
Capítulo 5
--Lucius POV--
Diciembre, 15
6:00 pm
Al fin en Inglaterra.
No sé cómo, pero extrañé la lluvia, la neblina, el smog… ¿o quizá extrañé a Severus? En todo caso, mi viaje fue una pesadilla con Narcissa colgada de mi brazo, exhibiéndose conmigo por las calles de París como si fuera un trofeo. A veces pienso que soy eso para ella.
Escribo estas líneas antes de buscar a Severus. Extraño a mi serpiente de Slytherin más de lo que estoy dispuesto a admitir. Aunque aún no le perdono haberme confundido con el licántropo… ¡A mí! ¡A un Malfoy! ¡Al único, irrepetible y misterioso Lucius Malfoy! No se lo perdonaré fácilmente, no. Antes, tendrá que compensarme de un modo que únicamente él puede hacer.
Me prepararé para ir a Hogwarts con un traslador.
--Sirius POV--
10:00 pm
No puedo esperar más. Debo verlo esta noche.
¡Extraño tanto a Remus! No sé cómo he podido resistir sin verlo tanto tiempo, únicamente mi deseo de venganza fue más fuerte que este otro deseo que siento… un deseo de poseerlo con la desesperación de todos estos años de soledad. Pero ahora la venganza me importa poco… es a Remus a quien deseo.
Lo he visto de lejos, sin que él advierta mi presencia. Sólo espero que ya no tenga ese espantoso bigote, o volveré a Azkaban yo mismo.
Mi corazón salta de emoción. Lo veré.
--Lucius POV--
Diciembre, 16
10:00 am
No puedo creer que yo, un Malfoy, esté escribiendo estas líneas.
¿Estaré tan desquiciado como el viejo Dumbledore? Temo que sí.
Todo empezó cuando llegué a Hogwarts, nada difícil para un mago como yo. Usé un traslador y luego un hechizo oscuro para abrir un pasaje que me llevó directo hacia las mazmorras.
No le avisé a Severus sobre mi llegada porque quería darle una sorpresa, y ya podrán imaginar mi decepción cuando encontré su despacho vacío. Yo sabía que debía estar leyendo, corrigiendo trabajos o preparando clase, pero no había nadie.
Esperanzado, abrí la puerta de su dormitorio, pensando hallarlo dormido y aprovecharme de él a mi antojo, pero no, tampoco estaba allí. Me dejé caer sobre su cama, tratando de buscar su olor… entonces, escuché abrirse la puerta del despacho y tuve una idea.
Me escondí detrás de las cortinas y aguardé, le daría una inolvidable sorpresa.
Pero el sorprendido fui yo cuando vi entrar al licántropo. Sí, era el licántropo sin duda alguna, y parecía nervioso por algo. Traía un envoltorio del que sacó un extraño aparato que reconocí como un estéreo muggle, había visto muchos de esos en mis saqueos nocturnos en época de Voldie. ¡Oh, cómo extraño esos tiempos cuando no era delito destripar un elfo doméstico y adornar el recibidor con su cabeza! Pero me estoy poniendo nostálgico… vuelvo a la historia.
El licántropo sacó también una botella de brandy y un par de copas, consultó su reloj y comenzó ¡A quitarse la túnica!
¡Era inaudito! ¿Qué pretendía Lupin al hacer eso en la habitación de Severus? Bueno, era bastante obvio lo que quería… pero decidí observar. Entonces él se quedó en ropa interior… ridículo, traía calzoncillos con serpientitas. Vaya manera de querer seducir a Severus.
Lupin encendió el estéreo y de pronto una voz llenó la habitación.
“Somebody once told me
The world is gonna roll me
I ain't the sharpest tool in the shed
She was looking kind of dumb
With her finger and her thumb
In the shape of an "L" on her forehead”
¿Qué demonios era ESO?
¿Desde cuando a Lupin le gustaba la música muggle?
Oh, lo había olvidado… desde su espectáculo en la fiesta, claro está, cuando cantó “I Will Survive” disfrazado de pantera y completamente borracho.
