un lado luego del apasionado beso que acababan de compartir.
- “¡Remus es mi familia, Severus! No me gustaba tener que ocultarle algo tan importante, merecía saberlo… Y nos apoyará”
- “Grandioso”, ironizó Severus, “¿Qué sigue ahora? ¿Decírselo a Dumbledore, a Black, a Granger y a Weasley? ¿Publicarlo en ‘El Profeta’?”
- “Hermione ya lo sabe. Ella misma lo descubrió. Y respecto a Sirius… sí. Prometí a Remus decírselo este sábado y lo haré”
- “Y no se te ocurrió preguntar mi opinión, ¿verdad, Harry?”
- “Severus, somos pareja… pensé que no te importaría”
- “Oh, desde luego que no me importa. Un profesor y un alumno, la relación más adecuada para un colegio de aprendices de mago. Dumbledore nos recibirá con los brazos abiertos, quizá hasta nos de una habitación…”
- “Severus, no lo estás haciendo fácil”
- “Nunca dije que sería fácil, señor Potter”, repuso el profesor, “pero nunca pensé que fuera tan estúpido”
- “Estás enojado”
- “Por el contrario, estoy tan feliz que correré a pregonarlo por toda la escuela, señor Potter”
- “¡Ya deja eso de señor Potter! ¡Severus, lo hice por nosotros! ¡Por ti! Cuando estábamos en el centro comercial y esos chicos quisieron molestarnos, me di cuenta de que no me importa lo que piensen los demás… quiero estar a tu lado porque te amo”
Harry estaba al borde de las lágrimas.
- “Oh, Harry”
El chico se le arrojó a los brazos y Severus no supo qué hacer. No podía enfadarse, pero no le había gustado en absoluto que Harry hiciera pública su relación sin consultarle antes. Y tampoco estaba en sus planes tener que darles explicaciones a Black y a Lupin. Eso era lo que sacaba por enredarse con un valiente Gryffindor. ¡Vaya lío en el que se había metido! ¿Y si Dumbledore…?
- “Severus, no me importa si me expulsan… yo quiero estar contigo”
Eso fue demasiado.
- “No digas eso, Harry. No te expulsarán, supongo que Black y Lupin no harán nada estúpido como para que eso ocurra. Aunque respecto a Granger, yo no estaría tan seguro…”
- “¡Ella es mi amiga!”
El profesor no tenía deseos de discutir. Esa tarde se había llevado un disgusto al separar a Draco de Miles Bletchley. Nunca había visto a Draco tan furioso, e incluso usó un Destrucio. Y todo porque Bletchley habló mal de Lupin.
No, no tenía deseos de discutir.
- “Está bien, Harry. No hablemos más de ese asunto. Y en lo sucesivo, agradeceré que me consultes antes”
- “¿Estoy perdonado?”
- “Oh, no, señor Potter. Tendrá que prestar servicios especiales para que eso suceda”.
That's not the beginning of the end / esto no es el principio del fin
That's the return to yourself / es el retorno de ti mismo
The return to innocence / el retorno a la inocencia
4
(Martes 9 de diciembre)
- “Remus, siéntate por favor”, pidió Dumbledore.
Remus lo hizo, extrañándose un poco de que el Director no le ofreciera el clásico caramelo de limón. Algo grave debía estar ocurriendo.
- “¿Me llamas por lo del sábado?”, quiso saber.
- “Por eso y por otro asunto”, explicó el anciano. “Verás, Remus, Arnie Fletcher ha empezado a presionar al Consejo Escolar, y las dos peleas que han habido no ayudan”
- “¿Dos peleas?”, preguntó sorprendido Remus.
- “Draco Malfoy agredió a Miles Bletchley ayer por la tarde con un Destrucio. Dijo que lo hizo por defenderte”
- “Oh…”, exclamó Remus, “no lo sabía… ¿cómo está Miles?”
- “Asustado… pero no se atreverá a actuar contra Draco. Los Malfoy son aún muy influyentes y de algún modo te favorece que el chico te defienda. Pero hoy hablé con la Ministra”
Remus frunció el ceño. Eso no le estaba gustando en absoluto.
- “Amelia está preocupada por el modo en que la prensa la ha tomado contigo y con Sirius. Cree que hay grandes intereses detrás de esto y concuerdo con ella. Necesita que demuestres que aún eres valioso para la Comunidad Mágica”
- “¿Y qué debo hacer? ¿Pararme de cabeza? ¿Cazar a Voldemort?”
- “Remus, ella trata de ayudar. Verás, los aurores necesitan un buen entrenador de Duelo Avanzado”
- “¿Quieres que deje Hogwarts?”, exclamó Remus con súbita alarma. Amaba enseñar en ese colegio.
- “De ninguna manera”, dijo vehemente el anciano, “las clases son tres veces por semana, por las noches. No interferirá con tu horario en Hogwarts. Piénsalo, te daré una puerta para que puedas trasladarte con comodidad”
Remus lo pensó. Era buena idea ejercitarse un poco, se estaba sintiendo mucho mejor ahora y eso le daría oportunidad para vigilar a Luziel. Y también pensaba hacer otra cosa.
- “Lo haré con una condición. Quiero que Draco Malfoy entrene conmigo, es uno de los mejores duelistas de Hogwarts y es injusto que su talento se desperdicie”
- “No creo que su padre lo permita”, replicó Dumbledore.
- “Eso déjamelo a mi”.
5
El miércoles por la noche, Remus aguardaba en la casi repleta cafetería del Ministerio de Magia. Había citado a Lucius en el lugar público más seguro que pudo imaginar y confiaba en que el rubio no se negara a acudir.
A las ocho en punto, Lucius hizo su entrada, caminando con soltura hacia la semioculta mesa donde se encontraba Remus.
- “¿Qué ocurre, Lupin? ¿Te decidiste al fin? Lo siento, ya no estoy interesado”
- “Malfoy, no seas idiota. Quiero hablarte acerca de Draco”
Lucius se sentó frente a él y lo miró burlón.
- “Oh, de modo que ahora te gustan jóvenes…”
- “¿Quieres callarte y escucharme?”
- “Dispara”
- “Me han ofrecido enseñar Duelo a los aurores y pensé que sería una buena oportunidad para que Draco también practique. Ha estado muy deprimido desde la muerte de Manganelli y le hará bien algo de actividad extra”
- “¿Y por qué con los aurores? ¿Planeas convertirlo en auror?”
- “Sólo quiero entrenarlo en Duelo, Malfoy. Él es perfectamente capaz de tomar sus propias decisiones”
- “¿Lo es?”, preguntó Lucius, “¿O tú tendrás la bondad de mostrarle el camino luminoso?”
- “Si quieres saberlo, Malfoy, haré todo lo posible para que Draco no sea como tú”
Lucius rió.
- “¿Y cómo debe ser? ¿Cómo tú? ¿El licántropo fácil y enamoradizo que no tardará en seducir estudiantes, si es que no lo ha hecho ya?”
- “Eso es una vil calumnia de ‘El Profeta’ y lo sabes…”
- “¡Claro que lo sé! Es irónico que seas precisamente tú el blanco de esa campaña, ¿no crees?”
- “Malfoy, si tú tienes algo que ver…”
- “Absurdo. ¿No te has puesto a pensar en algo? Estás violando el orden establecido de las cosas, lo ‘políticamente correcto’. Cuando estábamos en guerra tú y Black consiguieron una Orden de Merlín, fueron considerados héroes y ahora los mismos que los condecoraron los repudian y yo puedo volver a pasear a mis anchas en el Ministerio. ¿Curioso? No tanto, si lo analizas bien. Los magos somos muy tradicionales, ahora que las cosas están en orden, las viejas convicciones vuelven a aflorar. La Ministra Bones estuvo bien en la guerra, pero ahora no puede controlar a los aurores y sus propios partidarios pretenden aprobar una ley que atenta contra la moral del mundo mágico. Conclusión, Amelia Bones no sirve en tiempos de paz”
- “¡Es absurdo! Seguimos en guerra… Dumbledore…”
- “Dumbledore es un gran mago, pero está senil. Su manía favorita es el retorno del Señor Tenebroso”, rió de nuevo Lucius. “¿No es maravilloso saber cómo piensan ellos?”
- “Tú tienes la culpa de todo esto…”
- “¿Yo?”, exclamó Lucius con fingida inocencia. “Me concedes demasiada importancia, Lupin. A los políticos no les gusta verse amenazados. Las ideas liberales y las cosas que atenten contra el estatus que han ganado les dan pánico. Las viejas costumbres terminan por imponerse y los ancianos miran siempre las tradiciones y confían en las familias más antiguas. Como la mía. Con esto quiero decirte que puedes entrenar a Draco todo lo que quieras, pero él es un Malfoy y llegado el momento, actuará como tal”
- “Eres un…”
- “Maldito bastardo. Lo sé. Adiós, Lupin, dales mis recuerdos a Black y Shacklebolt”
Y Lucius se alejó luego de rozarle la rodilla por debajo de la mesa con total descaro. Remus se quedó un momento más allí, indignado, pensando en todo lo que le había dicho el rubio. Apuró su café y se disponía a retirarse cuando varias miradas se dirigieron a la puerta. Remus miró también, para encontrarse a Sirius, espléndido en su traje de cuero negro, con Luziel colgado del brazo.
El mago se retiró rápidamente de allí, sin ser visto.
6
(Jueves, 11 de diciembre)
- “¿Cómo está todo, Taylor?”, preguntó Lucius al sucio muggle que tenía enfrente.
- “Todo bien, milord. Todos están más tranquilos con el dinero que nos dio. Han comprado comida, incluso invitaron al sacerdote”
- “¿Qué sacerdote?”
- “Uno que llegó hace unas semanas, se ocupa de los que duermen bajo el puente, comparte con ellos la comida y les trae ropa. Habla mucho con ellos…”
- “¿Por qué no me dijiste antes?”, preguntó Lucius con súbita alarma.
- “Es un sacerdote, milord… debería oírlo hablar. El perro negro que usted dijo no ha vuelto a aparecer”
- “Olvida al perro. Háblame de ese sacerdote”
- “El padre Marcos es joven, negro y dice venir de América… esta mañana estuvo con Lyle”
Lyle era el encargado de vigilar a los zombies.
- “Trae a Lyle. Y también quiero a ese sacerdote”
Una hora después, Lyle Morgan se derrumbaba inconsciente y con la memoria modificada. Lucius apartó su cuerpo de un puntapié.
Luego, el mago rubio subió a ver a Voldemort.
- “Señor, tenemos un problema”.
7
La reunión de la Orden se realizó la noche del jueves, luego de que Marcos y Sirius comunicaran su descubrimiento de la guarida de Voldemort. Dumbledore no estaba, se hallaba en una importante reunión con la Ministra y delegó a Ojoloco Moody la decisión.
Severus estaba en contra de iniciar una ofensiva, pero Moody lo sometió a votación.
Decidieron entrar.
- “¿Están listos?”, susurró Sirius. Siete rostros serios asintieron y el animago avanzó con la varita en alto, seguido de Remus, Kingsley y Marcos. Detrás de ellos, Severus, Ojoloco, Bill y Tonks los cubrían.
Las puertas del edificio estaban selladas con algo más que elementos muggle. Sirius intentó abrir, pero no pudo. Una fuerza poderosa le impedía el paso.
- “Hagámoslo todos”, propuso, “A la cuenta de tres”
Cuando dio la señal, varios rayos brotaron de las varitas y la puerta por fin cedió con un chasquido seco. El edificio estaba en absoluto silencio, como si nada vivo, ni siquiera las ratas, hubiera estado por allí en años. Sin embargo… algo flotaba en el aire.
Severus, en la retaguardia, era el más indicado para observar todo. El primero en reaccionar fue Remus, que tenía el olfato más desarrollado.
- “Orquídeas”, susurró.
Pero Marcos los llamó desde a la escalera, donde había algo en el piso. Un pañuelo burdo, de inconfundible hechura muggle.
Subieron con las varitas en alto y forzaron una vez más la puerta cerrada de una estancia. Todo estaba tapizado en rojo y en medio de almohadones y cojines estaban los restos de lo que una vez fuera un ser humano: un cadáver abandonado, con las cuencas vacías y las manos cortadas.
Tonks ahogó un grito.
- “¡Lyle!”, exclamó Marcos y trató de acercarse, pero Kingsley se lo impidió.
- “Es el juicio de Arioch”, susurró el mago moreno halando al sacerdote, “la venganza y mutilación de los traidores. No podemos hacer nada por él”
Severus, con la varita alzada, buscaba señales de magia negra. Su mirada se cruzó con la de Sirius que salía de la habitación que ocupaba su prima.
- “Aquí no hay nadie, pero sin duda estuvo habitada no hace mucho”
Fue entonces que comenzaron los gritos.
El cabello en la nuca de Severus se erizó al revivir de pronto todo el horror de los años de su juventud. Espantosos alaridos provenientes del sótano hicieron que todos se precipitaran hacia allí. La puerta estalló con un hechizo de Sirius, pero era tarde.
Los cuerpos de varios muggles se retorcían devorados por llamas azules.
- “El fuego de Yeg-Gah”, gimió Marcos y cayó de rodillas. “Que el Señor se apiade de sus almas”
Tan sólo Severus alcanzó a ver una alta y encapuchada figura que se deslizaba a toda prisa fuera de allí. Se pegó al muro, tratando de no oír, pero era imposible. Vio a Sirius entrar al sótano, de donde empezaba a emanar un olor espantoso. Los gritos de los desgraciados eran terribles, pero cualquier ayuda era inútil. Nadie podía apagar el fuego de Yeg-Gah una vez invocado.
Moody llegó junto a él, su semblante era decidido. Sin pensarlo dos veces, el ex auror dio muerte rápidamente a uno de los muggles que, desesperado, corría como cometa de fuego hacia la puerta. Al menos su muerte fue más misericordiosa que la que Voldemort le había reservado.
Luego, llegaron los aurores, que nada podían hacer ante ese cuadro de desolación. Severus se adelantó junto a Sirius y Ojoloco, y mataron a los desgraciados que se quemaban vivos ante sus ojos. El Profesor de Pociones sujetó por un momento al animago, que se tambaleó abrumado por lo ocurrido.
- “Fallamos… ¡FALLAMOS!”, gritó Sirius soltándose de pronto y corriendo impotente entre los cuerpos aún ardiendo.
Severus sintió lástima por él. Sirius había “descubierto” el escondite y era evidente que se trataba de una trampa. En otra ocasión se habría reído, pero ahora no lo hizo, quizá a causa de Harry.
Miró hacia la puerta. Allí estaba el licántropo, más pálido de lo habitual, tratando de impedir que los aurores entraran en tropel. De pronto apareció un joven de cabello cenizo, que Severus identificó vagamente como Luziel. “La manzana de la discordia”. El muchacho se metió al sótano llamando a Sirius, pero una vez allí pareció descompuesto, giró un poco y se desmayó. Lupin lo sacó a toda prisa, halándolo sin mucha delicadeza y lo dejó en un olvidado rincón.
Todos salieron, Severus el primero. Afuera estaban los reporteros de ‘El Profeta’ y la propia ministra junto a Dumbledore. El Director se abrió paso hasta el sótano, pero nada quedaba por hacer.
Cuando por fin las llamas se extinguieron, sólo quedaron catorce cuerpos carbonizados.
8
Harry se despertó gritando horrorizado y Ron lo sacudió varias veces hasta que por fin lo hizo reaccionar. Estaba pálido y agitado y se abrazó a su amigo temblando.
- “Ha ocurrido algo espantoso” murmuró, “tengo que ver a Remus”
Se deslizaron hacia el despacho del profesor, pero no había nadie allí. Harry se sintió impotente y angustiado. Tampoco podía acudir a Severus con Ron pegado a sus talones. Encontraron a la Profesora McGonagall en el pasillo y ésta les confirmó sus temores.
- “Hubo un ataque a muggles. El Profesor Lupin, el Profesor Snape y el Director están allí”.
9
- “¡Maldición! ¡Maldición! ¡Maldición!”, bramó Sirius descargando su frustración a golpes en la mesa del comedor. Remus lo miraba apenado, sólo él comprendía cabalmente el dolor y la impotencia de su pareja, que se culpaba por lo ocurrido.
- “Calma, Sirius”, pidió inútilmente Marcos, que temblaba también en brazos de Kingsley. “no podíamos hacer nada…”
Se hallaban en la Mansión de Grimmauld Place a las seis de la mañana, luego de un arduo interrogatorio por parte de los aurores.
- “Debió adivinarlo, el maldito bastardo debió saber… estuvo jugando todo el tiempo al gato y al ratón, maldito asesino bastardo…”
Remus simplemente lo abrazó por detrás y apoyó la barbilla en el hombro del animago. En ocasiones como esa, sabía que las palabras estaban de más, sólo quería que su pareja supiera que lo apoyaba, por eso decidió dejar para más tarde preguntarle a Sirius sobre Luziel.
- “No pudo ser él”, observó Bill alargándole el ejemplar de ‘El Profeta’ que acababa de recibir. Los titulares hablaban del frustrado ataque, pero más adentro, en la sección de sociales, había una foto; y el mago pelirrojo dijo: “A la misma hora, Lucius Malfoy estuvo cenando en el Negresco acompañado de Victor Krum”
- “Entonces tiene otro aliado poderoso”, habló por primera vez Dumbledore. “Necesitamos vigilar a Grant, Amelia sospecha de él”
- “Todo se ha torcido de nuevo”, murmuró Remus y su voz sonó tan débil que Sirius lo tomó de la mano y ambos se dirigieron hacia las escaleras.
La reunión se disolvió con los ánimos de todos por los suelos. Kingsley rodeó los hombros de Marcos con sus brazos y lo condujo a la chimenea.
- “Fue mi culpa, debí ser más precavido… no debí confiarme…”, gimió el sacerdote.
- “No fue tu culpa, son asesinos, como los bokors. Los habrían matado de cualquier modo”
Marcos no dejaba de sollozar y Kingsley lo abrazó y consoló sin soltarlo, permitiéndose besar su rostro, sus cabellos y sus manos, anhelando poder hacer algo más para confortarlo.
Lo desnudó con infinita paciencia y lo metió en la cama, donde siguió dándole suaves besos y Marcos, en su dolor, creyó escuchar “Te amo”.
10
Después de una angustiosa noche, Harry y Ron se dirigieron al Gran Salón, pálidos y ojerosos y se encontraron con Hermione, que tenía el rostro descompuesto.
‘El Profeta’ traía una interpretación propia de los hechos y no era muy halagadora. ”Fanáticos seguidores de Albus Dumbledore atacan edificio abandonado”. La noticia decía básicamente que un grupo de muggles fue atacado por magos oscuros y que ni la gente de Dumbledore ni los aurores habían podido salvarlos. Pero también señalaban que se trataba de un hecho aislado, prueba adicional de que la Ministra Bones no podía controlar una emergencia.
Dumbledore estaba muy serio, flanqueado por McGonagall y por Remus que se veía agotado. El Director pidió la palabra y explicó escuetamente los hechos, omitiendo mencionar que ese edificio había sido la guarida de Voldemort.
- “Aquí no juzgamos a nadie, sólo hacemos nuestro trabajo. Lamentablemente en esta ocasión llegamos tarde. El Profesor Lupin y el Profesor Snape hicieron un buen trabajo y no es bueno guiarse mucho por lo que diga ‘El Profeta’. Ahora, pueden desayunar”, finalizó.
El desayuno transcurrió muy tenso. Harry miraba a hurtadillas a Severus y lo vio bastante demacrado, como si lo ocurrido le afectara a él de manera especial y cayó en la cuenta. Eran recuerdos de un pasado distante… Sus ojos se cruzaron y Harry vio angustia. Y quiso correr junto a él y consolarlo.
El día fue interminable, entre clases que para Harry no tenían demasiada importancia. Sólo pudo ir un momento a ver a Remus, que lo tranquilizó respecto a lo ocurrido y con eso al chico sólo le quedó esperar la noche para ver a su amante.
11
That's not the beginning of the end
/ esto no es el principio del fin That's the return to yourself / es el retorno
de ti mismo
The return to innocence / el retorno a la inocencia
Severus cerró el libro que sostenía sin leer y miró su reloj. Faltaban cinco minutos para que llegara Harry.
Sonrió a medias. El chico era justo lo que necesitaba para dejar de pensar, porque eso era lo que había hecho todo el día. Pensar y atormentarse, no podía dejar de recordar… Había comenzado de nuevo, las matanzas, la crueldad.
Pero no fue Lucius, de eso estaba seguro. Lucius estaba con Viktor Krum, cenando. No era que Severus creyese mucho en ‘El Profeta’, ocurría que vio la silueta del que huía y no era Lucius. Él habría reconocido a Lucius en cualquier parte.
¿Qué le veía a Viktor Krum? Siempre había sido un pedante, como Potter.
Severus sacudió la cabeza. “Como James Potter”, se dijo. Debía recordar que Harry no era como su padre, ni como su padrino.
Black.
Maldito, patético y petulante Black.
Pero le había dado lástima verlo culparse por todo ello.
El profesor se reclinó en su sillón, pensando ahora muy en serio en cuál podría ser la reacción de Black cuando supiera lo de Harry.
Era una situación de lo más absurda, no quería pensar más en Lucius, ni en Grant, ni siquiera en Voldemort. Sólo quería un poco de cariño, para variar, y sentir en sus brazos a la persona que lo amaba. Nada más pedía.
Un ligero golpe en la puerta lo hizo sonreír.
- “Pase, señor Potter. Llega justo a tiempo”
Capítulo 16: La verdad
“Sometimes I need to remember
just to breathe / a veces necesito recordar sólo para respirar
Sometimes I need you to stay away from me / a veces necesito que permanezcas
lejos de mi
Sometimes I'm in disbelief, I didn't know / a veces estoy incrédulo,
no lo sabía
Somehow I need you to go / de algún modo necesito que te vayas”
Don’t stay – Linkin Park
(Sábado, 13 de diciembre)
1
Harry despertó asustado y se pegó más al cuerpo de su dormido profesor. Hacía un frío terrible a pesar de las gruesas mantas que los cubrían y eso le recordó una vez más que se encontraban en una mazmorra.
Había vuelto a soñar con su padre y con Colagusano y tenía una desagradable sensación de vulnerabilidad, como si alguien sondeara su mente. Rápidamente aplicó la técnica de bloqueo que Severus le había enseñado y se relajó.
A continuación, miró a su profesor.
Severus no le estaba haciendo las cosas fáciles. No desde que se enteró de que había hablado con Remus. Suspiró. ¿Por qué tenía que ser así? Él sólo quería que fueran una pareja normal, como Ron y Hermione; como Sirius y Remus. Sonrió tristemente. ¿Normal? El profesor le doblaba la edad, era su maestro en Hogwarts, eran del mismo sexo; y, además, era Severus Snape, el mago odiado por su padre y por su padrino.
De pronto, el hombre dormido junto a él suspiró en sueños. Fue un suspiro hondo y roto, que encerraba un desconocido dolor.
“Severus”
La palabra se formó en sus labios sin que su boca llegara a pronunciarla y entonces recordó la última clase de DCAO. ¡El fuego!. Hermione le había leído la noticia en ‘El Profeta’ sobre el reciente ataque a muggles y Harry tembló al comprender lo que eso significaba para su profesor. El fuego de Yeg-Gah, arma de los mortífagos, le traía recuerdos de un pasado que volvía una vez más, amenazador e inexorable. Eran recuerdos de una culpa que no se olvidaría, igual que el fuego azul una vez invocado.
Su mano acarició gentilmente la mejilla del dormido mago y apartó un mechón negrísimo dejando al descubierto profundas arrugas.
”Severus… oh, Severus… ¿Cómo alguien puede sufrir tanto?”
La noche anterior apenas hablaron, sólo se amaron con nueva y renovada pasión y Harry creyó oír un lamento cuando Severus, en el abandono del orgasmo, se derrumbó junto a él, saciado de sexo, pero no de caricias. Durmieron abrazados, desnudos, sin preocuparse por limpiar sus cuerpos, como si ese solo gesto pudiera romper la unión que tenían.
Ahora, su profesor se veía agotado.
- “Severus”, susurró, esta vez besándole la mejilla, y los ojos negros se abrieron confusos como si no esperase verlo a él allí, a su lado.
- “Harry… Harry”, susurró el profesor, convenciéndose a sí mismo de que era real. Lo atrajo y lo besó suavemente en los labios, “estás helado, ponte algo de ropa”
- “No es necesario, son casi las ocho. Tengo que irme ya”
Eso le recordó a Severus el engaño en que vivían y también otra cosa que había estado evitando mencionar.
- “¿Le dirás a Black?”, disparó directo y sin ningún preámbulo.
- “Debo hacerlo, hablaré con él esta noche”
- “Bien. Si me necesitas estaré en el Laboratorio hasta muy tarde”
Nada más.
No dijo nada más.
Harry se vistió tratando de entender, pensando en la reacción de su profesor y en lo que Remus le había contado. Cuando los padres de Remus descubrieron la relación de su hijo, fue Sirius quien defendió ese amor. ¿Por qué Severus no podía hacer lo mismo?
”Es un Slytherin”, pensó automáticamente. “Yo soy un Gryffindor. Lo haré solo”.
2
Esa mañana, Hermione estaba furiosa a causa de Víctor Krum porque no le había escrito que venía a Londres, pero sobre todo al saber que había cenado con Lucius Malfoy. Como resultado, ella y Ron se pelearon y Harry prefirió alejarse hasta que se calmaran.
Luego del desayuno, acompañó a Remus al cementerio de Hogsmeade para dejarles flores a sus padres.
- “Para ti, Lily querida”, sonrió Remus y depositó el ramo de crisantemos blancos que tanto le gustaban a Lily.
Harry guardaba silencio. Se sentía culpable de estar allí, frente a la tumba de sus padres y de dormir con Severus Snape.
- “Ven, Harry, caminemos un poco”, propuso Remus comprendiendo al instante lo que pasaba.
Mientras caminaban, los ojos de Harry se posaron en una lápida.
- “David Balfour”, leyó. “Es el espíritu que me atravesó, ¿verdad, Remus? ¿Qué pasó con él?”
Remus miró la tumba, símbolo de tantas cosas pasadas y luego miró a Harry, inocencia de dieciséis años ansiosa de saber.
- “Te lo contaré”, respondió y se sentaron en una banca.
Remus le contó todo. Su amistad con David, el amor que éste sentía hacia Campbell y su muerte desesperada al descubrir que su amante era un mortífago, como los que mataron a sus padres. El paralelismo era impresionante. David Balfour y Harry Potter, ambos de dieciséis años y de Gryffindor. Nigel Campbell y Severus Snape, profesores de pociones, jefes de la casa Slytherin y mortífagos. “No”, se dijo. “Severus ya no lo es”.
Le contó todo porque de esa manera sentía que podría prevenir cualquier cosa que le ocurriera a Harry y también para que el chico supiera que podía confiar en él. Lo que calló fue que Severus reveló a David la verdad sobre Campbell.
- “Pobre chico”
- “El año pasado, gracias a Kingsley, logramos liberar su alma y partió junto con Sturgis Podmore al mismo lugar luminoso donde están tus padres”, aclaró Remus. “El amor puede ser peligroso, Harry, si se ama demasiado”
Esas palabras rondaban aún en la mente de Harry esa tarde, mientras almorzaba con Ron en el Gran Comedor.
3
Ese mismo día, en Escocia, Lucius cerró la puerta y avanzó por el pasillo del castillo de Melbourne hasta llegar al salón donde lo esperaba su anfitrión, Artemius Grant.
- “¿Nuestro señor está cómodo?”, preguntó el lord escocés.
- “Así es”, repuso el mago rubio sentándose en uno de los altos y rígidos sillones. “Él y Bellatrix descansan”
- “Nadie sospecha de ti y a mi no pueden relacionarme con lo ocurrido en Londres, fue magistral utilizar a Krum”, dijo Grant con afectación y sus ojillos miraron ávidamente a su interlocutor.
- “Una amable invitación, mucha publicidad y la promesa de un patrocinio. El muchacho no podía negarse a esa cena… y una figura notable como él siempre llama la atención. Luego sólo bastó avisar a ‘El Profeta’”, repuso Lucius. Le repugnaba ese sujeto que fingía elegantes modales cuando había disfrutado quemando a esos muggles… como él mismo había hecho cuando era más joven. Apartó esos pensamientos y se concentró en lo suyo. No quería prolongar más las cosas, tenía que lograr su cometido antes de poner en práctica EL PLAN.
- “Fue magistral”, repitió Grant frotándose las manos.
- “Querido amigo”, dijo Lucius con fingida amabilidad, “Nuestro Señor desea que Bellatrix deje la hibernación. La metamorfosis se ha completado, pero el frío la mantiene inactiva aún. Me habló de una poción…”
- “Sangre humana mezclada con sangre de un demonio de fuego. No será difícil prepararla una vez conseguido el segundo ingrediente… si tan sólo tuviéramos a Segrael…”
- “Olvida a Segrael”
Grant lo miró con entendimiento. Severus era para él un traidor.
- “Mi hijo mayor puede prepararla. La sangre humana no será problema, sólo debemos conseguir la sangre de demonio”
- “Yo lo haré. Déjame a solas mañana por la noche en una de las mazmorras y lo conseguiré. Ahora, debo volver a Londres”.
4
Sirius observó vestirse a su pareja y apretó los labios. Pasada la angustia de los sucesos en el refugio de Voldemort, se encontraba más calmado y por eso notó que Remus estaba molesto por algo.
No era notorio, sin embargo, él conocía a Remus bastante bien y sabía que algo lo estaba fastidiando, pero no tenía ni la menor idea de qué podía ser.
- “Moony…”, empezó. No le había gustado en absoluto que Remus diera clases de duelo en el Ministerio, eso lo expondría demasiado y no quería arruinar las cosas.
- “Se me hace tarde, Paddy. Luego hablaremos, me esperan en el Ministerio”
- “Sabes que es sábado, no tienes que ir”
- “Me lo pidieron, Sirius. Luego del ataque están asustados y quisieron adelantar esta clase”
- “Pero no es obligatorio, ni siquiera te pagarán por eso…”
- “Quiero hacerlo, es mi manera de ayudar y lo haré”, repuso firmemente Remus.
- “¡Yo no sabía nada! ¡Aceptaste entrenar a los aurores y no me lo dijiste!”, exclamó Sirius exasperado.
- “No hubo tiempo, me avisaron el martes y sólo pude verte el jueves”, replicó Remus colocándose la capa sobre el traje de duelista.
- “Pudiste enviarme una lechuza…”, había mucho reproche en la voz de Sirius.
- “¿Para qué? ¿Para que pudieras prepararte? Puedes moverte con libertad en el Ministerio. Yo no estorbaré. Ni siquiera estás en mi clase”
Ahora sí fue patente para Sirius que Remus estaba molesto por algo. Muy molesto.
- “Moony…”, el animago se sentía agotado. Apenas estaba superando lo de los muggles y de pronto sentía que Remus le volvía la espalda. “… entonces no deseas que me quede”, murmuró.
Remus miró a su pareja. El cansancio y la falta de sueño no habían disminuido el atractivo de Sirius, y además seguía siendo tan valiente y decidido como siempre. No culpó a Luziel por sentirse atraído hacia las mismas cosas que lo atraían a él. Pero de cualquier modo, le enseñaría a ese muchachito.
- “Claro que quiero que estés conmigo, tonto”, repuso Remus dejando a un lado la varita y masajeando los cansados hombros de su pareja. “No te culpes más por lo que pasó con esos muggles, Paddy, no podías saberlo”
- “Pude intuir…”
- “Shhh”, lo silenció Remus poniéndole el dedo en la boca, “No pienses más en eso. Ven conmigo al Ministerio, te gustará la clase de hoy y luego Harry cenará con nosotros”
Sirius lo abrazó.
- “Moony, ¿cómo lo haces? Eres mi fuerza, ¿sabes? Eres lo más hermoso que tengo”
- “Lo sé”, sonrió Remus, “Vamos, Draco nos espera”
- “¿Malfoy?”, casi gritó Sirius.
- “Shh, Paddy. Es mi asistente. ¿Nos vamos?”.
5
Remus saludó a la clase y se presentó. Eran en total quince magos y brujas en la clase de Duelo Avanzado, entre los que se encontraban Tonks y Luziel. Miradas confundidas se intercambiaron cuando el profesor presentó a su asistente, Draco Malfoy.
Al fondo del salón, Sirius miraba con curiosidad a su pareja.
- “El secreto de un buen duelista es combinar el uso de la espada con el de la varita, aunque muchas veces en un duelo real no se dispone de ambas. Practicaremos primero con cada cosa en forma separada y luego usaremos la varita y la espada en los combates”
- “Profesor”
En primera fila, Luziel alzó la mano.
- “Dígame, señor Sheldon”
- “Hemos practicado ya con varita y espada. ¿Qué cosa nueva nos va a enseñar?”
- “Practicar no significa dominar”, replicó Remus, “En un duelo de magos no basta practicar, muchas veces es una batalla donde la diferencia entre práctica y dominio marca la vida o la muerte”
Luziel hizo una mueca.
- “Si no hay más preguntas, empezaremos con un Duelo de Exhibición y luego evaluaré en qué nivel se encuentran”
El profesor subió a la plataforma y se despojó de su capa. Sirius contuvo el aliento. A pesar de que Remus estaba muy delgado, se veía absolutamente adorable con la malla verde que resaltaba tan maravillosamente sus ojos.
Draco se adelantó también y se quitó la capa con soltura, quedándose con una malla celeste. Luziel suspiró al verlo avanzar con la espada en una mano y la varita en la otra. Los duelistas se saludaron con una reverencia y Remus comenzó a explicar técnicas básicas mientras las iba mostrando perfectamente sincronizado con Draco.
Ambos se movían con agilidad, un lobo y una pantera, elegantes, orgullosos. El cuerpo firme de Remus esquivaba hechizo tras hechizo y estocada tras estocada y enviaba otros, que eran hábilmente repelidas por el muchacho, flexible y grácil como el tallo de un junco.
Sirius simplemente no podía dejar de mirarlos. Draco no era tan elegante como su padre, pero sí más ligero y sus movimientos rivalizaban con la gracia del lobo. Remus luchaba con el mismo entusiasmo que caracterizaba todo lo que hacía y Sirius se preguntó cómo podía explicar los hechizos a la par que usarlos, y usar también la espada.
- “Expelliarmo”, gritó finalmente Remus y la varita de Draco voló a sus manos.
Ambos duelistas hicieron una reverencia y el joven Slytherin bajó de la plataforma, sin dejar de notar la mirada ávida de Luziel. Le guiñó un ojo, y con la clásica sonrisa Malfoy se situó en un lugar desde donde podía observarlo mejor.
“Qué descaro”, se dijo Sirius, pero él mismo no podía dejar de mirar a Remus. Su Remus.
- “Este duelo de exhibición mostró algunas de las técnicas más usadas. Fue sencillo, pero sabemos que cuando ustedes se enfrenten en verdad a un mago oscuro, no tendrá la consideración que tuvo el señor Malfoy. Ahora evaluaré en qué estado se encuentran. ¿Quién es el primero de esta clase?”
Luziel avanzó orgulloso y se permitió sonreír hacia donde estaba Sirius, gesto que fue notado inmediatamente por Remus y por Draco.
- “Señor Sheldon, acompáñeme en la plataforma”, dijo Remus.
Luziel se despojó de la capa y mostró su bien formado cuerpo, enfundado en la malla azul de los aurores.
- “Comenzaremos con algo sencillo, señor Sheldon. No deseo que salga lastimado en la primera clase”
- “No hay problema. Puedo con usted”, desafió el joven, mirando a Sirius con el rabillo del ojo.
- “De acuerdo”
Hicieron la reverencia y Remus alzó la varita evaluando a su rival. Luziel era de los que se lucían en el duelo, de modo que lo dejó hacer, dedicándose sólo a esquivarlo.
6
Luziel lanzaba hechizos y Lupin parecía retroceder. El muchacho se sentía en la gloria, la mirada de Sirius era ardiente y deseó que fuese por su causa, sólo por él. Draco también lo miraba, delicioso muchacho lleno de vida. Luziel se imaginó lo que se sentiría ser empalado una y otra vez por Draco ante los ojos de Sirius.
Involuntariamente su erección despertó y él se lanzó feliz para darle al patético y acabado Lupin la estocada final y demostrarle quién era.
Pero no pudo hacerlo.
Algo en los dorados ojos de su rival habló de precaución, pero antes de que Luziel pudiera reaccionar, se tambaleó.
- “¡Stupefy!”
Un hechizo básico. “Un hechizo que les enseñan a los jóvenes magos aún en el colegio”, fue lo que registró su cerebro antes de tambalearse más, completamente humillado.
- “¡Expelliarmo!”, remató Remus se inclinó ante su vencido rival. “Lo siento, no sabía que estaba tan fuera de práctica, señor Sheldon”
- “Bravissimo”, dijo una voz al fondo del salón y Lucius Malfoy avanzó aplaudiendo. “Vine a llevarme a Draco un momento, si no es molestia, Lupin”
- “En diez minutos debemos volver a Hogwarts”
- “Hecho”.
7
Luziel seguía en el salón de Duelo mucho después de que todos se habían ido. Humillado, repasaba de nuevo sus movimientos. Había subestimado a su rival en todos los sentidos. Creyó que al encontrarse enfermo, Remus sería fácil de vencer.
Odiaba al licántropo.
Lo odiaba porque todos lo querían, por su eterna sonrisa y por su temple. Lo odiaba porque a causa de él, Kingsley lo había rechazado muchas veces. Y lo odiaba principalmente porque Sirius Black estaba enamorado de él.
- “¿Qué haces tan solitario, mon cher?”, preguntó Lucius avanzado hacia él, “¿Te dejaron tus amiguitos?”
El rostro casi lloroso del joven miró a Lucius. Sabía que era el enemigo, Sirius le había contado muchas cosas en las innumerables misiones que compartían, pero el rubio mago se veía amable. Y era muy atractivo. No con ese atractivo salvaje y viril de Sirius Black, pero sí con clase y elegancia.
Sonrió.
- “Repaso mis errores en el duelo, Lord Malfoy”
- “Exceso de confianza. Ese fue tu error”, dijo Lucius, “Cuando desees practicar, sabes donde encontrarme”
Y el mago rubio se alejó, dejando a Luziel con una leve sospecha, que pronto se convirtió en una agradable sensación de vanidad. Lucius Malfoy le había propuesto practicar, y por el tono de su voz, no se refería simplemente a un duelo.
8
Don't stay / no te quedes
Forget our memories / olvida nuestros recuerdos
Forget our possibilities / olvida nuestras posibilidades
What you were changing me into / Lo que cambiaste en mí
(Just take myself back and...) / (sólo tómame de nuevo y ---)
Don't stay / no te quedes
Forget our memories / olvida nuestros recuerdos
Forget our possibilities / olvida nuestras posibilidades
Take all your faithlessness with you / toma toda tu deslealtad contigo
(Just take myself back and...) / (sólo tómame de nuevo y ---)
Don't stay / no te quedes
- “¿Tenías que humillarlo de ese modo?”, preguntó Sirius cuando por fin volvieron al despacho de Remus, en Hogwarts.
Harry los estaba esperando y alzó las cejas al oír a su padrino.
- “Se portó en forma insolente, Sirius. Sólo le demostraba cuál es su lugar”
El animago optó por no discutir y Remus fue a tomar una ducha mientras su pareja y Harry disponían todo para la cena que les trajo Dobby.
Cenaron y hablaron un poco del partido de Quidditch al que Harry asistió esa tarde, entre Hufflepuff y Ravenclaw. Pero luego la conversación languideció y Harry continuó la cena muy callado. Sirius no pudo dejar de notarlo.
- “Harry, ¿te sientes bien?”
- “Claro. Muy bien”
Sirius miró a Remus que le dio una reconfortante sonrisa. Allí había algo extraño, se dijo, y se le hizo más extraño cuando Remus hizo desaparecer los platos para enviarlos a la cocina y le sirvió a Sirius una taza de café negro.
- “Iré un momento al Salón de Duelo”, dijo dándole a Harry una significativa mirada. “Quiero tener todo listo para practicar mis lecciones con Draco”
Apenas se cerró la puerta, Harry tuvo un involuntario estremecimiento, pero él le había pedido a Remus que los dejara a solas.
”No discutas. Sólo déjalo hablar y no lo contradigas. Es lo mejor cuando está enfadado. Luego, cuando se ponga razonable, podrás conversar con él”, le había dicho Remus. ”Él entenderá, Harry, pero le tomará un tiempo. Sobre todo, no te dejes llevar por tu temperamento. Con uno que grite es más que suficiente”
- “Harry”
La voz de Sirius lo sacó de sus pensamientos. Harry tragó saliva.
- “Sirius, lo que voy a decirte no es nada fácil. Es algo muy personal. Remus ya lo sabe y me apoya, pero…”
- “¿Le dijiste a Remus antes que a mí?”, Sirius pareció un poco herido.
- “Tenía que decírselo a alguien. Él está aquí todos los días, Sirius, y es mi familia, igual que tú”
- “Entonces dilo ya”, pidió el animago.
Harry miró al piso y luego alzó la vista encontrándose con los ojos azules de Sirius.
- “Soy gay”, dijo.
El rostro de Sirius mostró primero sorpresa; luego, incredulidad; y por último, una radiante sonrisa.
- “Harry… esto es totalmente inesperado… es…”, calló un momento. “¡Cielos! Creo que James me mataría, pero es la mejor noticia que me han dado en mucho tiempo. Ya me preocupaba tu poco éxito con Cho. ¿Y para eso tanto alboroto?”
- “No es todo, Sirius”, respondió Harry. La primera parte le había resultado fácil. “También tengo novio”, continuó evitando decir ‘pareja’. La palabra ‘novio’ tenía connotaciones mucho más inocentes.
- “¡Vaya! Esto sí que es una noticia”, sonrió Sirius, “De modo que por fin te decidiste. Colin es muy simpático y…”
- “¿Colin?”
El rostro de Harry mostró un absoluto desconcierto. ¿De dónde habría sacado Sirius semejante idea?
- “No es Colin”, se apresuró a añadir, “es alguien mayor”
- “Ah… Colin es muy joven, claro”. El animago lo pensó un momento. “¿Neville?”. Harry negó con la cabeza. “¿Seamus? No lo creo, con lo que dijo de Remus… ¿Dean?”
- “No, Sirius”, interrumpió Harry poniéndose escarlata. “No es de Gryffindor”
- “¿Zacharias Smith, de Hufflepuff? ¿Roger Davies, de Ravenclaw?”
- “No. No es de ninguna de esas casas”, dijo Harry incapaz de detener a su padrino.
- “Oh, Harry… entonces es un Slytherin… bueno, no es tan malo, siempre que no sea Malfoy. ¿Zabini?”
- “Sirius, escúchame, por favor”, pidió Harry sintiendo que iba a gritar si Sirius seguía hablando. “No es un estudiante, es un profesor…”
- “¡Remus!”, casi gritó Sirius, “¡Por eso él lo supo antes!”
- “¡Cállate, por favor!”, exclamó Harry. “No es Remus, no podría ser él”, dijo incapaz de pronunciar el nombre de Severus, pero seguro de que en cualquier momento su padrino lo adivinaría.
- “¡Oh, Harry! No puede ser Flitwick, ni Dumbledore, ni…”, el animago se detuvo en seco y miró a Harry con el más vivo espanto. “no puede ser Hagrid, ¿verdad?”, preguntó.
Harry habría reído de buena gana en otras circunstancias, pero tenía un nudo en el estómago. Negó con la cabeza.
- “Entonces… no entiendo, Harry”
Sirius lo miró desconcertado. Por su mente no pasaba que a Harry pudiera interesarle nadie más. Estaba en verdad confundido…
El chico tomó aire.
- “Snape”, dijo bajito, pero ante su culpable corazón sonó como si hubiera sido un grito.
- “No puede ser…”, musitó Sirius sin poder creer lo que acababa de oír.
Harry vio cómo el rostro de su padrino se transfiguraba de la más absoluta sorpresa a la rabia desmedida.