“Well, the years start coming
And they don't stop coming
Fed to the rules and I hit the ground running
Didn't make sense not to live for fun
Your brain gets smart but your head gets dumb”
Ciertamente el licántropo empezó a seguir al pie de la letra lo que decía esa absurda canción… sí, comenzó a bailar moviendo coquetamente las caderas. “Live for fun”, era… era grotesco y excitante a la vez.
Y lo peor fue cuando comenzó a cantar, usando la varita a manera de micrófono muggle… ¿no habría sido más efectivo un sonorus? Pero no, de sólo pensar en oír más alta la voz del licántropo, se me revolvió el estómago.
¿Dónde demonios estaba Severus? ¿Qué quería con ese licántropo enloquecido? Sentí unos deseos enormes por hacer notar mi presencia, pero me contuve. También deseaba averiguar exactamente qué había ocurrido durante mi ausencia…
“Well, the years start coming
And they don't stop coming
Fed to the rules and I hit the ground running
Didn't make sense not to live for fun
Your brain gets smart but your head gets dumb”
“Your head gets dumb”.
“Dumb”
Eso era precisamente ese licántropo.
--Sirius POV--
Diciembre, 16
10:45 am
No puedo creer que yo escriba esto.
No, estoy a punto de pedir mi retorno a Azkaban.
Pero debo relatar todos los acontecimientos que recuerdo para que puedan entenderme. Contaré todo lo que puedo recordar de esa noche de pesadilla y así exorcizaré para siempre a la serpiente de Slytherin…
Entré fácilmente a Hogwarts, convertido en perro nadie sospechaba de mí. Conocedor de muchos pasajes secretos, pronto me encontré en el pasillo donde estaba su habitación. Mi corazón comenzó a galopar de felicidad mientras recobraba mi forma humana.
De pronto, sentí pasos y atisbé una silueta que se acercaba por el pasillo tenuemente iluminado.
Fui veloz y me escondí detrás de una armadura, pero el extraño visitante estaba tan ensimismado en sus pensamientos que pasó de largo y entonces pude verlo mejor.
Era…
¿ESO era?...
¡Snivellus en camisón!
No.
Pensé que había perdido la razón, pero entonces él se detuvo un momento y la vela que llevaba en la mano iluminó su enorme narizota.
No había duda posible.
¡Era Snivellus! Traía un camisón de franela gris como los que usaba la honorable abuela Black, largo, amplio y con rayas verde oscuro. Y por supuesto, en vez de cofia llevaba un gorro de dormir de lo más absurdo, con un pompón también verde oscuro en la punta.
Tuve que morderme los labios para no reír. Las lágrimas asomaron por mis ojos y rogué a Merlín pusiera fuera de mi vista a esa desagradable visión.
Y de pronto, mi situación se agravó pues pasó por mi mente la imagen de ese ratoncito de los cuentos muggles, aquél que decía “¡A la camita, a la camita!”, recuerdo que James solía ponerle a Harry la televisión muggle y el niño se reía cuando veía a… ¿Topo Gigio? Sí, creo que así se llamaba…
Eso fue demasiado… las lágrimas se escurrían por mis ojos y mi lengua estaba a punto de ser destrozada por el feroz mordisco que le di para no aullar literalmente de risa.
Y por fortuna, Snapy-Gigio avanzó lejos de allí y abrió una puerta.
¡Un momento! Esa era la puerta de Remus. De MI Remus.... ¿qué hacía Snivellus visitando a Remus a esa hora, vestido de Topo Gigio? Entonces, esa frase, aparentemente inocente tomó ante mis ojos toda su crudeza.
“¡A la camita, a la camita!”
Allí era precisamente donde Snapy pensaba llevar a MI, recalco, MI Remus.
¡Quise estrangularlo! Quise retorcerle el cuello con mis propias manos y ahogarlo con el pompón de su estúpido gorro de dormir. ¿Cómo se atrevía?
Pero entonces, salió visiblemente decepcionado y volvió sobre sus pasos.
Inmediatamente me introduje en la habitación de Moony, pero la encontré vacía… me dije que volvería luego. Antes quería ajustar cuentas con Snape.
Lo seguí y me pude colar a las mazmorras por un pasaje secreto. Caminé tras él ocultándome en las columnas y sombras, pero sin preocuparme mucho si me descubría, ganas no me faltaban de darle al infeliz una lección.