”Sometimes I feel like I trusted
you too well / A veces siento que confié en ti demasiado
Sometimes I just feel like strangling you myself / A veces sólo siento
que me gustaría estrangularte yo mismo
Sometimes I'm in disbelief, I didn't know / a veces estoy incrédulo,
no lo sabía
Somehow I need to be alone / de algún modo necesito estar solo”
- “Dime que no puede ser, Harry”, pidió Sirius como si se tratara de una espantosa pesadilla, y de hecho, lo era para él.
- “Sí lo es, Sirius. Lo siento. Yo lo amo”
Momentos después, Sirius gritaba como un poseso.
- “¿Tú lo amas? ¿A Snivellus? ¡El maldito bastardo degenerado y pederasta! ¡El desgraciado! ¡TÚ NO LO PUEDES AMAR!”
- “Lo amo”, repitió Harry mirando el rostro descompuesto de su padrino. “Estamos juntos desde hace unas semanas”
- “¡No, Harry!”, exclamó Sirius, “No puede ser, no puedes estar con él, ¡Es un Slytherin! ¡Siempre fue nuestro enemigo! ¡Siempre lo odiamos! Dumbledore tiene la culpa, él y sus malditas clases de Oclumancia…”
Sirius paseaba exasperado por la habitación, golpeando todo lo que encontraba a su paso.
- “Dumbledore no tiene la culpa”, dijo con calma Harry. “Nadie me obligó… sólo pasó…”
- “¿Sólo pasó? ¡James lo odiaba! ¡Tú lo odias!”
- “Yo no lo odio, Sirius. Severus ha cambiado”, replicó Harry comenzando a enfurecerse al ver que esa charla no llevaba a ninguna parte. “Y estoy seguro de que mi padre tampoco lo odiaría ahora”
- “¡Tú no sabes nada! ¡James era mi mejor amigo!”
- “¡Yo no soy mi padre!”
- “¡Lo sé y lo lamento! ¡Nos has traicionado! ¡Traicionaste su memoria! ¡Nos engañaste!”
“Sobre todo, no te dejes llevar por tu temperamento”
No podía.
Sim plemente no podía callarse.
- “¿Y tú? ¿Qué me dices de ti, Sirius? ¡Tú me ocultaste tu relación con Remus y me enteré por pura casualidad! ¿Quién habla de engaños?”
- “¡No ibas a entenderlo entonces! Te lo habría dicho…”
- “¡Pero no lo hiciste! ¿Y qué crees que hago yo? Estoy confiando en ti porque eres mi familia. ¡Al menos tengo el valor para decirte lo que siento!”
- “¡Lo que sientes es mentira! ¡No puedes amarlo! ¡Es un maldito degenerado!”
Harry tembló de ira y su vista se dirigió hacia el tintero en el escritorio de Remus. El tintero estalló en pedazos derramando tinta negra sobre los pergaminos.
- “¿Y tú no lo eres? ¡Besaste a Tonks! ¡Engañaste a Remus con Bellatrix! ¿Por qué tu puedes hacer lo que te place y yo no tengo ese derecho?”
- “¡YO SOY UN ADULTO!”
- “¿Y yo no lo soy? Tú mismo dijiste que yo había pasado por más que muchos magos adultos, Sirius. Se lo dijiste a la madre de Ron el año pasado”, la voz de Harry se suavizó un poco, “Tengo edad para saber lo que quiero”
Sirius lo miró y vio a un decidido muchacho, un muchacho que le recordaba tanto a James… pero no era James. Ojalá lo hubiera sido.
- “Me has decepcionado”, dijo con dolor y se dirigió rápidamente hacia la puerta.
- “¿Dónde vas?”
- “Donde ese cobarde desgraciado”
Sirius avanzó a grandes zancadas por el pasillo. Harry quiso gritar y detenerlo, pero no podía llamar la atención de ese modo. Entonces corrió hacia el salón de duelo, donde estaba la única persona que podría ayudarlo.
”Don't stay / no te quedes
Forget our memories / olvida nuestros recuerdos
Forget our possibilities / olvida nuestras posibilidades
What you were changing me into / igual que antes, lo que cambiaste en mi
(Just take myself back and...) / (sólo tómame de nuevo y ---)
Don't stay / no te quedes
Forget our memories / olvida nuestros recuerdos
Forget our possibilities / olvida nuestras posibilidades
Take all your faithlessness with you / toma toda tu deslealtad contigo
(Just take myself back and...) / (sólo tómame de nuevo y ---)
Don't stay / no te quedes”
9
Harry y Remus llegaron a toda prisa para encontrar la puerta del laboratorio cerrada.
- “¡Eres un maldito degenerado! ¡Abusaste de Harry y pagarás por ello!”, oyeron gritar a Sirius.
- “Yo no oí que se quejara”, replicó fríamente Severus. “Vete, Black. No te debo ninguna explicación”
A continuación de oyó un ruido de cristales rotos.
Harry no pudo más y abrió la puerta con un hechizo.
- “¡Severus!”
El profesor de pociones y su padrino se batían en duelo, iluminando la semipenumbra de la mazmorra con las luces de los hechizos que lanzaban.
- “¡Destrucio!”, gritó Sirius y descabezó la serpiente de piedra que adornaba una de las columnas.
- “¡Solarium!” gritó Severus y el animago apenas pudo esquivar el certero rayo dirigido a su pecho.
- “¡BASTA YA!”, exclamó Harry con lágrimas en los ojos y corrió a interponerse entre ambos.
Remus se puso de pie ante Sirius.
- “¡Detengan esto!”, gritó, pero otro rayo brotó de la varita de Sirius. “¡Deténte, Sirius Black!”
Harry aferró el cuerpo de Severus protegiéndolo como un escudo. El profesor trató de soltarse, pero el chico no cedió.
- “¡Déjame Harry! Voy a darle una lección a tu patético padrino”
- “¡No!”, gritó Harry. “¡No lo harás! ¿Por qué tienen que lastimarse? Ustedes son lo que más me importa. ¿POR QUÉ NO PUEDEN ENTENDER ESO? ¿POR QUÉ ESE ODIO? Todos hemos sufrido demasiado…”
La voz de Harry se quebró y Severus lo quiso abrazar pero fue rechazado. Sirius avanzó, pero el chico se apartó de ambos.
- “¡Déjenme sólo! Sirius, yo solo quería que supieras que soy feliz… Severus… yo quería que trataras de entender…”
El chico comenzó a temblar y varios frascos de pociones estallaron en sus estantes. Lloraba y retrocedió hacia la puerta, desde donde echó a correr.
Sirius y Severus hicieron ademán de seguirlo.
- “Ustedes dos se quedarán allí”, ordenó Remus. Jamás se había visto tan disgustado. “Sirius, espero que estés orgulloso de lo que acabas de hacer, y Severus, lo mismo va para ti. Pensé que lo querías un poco más, pero veo que me equivoqué. Ninguno de ustedes irá a buscarlo, lo haré yo”
Remus salió del laboratorio y Sirius corrió tras él.
Severus, de pie en medio del desorden, con el cabello revuelto y sudoroso cayéndole sobre la frente, era la imagen viva de la desolación.
I don’t need you anymore, / no
te necesito más
don’t want to be ignored / no quiero ser ignorado
I don’t need one more day, / no necesito un día más
of you wasting me away / de ti desechándome lejos
I don’t need you anymore, / no te necesito más
don’t want to be ignored / no quiero ser ignorado
I don’t need one more day, / no necesito un día más
of you wasting me away / de ti desechándome lejos
With no apologies / sin disculpas
- “¿Profesor?”
Draco, en el umbral, lo miraba, no con odio, pero si con un profundo dolor. Y con desprecio. Eso fue lo peor para Severus.
- “Déjame solo”
- “No puedo creerlo…”, murmuró Draco completamente desconcertado, “¿Lo hizo con Potter? ¿Se acostó con un Gryffindor? No puedo creerlo…”
- “Draco, eso es asunto mío”
- “¡Y no cualquier Gryffindor! ¡Es Potter! ¡Está enfermo!”
- “No tienes derecho a hablarme en ese tono”
- “¡Claro que lo tengo! ¡Traicionó a su casa! ¡Se acostó con Potter!”, gritó Draco.
Y el chico se fue velozmente, dejando al profesor de Pociones esta vez completamente solo.
10
Harry corrió como loco hacia el Bosque. Sus pasos lo llevaron inconscientemente hacia el refugio de las hadas y se desplomó en el campo de flores, sollozando. Lloró largamente, por Sirius, por su padre, por Severus.
¿Por qué tuvo que decírselo a Sirius? ¿Por qué Severus y Sirius no podían dejar de odiarse?
Lloró, desesperado, hasta que los sollozos se fueron suavizando y se hicieron profundos gemidos. Entonces, un ruido de cascos lo alertó.
- “¿Harry Potter?”
Ante él estaba Firenze y se veía muy preocupado.
El chico se limpió las lágrimas de un manotazo.
- “Hola, Firenze”, respondió extrañándose un poco de ver al centauro en ese lugar y en pleno invierno, pues sabía que ellos ocupaban otros territorios y jamás se dejaban ver en esa época del año.
- “¿Te encuentras bien?”, preguntó el centauro, pero no esperó respuesta. “No tengo mucho tiempo, me iré enseguida. Sólo vine a prevenirte, las estrellas me hablaron de ti”
- “¿Las estrellas?”, las habilidades de adivinación de los centauros eran bastante conocidas, pero rara vez alguno de ellos las compartía con la raza humana.
- “Hablan de una serpiente, Harry. Una serpiente que te destruirá”, dijo rápidamente Firenze. “Y hace tiempo, con la primera nevada, encontré esto”
El centauro extrajo el cuerpo disecado de una diminuta serpiente.
- “¿Qué es eso?”
- “No es una serpiente ordinaria, Harry. Es un vástago de una antigua deidad. No sé cómo llegó a este bosque, pues su dominio son los mares de Irlanda, pero estaba aquí. Ten cuidado con las serpientes, Harry”
- “Esa serpiente…”
- “Este lugar es peligroso, Harry. Tiempo atrás vivió aquí un ser terrible que devoraba sin piedad a los míos. Las hadas que ves ahora fueron casi exterminadas y hace poco volvieron las que quedaron, pero la maldad flota aún en el aire. No vengas aquí”
- “Ya no…”
- “No te fíes de nada. Hace muchísimos años vi a unos chicos atrapar un unicornio para alimentar a ese ser… Y uno de ellos enseña ahora aquí. Dumbledore no quiso escucharme, él confía en Severus Snape, pero tú no debes confiar”
- “Severus no…”
- “Debo irme. Ten cuidado, Harry”
Firenze se alejó de allí y Harry se quedó solo, en la inmensidad de ese bosque, queriendo gritar hasta quedarse ronco. Quiso gritar todo su dolor y desesperación, ahora entendía la prisa de Severus por cambiarle de tema cuando hablaban de las hadas.
Fue Severus.
Severus alimentaba a esa planta.
Corrió ciegamente por el bosque hasta caer rendido junto a la cueva que el año pasado había ocupado Sirius. Y allí lo encontró Remus, que lo abrazó sin palabras y enjugó sus lágrimas mientras lo conducía de regreso al castillo.
”Don't stay / no te quedes
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Don't stay / no te quedes
Don't stay / no te quedes
Don't stay / no te quedes”
Capítulo 17: Confesiones
I'm tired of being what you want me
to be / estoy cansado de ser lo que tú quieres que sea
Feeling so faithless, lost under the surface / sintiéndome tan desleal,
perdido bajo la superficie
I don't know what you're expecting of me / no sé qué estás
esperando de mí
Put under the pressure of walking in your shoes... / puesto bajo la presión
de caminar en tus zapatos
Caught in the undertow, just caught in the undertow... / atrapado en la negación,
sólo atrapado en la negación
Every step that I take is another mistake to you... / Cada paso que doy es
otro error para ti
Caught in the undertow, just caught in the undertow... / atrapado en la negación,
sólo atrapado en la negación
Numb – Linkin Park
1
(Sábado, 13 de diciembre)
Sirius se sirvió otro vaso de whisky e inclinó la cabeza para que su negro cabello le tapara el rostro y la pena. Todo estaba mal. Remus le había vuelto la espalda, lo había echado sin ningún miramiento y todo a causa de Snivellus… ¿Cómo podía Remus apoyar semejante relación?
Y Harry… le dolía en el alma lo que había hecho Harry, le pesaban en el corazón sus palabras de furia. Y le dolía más aún saber que por culpa de Snivellus algo se había roto entre él y su ahijado.
Ahogó una maldición.
Algunos parroquianos de “El Caldero Chorreante”, que continuaban allí a pesar de lo tardío de la hora, le echaron una curiosa mirada. Sirius los ignoró y bebió otro trago.
Estaba solo.
Las dos personas que más amaba en el mundo lo habían traicionado y ahora estaba solo. Quiso reír, tanto tiempo cuidándose de que Remus no se enterase de lo que hacía y cuando por fin le dieron la noticia de que había logrado su cometido, de pronto perdía todo el sentido.
¿Qué caso tenía ya? Remus apoyaría a Harry. Y Harry seguiría acostándose con Snape. ¡Si era más testarudo aún que James!
”Harry no es James”, se repitió como una letanía. Debía recordar eso siempre, aunque eran tan parecidos que le era difícil.
¿Qué habría hecho James? ¿Qué diría Lily? Ellos sin duda no lo aceptarían jamás.
- “Sirius”
Alzó la vista y apartó el cabello que le cubría el rostro. Frente a él estaba Luziel, con el cabello cenizo un poco revuelto y los ojos ansiosos.
- “Te estuve buscando”, dijo el joven auror. “¿Ya lo sabes?”
Sirius asintió sin entusiasmo.
- “Mañana lo publicarán en ‘El Profeta’. Causará conmoción, pero ya no se puede volver atrás. Mi padre consiguió un amplio respaldo gracias a tus donaciones. Ahora puedes hacer lo que querías”
- “Lo sé”
- “¿Pasa algo? ¿Discutieron?”
Sirius suspiró y clavó sus ojos azules en los de Luziel. El joven siempre había estado interesado en él y no hacía nada para ocultarlo. Y él jamás le había correspondido, vivía para Remus. Y ahora su Remus…
- “Me echó”, dijo con la voz dolida.
Luziel abrió mucho los ojos.
- “¿Por mi?”, preguntó con un cálido sentimiento de vanidad halagada.
- “No… fue por otra cosa”
Callaron y Luziel quitó suavemente la botella y el vaso de manos de Sirius.
- “Vamos a casa… allí me contarás”
Sirius lo miró sin entender. Estaba demasiado cansado y sólo quería ir a su casa y acostarse en su cama. Con Remus.
- “Te dejó. Después de todo lo que hiciste por él. A eso yo le llamo ingratitud y egoísmo. Necesitas consuelo, yo te lo daré”
- “Estoy bien”
Luziel acercó su rostro y acarició la mejilla de Sirius.
- “No lo estás, tus ojos me dicen lo contrario… nadie tiene por qué enterarse, Sirius… déjame ayudar”
El animago retrocedió un poco, pero Luziel estaba decidido y posó sus labios suavemente sobre la boca de Sirius.
- “Por favor…”, suplicó.
Labios suaves, aliento dulce, una mirada que ablandaría una roca. Ojos grises…
- “No”
Sirius apartó el rostro. No volvería a cometer el mismo error otra vez. No con Luziel, no con otro. Para él sólo existían unos hermosos ojos dorados.
- “Sirius…”
- “No, Luziel. No lo lastimaré de ese modo. Lo amo y él jamás me lo perdonaría”
- “No tiene que saber…”
- “¡No! Vete por favor, quiero estar solo”
Luziel le tomó las manos y lo miró de nuevo, seductor y suplicante a la vez.
- “Sólo una vez, por favor… no te arrepentirás. Te deseo tanto…”
- “Olvídalo”, exclamó Sirius y algunos parroquianos voltearon a verlos, “No me interesas, ni siquiera me gustas. Lo amo a él, ¿entiendes? Sólo a él. Siempre a él”
Y Sirius tomó su capa y salió de allí, dejando a un completamente humillado Luziel con lágrimas en los ojos y un enorme resentimiento en el corazón.
2
(Domingo 14 de diciembre)
Remus se frotó los ojos y se levantó despacio. Junto a él, Harry dormía aún. Había sido la peor noche que recordaba haber vivido jamás; luego de la pelea y de encontrar a Harry en el bosque lo llevó a su habitación y lo acostó en su cama. Harry sollozaba musitando algo sobre las hadas y sobre Snape, pero Remus no entendió bien a qué se refería, sólo lo abrazó y lo consoló lo mejor que pudo hasta que ambos se quedaron dormidos.
Era horrible.
Jamás pensó que Sirius pudiera reaccionar así. Lo entendía en parte, pero también pensaba que debió haber sido más ecuánime y no decirle a Harry todas las frases hirientes que el chico repitió entre sollozos.
El hombre lobo se echó la bata encima y acudió a abrir la puerta que tocaban en ese instante, esperando encontrar a Sirius.
Se equivocó. Era Severus.
- “Quiero ver a Harry”
Sonaba tan extraño oírlo llamar al chico por su nombre.
- “Buenos días, Severus”, enfatizó Remus, “está dormido. Y de cualquier modo, dudo mucho que quiera verte ahora”
- “Debo verlo”
Y el Profesor de Pociones no esperó una invitación, simplemente entró, atravesó el despacho y abrió la puerta del dormitorio. Harry abría los llorosos ojos en ese momento.
- “Harry…”
El chico lo miró y recordó a Firenze.
- “¡Vete!”
- “Harry, no es para tanto”
- “¡Vete! ¡Tú las mataste! ¡Se las diste de comer a esa planta! ¡Me lo dijo Firenze!”
Severus se quedó estático. Remus pasó junto a él y se acercó a Harry que, sentado en la cama, lloraba de nuevo con rabia contenida.
- “Calma Harry”, pidió Remus, tratando de entender qué era lo que pasaba. “Severus ya se iba, luego hablaremos”
- “No me iré, Lupin. No sin aclarar lo que está pasando aquí”, dijo firmemente Severus y tomó a Harry de los hombros. El chico se resistió, pero el profesor no cedió. “¿De qué estás hablando?”
- “Las hadas”, dijo Harry con rabia, “¡Tú las mataste!”
Severus retrocedió y Remus abrió los ojos con espanto. Por fin comprendía lo que había pasado hacía tantos años. Pero, ¿cómo lo había averiguado Harry?
- “Lo hice”, reconoció Severus. “No tenía alternativa, Harry”
- “¡Asesino!”, gritó Harry golpeando al profesor en el pecho y los hombros, “Asesino, asesino”, sollozó sin que Severus hiciera nada por defenderse.
- “Harry… Severus”, decía Remus sin saber qué hacer. Era tan extraño ver a ambos juntos, hablándose y tocándose con tanta familiaridad.
- “Quizá lo sea”, aceptó Severus, “Déjame al menos decirte qué pasó”
Los puños cayeron sobre la cama y Harry levantó el rostro lleno de lágrimas. El profesor le tocó la mejilla.
- “¿Por qué viniste?”, hipó Harry.
- “Por ti”
Miradas intensas, palabras que sobraban. Remus nunca había visto tanta ternura en el rostro de Severus.
- “Necesito saber…”, empezó Remus, absolutamente confundido.
- “Lupin, déjanos solos”
Y Remus no tuvo más remedio que salir de su propia habitación al tiempo que Severus cerraba la puerta y echaba el cerrojo. Luego, volvió a asir a Harry por los hombros.
3
I've become so numb, / he llegado a
ser demasiado insensible
I can't feel you there / no puedo sentirte allí
I've become so tired, / he llegado a estar tan cansado
so much more aware / demasiado alerta
By becoming this all I want to do / por hacer todo esto que quiero hacer
Is be more like me and be less like you / es más ser como yo y ser
menos como tú
- “¡No quiero escucharte!... ¡No eres más que un asesino! ¡Vete!”, gritó Harry, en un nuevo estallido de rabia, intentando desasirse.
- “¡No me iré!”, gritó Severus con los ojos relampagueando de furia repentina. “¡Vine aquí a hablarte y hablaremos! ¡Maldita sea, vine por ti!”
Remus, que se disponía a echar abajo la puerta con un hechizo, se quedó galvanizado y bajó la varita.
- “Entonces habla… y luego lárgate de aquí”, dijo Harry con la furia de una fiera herida, humillado e intensamente dolido.
- “Crees que lo sabes todo, ¿verdad, Harry? Crees que por haberte enfrentado cinco veces con El Que No Debe Ser Nombrado lo puedes todo… Tú nunca has sentido el dolor del cruciatus… un dolor tan intenso que no puedes hacer más que gritar… Nunca has deseado estar muerto para que el dolor por fin se vaya. No, Harry, nunca te has enfrentado con sus ojos mientras se meten en tu alma, taladrándote la mente para buscar una sola vacilación que signifique tu descuartizamiento… porque él mata lentamente, Harry, lo he visto hacerlo. Tus padres tuvieron suerte…”
- “¡No hables de mis padres!”
- “¡Debo hacerlo para que entiendas! Él mata por placer, pero cuando mató a tus padres lo hizo por necesidad. Porque James no quiso unirse a él… tuvo más valor que yo, Harry…”
Remus lloraba detrás de la puerta y pudo adivinar las lágrimas de Harry. Era la primera vez que oía a Severus llamar por su nombre al padre del chico.
- “Nunca has sentido en medio de la noche el ardor de la marca…”
- “Te equivocas, Severus. La cicatriz me arde… y debe ser el mismo tipo de dolor”, dijo Harry con un hilo de voz.
Las miradas de ambos se encontraron y Severus se sentó en la cama. Harry por fin parecía haberse calmado un poco.
- “¿Me dejarás hablar?”
El chico asintió. Entonces, Severus le contó lo ocurrido con la planta y las hadas.
- “Oh, Severus”, murmuró Harry tomando el rostro de su profesor entre las manos y mirándolo con profunda tristeza “No lo sabía…”
- “Casi nadie lo sabe, Harry. Eran tiempos confusos… yo era joven y en ese momento me pareció un desafío para complacerlo a él. Por eso busqué el modo de revivir a su planta… eché mano a las hadas, unicornios… a los centauros los atrapó ella misma cuando estuvo más fuerte”
El chico calló un momento. Severus
le había contado algo que le parecía muy lejano, pero había
un dejo en la voz de su profesor que le sonó a arrepentimiento.
Aunque había otra cosa…
- “¿Por qué atacaste a Sirius?”
- “Yo sólo me defendí, él fue quien vino gritando, ¡Por Belcebú!”
- “Ni siquiera le dijiste lo nuestro…”
- “¿Decirle? ¿Qué se suponía que debía hacer? ¿Pedir tu mano en matrimonio?”
Harry analizó las cosas. Era cierto que su padrino estaba hecho un energúmeno la noche anterior, y fue él quien provocó la pelea. Severus no tuvo opción de hacer demasiado. Trató de ponerse en su lugar, de comprenderlo un poco más.
- “Nunca me has hablado de ti… Yo… quiero entender. ¿Por qué hiciste eso?”, dijo mirándolo a los ojos.
Severus suspiró. Nunca nadie le había dicho eso. Nunca nadie había querido meterse de ese modo en su corazón. Sólo Harry.
- “No hay mucho que contar. Soy un Slytherin, hice lo que tenía que hacer”
Un pensamiento repentino asaltó a Harry.
- “Tú conocías a David Balfour y también a su profesor, a Campbell. Ellos son como nosotros, Severus”
El profesor tuvo un sobresalto.
- “No, Harry. No somos como ellos. Nunca como ellos”
El chico lo miró confundido.
- “Ellos se amaban…”
- “Sí, ellos se amaban, pero eso terminó en muy mala forma… no vuelvas a mencionarlo”
Una vez más, Harry sintió que le ocultaban algo.
- “¿Qué pasa, Severus? ¿Por qué actúas así? Remus me explicó lo que pasó con ellos dos, que David se suicidó y Campbell enloqueció”
- “Campbell está muerto. Lo mató ‘El que no debe ser nombrado’ el año pasado”
- “No va a pasarnos eso, Severus. Yo te amo”
- “Harry, Harry… no sabes nada”
- “¿Y por qué no me dices? ¿Por qué no confías en mí? Sirius y Remus comparten todo…”
- “¡No me compares con ellos!”, exclamó Severus. “No soy así, no soy romántico, no soy cariñoso. Sólo soy como me ves, y es todo lo que puedo ofrecerte”
Harry suspiró. ¿Por qué tenía que ser así? Ante él estaba un hombre que le acababa de contar que siendo adolescente se unió a Voldemort, que creía firmemente en los ideales de Salazar Slytherin, y que no le había ofrecido cambiar por él, como ofrecen todos los enamorados.
Era Severus Snape, no podía ser de otro modo.
- “Puedo vivir con eso. Te he soportado seis años haciéndome la vida imposible, por lo menos ahora es un poco mejor. ¿Podrías intentar contarme lo que pasó? No entiendo la fijación que tienes con ese pobre chico”
Severus respiró hondo. Claro, Harry no lo dejaría pasar, era típico de él querer llegar al fondo de las cosas. Quizá sería mejor contárselo, que el chico saliera corriendo de su vida y que lo dejara de una vez con esa maldita ternura que amenazaba con destruirlo.
- “Fui yo”, dijo claramente, mirando a Harry a los ojos. “Fui yo quien llevó a Balfour con engaños a un juicio contra un muggle. El chico vio como Campbell lo torturaba y comprendió de pronto que era un mortífago. Campbell sí lo quería, pensaba traicionar nuestra causa y huir con él, pero yo le dije a Balfour lo contrario. Le dije que solo le calentaba la cama. El chico huyó, fue al baño de prefectos y se abrió las venas. Fui yo.”
Los ojos de Harry se abrieron espantados. Quiso gritar, golpear a Severus y escapar, pero sólo se le escapó un lamento, porque su profesor en ese momento lucía como el ser más miserable bajo el sol y Harry comprendió de pronto que esa muerte era una de las razones de su amargura. ¿Cuántas más cargaría en su conciencia?
- “Hubo otro muchacho, un joven mortífago… se enamoró de mí, yo sólo me acostaba con él. Era un espía de Dumbledore y murió durante un ataque al intentar salvarme de un auror. Tiempo después, yo tomé su lugar en la Orden del Fénix”
Harry cerró los ojos luchando por no llorar más. Y supo de algún modo que Severus le había confiado lo que nadie más sabía, excepto el mismo Dumbledore. Se sintió agradecido por ello. Y sintió que con la comprensión, también nacía el perdón. Los ojos verdes estaban húmedos cuando Harry por fin habló.
- “No voy a acusarte por el pasado porque eso no cambia lo que siento por ti. Te amo”
Y Severus, sólo fue capaz de abrazarlo y estrecharlo contra su pecho.
- “Mi Harry”
Cuando Remus vio salir a Severus corrió hacia la habitación, para encontrar a Harry sonriendo y limpiándose las lágrimas.
- “Todo está aclarado, Remus”.
Y Remus rogó porque en verdad fuera así.
4
Can't you see that you're smothering
me? / no puedes ver que me estás molestando?
Holding too tightly, afraid to lose control / apretando demasiado fuerte,
temeroso de perder el control
Cuz everything that you thought I would be / porque todo lo que pensaste que
sería
Has fallen apart right in front of you... / se ha desmoronado justo frente
a ti
(Lunes, 15 de diciembre)
Marcos entró silenciosamente en el departamento de Kingsley y dejó su abrigo en el perchero, sin notar que había otro de color azul. Era casi medianoche.
Fue hacia la cocina y se sirvió un vaso de agua, suspirando. El departamento estaba silencioso y pensó que seguramente Kingsley estaría dormido.
Quizá había actuado injustamente porque, al día siguiente al ataque, se había ido, sin decirle cuándo volvería. Sólo se despidió pretextando deberes con su propia Orden, aunque en realidad nada estaba tan lejos de sus pensamientos. Pasó algunos días en el viejo puente abandonado, cerca del destruido refugio de Voldemort y poblado ahora por un nuevo grupo de indigentes. Habló con ellos, durmió allí y compartió sus comidas hasta que sintió que no podía más. Él era el único que lamentaba lo ocurrido, para esos muggles la muerte de los antiguos habitantes del puente había sido simplemente una oportunidad para ocupar su lugar en ese precario refugio para pasar la noche.
El joven sacerdote bebió un sorbo de agua cristalina, saboreándola. Era consciente de que hiciera lo que hiciera, no cambiaría nada. Sólo quedaba aceptar lo ocurrido, como lo hizo Kingsley, mucho más habituado que él a esa clase de luchas.
Y así, había vuelto al lado de su maestro, alentado por las palabras que creyó oír la noche en que se derrumbó llorando en brazos de Kingsley. También lo amaba, esos días bajo el puente lo habían hecho reflexionar acerca de eso y por fin lo había aceptado.
Había vuelto para decírselo.
Suavemente, abrió la puerta pensando deslizarse sigilosamente hacia la cama, pero se detuvo confundido… un pantalón en el piso, más allá, un boxer, y una camisa que no era de su amante.
Miró hacia la cama y ahogó una exclamación. Kingsley y Luziel dormían, el primero de espaldas y con el rostro vuelto hacia un costado, y el segundo con el cuerpo pegado al del mago moreno, abrazándolo por la cintura.
No podía ser…
Marcos retrocedió y en ese momento, Luziel abrió los ojos.
La semipenumbra era suficiente para que el joven alcanzara a ver al sacerdote. Luziel tomó la sábana y cubrió su cuerpo y el de su amante mientras se cerraba la puerta.
Hogwarts…
Era el único lugar al que Marcos podría volver ahora.
El sacerdote se fue tan silenciosamente como había entrado.
5
Caught in the undertow, just caught
in the undertow... / atrapado en la negación, solo atrapado en la negación
Every step that I take is another mistake to you... / cada paso que doy es
otro error para ti
Caught in the undertow, just caught in the undertow... / atrapado en la negación,
solo atrapado en la negación
And every second I braced is more than I can take! / y cada segundo que abrazo
es más de lo que puedo soportar
(Miércoles 17 de diciembre)
Remus salió de clases y se dirigió con pasos cansados hacia su despacho. Era un alivio que sólo quedaran dos días para las vacaciones de navidad. No sabía nada de Sirius, ni una lechuza, ni siquiera un howler y eso empezaba a preocuparlo.
Esos días habían sido difíciles. El domingo sorprendió a todos la noticia de que la ley para aprobar los matrimonios de los magos del mismo sexo, llamada ahora la Ley Sheldon, a causa de su principal promotor, había sido aprobada. Y como era lógico, fue la comidilla de ‘El Profeta’ durante varios días, a tal punto que opacó totalmente las incesantes noticias de desapariciones de muggles.
Si Sirius estuviera allí… Remus había decidido dar la entrevista para ‘El Quisquilloso’, pero sin su pareja eso no tenía mucho sentido.
¿Por qué Sirius tenía que ser tan testarudo?
Al menos Harry estaba más tranquilo y él y Severus parecían entenderse… era paradójico y extraño, pero los ojos de Harry resplandecían al posarse en Severus y los del profesor se llenaban de ternura al ver al chico.
Remus se detuvo al ver aproximarse a Marcos. El sacerdote había sido su apoyo durante esos días, siempre acompañándolo y apoyándolo en todo.
- “¿Te ayudo con los libros?”, Marcos, solícito, no esperó a que le respondiera y le quitó los pesados volúmenes. “¿Aún no hay noticias?”
- “No”, repuso Remus. “No ha ido tampoco a mis clases de Duelo. Y no pienso ir a buscarlo a Grimmauld Place”
- “¿Y Harry?”
- “Mucho mejor, aunque sufre por Sirius. Igual que yo”
Marcos estudió al mago pálido. Todo lo que hacía Remus hablaba de sinceridad y sólo pensó que si Kingsley tenía que estar con alguien, ese alguien debería ser Remus y no Luziel.
- “Pasa, haré un poco de chocolate”, ofreció Remus.
Ambos entraron y se acomodaron junto al fuego. A Remus le seguía agradando Marcos a pesar de que lo había visto con Kingsley. El sacerdote se veía triste, pero no había dicho por qué y Remus tenía el presentimiento de que esa tristeza tenía que ver con la ausencia del mago moreno.
- “¿Harás la entrevista?”
- “No sin Sirius”, respondió Remus sin poder evitar un dejo de tristeza.
- “Lo siento, no debí preguntar…”
- “Está bien… es que no puedo hacerlo solo. Es cosa de dos”
De pronto, la chimenea chisporroteó y en medio del fuego apareció el ojeroso rostro de Sirius.
- “Moony, necesito hablarte. Por favor…”
Remus conectó la chimenea y poco después, Sirius aparecía en la salita.
- “Debo irme”, dijo Marcos y salió de allí.
Remus miró a Sirius.
- “¿Y bien?”
- “Lo siento… lo siento mucho, Moony”
Sirius se veía miserable, no se había rasurado y tenía enormes ojeras, como si llevara varios días sin dormir. Pero Remus sabía que si no era duro, su pareja jamás cedería.
- “¿Qué es lo que sientes, Sirius Black? ¿Lo que le dijiste a Harry? ¿Atacar a Severus?”
- “Todo”, respondió éste con la voz derrotada. Se dejó caer en un sofá. “Lo arruiné todo, ¿verdad? He pensado mucho estos días… viendo todo el dolor de las familias de los muggles desaparecidos… el padre de un muchacho había discutido con su hijo esa misma mañana, Moony… ya no podrá pedirle perdón jamás…”
- “Oh, Sirius”, Remus se arrodilló junto a él y le tomó las manos. “Harry está muy dolido por todo esto…”
- “Lo sé”, murmuró Sirius. “Yo… yo los vi, los vi juntos…”
- “¿Los viste?”
- “Ayer… fui al cementerio a ver a James, a pedirle perdón por no haber sabido cuidar de Harry. Estuve mucho rato allí, hacía frío… pensé que quizá él y Lily volverían a hablarme como lo hicieron aquella vez…”, las palabras de Sirius se hacían incoherentes, Remus sólo le apretó las manos para hacerle saber que estaba con él. “Entonces sentí pasos y me oculté entre las tumbas. Eran ellos… Harry y Snivellus, iban tomados de la mano, llevaban flores. Harry se acercó a la tumba y dejó los crisantemos para Lily… Snivellus se quedó lejos, al menos tuvo esa decencia. Luego fueron a la tumba de David. Harry dejó un ramo de rosas blancas y Snivellus uno de rosas rojas… He pensado en esas rosas toda la maldita noche”
- “Yo también pienso mucho en eso, Paddy”
- “¿Crees que Snape lo podrá hacer feliz?”
- “Tú los has visto… ¿qué te parece a ti?”
- “Harry sonreía… Snivellus también… ¡Cielos, jamás lo había visto sonreír así!”
- “Habla con Harry. Creo que Severus merece una oportunidad. Ellos han logrado dejar atrás el rencor. ¿Por qué no lo intentas?”
- “Es Snivellus… Oh, Moony… ¿por qué tuvo que ser Snivellus? Hasta me hubiera conformado con Neville, o Zabini… ¡Cielos, hasta con Malfoy!”
- “Shhh, Sirius. Harry lo ama…”
- “¿Pero Snivellus lo amará a él? ¿Qué tal si lo lastima? ¡Merlín, tiene nuestra edad! Podría ser su padre, Moony…”
- “Mi abuela se casó a los dieciséis. Mi abuelo tenía cuarenta”
- “Eso es completamente distinto. Eran otros tiempos”, Sirius lo miró horrorizado. “¿Y para qué hablo contigo? ¡Tú los apoyas! Estás tan loco como Harry”
- “Quiero que sea feliz, igual que tú. Trato de que él mismo se de cuenta de las cosas. Sirius, no podemos cuidar de él por siempre, Harry tiene derecho a decidir…”
- “Y eligió a Snivellus”, dijo Sirius completamente derrotado.
- “Temo que sí. Es tan testarudo como James”, dijo dulcemente Remus, “Quizá no sea tan malo, Sirius. Tú mismo dijiste que lo viste feliz”
Se hizo un largo silencio.
- “Tienes razón. Hablaré con Harry. Le diré que no me meteré entre él y Snivellus y que…”
- “Paddy…”
- “¿Eh?”
- “Quizá deberías empezar por llamarlo Severus”
- “Cierto”, admitió Sirius, “Haré mi mejor esfuerzo, no prometo nada… Oh Remus, esta semana fue terrible… estuve en Newcastle, en Birmingham, en Surrey…”
- “Supongo que Luziel lo pasaría en grande. Los vi entrar del brazo la semana pasada, en el Ministerio”, dijo Remus con voz neutra estudiando intensamente a su pareja.
- “No lo sé. Ya no es mi compañero. Pedí mi cambio y ahora estoy con Godfrey Summerville… olvidé decírtelo. Lo siento, he arruinado muchas cosas”, Sirius volvió su dolorosa mirada azul hacia Remus, “ pero eres mi vida y lo sabes. Soy un cretino… ¿podrás perdonarme?”
Remus lo silenció con un beso. Una tras otra las piezas volvían a estar en su lugar.
- “¿Pediste tu cambio por mi?”
- “Por ti y por mí. Moony, hay algo que no sabes, y no hay razón para seguirlo ocultando… ¿Recuerdas la Ley Sheldon?”
Remus asintió.
Momentos después, el hombre lobo temblaba de emoción al enterarse de que todo eso había sido idea de Sirius, quien había financiado el proyecto, la campaña, e incluso había comprado votos para conseguir la aprobación de la ley. Una ley que les permitiría casarse.
- “¿Comprendes ahora? Tenía que asistir a las reuniones, coordinar cada detalle y mantenerme en la sombra porque ese fue el trato con Sheldon. Y soportar a Luziel… el muchacho no es malo, pero tampoco es ciego, Moony… lo siento, no es mi culpa que se enamorase de mi”
Remus sonrió, la vanidad de Sirius no había disminuido un ápice.
- “¿Por qué lo hiciste?”
- “Por nosotros. ¿Recuerdas el día de la boda de Lily y James? Te pregunté si te casarías conmigo y dijiste que no se podía. Ahora se puede”, Sirius se arrodilló frente a su pareja, “Remus Jerome Lupin, sé que soy un cabezota a veces y que actúo sin pensar, pero te amo. Te amo más que a nada en el mundo. ¿Te casarías conmigo?”
Remus no podía hablar de la emoción. ¡Por ellos! Sirius había armado todo eso por ellos… y pensar que llegó a desconfiar…
- “Paddy… yo…”, los ojos dorados se llenaron de lágrimas y se encontraron con los azules, húmedos también. “Claro que acepto”
Un beso selló esa nueva promesa y ambos sonrieron entre lágrimas.
- “Yo se lo diré a Harry”, pidió Sirius, “Mañana hablaré con él, ahora te necesito sólo a ti”.
6
I've become so numb, / he llegado a
ser demasiado insensible
I can't feel you there / no puedo sentirte allí
I've become so tired, / he llegado a estar tan cansado
so much more aware / demasiado alerta
By becoming this all I want to do / por hacer todo esto que quiero hacer
Is be more like me and be less like you / es más ser como yo y ser
menos como tú
(Jueves, 18 de diciembre)
- “Bien, hemos llegado”, dijo Harry conduciendo a Severus de la mano hacia la puerta que abría el sótano de la Casa de los Gritos.
- “Lindo lugar para una cita romántica”, bufó Severus.
- “Ya verás”, replicó el chico y le sonrió.
La semana había sido dura y apenas se habían visto a causa de los exámenes, pero ese día, Harry le había pedido a Severus que lo acompañara para algo especial.
El profesor iba vestido con unos jeans gastados, recuerdo de su distante juventud, y con un suéter negro, sobre el cual vestía la chaqueta de cuero que Harry le había regalado por su cumpleaños.
El chico vestía jeans azules, un suéter rojo oscuro y una chaqueta de mezclilla, hacía mucho que habían quedado atrás las prendas demasiado grandes de Dudley, y los jeans se amoldaban agradablemente a su cuerpo.
- “Debes cerrar los ojos”, pidió Harry empujándolo hacia la puerta. Severus obedeció. “Ahora, puedes abrirlos”
Severus abrió los ojos y miró sorprendido lo que había a su alrededor. Alguien había limpiado el sótano de polvo y telarañas, y había reparado la vieja cama con dosel que estaba en un rincón.
Una gran estufa calentaba el lugar, había una mesa con mantel blanco y dos sillas. Y todo el techo estaba iluminado con velas.
- “Hermione me enseñó a hacerlo, es un hechizo parecido al del Gran Comedor”, explicó el chico. “¿Te gusta?”
El profesor gruñó entre dientes. No le gustaba en absoluto que su vida íntima fuera conocida por Granger. Pero luego, no pudo evitar sonreír.
- “Me gusta”, afirmó, “¿Y a qué se debe el honor?”
- “El lunes cumplimos un mes y no pudimos celebrarlo… quise que lo hiciéramos ahora”
¿Un mes? Severus estaba sorprendido, nunca, jamás había celebrado fechas importantes con nadie.
- “Es verdad… un mes, el tiempo pasa, eh… Lo siento, Harry, con tantas cosas en la cabeza, lo olvidé”
- “Está bien”, dijo el chico, “yo entiendo… tienes muchas cosas en qué pensar, y todo esto de Sirius no ha sido fácil. Pero podemos celebrar ahora, ¿verdad?”
Severus vio tanta ilusión en el rostro de Harry que no tuvo corazón para negarse, aunque esa noche tenía que corregir muchísimos exámenes y no planeaba entretenerse demasiado.
- “Claro que sí. ¿Qué hay de cenar?”
Harry, sonriendo, hizo aparecer la cena que Dobby había preparado con esmero. A veces resultaba muy útil ser amigo de un elfo doméstico.
Cenaron a la luz de las velas, charlando de temas triviales, del próximo partido de Quidditch y de las vacaciones de navidad.
- “¿Cómo fue tu examen de Astronomía?”
- “Estuvo bien, hice todos los cálculos, sólo espero haber interpretado bien los resultados”
- “Estoy seguro de que sí”
- “¿Y revisaste los exámenes de Pociones?”, preguntó Harry con cierto temor.
- “La mitad de los de tu casa”, fue la respuesta.
- “Ah”
- “¿Y eso? ¿Necesitas que te favorezca con el resultado?”, preguntó burlón el profesor.
- “¡Claro que no!”, exclamó escandalizado Harry. “Sólo me preguntaba… es que Neville me dijo que creía haber fallado en todas las preguntas… y su abuela lo matará. Neville no es mal estudiante, es que tú le inspiras terror”
- “No aprobaré a Longbottom sólo porque tú me lo pidas”, declaró enérgicamente Severus. “Si no es capaz, no merece ser un mago. Y si me tiene miedo, es su problema”.
And I know I may end the feeling too / y sé que puedo terminar con
el sentimiento también
But I know you were just like me / pero sé que fuiste exactamente como
yo
when someone disappointed in you... / cuando alguien te decepcionó
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menos como tú
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I'm tired of being what you want me... / estoy cansado de ser lo que quieres
que sea
I can't feel you there / no puedo sentirte allí
I'm tired of being what you want me... / estoy cansado de ser lo que quieres
que sea
Harry apretó los labios, pero no se atrevió a decir nada. Bastantes
problemas había tenido ya con Severus esa semana. Sólo añoraba
el cariño de su pareja. Trató de sonreír.
- “¿Te gustó la cena?”
- “A decir verdad, faltó un elemento importante”
La desilusión de Harry fue tremenda. Había cuidado cada detalle, averiguando con Dobby lo que más le gustaba a su profesor.
- “¿Qué es?”, preguntó tratando de que su voz no sonara decepcionada.
- “El postre”, respondió Severus y se puso de pie.
Harry se quedó confundido. ¿El postre? Dobby le había dicho que el profesor jamás comía postre.
Pero la confusión no le duró demasiado tiempo, porque un par de brazos lo sujetaron por detrás mientras la varita de Severus enviaba platos, vasos y candelabros a un lugar seguro, para depositar a Harry sobre el blanco mantel.
- “Así es, Harry”, afirmó Severus con ansiedad en los ojos, “el postre eres tú”
Antes de que Harry pudiera replicar, una boca ardiente se pegó a la suya y unas manos diestras levantaron su suéter para pellizcar los ya erectos pezones. El chico cerró los ojos, las cosas no estaban saliendo exactamente como las había planeado, pero no tenía ninguna queja por ello.
- “Severus, ese postre no es comestible”, gimió al sentir los mordiscos que su excitado profesor le daba en el cuello.
- “Oh, ya lo creo que sí”, murmuró Severus librándolo de los jeans y de la ropa interior, “es muy comestible, a mi parecer”, repitió y posó los labios en la rosada punta del glande del muchacho.
Harry gimió.
- “Vamos a la cama”, susurró con la voz ahogada.
- “Aún no…”, dijo Severus con voz ronca, “tenemos mucho tiempo. Déjame disfrutar de mi postre”.
El chico se rindió y volvió a cerrar los ojos, pero los abrió de golpe al notar que le untaban algo pegajoso. Severus había hecho aparecer un tarro de crema y la aplicaba concienzudamente sobre su intimidad.
- “Ahhhh”, gimió y se dejó alzar las piernas. El profesor untó todo el camino hasta su pequeño agujero, y luego le untó allí también.
- “Se ve delicioso”, murmuró Severus dando una golosa lamida a lo largo de la erección de Harry, “es el mejor postre que he probado en mi vida”
Harry sólo podía gemir, mientras la voraz lengua de Severus iba quitando toda la crema, con desesperante lentitud. Sentía que estallaría en cualquier momento, pero cada vez que su cuerpo se arqueaba, el profesor oprimía su erección deteniendo el espasmo. Era agonía. Una bendita agonía.
- “Ven”, susurró Severus apoderándose de sus labios y tomándolo en brazos. Los labios del profesor sabían a crema.
Severus lo sentó en la cama, se desnudó de prisa y se echó de espaldas, para luego atraerlo junto a él. Harry se iba a recostar, pero el profesor le tomó la mano e invirtió la posición, de modo que la boca de Harry estuviera frente a la erguida erección del hombre. Severus , a su vez, tenía ante los ojos las partes íntimas de Harry, cubiertas parcialmente de crema.
El chico no desaprovechó la oportunidad y dedicó a Severus las mismas atenciones que había recibido. Lamió y succionó, atreviéndose incluso a toquetear la hendidura de su profesor, animado por los lengüetazos que recibía en su dilatado agujero.
Los últimos restos de crema fueron quitados y Severus comenzó a succionar la erección del muchacho, guiándolo a la vez en el ritmo que éste le imprimía a sus caricias. Mientras lamía y mordía suavemente, lo penetró con los dedos y Harry respondió tomando todo lo que podía dentro de su garganta y abriendo las piernas cada vez más. El chico estaba desesperado y movía las caderas con frenesí salvaje, buscando un alivio que era esquivo, pues Severus adrede disminuía la intensidad de sus caricias.
- “Paciencia”, jadeó el profesor, dándole un beso en la entrepierna, “ven aquí, quiero estar en tu interior”
Harry levantó el rostro, con las mejillas sonrosadas y besó el glande de Severus amorosamente. Luego se colocó boca abajo, con el cuerpo apoyado en codos y rodillas, y elevó las caderas ofreciéndose.
Severus no desdeñó la invitación y se deslizó con suavidad por el ano lubricado del muchacho, tan estrecho que lo enloquecía, como lo enloquecía saber que él era el único invitado a esos parajes.
Pronto Harry se adaptó a su ritmo, tantas noches amándose hacían que sus cuerpos sincronizaran casi a la perfección y los ímpetus juveniles del chico se veían contenidos por su experimentado amante, que hacía durar más el placer.
El profesor lo poseyó con poderosas acometidas, atendiéndolo al mismo tiempo y besando su espalda. Mientras se clavaba en el cuerpo del muchacho, Severus lo masturbó al mismo ritmo y cuando lo sintió arquearse y gritar sin control, se permitió liberarse casi junto con Harry, cuyas rodillas temblaban a causa del placer y del esfuerzo.
Severus murmuró un hechizo limpiador, con un poco de pesar y se encontró con los ojos verdes de su amante mirándolo con adoración. Lo abrazó por la cintura y se recostaron. Harry, traviesamente, puso la rodilla sobre la dormida erección del profesor en íntimo gesto, y pasó el brazo por el pecho de Severus.
- “Luego de las vacaciones trabajaremos para que controles mejor tu magia. He hablado de ello con Dumbledore”, informó Severus, “¿Cómo va todo con Black?”
- “No ha venido… ni siquiera viene a ver a Remus… No quiero hablar de eso, Severus”
El profesor le acarició el cabello. ¿Qué culpa tenía Harry de todo ese resentimiento? “Ninguna”, fue lo que le dijo su mente. Y supo que tenía razón.
- “Duerme un poco, yo cuidaré de ti”
Harry se adormiló en esos fuertes brazos y despertó al cabo de casi una hora. Se besaron de nuevo y se vistieron en silencio. Era casi media noche.
Luego de un apresurado adiós en las puertas del castillo, Harry se encaminó a su torre, pero apenas había pasado el retrato de la Señora Gorda, notó que alguien estaba en su Sala Común.
- “Buenas noches, Harry”, dijo Sirius desde el sillón que había junto al fuego. “Tú y yo necesitamos hablar”.
Capítulo 18: Razones
”I cannot take this anymore /
no puedo soportar esto más
I'm saying everything I've said before / estoy diciendo todo lo que he dicho
antes
All these words they make no sense / todas estas palabras no tienen sentido
I find bliss in ignorance / encuentro bendición en la ignorancia
Less I hear the less you'll say / mientras menos escuche, menos dirás
But you'll find that out anyway / pero encontrarás esa salida de cualquier
modo
Just like before... / justo como antes”
One step closer – Linkin Park
1
(Jueves, 18 de diciembre)
Harry enrojeció al recordar lo que acababa de hacer con Severus e instintivamente se arregló la chaqueta. Pero Sirius no parecía furioso, estaba más bien calmado. El chico se acercó al fuego.
- “Es medianoche, Sirius”
- “Lo sé. Te estaba esperando. Estuviste con él, ¿verdad?”
- “Sí”, dijo desafiante Harry.
Sirius respiró hondo, como si estuviera conteniendo otro estallido. Su mirada se enfocó un instante en las danzantes llamas y pareció encontrar en ellas la calma que necesitaba. Luego se volvió hacia Harry.
- “Harry, siéntate. Hay algo muy importante que voy a decirte”, Sirius esperó a que el muchacho estuviera sentado junto a él. Luego, lo miró a los ojos. “Moony y yo vamos a casarnos”
- “¿Qué?”, exclamó Harry absolutamente sorprendido. Se había esperado una airada reprimenda, pero no esa clase de noticia.
- “Eres el primero en saberlo, como corresponde a un miembro de la familia. Nuestra familia”, puntualizó Sirius.
Harry se dio cuenta entonces de que ese era el modo de Sirius de decir que volvía a considerarlo parte de su familia. Y se sintió aliviado. Muy aliviado.
- “Es una gran noticia”, dijo sinceramente. Dudó un poco y luego se fundió con Sirius en un gran abrazo. Me alegro mucho por ambos”
- “Harry”, dijo Sirius alzándole el rostro. “Siento las cosas que dije, lo hice sin pensar. Tú eres como un hijo para mí, me precipité…”
- “Sirius, yo también dije cosas horribles. Perdóname por favor…”
Se miraron un momento y luego Sirius sonrió.
- “Claro que sí. ¿En verdad lo amas?”
- “Sí”, dijo Harry con seguridad.
Sirius lo miró a los ojos.
- “No te diré que apruebo esta relación. Sabes que Snive—Severus y yo jamás nos llevaremos bien. Él es mayor que tú, es tu profesor, es un Slytherin…”, Sirius sonrió forzadamente, “si sigo dando razones, no acabaré jamás. Pero si tú lo amas, Harry, no me opondré a esto. Sólo procura mantenerlo en el más absoluto secreto. No quiero ni pensar lo que haría Dumbledore si lo supiera. ¿Quién más lo sabe?”
- “Hermione”
- “¡Diablos!”
- “No dirá nada. Ni siquiera se lo ha dicho a Ron… Sirius...”, Harry se detuvo titubeando, “...gracias”
- “Oh, no, agradécele a Moony que siempre me hace ver las cosas de otro modo”, dijo Sirius con un ademán intentando restarle importancia al asunto. “¿Cómo van los exámenes? No preguntaré por Pociones”
- “¡Sirius! Severus no me favorecería jamás. Voy bien, no estoy muy seguro de Astronomía, pero en lo demás estoy bien”
- “Me alegra… me darán unos días libres para las vacaciones de Navidad, nos divertiremos decorando Grimmauld Place, será fantástico”, dijo Sirius muy animado. El rostro de Harry se animó también, pero luego se ensombreció de pronto, “¿Qué pasa?”
- “Yo… no sé si iré. Severus se quedaría solo”
- “¿No pasarás Navidad con nosotros?”, exclamó Sirius.
- “Me encantaría, Sirius. Pero no quiero dejar solo a Severus”
Sirius apretó los labios. Jamás habría creído posible oír a Harry hablar de ese modo. Y desde luego, NUNCA habría creído posible encontrarse diciendo:
- “Puedes llevarlo a mi casa, que lo pase con nosotros. Si quiere, claro”, se apresuró a añadir. “Después de todo, es Navidad”
- “¿Lo dices en serio?”, Harry supo que ese gesto demostraba todo el amor que le tenía Sirius.
- “Claro que sí. Pero no dormirán en la misma habitación”, se apresuró a aclarar el animago.
Esa noche, cuando Harry por fin se acostó, era el muchacho más feliz del mundo.
2
Everything you say to me / todo lo
que me dijiste
Takes me one step closer to the edge / me lleva un paso más cerca de
la cima
And I'm about to break / estoy a punto de quebrarme
I need a little room to breathe / necesito un pequeño espacio para
respirar
'Cause I'm one step closer to the edge / porque estoy un paso más cerca
de la cima
And I'm about to break / estoy a punto de quebrarme
(Viernes, 19 de diciembre)
Draco comenzó a guardar sus cosas lo más lentamente posible, mirando con el rabillo del ojo a Harry que reía con Ron y Hermione y se apresuraba a salir del aula de Pociones.
Maldito infeliz.
Y ahora, por su culpa, Severus le había puesto detención.
Cuando nadie quedaba ya, el muchacho levantó la mirada, para encontrarse con Severus, que lo observaba adusto.
- “¿Qué te proponías al provocar a Weasley con esas arañas?”, preguntó sin preámbulos.
Draco se encogió de hombros y lo miró con desprecio.
- “¿Desde cuándo defiende a los Gryffindor, Profesor Snape? ¿Desde que se acuesta con Potter?”
Severus lo miró, dolido y furioso a la vez. Toda la semana Draco se había estado comportando del mismo modo altanero y malcriado, provocando sin parar a cualquier estudiante de Gryffindor.
- “Eso no te incumbe. No toleraré más interrupciones, ni en mi clase ni en ninguna otra, o de lo contrario, me veré en la imperiosa necesidad de ponerte detención con Minerva McGonagall”
Draco detestaba a la vieja. La sola mención de su nombre bastó para que hiciera una mueca.
- “¿Con el viejo búho? Quizá no sea tan malo, puede que le cause gracia saber que su niño de oro se acuesta con el Jefe de Slytherin y…”
Pero el chico dejó la frase sin acabar, el rostro de su profesor se había transformado para dar paso a una fría furia de ojos negros que podrían haberlo congelado.
- “No te atreverás, Draco Malfoy”, dijo Severus, con una rabia que Draco jamás le había oído.
El chico respiró hondo, demasiado orgulloso para reconocer que tenía miedo. Y entonces dijo lo más sincero que había dicho en mucho tiempo.
- “No. No me atreveré. ¿Quiere saber por qué? Por mi Casa… si esto llegara a saberse seríamos el hazmerreír de todo Hogwarts. Nunca podría pasear por este castillo con la frente en alto sabiendo que mi Jefe de Casa se acuesta con San Potter”
Severus apretó los labios. Él mismo había alentado ese odio año tras año y ahora Draco se expresaba como él había hecho pocos meses atrás. No era culpa de Draco ser un Malfoy…
- “Lavarás los calderos y los pondrás en orden en esa repisa”, ordenó disponiéndose a retirarse.
Draco hizo una mueca, nunca jamás Severus lo había castigado lavando calderos. Eso era algo que se consideraba la peor humillación de un estudiante. Sintió unos enormes deseos de llorar y gritar y arrojarse sobre su profesor para golpearlo. En cambio, sólo atinó a preguntar:
- “¿Por qué?”
- “Porque hiciste un circo de mi clase. Y no fue la primera vez…”
- “No…”, protestó Draco…, “no me refería a eso. ¿Por qué Potter? ¿Por qué precisamente él?”, dijo con rabia, luchando por contener las lágrimas de humillación que amenazaban con inundar sus ojos grises.
La voz de Draco sonó dolida y Severus recordó que el muchacho estaba solo, como había estado durante el año anterior y lo que llevaba de éste, luego de que su madre se fuera y Lucius revelara su verdadera condición de mortífago. Draco estaba solo y sufría…
- “No te debo ninguna explicación”, dijo al fin, pero su voz no sonó tan dura como se lo había propuesto.
- “¿Lo amas?”
El cambio hacia el tuteo lo hizo alzar el rostro. Draco lo había llamado por su nombre una sola vez. La vez de su bautizo como mortífago, cuando hicieron el amor.
El profesor sacudió la cabeza, tratando de decidir qué hacer. Draco… quería a Draco como a su propio hijo, no podía apartarlo de su lado, aunque el muchacho lo odiara… Intentó responderle lo más sinceramente posible.
- “No lo sé”
- “¿No lo sabes?”
- “No. Y no hablaré más de ello”, cortó por lo sano el profesor.
Draco cerró los ojos con fuerza y los volvió a abrir ahuyentando las lágrimas. Observó el rostro firme de Severus y optó por no hacer más preguntas, aliviado en parte por esa dudosa respuesta. Si el plan del profesor era humillar a Potter, destrozarle el corazón y luego echarlo de su vida, por él estaba bien.
- “Ya. Será mejor que empiece con esos calderos… tengo tarea luego”, dijo alzando la orgullosa cabeza rubia.
- “Draco… ¿dónde pasarás la Navidad?”, preguntó de pronto el profesor.
- “Escocia. Lord Artemius Grant, Segunda Orden de Merlín y un montón de títulos más… nos ha invitado a su casa”
- “Bien”, dijo Severus dando por terminada la entrevista. “apresúrate con los calderos”
Cuando Severus salió, se sujetó del muro para contener de algún modo el torrente de recuerdos que tenía, de él y Lucius pasando días idílicos la anterior Navidad. Juntos. Dolía y suspiró muy hondo hasta que sintió pasos apresuraros y la visión de un aterrorizado Dean Thomas, que había olvidado sus libros en el aula y ahora lo miraba como si hubiera visto un fantasma, lo devolvió a la realidad.
- “¿Qué demonios se te ha perdido esta vez, Thomas? Diez puntos menos”
Y se alejó ondulando su túnica.
3
(Viernes, 19 de diciembre)
- “Estás muy callado esta noche”, dijo Remus mirando a Marcos que, sentado en la enorme mesa de la Sala de Profesores, veía hacia un punto indefinido en el muro de piedra.
- “Pensaba en mi país y en mi pequeño pueblo”, respondió Marcos con la voz llena de nostalgia, “Allí en esta época hace mucho calor, los niños juegan con agua en las calles, los adultos salen a sentarse en el porche de sus casas y conversar con los vecinos hasta que baje un poco el calor…hay mucha paz, todo es tan simple que puede incluso resultar aburrido, pero lo extraño… extraño pasar la navidad en mi pequeña parroquia, rodeado de niños sonrientes, extraño la sencillez de esas gentes, extraño todo eso.”
Remus asintió sonriendo, él también había conocido la paz del campo cuando sus padres se mudaron a Lupin Lodge, pero no podía imaginar las navidades llenas de sol y colorido como las describía Marcos. Eso le recordó algo.
- “¿Dónde pasarás la Navidad?”
- “No lo sé a ciencia cierta. Pensé pasarlo con Kingsley, pero no lo he visto desde hace varios días. Supongo que me quedaré aquí en el castillo, y después de Año Nuevo, volveré a mi país”
- “¡No puedes irte aún! Queda mucho por hacer”, exclamó Remus, pero luego calló tratando de comprender a su amigo. “Te necesitamos”, dijo sencillamente, “eres muy importante aquí. Quisiera que pases Navidad con Sirius, Harry y yo, en Grimmauld Place, será algo sencillo y Severus nos acompañará también… si no tienes otros planes con Kingsley, claro”
- “No, no los tengo”, repuso Marcos con un dejo de tristeza, “Estaré encantado de celebrar con ustedes”.
4
Esa noche, Remus encontró a Draco solo en el Salón de Duelo de Hogwarts, a oscuras.
- “Hola, Draco. ¿Me ayudarás esta noche en el Ministerio?”
El chico hizo un gesto displicente. Toda la semana había esquivado a Remus pretextando tener que estudiar para no ir al Ministerio, pero los exámenes habían terminado, de modo que no tenía una excusa convincente.
- “¿No puede pasarse sin mi esta clase?”, dijo educadamente, aunque sus ojos tenían una gran frialdad.
- “Temo que no”, dijo Remus y se sentó a su lado, “Las dos últimas clases no pude hacerles ninguna demostración, necesito tu ayuda”
- “¿Y si se lleva a Potter?”
Remus lo miró con seriedad.
- “De modo que se trata de eso… Draco, las cosas deben separarse, lo personal no debe interferir…”
- “¡Es fácil decirlo! En su caso, nadie traicionó las cosas por las que usted creía. Yo pensé siempre que el Profesor Snape odiaba a Potter y ahora resulta que se acuesta con él”
- “No es tan simple, Draco…”
- “¿Qué? ¿Va a decirme ahora que Potter lo ama? ¿Qué Snape ama a Potter? Es lo más ridículo que he oído en mi vida…”
- “Draco, cállate de una vez y escúchame”, dijo Remus en tono tan firme que el rubio, que se disponía a irse de allí, volvió a sentarse y lo miró con desdén. “Todas las personas tenemos derecho de cambiar de opinión respecto a algo y creo que Severus y Harry hicieron eso. Confieso que a mi también me chocó porque viniendo de Severus era algo insólito, pero lo he aceptado. Me parece que ellos dos se hacen mucho bien”
- “¡El Profesor Snape es un Slytherin! ¡Potter se acuesta con él sólo por interés y sólo es un maldito presumido que busca llamar la atención!”
Draco se levantó furioso y salió del aula, dejando a Remus, que apenado y triste, se preparó para ir al Ministerio.
5
Al finalizar la clase de Duelo en el Ministerio, Remus se dirigió a las duchas, donde se quitó la sudorosa malla verde y entró en la regadera. Nuevamente había hecho quedar en ridículo a Luziel, aunque en esta ocasión había sido sin intención. ¿Quién iría a pensar que el jovencito no podía bloquear un Solarium como Dios manda? Y los Solarium de Remus eran particularmente fuertes, al punto de arrojarlo varios metros fuera de la plataforma de Duelo.
“Peor para él”, se dijo enjuagando su cabello de la abundante espuma del shampoo. Odiaba ver esa miradita de superioridad en los ojos de Luziel.
Pero ya no tenía que preocuparse mucho del joven. Sirius lo había puesto en su lugar y eso era exactamente lo que merecía.
Se vistió de prisa porque se reuniría con Sirius para cenar y avanzó por el pasillo a oscuras hasta llegar al corredor iluminado que llevaba a la salida de la Escuela de Aurores.
- “Lo siento… no pensé que lo estuvieras tomando tan en serio”
Remus se detuvo en seco. Era la voz de Kingsley.
- “¡Sabes que hace mucho tiempo esperaba por ti! ¡No puedes hacerme esto!”, respondió una voz airada que Remus reconoció al instante: Luziel.
- “Luziel, lo intenté. En serio que lo intenté, pero no puede ser… yo amo a otro…”
- “¡A Lupin! ¡Seguro tú también amas al maldito licántropo! ¿Qué es lo que tiene? ¿Tan bueno es en la cama?”
- “¡No vuelvas a hablar jamás de Remus!”, espetó Kingsley con ira. “Y no me refería a él, que es feliz con Sirius y no precisamente gracias a ti”
De pronto, ambos magos llegaron al pasillo oscuro y se toparon con Remus que bajó la mirada murmurando una excusa.
- “¡Rem!”, exclamó Kingsley más preocupado que incómodo al haber sido sorprendido.
Luziel miró a Remus con inmenso odio, pasó a su lado y se dirigió velozmente a la salida.
- “Lo siento, Kingsley, no pretendía escuchar”
- “Lo sé”, lo tranquilizó el mago moreno. “Yo sólo trataba de aclararle algunas cosas… verás…”
- “No me debes explicaciones”, se apresuró a decir Remus.
- “Lo sé… no pretendía hacerlo. ¿Podemos hablar? Realmente necesito un amigo”
Remus no tuvo corazón para negarse.
5
Luziel bebía un café amargo en la cafetería del Ministerio, humillado y herido, odiando a Remus con toda su alma al responsabilizarlo de lo ocurrido con Kingsley.
- “Buenas noches, Luziel”
Lucius Malfoy avanzó hacia él, sonriente.
- “Lord Malfoy… buenas noches”
- “Me preguntaba qué haces tan solo hoy. ¿Acaso el famoso hijo de Lord Sheldon discutió de nuevo con sus amigos aurores?”
- “No… yo”, balbuceó Luziel intimidado por los ojos grises que lo estudiaban con detenimiento. “Yo nunca conseguiré ser bueno en Duelo”, declaró finalmente con un puchero.
- “Desde luego que no lo conseguirás. En esta escuela no hay un solo maestro medianamente aceptable. Pero yo podría enseñarte…”, Lucius dejó el ofrecimiento flotando en el aire.
- “¿En serio?”
- “Esta noche a las diez, en mi mansión”
Y el mago rubio se fue, altivo y orgulloso, dejando al joven auror con la ilusión de una nueva aventura en la que no planeaba fallar.
6
Luziel avanzó escoltado por un temeroso elfo doméstico, que lo dejó al pie de las escaleras que descendían al sótano indicándole que el Amo Malfoy se encontraba en la tercera habitación a la derecha.
El joven auror avanzó con aprehensión y recordó las advertencias que Sirius le había hecho a propósito de Lucius. Pero recordó también el desplante del animago y la mirada lujuriosa del rubio, y con este último recuerdo, se armó de valor y llamó a la puerta.
- “¿Lord Malfoy?”
La puerta se abrió instantáneamente y Luziel se encontró en lo que parecía ser una cámara de torturas medieval, llena de diversas armas que cubrían las paredes, y de varias máquinas metálicas dispersas junto a una cavidad circular en el piso, como un desnivel, de un metro de profundidad y alfombrada de rojo, en uno de cuyos lados había una jaula metálica que pendía del techo con una larga cadena. Luziel dedujo que en ese desnivel se efectuaría el entrenamiento.
- “Eres puntual, eso me agrada”
Lucius, de pie en medio de la alfombra roja, le sonreía. Llevaba una capa larga cubriéndolo, pero se la quitó apenas vio al joven auror, quedando con una malla blanca que resaltaba cada músculo de su cuerpo.
- “¿Estás listo?”
- “En un momento”
Luziel sonrió con un poco de timidez y dejó sus cosas junto a una mesa metálica con anillas. Luego, conforme cobraba más confianza, se despojó de la capa y la túnica, quedando también con una malla de auror, color azul.
La mirada que Lucius le estaba dando lo puso de nuevo muy nervioso y casi pierde el equilibrio al saltar hacia donde estaba su oponente.
- “Excelente”, dijo el rubio sujetándolo del brazo y ayudándolo a ponerse de pie. “Podemos empezar”
Lo que siguió fue la demostración de Duelo más dura que Luziel jamás había hecho, a duras penas consiguió esquivar los hechizos que Lucius le lanzaba, muchos de ellos completamente desconocidos y tuvo la absoluta certeza de que si el rubio hubiera querido, él estaría muerto.
- "¿Asustado, mon cher?"
- "No", respondió con un aplomo que no sentía.
- "Entonces....", susurró la voz del rubio, "¡Destrucio!"
Un potente rayo rojo brotó de la varita y Luziel trastabilló, recordando apenas murmurar "Protego". Cuando abrió los ojos, estaba tirado sobre la alfombra roja y Lucius lo observaba con interés.
- "Ahh, los aurores. Creen que lo saben todo con esos simples hechizos. ¿Crees que así podrás derrotar en verdad a un mago tenebroso?"
Luziel sintió terror y recordó de nuevo los relatos de Sirius. Estaba solo, nadie sabía su paradero y lo que acababa de decirle Lucius podía tomarse como una amenaza velada.
- "No, milord", dijo todo lo respetuosamente que pudo y Lucius rió con una risa cristalina y diáfana que trajo un poco de alivio al joven auror.
- "Levántate"
El rubio le tendió la mano y Luziel la tomó. Se puso de pie hasta que quedaron frente a frente.
- "Pero tú no has venido aquí sólo a practicar Duelo", Lucius no preguntó, simplemente afirmó algo que sabía muy bien y Luziel no se atrevió a contradecirlo. "Entonces, ¿por qué no pasamos a tareas más placenteras?"
De pronto, Luziel se vio aprisionado por los brazos de Lucius y su boca cubrió la suya con un gesto tan natural que no atinó más que a rendirse. ¿No era eso en verdad lo que había venido a buscar? Y no importaba que fuera sólo una noche, sería la mejor noche... gimió con anticipación.
- "Estás ansioso, ¿eh?", murmuró el rubio. "Pues bien, desnúdate"
Los ojos de Lucius incitaban y su voz era sugerente. Luziel se irguió orgulloso de poder mostrar lo que tenía para ofrecer y lentamente se despojó de la ropa, que cayó sobre la alfombra roja.
- “¿Te gusto, milord?”
Por toda respuesta, Lucius volvió a besarlo, demandante y posesivo, atrayéndolo hacia él y abrazándolo para alzar sus nalgas. Luziel lo rodeó con las piernas y se colgó de su cuerpo. De pronto, el mago rubio retrocedió con Luziel aún colgado, perdido en un apasionado beso, se acercó al borde del desnivel y alcanzó un objeto que estaba cubierto por su capa.
- “¡Ahh!”, se quejó Luziel cuando algo rígido y frío lo penetró de un solo empujón.
-- “Basta”, ordenó Lucius y lo depositó en el suelo alfombrado. “Esto apenas empieza”
Entonces, Lucius murmuró un hechizo y abrió la puerta de la jaula de metal junto a ellos.
- “Entra en la jaula”, ordenó con firmeza.
Luziel vaciló, temblaba de miedo y de excitación a la vez, pero sabía que al dar ese paso, sería definitivo.
- “Yo no…”
- “No has venido aquí para irte sin estar satisfecho, ¿no es así? Yo tampoco lo estoy. Entra en la jaula”
La excitación pudo más y el joven rubio trató de quitarse el consolador para entrar en la jaula, pero Lucius le sujetó la mano.
- “Entra así”
Y Luziel lo hizo.
El joven auror tuvo que inclinarse para entrar en la jaula y dentro de ella pudo erguirse de nuevo. La puerta se cerró. La jaula estaba sujeta tan sólo por una cadena, y se balanceaba peligrosamente cuando el prisionero se movía.
- “Eres muy hermoso”, dijo Lucius observándolo con detenimiento. “Hermoso y dócil, debo añadir”
El mago rubio hizo un gesto y de pronto varias llamas de fuego brotaron del piso hasta la jaula y la rodearon completamente. Luziel gritó.
- “Calma, insensato. Ese fuego no quema”
Era cierto, el fuego producía un cosquilleo, pero no quemaba la piel. Luziel se sintió más excitado al pasar la oleada de temor y el temor se convirtió en excitación conforme las lenguas de fuego se elevaban acariciando su cuerpo en una danza sensual.
- “Baila para mí”
Bailar dentro de la jaula de fuego, con el consolador dentro de su cuerpo, era una tarea que Luziel acogió con excitación. Bailó, sorprendido de sus propios gemidos cada vez que el fuego rozaba sus partes íntimas, mientras miraba a Lucius con los ojos vidriosos.
- “Tómame, milord”, suplicó el joven a punto de acabar, pero quería hacerlo en brazos del hombre que lo estaba enloqueciendo de ese modo.
- “Aún no”, dijo Lucius, pero el fuego se apagó y la puerta de la jaula se abrió. “Sal de cuatro patas y camina así alrededor de la alfombra”
Luziel obedeció aunque su orgullo se resintió un poco con el tono de superioridad de su próximo amante. Se sentía sensual y desesperado ante ese intento de dominación, no podía resistirse, y antes de acabar la vuelta, se encontró de rodillas ante Lucius, suplicando.
Lucius le permitió entonces atenderlo, sin sorprenderse demasiado de la maestría que el muchacho tenía en la tarea. Sus sentidos comenzaban a excitarse demasiado con las golosas lamidas que Luziel le aplicaba, pero se controló e hizo una imperceptible señal.
Alguien salió detrás de una armadura y se colocó frente a ellos.
- “Basta, muchacho. Quiero presentarte a alguien”
Luziel alzó el rostro sorprendido y emitió un débil gritito cuando reconoció al visitante. Era Godfrey Sturgeon, periodista de ‘El Profeta’, que llevaba una pequeña cámara en las manos.
- “Go-godfrey”, balbuceó el auror consciente de su estado, pero no podía ocultarse y Lucius no hizo nada para cubrirlo ni cubrirse él.
El rubio prorrumpió en carcajadas.
- “Que bueno que se conocen. Godfrey me presta sus servicios con frecuencia, sin dejar de lado el placer que esto pueda producir”
- “¿Servicios?”, la boca de Luziel estaba seca, sólo quería salir corriendo de allí y olvidar esa humillación.
- “Fotografías, artículos… Godfrey es un maestro para tomar fotografías sin ser notado, como hace un momento”, sonrió siniestramente el mago. “Ahora, mon cher, ¿podemos continuar lo que interrumpimos?”
El auror palideció. ¿Cómo pretendía Lucius continuar?
Pero el periodista se había desnudado ya y besaba a su anfitrión con familiaridad. Era evidente que no era la primera vez que estaban juntos… por otro lado, el rubio había insinuado algo sobre unas fotografías. Luziel dudó… no era ningún mojigato, pero nunca había estado en un trío y mucho menos con un periodista que lo acababa de fotografiar desnudo.
A pesar suyo tuvo que reconocer que seguía excitado y se excitó mucho más cuando Godfrey le retiró el consolador y se insertó en su lugar.
Lucius los contempló un momento. El periodista estaba ansioso por complacerlo, como siempre. Era joven y poco atractivo, pero muy apasionado, como Luziel. El auror, en cambio, estaba nervioso y excitado, y era incapaz de oponerse a lo que Godfrey le hacía. Era un hermoso muchacho, lleno de vida y de deseo, ansioso de ser poseído por Lord Malfoy.
Pero Lucius no le daría ese gusto, al menos no por ahora.
La lengua de Luziel lo volvió a atender hábilmente, el muchacho estaba tan excitado que no tardó en eyacular entre espasmos, pero Godfrey no lo soltó y continuó empalándolo y sujetándolo por las caderas. El mago rubio se desprendió de la boca ardiente que succionaba y se situó detrás de Godfrey, penetrándolo certeramente y sin preparación.
I find the answers aren't so clear / encuentro que las respuestas no son tan
claras
Wish I could find a way to disappear / desearía poder encontrar un
modo de desaparecer
All these words they make no sense / todas estas palabras no tienen sentido
I find bliss in ignorance / encuentro bendición en la ignorancia
Nothing seems to go away / Nada parece alejarse
Over and over again / una y otra vez
Shut up when I'm talking to you / cállate cuando te estoy hablando
Lucius cerró los ojos, concentrándose en liberar su cuerpo del deseo, tratando de no pensar en Severus, el compañero que había perdido, porque era agonía. Jamás había tenido problemas para el sexo, sobre todo cuando había algún interés de por medio y de hecho, ahora lo había. Pero en esta ocasión no tuvo más remedio que evocar a Severus para no apartar con asco el cuerpo de Godfrey.
Se liberó con un largo gemido, imaginando en el momento supremo que estaba con Severus y por eso el desencanto fue grande al abrir los ojos y encontrar al tembloroso Luziel y a Godfrey, ambos mirándolo con adoración.
- “Necesito estar a solas”, dijo en cuanto recuperó el aliento. Vio decepción en el rostro de Luziel y le recordó por un momento a Andrea. “Muchacho, volveremos a vernos”, dijo para tranquilizarlo. No convenía a sus propósitos enemistarse con ese fácil auror. “Ahora, váyanse”
Y se cubrió con una capa, mientras los contemplaba alejarse de allí.
7
(Sábado 20 de diciembre)
- “Esta tarde me iré a Grimmauld Place”, anunció Harry al entrar en el despacho de Severus que terminaba de corregir una pila de exámenes.
- “Bien”, fue la respuesta. El chico suspiró, aún no le había dicho a Severus sobre la propuesta de Sirius porque no hallaba ocasión para hacerlo. Pero tendría que ser ahora.
- “Sev… quiero pasar la Navidad contigo”
El profesor sonrió. No habían tocado ese tema hasta ese momento y algo así se había estado esperando.
- “Yo también lo querría, pero nunca te dejarán salir en Navidad y mucho menos conmigo”
- “Hay un modo”, replicó Harry sentándose en las rodillas de su profesor, “tu podrías venir con nosotros. Sirius me lo dijo la noche que nos reconciliamos… puedes pasar Navidad con nosotros”
Severus hizo una mueca. Aún dolía recordar la Navidad del año anterior , la semana familiar que pasó con Lucius en Malfoy Manor, y lo mucho que le costó alejarse de él. No quería envolverse en eso de nuevo, porque si lo perdía, sabía que ya no podría soportarlo.
Negó con la cabeza.
- “Lo siento, Harry… no es una buena idea. Black y yo…”
- “¡Él quiere que vayas! Remus también lo quiere y yo también… ¿No podemos intentar llevarnos bien? ¡Es Navidad!”
- “Harry…”
- “¿Me amas?”
- “Harry, sabes bien…”
- “Si me amas, no me dejarás solo esta Navidad. Deseo más que nada pasarla con las personas que amo, Sev”
Severus no pudo negarse y selló su promesa con un beso.
- “Estaré aquí hasta el 24 en la noche, luego iré a mi departamento y de allí a Grimmauld Place”
Harry salió del despacho con el corazón ligero.
8
- “¡Caracoles hervidos! ¡Se van a casar!”, exclamó Ron devolviendo a Hermione su ejemplar de “El Quisquilloso”, donde, en primera plana, había una fotografía de Sirius y Remus.
Harry sonrió satisfecho. Por fin Remus se había decidido a dar esa entrevista junto con Sirius y el resultado había sido, según el balance, mucho mejor de lo que esperaron. Ambos habían explicado al periodista acerca de su relación que había empezado cuando estudiaban en Hogwarts, y de lo mucho que se amaban, al punto que unirían sus vidas para siempre.
No hubo preguntas embarazosas, sólo los dejaron hablar y la revista traía muchas fotos de ellos dos tomados de la mano, y dándose un breve beso.
- “¿No es maravilloso?”
El rostro de Ron era un poema, pero no porque desaprobara la idea, era sólo producto de la sorpresa.
- “Mione y yo nos vamos a casa a pasar Navidad con mi familia… ¿Nos visitarás?”
- “Claro”, sonrió Harry. “Remus dice que el veinticinco haremos varias visitas, e iremos a La Madriguera”
- “¿Pasarás Navidad con ellos dos?”, preguntó Ron.
- “Irá también el Padre Marcos”, respondió Harry cruzando una mirada con Hermione, que sabía que también iría Severus.
- “Ah”, dijo Ron. “Los carruajes están llegando, será mejor darse prisa”
- “Tengo que decirles algo”, pidió Harry hablando en voz baja.
Momentos después, Ron y Hermione exclamaban sorprendidos ante las revelaciones que hizo Harry sobre la serpiente que Firenze encontró y sobre su advertencia. Discutieron las implicancias de ese descubrimiento y Ron era de la firme opinión de que la advertencia debía tomarse en serio y que se debían cuidar de Snape. Harry asintió tratando de disimular, él sospechaba más bien de Draco, porque no podía concebir que Severus pudiera causarle daño.
Decidieron mantener vigilados a ambos y Harry sonrió secretamente. Él vigilaría a Severus y Ron a Draco. Su amigo no sospechaba nada y Harry se sentía mal por ocultarle la verdad a su mejor amigo. Pero aún no era el momento, se lo diría después de Navidad.
9
(Domingo 21 de diciembre)
Remus sonrió mirándose en el espejo y luego se echó encima la bata de seda que había comprado y se ocultó entre los cortinajes de la cama. Sirius no tardaría en subir y planeaba darle una sorpresa.
Se sentía muy feliz, la idea de la entrevista había sido genial y ahora se sentía aliviado. Dumbledore los regañaría, pero no sería nada grave. Y Severus pasaría con ellos la Navidad.
Si tan sólo Draco y Marcos fueran felices, él se sentiría mejor. Pero le había prometido a Kingsley esperar a que él mismo fuera a hablar con Marcos y al parecer aún no lo había hecho, a juzgar por la expresión desolada que tenía el sacerdote a la hora de la cena. Y respecto a Draco, había decidido tener una charla con él después de Navidad.
Porque esa noche nada opacaría su alegría. Esa tarde, buscando un álbum de fotos para Harry, había subido al desván de Grimmauld Place y registrando el baúl de los recuerdos se había encontrado, por una bendita casualidad, aquéllas tangas con forma de perro y lobo que Sirius compró la primera Navidad que pasaron luego de haberse convertido en pareja.
Y en ese momento tenía puesta la suya, esperando a su pareja con ansiedad.
La puerta se abrió suavemente y Sirius se sorprendió un poco de encontrar la habitación en penumbras, iluminada tenuemente por varias velas.
- “¿Moony?”, preguntó, pero no se detuvo a observar a su pareja, sino más bien preguntó lo que había venido a averiguar. “¿Por qué no me dijiste nada sobre la hipoteca?”
Había reproche en la voz de Sirius y Remus se recriminó mentalmente por no habérselo dicho. Ahora que su novio estaba poniendo en orden los papeles de ambos para la boda, era lógico pensar que lo averiguaría tarde o temprano.
- “Lo siento”, murmuró emergiendo de entre los cortinajes. “No quería preocuparte con eso… era la casa de mis padres, tuve que hipotecarla cuando mi situación empeoró… no tienes que ver en ello”
- “¿No tengo que ver?”, la voz de Sirius se alzó un poco. “¡Moony, somos pareja! ¡Se supone que confiamos el uno en el otro!”
- “¡Yo confío en ti!”, exclamó Remus, mordiéndose la lengua al recordar de pronto sus sospechas hacia Luziel. “Eso ocurrió hace tiempo, pensé que querrías pagar esa hipoteca y no era justo que cargaras con una deuda que no habías contraído. Yo puedo trabajar, la pagaré”
- “No quiero que lo hagas. No es necesario… ya está pagada, acabo de enviar el pago a Gringotts”
- “¡Sirius, no tenías derecho!”, gritó Remus y el cordón que ataba su bata se soltó, dejando a la vista su cuerpo casi desnudo.
- “Moony…”, exclamó Sirius contemplando la diminuta prenda que vestía su pareja. “¿Dónde la hallaste?”
- “¡Eso no importa! ¡Esa deuda era mía! ¡No tenías derecho a pagarla!”
- “¡Pero quise hacerlo! ¡Quise quitarte esa preocupación! ¿De qué me sirve el maldito dinero que me dejaron mis padres si no puedo ayudar a los que amo?”
Remus se mordió los labios y miró a los ojos a Sirius. Estaban serios y desesperadamente resueltos, como estaban cada vez que Sirius tomaba una decisión importante. Suspiró, pero era mejor poner las cosas en claro.
- “Sirius, no estoy a tu lado por tu dinero, para mí sería lo mismo que tuvieras la fortuna de Mundungus Fletcher, eres tú quien me importa, no lo que tienes”
- “Lo sé”, murmuró Sirius rodeándolo con sus brazos. “Pero yo no pedí ese dinero y no tengo la culpa por venir de la familia de la que vengo… sólo quería ayudar”
- “Lo sé”, sonrió Remus y le devolvió el abrazo. “Prométeme una cosa, Paddy”
- “Lo que me pidas”
- “Nunca vuelvas a pagar una deuda mía sin consultar. Nos casaremos con separación de bienes”
Sirius aceptó sin replicar. Algo así se suponía, y por eso había indagado bien sobre la situación económica de su novio, encontrando que esa era su única deuda. Además, Remus no había dicho nada sobre no hacerle regalos. Y esa misma tarde acababa de hacer un testamento nombrando a Remus y a Harry como herederos universales en caso de que le ocurriera algo.
Remus le volvió a sonreír y entonces recordó lo que había planeado para esa noche.
- “Entonces, no se hablará más de este asunto”, dijo y dejó caer la bata que lo estaba cubriendo quedando con la breve tanga con forma de lobo. “Las encontré en el baúl del desván”, susurró ahora, recostándose sensualmente entre los almohadones, de donde extrajo la tanga de Sirius y se la tendió. “¿Recordamos los viejos tiempos?”
Sirius no se hizo repetir la invitación, besó ávidamente los labios de su pareja y se dejó desvestir. Desnudo ya, quiso arrojarse sobre Remus, pero éste no lo dejó, más bien le pidió ponerse la tanga y a Sirius no le quedó más remedio que obedecer.
- “¿Recuerdas ese día? Yo no quería ponérmela y hacer el amor en casa de mis padres…”
- “Pero te convencí…”, replicó Sirius y se abrazaron de nuevo sobre la cama, besándose mientras sus erecciones, apenas cubiertas por las diminutas prendas, se rozaban.
Remus gimió y dejó salir la tensión de esos últimos días en Hogwarts, cansado de corregir exámenes, preocupado por Harry, por la entrevista, por Marcos… Olvidó todo eso y se concentró en su pareja. Ambos merecían un momento a solas. Gimió con abandono cuando la boca de Sirius se deslizó por su hombro derecho y se detuvo en la hendidura junto a su clavícula para dejar una pequeña marca.
Sirius lo besó para acallar un poco los gemidos, aunque sus propios jadeos eran bastante audibles. Algo le recordó remotamente que no estaban solos en la mansión, y que, a pesar de los sólidos muros, estaban haciendo bastante ruido.
Pero Remus acababa de invertir posiciones y eso lo excitó mucho más. Después de todo, Harry tenía el sueño pesado, y Marcos… bueno, Marcos podría ponerse a rezar.
- “Moony”, jadeó cuando su pareja le quitaba la tanga con los dientes. Su mirada tenía un brillo lupino y travieso y devoró sin más preámbulos la palpitante erección de su amante.
Sirius se abandonó a un mar de placenteras sensaciones que sólo Remus podía darle. Se sabía atractivo y era consciente de lo que había despertado en Luziel, pero en ese momento supo con toda certeza que por muy deseoso que estuviera, Luziel jamás podría compararse a Remus. Nadie podría.
Y entonces sintió el apremiante deseo que sólo su Moony podría saciar.
Ágilmente se levantó e hizo recostarse a Remus debajo suyo, por un momento sus miradas lucharon, pero entonces el hombre lobo comprendió que esa noche Sirius necesitaba tener el control y se sometió a él, dejándolo liberarlo de la tanga.
- “Te amo”, murmuró Remus para hacer más íntimo el momento en que Sirius lo preparaba.
- “Te amo”, repitió su pareja besando sus nalgas una y otra vez mientras sus dedos dilataban el camino. Luego, lo penetró.
Se movieron con ansias, liberando toda la tensión que ambos habían sentido. Gritaron juntos, uno el nombre del otro, sin importarles nada más que ese momento que compartían, y cuando por fin se liberaron y quedaron sin fuerzas, se abrazaron y renovaron de nuevo su promesa de amarse.
En la habitación contigua, Marcos lloraba, consciente del amor que sus amigos se tenían y sintiendo más fuerte que nunca la dura pérdida que suponía estar alejado de Kingsley.
Capítulo 19: Veneno
1
(Lunes, 22 de diciembre)
Marcos y Harry daban los últimos toques al arreglo del enorme árbol de Navidad de Grimmauld Place, agotados pero felices. Habían acometido con entusiasmo la tarea, sin usar magia según la tradición navideña de los Lupin, y fue divertidísimo al inicio, con Sirius y Remus ayudándolos, pero luego Dumbledore los había llamado de urgencia y tuvieron que dejarles todo el trabajo.
Era casi de noche y aún no concluían.
- “Creo que esas guirnaldas se ven mejor sobre la chimenea”, observó Marcos, retrocediendo para mirar con ojo crítico el árbol.
- “Tiene razón”, repuso Harry y llevó la escalera que estaba junto al árbol hacia la chimenea, para acomodar la guirnalda.
- “Sólo falta decorar el salón”, suspiró Marcos con una guirnalda navideña verde y dorada colgando del cuello, mientras decidía el mejor lugar para colocarla.
En ese momento, tocaron con fuerza la aldaba de la puerta de la mansión.
- “Yo voy”, dijo Marcos dirigiéndose hacia la puerta. Esperaba que fuera Severus y le pareció divertido que encontrara a Harry subido a la escalera, adornando el salón.
Sólo unos pocos miembros de la Orden del Fénix tenían acceso a Grimmauld Place a través de las chimeneas o las puertas, porque únicamente Remus, Sirius y Dumbledore podían aparecerse allí.
Marcos comprobó la identidad del visitante y se sorprendió mucho al ver que se trataba de Kingsley. Abrió apresuradamente la puerta.
- “Hola, maestro”, dijo, tratando de aparentar normalidad.
Le había comunicado por carta a Kingsley que estaría en Hogwarts y luego iría para las vacaciones de Navidad, a Grimmauld Place. Pero no se habían visto desde que Marcos lo encontró durmiendo con Luziel.
- “Hola, Marcos”, dijo Kingsley y se despojó de su grueso abrigo, dejándolo en el vestíbulo. “Pasaba por aquí y vine a saludar”
Avanzaron hacia el salón. Marcos estaba pensativo, se le hacía un poco extraño que Kingsley no estuviera en la reunión de la Orden.
- “Remus y Sirius salieron. Sólo estamos Harry y yo”
Marcos se detuvo apenas entró al salón. Harry no estaba, el chico había oído la voz de Kingsley y había subido a su habitación, pues el ex-auror no le simpatizaba.
- “¿Harry? Yo no veo por aquí a Harry…”, repuso divertido Kingsley.
- “Debe estar arriba”, dijo Marcos. “Adornábamos un poco el salón”, sonrió sintiéndose un poco tonto y muy nervioso.
- “Eso veo”, dijo Kingsley y se acercó para quitar la guirnalda del cuello de Marcos. “¿Tú formas parte del decorado?”
Marcos retrocedió, más nervioso aún y casi cae al tropezar con una caja de adornos navideños. Kingsley lo sostuvo y ambos se miraron.
- “Gracias”, repuso Marcos sin notar que se hallaban debajo del muérdago.
Kingsley atrapó sus labios y lo besó dulcemente. El sacerdote se tensó y escapó hacia las escaleras, pero el mago moreno lo siguió y lo aprisionó entre sus brazos.
- “Estabas bajo el muérdago, hay una tradición navideña que dice que debes besar a quien está bajo el muérdago”, explicó Kingsley, tratando de besarlo de nuevo.
- “Kingsley, basta”, pidió Marcos. “Las cosas han cambiado entre nosotros… no podemos seguir así”
- “¿Así cómo? Lo hemos llevado bien hasta ahora…”
- “¡No mientras estés con Luziel!”, lo cortó Marcos. No había pretendido mostrar que le importaba, pero el que Kingsley actuara como si nada hubiera pasado lo sacó de quicio.
El ex-auror retrocedió sorprendido. No sabía que Marcos estaba al tanto de lo ocurrido con Luziel, porque en su reciente conversación, Remus había tenido el tino de no decírselo.
- “¿Qué tiene que ver Luziel?”, consiguió preguntar.
- “No finjas, Kingsley. Los vi durmiendo juntos hace unas noches, antes de irme a Hogwarts”
De modo que eso era. Por eso Marcos se había alejado.
- “Luziel no significa nada, sólo trataba de olvidar”, murmuró el mago moreno. “Tenemos que hablar”
- “No es necesario, yo entiendo… Pensabas en Remus, querías olvidarlo… no me expliques nada, por favor”, repuso Marcos y trató de huir nuevamente. No quería que Kingsley viera el dolor en sus ojos.
- “No, no entiendes nada”, exclamó Kingsley. “No trataba de olvidar a Remus, sino a ti”. Marcos se detuvo y se volteó, completamente sorprendido. “Te amo”
- “¿A mí?”
- “Sí. A ti… No me di cuenta cuándo sucedió, pero ahora sé que te amo… por ti dejé de pensar en ese amor que tuve antes, creo que ya sabes que se trataba de Remus. Pero te amo a ti”, las palabras brotaron un poco atropelladas, como si Kingsley quisiera decirle todo muy a prisa, antes de arrepentirse, “Sé que no podemos estar juntos, tú tienes tu vida y no es justo que yo interfiera en ella, pero no puedo callarlo más. Te amo, Marcos”, repitió el mago moreno sintiendo por fin un poco de tranquilidad tras la angustia que había pasado. Al menos ahora, Marcos sabía la verdad. Lo demás, se lo dejaba a Dios.
El sacerdote lo miraba incrédulo. Kingsley acababa de decirle lo que él mismo quería gritar desde hacía mucho tiempo.
Y volvió a recordar las palabras de su primer amante: “El celibato significa que serás fiel a Dios. Si te acuestas con alguien, será eventual y no permitirás que se haga una costumbre porque tú perteneces a Dios”
No podía.
Estar con Kingsley era más fuerte incluso que una costumbre. Era amor.
- “Yo…”, comenzó tembloroso… el futuro que había imaginado comenzó a desmoronarse poco a poco, y en lugar de eso, vio un nuevo futuro, donde las cosas no serían tan fáciles. Y no lo quería perder. “… te amo”, completó la frase, con absoluta seguridad. “Dejaré todo por ti, porque no puedo vivir sin estar a tu lado”
Se besaron de nuevo, las palabras sobraban en ese momento, y Kingsley lo hizo avanzar lentamente hasta que se encontraron otra vez debajo del muérdago, sin dejar de besarse. Era como si el tiempo se hubiera detenido para ellos dos.
Harry, al no oír voces, se aventuró a bajar y se quedó a mitad de la escalera viendo besarse a los dos hombres. Cuando logró cerrar la boca, volvió a subir sigilosamente, seguro de que a esas alturas, ya nada más podría sorprenderlo.
2
(Martes 23 de diciembre)
Draco lanzó una bola de nieve sin ningún entusiasmo. Frente a él estaba uno de los bulliciosos sobrinos de Artemius Grant, su anfitrión, y su risa alegre se elevó cuando la bola cayó a sus pies.
- “¡Fallaste!”
- “Lo sé”, dijo Draco. “Mejor busca a alguien de tu tamaño para jugar”
El rubio entró de nuevo en el castillo, sin hacer caso de las protestas del niño de once años. Estaba harto. Llevaba tres días en ese lugar y habría preferido mil veces pasar la Navidad solo en su mansión que en ese castillo lleno de invitados.
Necesitaba estar solo.
Caminó hacia su habitación, encontrándose en el camino con la esposa de Grant, a la que sonrió amablemente y dijo algunas fórmulas de cortesía que había aprendido de su padre. Su rostro era una máscara de perfecta calma, pero en su interior bullía aún la rabia.
Severus lo había traicionado.
Se dejó caer con furia en la cama, pensando una y otra vez cómo era posible que su profesor se acostara con Potter. Pensó con rabia en cómo Potter los había engañado a todos fingiéndose inocente, en cómo se habría burlado de él luego de hacer el amor con Severus.
Lágrimas de rabia humedecieron la almohada sobre la que descansaba el rostro del chico. Lágrimas de orgullo herido, de amarga traición. Se preguntó qué habría hecho Potter para atrapar al profesor y la respuesta vino a su mente en la forma de un rostro sonriente de luminosos ojos verdes.
Estaba celoso de su profesor favorito. ¡Qué patético era! Si tan sólo pudiera contárselo a alguien… pero ni siquiera Lupin lo podía entender, él sólo tenía ojos para El Niño Dorado.
Quizá su padre…
No.
Esa era una pésima idea.
Lucius no se había dejado ver en todo el día y Draco sabía bien a lo que se dedicaba. El mago rubio le había informado que Voldemort se encontraba oculto en los sótanos del castillo y Draco había sentido repulsión al pensar en el ente en el que se había convertido el Señor Tenebroso. Pero sabía de sobra que su padre lo seguiría sirviendo, al precio que fuera.
3
(Miércoles 24 de diciembre)
- “Lucius, no te vayas aún. Falta algo”
La voz siseante de Voldemort sonó amenazadora y el mago rubio detuvo su salida. Habían estado ultimando detalles para el próximo ataque de zombies y aparentemente Voldemort estaba complacido, pero esa voz… algo allí no andaba bien.
- “Dime, Señor”
- “¿Por qué la despertaste?”
La pregunta llegó de repente, pero Lucius tenía la respuesta cuidadosamente ensayada. La poción para reanimar a Bellatrix había estado lista el día anterior y él mismo se había encargado de administrársela, aunque tuvo que admitir que no había estado preparado para lo que vio.
Porque Bella ya no era humana. Era una enorme serpiente negra con el rostro de mujer.
El mago rubio reprimió un estremecimiento y esbozó su mejor sonrisa.
- “Para complacerte, señor. Pensé que al estar completa la metamorfosis, desearías tenerla junto a ti, sé cuándo la aprecias”
- “¿Lo sabes?”, el siseo fue suavísimo, casi inaudible.
- “Sí, Señor”
- “Insensato”, escupió Voldemort, “tú no puedes saber lo que yo quiero a menos que te lo diga”
Lucius sintió una oleada de pánico y se apresuró a ocultar sus pensamientos, temeroso de lo que vendría.
- “Creí saberlo… mi afán fue servirte, como siempre”
Voldemort se levantó de la silla y avanzó hacia él.
- “¿Servirme? ¿Querías servirme a mi o a tus propios intereses?”
- “A ti, mi Señor”, respondió Lucius inclinándose respetuosamente.
- “Mírame”, ordenó el Oscuro Señor. “¿Qué es lo que crees que quiero en este instante?”
El mago alzó la mirada y por un momento, se perdió en esos rojos irises leyendo… descifrando. Luego retrocedió despacio y con un gracioso movimiento, se quitó la capa y con ella, el resto de la ropa. No estaba seguro de que fuera eso lo que quería Voldemort, pero confiaba en distraerlo.
- “A mí”, respondió con seguridad y Voldemort rió, con una risa que era un siseo desacompasado y extraño.
- “Vamos”, ordenó el Señor Tenebroso dirigiéndose hacia la mazmorra contigua, alfombrada de rojo y cubierta de almohadones.
”Your cruel device / tu cruel ardid
Your blood, like ice / tu sangre, como hielo
One look could kill / una mirada podría matar
My pain, your thrill / mi dolor, tu fascinación”
Una oleada de calor, producida por la calefacción instalada en el lugar,
dio de lleno a Lucius, pero la calidez no le trajo alivio, sino más
bien lo hizo estremecer, porque en medio de los almohadones, estaba Bellatrix.
- “Hola, Lucifer”
- “Bella”
Voldemort dijo algo en Pársel y avanzó hacia Bellatrix. Lucius se quedó en medio de la cálida habitación, expuesto a las miradas, y por primera vez en muchísimos años, se sintió indefenso.
- “Acuéstate aquí, Lucius”, ordenó Voldemort con una extraña suavidad en la voz que le recordó al mago la vez que su padre lo había ofrecido al Oscuro Señor.
Obedeció porque jamás se había opuesto a un deseo de su señor, aunque esa obediencia le significara sufrimiento, o incluso, daño físico. Se quedó recostado, de cara a la pared, ofreciendo su cuerpo y un roce de telas le indicó que su señor estaba desnudo. No quería mirarlo para que no leyera el miedo en sus ojos, para que no indagara la razón de su miedo.
Su cuerpo se estremeció ligeramente cuando Voldemort lo acarició, con esa mano húmeda y resbalosa, que le recordó las ranas que usaba Severus en sus pociones. Una punzada de dolor hizo que volviera a sepultar los pensamientos que lo llevaban a su ex amante.
- “Lucius, mi fiel Lucius”
La voz de Voldemort se estaba convirtiendo en un arrullo. Un peligroso arrullo.
- “¿Eres tan fiel como para hacer lo que yo te pida?”
- “Lo soy, señor”
- “¿Tan fiel como para entregarte a mí?”
Ociosa pregunta. Lucius jamás se había negado, ni siquiera cuando era vejado y torturado. Siempre sirvió a su señor porque eso era parte del juego que le daría el poder.
- “Siempre fui fiel, por ti bajé a las profundidades del océano, mi Señor. Puedes hacerme lo que desees”
Los dedos de Voldemort dejaron a un lado la placentera tarea de dilatar el camino y su falo los reemplazó, rápido e inexorable, llenando por completo las ardientes entrañas del mago.
Lucius apretó los labios para no gritar, y comenzó a moverse tratando de no pensar en el monstruoso falo con la cabeza roja, que parecía tener vida propia. Entonces, Voldemort lo acarició mientras una lengua bífida recorría su espalda.
- “¿Tan fiel como para albergar en tus entrañas al Heredero de Luagh?”
El movimiento de Lucius cesó. El mago sintió una oleada de asco al notar que la lengua que lo acariciaba no se había detenido cuando Voldemort habló, y antes de mirar, supo que era la de Bellatrix. La pregunta de su señor le había mostrado una vorágine de pesadilla en la que era desgarrado por el Dios-Serpiente y devorado vivo hasta morir.
Pero aún así, no pudo oponerse.
- “Pruébame, señor”, e inició nuevamente el movimiento provocador de sus caderas, a pesar de la repugnancia.
Voldemort lo atacó sin piedad, rápido y brutal como en todas sus acometidas, y el mago rubio sintió que algo caliente bañaba sus entrañas. Luego, el Señor Tenebroso se retiró de su cuerpo y le lanzó una sábana para cubrirlo.
- “¿Serás lo suficientemente fuerte para no morir?”, siseó Voldemort y buscó los ojos de su víctima.
Lucius se estremeció, pero se las arregló para responder.
- “Sí, mi Señor”, sintiendo que en esas palabras le iba la vida. Recordando la muerte de Andrea y el dolor… ¿iría Severus a su entierro?
El susurro en Pársel volvió a oírse, burlón. De pronto, la risa de Voldemort lo inundó todo.
- “Eres mucho más fiel de lo que imaginaba, mi hermoso Lucius”, dijo el Señor Tenebroso. “Pero me eres demasiado preciado para hacer de mi vástago tu huésped. En cambio, tomaré tu excelente sugerencia”
Lucius suspiró aliviado, y en ese momento, su señor lo besó.
Fue un beso largo y de algún modo, cariñoso. Pero apenas se había relajado, Voldemort lo miró a los ojos y su mirada pareció explorarle el alma. Lucius aferró los cojines bajo su cuerpo, consciente de que su señor estaba ejerciendo la Oclumancia.
Ocultó sus más íntimos pensamientos de amor por Severus, que inevitablemente llevarían a EL PLAN, pero entonces, su mente se llenó de unos ojos verdes y un rostro de adolescente. Los celos hicieron que se descuidara un pequeñísimo instante, luego del cual dejó fluir los deseos de poder que jamás había ocultado a su señor.
- “Vete, Lucius. Y Feliz Navidad”
4
El mago rubio salió del baño tambaleándose aún.
Había limpiado y atendido su herida. El dolor era atroz, pero la preocupación
lo era aún más. ¿Habría visto Voldemort…?
Pero no, se decía una y otra vez. Si hubiera visto, él estaría
muerto.
No quería admitirlo, pero tenía miedo.
Miedo de ver arruinado su más grande deseo, de verlo todo perdido a causa de esos malditos ojos verdes. Voldemort lo sabía y había usado adrede ese recurso. Él no le había ocultado sobre Potter y Severus, ni su odio hacia el muchacho, perfectamente natural dada la traición del profesor. Pero ahora estaba en peligro su secreto de amor celosamente guardado, y con él, el secreto de sus propios planes.
No, no y no.
Voldemort no podía saberlo, se repitió una vez más.
Pero estaba asustado y no tenía fuerzas para soportar las preguntas de su hijo. Era duro haberlo traído para revelarle el paradero de Voldemort. Draco no estaba feliz, pero aguantaría. “Tiene que hacerlo”, sonrió Lucius, “es un Malfoy”.
Aunque él mismo necesitaba en esos momentos un poco de cordura.
Y su cordura era Severus.
Necesitaba de Severus porque era el único modo de que todo quedara atrás, porque si Severus cedía, él nunca más se angustiaría por “EL PLAN” ni por nada más. Porque juntos lograrían lo que él había ansiado en solitario. El poder absoluto, que les permitiría estar juntos.
Se vistió y avanzó, cojeando un poco, por el pasillo en dirección a uno de los salones privados que Grant había puesto a su disposición.
- “Padre”
Draco lo esperaba al pie de la escalera.
- “Draco, ahora no”, dijo firmemente.
- “¿Vas a alguna parte?”
- “Eso depende”, repuso el mago avanzando hacia la chimenea del salón.
- “¡Es Nochebuena!”, exclamó Draco con amargura en la voz.
- “Lo sé y lo siento. Pero hay algo que debo hacer”
Lucius arrojó un puñado de Polvos Flu y metió la cabeza dentro de la chimenea.
5
Severus cerró la puerta de su pequeño departamento y avanzó hacia la salita. Su serio rostro cambió apenas vio los demonios en la mesita del salón.
- “Harry”, dijo sonriendo, tomó la estatua que representaba a Lucifer, para depositarla en el suelo, y se quedó contemplándola largamente. Si Harry supiera…
Pero otro pensamiento quitó al chico de su mente.
Navidad…
Para él la Navidad nunca había tenido mayor significado, hasta la semana que pasó con Lucius, hacía tan sólo un año. En esa ocasión había tenido por primera vez algo cercano a una familia, tan maravillosamente doméstico y sencillo que se había sentido aterrado ante la idea de perderlo, como en efecto había sucedido al final.
Y ahora, tenía en perspectiva una nueva celebración navideña.
No le hacía ninguna gracia pasar la Navidad en compañía de Black y Lupin, y sólo lo hacía para complacer a Harry, pero se sentía culpable por no dejar de pensar en lo que había perdido.
Eran apenas las seis de la tarde, había ido más temprano al departamento para librarse de Dumbledore y sus absurdos pedidos. El viejo los había citado el lunes a una misteriosa reunión en la que sólo estaban él, Lupin, Black y Ojoloco, y les había dicho que la Ministra tenía información sobre un ataque que se planeaba en un pueblo de Newcastle, y que se realizaría en Navidad.
Amelia Bones había tomado la precaución de enviar allí a la mitad de sus aurores, pero Black se mostró muy escéptico y quiso saber la fuente de dicha información. La Ministra se había negado y la reunión habría terminado muy mal, si no hubiera sido por Ojoloco, quien se ofreció a acompañar a los aurores.
Severus no quiso reconocerlo, pero estaba de acuerdo con Black. Un ataque en Newcastle era sin duda extraño, y era definitivamente sospechoso que Amelia Bones no quisiera revelar su fuente.
“Basta de aurores”, se dijo el mago. Lo que él necesitaba era una ducha urgente, y se dirigió a tomarla.
El agua tibia caía por su cuerpo, aliviándole la tensión y permitiéndole relajarse un poco. El mago cerró los ojos y dejó vagar sus pensamientos hacia actividades más placenteras. Pero su relajamiento se vio interrumpido cuando oyó una voz que sólo podía pertenecer a una persona.
Maldiciendo, se cubrió la cintura con una toalla, y descalzo y chorreando agua, fue a la salita para encarar a su inoportuno visitante.
En medio de la chimenea, estaba la cabeza de Lucius Malfoy.
- “¡Por Belcebú!”
La ira se tornó en preocupación cuando vio el angustiado rostro.
-“Debemos hablar”
6
- “¡Harry, esto es una locura!”, exclamó Remus abriéndose paso por la apretada multitud que avanzaba por el Callejón Diagon. “Nunca vi tanta gente haciendo compras”
- “Pero necesito el regalo de Severus”, replicó tercamente el chico, “me prometieron tenerlo esta tarde”
Remus avanzó hasta quedar a la par con Harry, en busca de cualquier señal de peligro. Él tampoco había creído del todo lo dicho por Dumbledore y la Ministra, acerca de un ataque lejos de allí. Era mejor estar alertas. Pero no había nada amenazador en la bulliciosa y alegre multitud que hacía sus compras navideñas.
- “¿Y qué es ese regalo tan especial?”, logró preguntar por fin, cuando se dirigían a la entrada del Callejón Knockturn.
- “Sangre de dragón”, susurró Harry en su oído. “Es de Colacuerno Húngaro, lo tuve que encargar al Mercado Negro, Severus dice que es la mejor y está muy escasa”
- “Debe haber costado una fortuna”, dijo Remus haciendo rápidos cálculos. La venta de sangre de dragón estaba restringida por hallarse la especie en peligro de extinción, y la sangre de Colacuerno Húngaro era la más difícil de conseguir. “¿Cómo la conseguiste?”
- “Mundungus Fletcher”, explicó Harry. “Me está esperando ahora”
Ambos entraron al callejón e inmediatamente los rodearon los andrajosos mendigos. Pero una sombra les hizo señas y se dirigieron rápidamente a una tienda.
- “Tardaste un poco, Harry”, dijo la sombra quitándose la capucha, para mostrar el rostro macilento y los ojillos codiciosos de Mundungus Fletcher. “¿Tienes la pasta?”
Mientras Harry contaba las monedas, Mundungus se volvió hacia Remus.
- “Hola Lupin… De modo que te casas… ¡Quién lo hubiera creído del viejo Sirius! Invitarás a toda la Orden, supongo…”
- “Queremos una boda privada, en cuanto las cosas se calmen un poco. No deseamos apresurarnos”, explicó Remus.
- “Oh, sí. ¿Qué apuro puede haber? Si ya probaste la miel”, rió Mundungus guiñándole un ojo, “ pero debe sentirse bien ser poseedor de esa enorme fortuna, ¿eh?”
- “Aquí está el dinero”, dijo Harry antes de que Remus pudiera replicar. Los ojos del hombre lobo estaban llenos de enojo, pero Mundungus no hizo caso y tomó los galeones, mordiéndolos para ver si eran buenos.
- “Excelente. Justo el precio convenido”, Mundungus sacó un pequeño vial y se lo puso en las manos al chico. “Bien, es mejor que se vayan, a ellos no les gusta ver gente extraña”, dijo señalando la sucia ventana de la tienda, desde donde varios mendigos espiaban.
- “¡Esto es un robo!”, exclamó Remus, “esa cantidad de sangre no vale todo este dinero”
- “Es el precio que acordamos, Lupin”, dijo Mundungus, “no creo que haga mella alguna en la fortuna de Sirius”
- “Vámonos, Remus”, pidió Harry tirándole de la túnica. “Yo acordé ese precio, el trato fue justo”
Remus mostró su desaprobación una vez más, pero optó por una sana retirada, ya que no le gustaba en modo alguno la desagradable multitud que se había formado afuera de la tienda.
7
I want to love you but / quiero amarte pero
I better not touch (Don't touch) /
mejor no tocarte (no tocar)
I want to hold you / quiero abrazarte
but my senses tell me to stop / pero mis sentidos me dicen que me detenga
- “¿Qué fue lo que te hizo esta vez?”, espetó
Severus, pero su tono no sonó tan furioso como había pretendido.
Junto a la chimenea, Lucius se tambaleó un poco al erguirse, pero se las arregló para avanzar hacia la mesa detrás del sillón.
- “Lucifer”, murmuró con voz soñadora y colocó el demonio junto a su compañero, de tal manera que parecía que lo abrazaba por detrás. “Así es como debe ser”, dijo antes de volverse a Severus, que lo miraba seriamente, esperando una respuesta.
- “¿Qué me hizo? Tomó lo que le pertenece, una vez más”
El Profesor de Pociones sintió que la sangre se helaba en sus venas y sin ninguna ceremonia, haló a Lucius hasta prácticamente arrojarlo en el sillón, para tirar de sus pantalones frenéticamente.
- “¡Maldición!”, exclamó al ver la extensión de la herida.
Lucius no dijo nada, seguro de que sus emociones lo traicionarían si intentaba hablar, pero dejó que Severus lo atendiera, revisando la herida que él ya había curado. El profesor volvió a limpiarla y a curarla con ungüentos, pero cuando intentó hacerle beber una poción para el dolor, el rubio la rechazó con gesto altivo.
Severus, por su parte, tenía los labios apretados en un intento por no gritar y sintió un enorme alivio al no encontrar en Lucius la sustancia gelatinosa que había en el cuerpo de Manganelli.
- “¿Te hizo lo mismo que a Manganelli?”, preguntó por fin el profesor.
- “No me fecundó”
Un imperceptible suspiro brotó de los labios de Severus.
- “Entonces, ¿a qué viniste? No voy a creerme que sólo querías una demostración de primeros auxilios”
- “Vine a buscar una respuesta que sólo tú me puedes dar”
Severus se dejó caer en piso, junto al sillón. Sus miradas se encontraron y el profesor no se sorprendió al ver la misma fría determinación en los ojos del rubio, como si nunca hubiera sido vejado y doblegado, como si se encontrara en su elegante mansión y no recostado en el sillón del pequeño departamento, sin pantalones y con la ropa desarreglada.
Lentamente, la mano del profesor comenzó a arreglar la fina camisa, apartando el cabello rubio para abrochar un botón, pero Lucius le atrapó la mano.
- “Te ves muy bien así, con esa toallita cubriéndote nada”
- “¿Quieres callarte?”
8
- “¿Y a dónde vamos ahora?”, preguntó Remus.
- “Al departamento de Severus”, respondió alegremente Harry. “Deseo darle una sorpresa y francamente prefiero que Sirius no vea este regalo o hará un escándalo, de modo que se lo voy a dejar en su departamento y así lo encontrará cuando vaya a cambiarse”
- “¿Severus tiene un departamento?”
- “Sí, a unas calles de aquí. Vine una vez y me dio la contraseña. No me tomará nada dejarle el regalo, y se pondrá muy contento”
Remus sonrió muy a su pesar. Aún le parecía extraña la relación de Harry con Severus y tuvo que admitir que sentía curiosidad de verlos juntos en la cena navideña. Harry se veía feliz y no quiso empañar esa dicha.
- “De acuerdo, vamos”
9
I want to kiss you but / quiero besarte pero
I want it too much (Too much) / quiero
eso demasiado (demasiado)
I want to taste you but / quiero probarte pero
your lips are venomous poison / tus
labios son un veneno peligroso
You're poison running through my veins / eres veneno corriendo por mis venas
You're poison, I don't want to break these chains / eres veneno, no quiero
romper estas cadenas
Las manos de Severus se enredaron en el fino cabello de Lucius, tan distinto
al de Harry, siempre enmarañado. Si darse cuenta, estaba acariciando
las suaves hebras platino.
No podía dejar de admirar el temple de Lucius, mientras Andrea Manganelli había estado tembloroso y gimoteante, el rubio, aún recostado en el sillón, se veía sereno. Claro que Lucius era un mortífago desde hacía muchos años, y por añadidura, amante de Voldemort, de modo que tenía mucha más resistencia que el mocoso rubio.
- “Sev”
El suave susurro hizo que se estremecieran sus fibras más íntimas, removiendo viejos recuerdos del pasado.
- “Vete”, dijo débilmente, pero su voz no tuvo ninguna convicción.
Lucius era veneno.
Pero era un veneno que deseaba probar de nuevo, aunque fuera por última vez.
- “¿Recuerdas nuestra última Navidad?”
Tras la pregunta, la boca del rubio se apoderó de la suya dulcemente.
¡Harry!
Severus trató de luchar, pero era prisionero de sus propios deseos, y en ellos no había más que un recuerdo remoto de la ternura del cuerpo juvenil, porque ahora tenía entre sus brazos el cuerpo con el que había pecado hasta la locura tantas veces. El cuerpo que siempre le había pertenecido. El cuerpo de Lucius.
Your mouth, so hot / tu boca, tan ardiente
Your web, I'm caught / tu telaraña, estoy prisionero
Your skin, so wet / tu piel, tan húmeda
Black lace on sweat / oscuridad enlazada al sudor
Un último grito de su razón hizo que apartara al mago rubio
con violencia, pero al instante siguiente se encontró arrancándole
lo que quedaba de ropa. Lucius estaba extrañamente quieto, dejándolo
hacer, como si fuera incapaz de resistir las manos de Severus maltratando
su piel.
Sus bocas se encontraron de nuevo y un torrente de recuerdos los sacudió a ambos.
Odio y amor.
Amor y odio.
Y deseo incontenible que hizo que ambos, desnudos ya, se arrojaran al sillón buscando más besos hambrientos.
Entonces Severus comprendió que por más esfuerzos que hiciera, no podría amar a Harry. Porque no llevaba a Harry bajo la piel, no lo tenía escondido en su alma ni incrustado en su corazón. No compartía con el muchacho las vivencias que lo ataban a Lucius. Nunca las compartiría, porque Harry era puro, y él… él estaba lejos de toda salvación.
I hear you calling and / te oigo llamarme y
it's needles and pins (And pins) /
es como agujas y alfileres
I want to hurt you / quiero lastimarte
just to hear you screaming my name / sólo para oírte gritando mi nombre
Odió a Lucius con toda su alma, como si todo su cuerpo estuviera siendo
traspasado por alfileres. Lo odió y lo amó al mismo tiempo.
No podía resistir, ya no más. Tenía que lastimarlo, herirlo,
quebrar lo que Voldemort no pudo quebrar.
Lo besó con furia salvaje hasta dejar marcas en la blanca piel del cuello y bajó por su torso desnudo, mordiendo, mientras sus manos lo estrujaban sin piedad.
Entonces, Lucius, lastimado como estaba, se resistió.
Don't want to touch you but / no quiero tocarte pero
but you're under my skin (Deep in)
/ pero estás bajo mi piel (en lo profundo)
I want to kiss you but / quiero besarte pero
your lips are venomous poison / tus
labios son un veneno peligroso
You're poison running through my veins / eres veneno corriendo por mis venas
You're poison, I don't want to break these chains / eres veneno, no quiero
romper estas cadenas
Poison / veneno
10
El rubio mago vio la tormenta en los ojos de Severus y no la detuvo. No podía detenerla y no quería.
No quería porque eso era lo que había venido a buscar. Era una prueba.
La prueba de que Severus aún albergaba hacia él algo que no fuera sólo odio. La prueba que necesitaba para dejar de lado su loca idea, que lo aterraba y hería, porque un solo fallo le significaría la muerte.
Severus, después de todo, lo deseaba con la misma intensidad. Y eso, al menos, era algo.
One look could kill / una mirada podría matar
My pain, your thrill / mi dolor, tu fascinación
I want to love you but / quiero amarte pero
I better not touch (Don't touch) / mejor no tocarte (no tocar)
Mientras lo besaba, tuvo la convicción de que Severus siempre había
sido suyo. Aunque durmiera con Potter, no podía amarlo. El vínculo
que los unía era demasiado fuerte… no sabía si era amor
y ya no le importaba averiguarlo, porque aunque Severus lo persiguiera con
deseo febril, aunque sólo quisiera sexo de él, Lucius estaba
dispuesto a dárselo.
Quería entregarse, porque Severus era su fortaleza, porque siempre lo había sido, incluso el día que decidió casarse con Narcisa, y el día en que Vodemort aniquiló a Rodolphus… Severus siempre estuvo para él, para limpiar sus lágrimas. Severus era el único hombre que lo había visto llorar.
Luchó brevemente contra ese deseo de doblegarse. Herido como estaba, habría supuesto desgarrar las heridas apenas cicatrizadas, pero eso habría sido a la vez un bálsamo.
Pero entonces, recordó a Potter.
Y el orgullo de Lucius era grande. No se doblegaría. No mientras existiera el maldito mocoso. El que llevaría las riendas en esa ocasión, sería él.
I want to hold you / quiero abrazarte
but my senses tell me to stop / pero
mis sentidos me dicen que me detenga
I want to kiss you but / quiero besarte pero
I want it too much (Too much) / quiero
eso demasiado (demasiado)
I want to taste you but / quiero probarte pero
your lips are venomous poison / tus
labios son un veneno peligroso
You're poison running through my veins / eres veneno corriendo por mis venas
You're poison, I don't want to break these chains / eres veneno, no quiero
romper estas cadenas
Poison / veneno
- “Segrael”, jadeó y logró desasirse, para tumbar
a Severus sobre el sofá y tenderse sobre él.
Sus bocas volvieron a unirse, Lucius era incapaz de dejar de besarlo, quería saborear ese veneno que era agonía, quería poseer ese cuerpo hasta la saciedad y recuperar a Severus.
- “Lucius, Lucius”, jadeó Severus con tanto dolor en la voz que Lucius lo cubrió de besos, como si quisiera borrar todos los malos recuerdos y que sólo quedaran ellos dos.
Lo amaba tanto que tuvo que reprimir sus deseos de gritarlo. Lo preparó con un cuidado que hacía mucho no tenía con nadie y notó con satisfacción que la entrada de Severus no estaba dilatada. Fue cariñoso, amoroso incluso, pues estaba recuperando a su amor y resucitando su alma.
Severus se estremeció en un profundo suspiro cuando Lucius lo hizo darse vuelta, le acarició las nalgas y lo penetró.
I want to love you but / quiero amarte pero
I better not touch (Don't touch) /
mejor no tocarte (no tocar)
I want to hold you / quiero abrazarte
but my senses tell me to stop / pero
mis sentidos me dicen que me detenga
I want to kiss you but / quiero besarte pero
I want it too much (Too much) / quiero
eso demasiado (demasiado)
I want to taste you but / quiero probarte pero
your lips are venomous poison / tus labios son un veneno peligroso
11
- “Espérame un momento”, dijo Harry con tono cómplice. Se detuvieron al pie de la escalera del edificio y Remus lo miró dubitativo.
- “¿No sería mejor que vaya contigo?”
- “No me tardaré nada”, lo tranquilizó Harry. “Sólo iré y dejaré el frasco y la tarjeta sobre la mesa del salón y bajaré”
Remus asintió, sin poder evitar sentirse un poco inquieto. Sentía algo extraño en el aire, algo que no andaba bien, y estaba seguro de que tenía que ver con Bellatrix o Lucius Malfoy. O con el mismo Voldemort.
Se recriminó a sí mismo sus pensamientos y caminó nerviosamente hacia las escaleras, para regresar luego a su puesto y esperar a Harry.
12
I don't want to break these chains
/ no quiero romper estas cadenas
Poison, oh no / veneno, oh no
Runnin' deep inside my veins, / corriendo en lo profundo de mis venas
Burnin' deep inside my veins / quemando en lo profundo de mis venas
It's poison / es veneno
I don't wanna break these chains / no quiero romper estas cadenas
Poison / veneno
Severus, con los ojos cerrados, recibía una tras otra las acometidas
de su amante. Había tocado fondo, pero esta vez, no se arrepentía
como se arrepintió la vez que ocasionó la muerte de David y
la de Sean. Era una especie de terrible resignación que lo hacía
aceptar que no había podido evitar lo que estaba ocurriendo, porque
en verdad pertenecía a Lucius.
-“Lucius… Lucius”, repetía sin cesar, casi gritando… por fin se sentía completo y supo que no querría sentirse nunca de otro modo, nunca podría ser de ningún otro.
La época de la ternura había pasado.
Si entonces hubiera gritado su amor, quizá nada de lo que haría luego Lucius hubiera pasado, pero entonces estaba tan sobrecogido ante su descubrimiento de que amaba a Lucius después de todo lo pasado con Harry, que no pudo más que gritar.
- “¡Lucifer!”
Y Lucius respondió con voz desmayada.
- “Segrael… mi Segrael”
13
Harry llegó a la puerta, con un vago sentimiento de inquietud. Podía oír voces veladas, pero pensó que venían de otro departamento.
Sonriendo por la sorpresa que le daría a Severus, pronunció la contraseña y abrió la puerta.
- “¡Lucifer!”
- “Segrael… mi Segrael”
- “¡No!”, exclamó con voz ahogada. Porque acababa de ver una visión que no se borraría de sus pesadillas en mucho tiempo.
Severus. Su Severus, con una expresión que no le reconocía, jadeante y enfebrecido de deseo, en el sillón de la sala, siendo empalado por Lucius Malfoy. Y tras ellos, los demonios: Lucifer y Segrael, parecían abrazarse en igual paroxismo de deseo que el de los dos magos que se retorcían en el sillón.
El frasco con la sangre de dragón que tanto dinero le había costado cayó al suelo y se hizo añicos. Ahora lo comprendía todo… la incomodidad de Severus cuando llegó esa estatua, y sus nombres… sus malditos nombres que ahora ellos gritaban con el desmayo de la pasión.
Severus levantó la vista.
- “¡Harry!”
- “No… Severus… no”, consiguió balbucear.
Y los ojos grises de Lucius Malfoy se clavaron en los verdes del chico, con fiero odio.
- “Potter, Feliz Navidad”
- “¡Nooooo!”, gritó Harry y el mármol negro del que estaba hecho Segrael estalló en pedazos, enviando fragmentos a la espalda de los amantes.
Severus intentó debatirse, pero Harry ya no estaba más allí, corría escaleras abajo tropezando en el camino porque las lágrimas le empañaban la vista.
14
- “¡Harry! ¿Qué pasa?”, exclamó Remus al ver al chico pasar corriendo junto a él, sin siquiera verlo.
- “Sácame de aquí, por favor”, sollozó Harry incapaz de abrir la puerta del edificio por el temblor de sus manos.
De pronto, los vidrios se rompieron y Harry corrió a la calle, con Remus tras él.
El hombre lobo lo abrazó, aterrado a causa del estado del chico.
- “Sácame de aquí”, no cesaba de repetir y Remus detuvo un taxi muggle sin pensar más que en alejarlo de allí.
Una vez adentro, Remus indicó el camino más seguro hasta Grimmauld Place, sin soltar a Harry que sollozaba como un niño.
- “¿Qué pasó, cariño?”
- “Malfoy… estaba con Malfoy”, fue la entrecortada respuesta.
- “¿Con Draco?”
- “¡No, Remus! Con Lucius Malfoy… Lucifer… malditos sean los dos”
15
- “¡Harry! ¡Harry, vuelve por favor!”, gritó Severus y trató de correr a la puerta, pero Lucius la cerró apuntándole con la varita.
- “¡Estás desnudo, Severus! ¡No puedes salir así!”
- “Harry”
El profesor se derrumbó en el culpable sillón. No había querido que fuera de ese modo. No había querido lastimar así a Harry… destruir su confianza, destruirlo a él.
- “Harry”, el grito se convirtió en un lamento, como si todo el dolor de Harry hubiera pasado a Severus, como si los pedazos del demonio destruido fueran el alma de Severus.
- “¡Severus!”
La voz exigente de Lucius lo devolvió a la realidad con un gemido profundo.
- “¡Severus! ¿Qué demonios te pasa ahora? ¡Pensé que lo estabas disfrutando!”
Entonces toda su amargura volvió a volcarse en Lucius, responsabilizándolo de su propia debilidad. Y el amor que sintió volvió a trastocarse en una rabia insensata que, con un rayo de la varita, derritió completamente la estatua de Lucifer, dejando tan sólo reguero de plata derretida cayendo desde la mesa sobre los fragmentos de Segrael.
- “¡Maldito seas, demonio!”, le gritó a su amante, “¡No quería lastimarlo a él!”
El rostro de Lucius se transfiguró de rabia.
- “¡Lo amas!”, gritó como poseso. “¡Maldito seas, Severus, por amar a ese infeliz!”
Los que hace instantes se amaban apasionadamente, se revolvieron como fieras rabiosas en busca de sus varitas. Pero entonces, la Marca Tenebrosa comenzó a arder con una intensidad que les arrancó un grito y Lucius tomó su ropa, para meterse con ella a la chimenea.
- “¡Pagarás por esto, Segrael!”
Pero Severus ya no lo escuchaba. Con la marca aún ardiendo en su brazo, corrió a la ducha para quitarse todo fragmento de lo que creyó era su amor recuperado, comprendiendo que había sido un juego más de Lucius y que él había caído.
Estaba maldito.
Siempre lo estuvo, a pesar de lo que Dumbledore decía. No había esperanza para él, su esperanza de ojos verdes se había ido para siempre.
¿Buscarlo? No tenía sentido, sólo lograría lastimarlo más.
“Es mejor así”, se dijo una y otra vez. “Es mejor así”
Severus se quedó encogido en el piso de la ducha, hasta que Fawkes vino por él.
16
Harry lloró en el hombro de Remus todo el trayecto a Grimmauld Place. Eran casi las ocho y hacía un frío espantoso, pero él ya no lo sentía, porque la herida de su corazón era más grande.
Las advertencias de su padrino le venían a la mente una y otra vez. “Te hará daño”, “Es un Slytherin” “Es un maldito mortífago”
¡Qué crédulo había sido! ¡Qué estúpido! ¿Cuántas veces se habrían revolcado en el lecho burlándose de él?
Por lo menos Remus no le recriminaba nada. Tan sólo lo abrazaba y confortaba y le susurraba al oído que todo estaría bien.
- “No le digas a Sirius, por favor”, hipó, lo último que necesitaba era oír un “Te lo dije” de labios de su padrino.
- “No se lo diré”
- “Quiero ir a mi habitación y estar solo”
- “De acuerdo”, aceptó Remus, incapaz de negarle nada.
Como en una lenta pesadilla, Harry supo que habían bajado del taxi y Remus le había borrado la memoria al taxista, ya que no tenían dinero muggle. Luego habían entrado a Grimmauld Place y el chico corrió escaleras arriba refugiándose en su habitación.
- “¿Qué le pasa?”, preguntó Sirius levantándose inmediatamente del sillón donde platicaba con Marcos y Kingsley.
- “Está cansado, Paddy. Tuvimos un encuentro desagradable”
Pero los ojos de Remus mostraban una gran preocupación.
Volvieron a sentarse y Sirius intentó animar el ambiente, preguntándose a qué hora llegaría Snivellus para acompañarlos. La conversación languidecía por momentos y los dorados ojos estaban fijos en la escalera. Remus se recriminaba a sí mismo no haber previsto eso. Él también se había dejado engañar miserablemente y no se atrevía a enfrentar a Sirius.
Entonces, apareció Fawkes con una misiva de Dumbledore.
- “¡Zombies atacan el Ministerio de Magia!”, exclamó Sirius. “Y no tienen suficientes aurores. ¡Debemos ir enseguida!”
Remus y Marcos se pusieron de pie, y Remus dijo:
- “Hay que avisar a Harry, alguien tiene que quedarse con él”
Kingsley entendió, él había logrado ver al chico y vio su rostro lloroso cuando huía hacia las escaleras. Además, su ayuda no habría servido de mucho sin poder usar la varita.
- “¡Váyanse enseguida! Yo me quedaré con Harry”
La luz de Fawkes envolvió a los tres y desaparecieron.
Capítulo 20: Separación
”Crawling in my skin / Arrastrándome
sobre mi piel
These wounds they will not heal / esas heridas que no cicatrizarán
Fear is how I fall / temeroso de caer
Confusing what is real / confundido de que sea real”
Crawling – Linkin Park
1
(Miércoles, 24 de diciembre)
Kingsley escuchó atentamente ante la puerta cerrada de Harry. Sólo se oía un tenue sollozo y sintió mucha lástima del muchacho.
- “Harry”, llamó suavemente, pero no obtuvo respuesta. Sin embargo, los sollozos cesaron.
”Harry”, repitió