Llegó a su habitación… ¿cómo alguien que se respete puede vivir en un lugar así? Al menos mi cueva no es tan fría...
Abrió la puerta y desde adentro pude escuchar una canción.
“Well, the years start coming
And they don't stop coming
Fed to the rules and I hit the ground running
Didn't make sense not to live for fun
Your brain gets smart but your head gets dumb”
Alguien cantaba acompañado de un estéreo.
Esa voz….
No.
No mi Moony, no con él…
Snivellus cerró la puerta prácticamente en mis narices, pero yo no me iba a quedar así.
No después de oír a Remus cantándole NUESTRA canción.
“So much to do, so much to see
So what's wrong with taking the back streets
You'll never know if you don't go
You'll never shine if you don't glow”
Eso no era posible... lanzé un hechizo prohibido y abrí la puerta, ¿qué más daba ya? Entré, pero ellos no estaban allí… la música venía de otra puerta, más hacia el fondo.
La abrí suavemente y atisbé al interior. Remus estaba cantándole a ese bastardo MI estrofa favorita.
“Hey now, you're an all star
Get your game on, go play
Hey now, you're a rock star
Get the show on, get paid
And all that glitters is gold
Only shooting stars break the mold”
¡Hey! La estrella era yo... ¿es que acaso Moony ya no lo recordaba? Yo era la estrella y cuando me hicieron, rompieron el molde. Eso era lo que él me decía… y ahora… ¡AHORA SE LO DECIA A SNIVELLUS!
Estaba a punto de irrumpir en la habitación cuando Snape hizo algo que jamás hubiera imaginado. Empezó a levantarse el camisón ¡Delante de MI Moony!
Bueno, debo decir en honor a la verdad, que MI Moony estaba también bastante ligero de ropas mientras bailaba.
Mi sangre empezó a hervir y miré a Snivellus…
¿Qué era aquéllo
que le brillaba en la entrepierna? ¿Aquéllo con forma de anillo?
Metí la cabeza dentro de la habitación para ver mejor…
sí, era un anillo labrado… pendía obscenamente de su glande
que ahora se erguía…
Y de pronto, MI Moony se lanzó sobre él y lo tomó dentro de su boca.
Y yo ya no pude soportar esa visión. Algo se rompió dentro de mi y recuerdo que entré gritando… y luego escuché a Moony explicando algo sobre la serpiente. ¡Era una locura! Perdí la noción de lo que hacía, había serpientes por todos lados y también un gato… todo lo que recuerdo fue haber despertado desnudo, con las tripas sonándome de hambre y Moony entre mis brazos… en su habitación.
¿Qué fue lo que ocurrió? ¿Acaso soñé? Fue la peor pesadilla que recuerdo haber tenido en mi vida.
Me escurrí despacio, sin despertar a Remus. Luego, tomé mi forma de perro y salí de allí.
Debo volver a Azkaban.
--Lucius POV--
Diciembre, 16
10:45 am
¡Qué difícil es escribir esto! Mi cerebro está aún nublado con la visión del licántropo cantando y brincando por toda la habitación, semidesnudo y esgrimiendo triunfalmente su varita.
Yo creí que enloquecería, pero faltaba lo peor.
Alguien entró y por un momento pensé espantado que la abuela de Severus había venido de visita… pero no… ¡Era Severus! ¡Severus en camisón!
Aferré las cortinas con toda mi fuerza, mientras me pellizcaba frenéticamente para asegurarme de que no se trataba de una pesadilla. Cuando me di cuenta de que ESO era real, me tocó pellizcarme para no romper a reír y no revelar así mi presencia.
Entonces vi la puerta abrirse ligeramente y unos ojos azules y enfermizos miraron al interior. Tomé mi varita enseguida, ese era Black, indudablemente, y por su mirada atónita, él también debía creer que deliraba.
Severus alzó su camisón y comprobé complacido que no llevaba ropa interior y que mi regalo, la serpiente de Slytherin, se erguía orgullosa. Black la había visto también, porque metió la cabeza a la habitación y su boca se abrió tanto que temí que fuera a darse con la quijada en el piso.
Ese fue el momento que el licántropo
eligió para hacerle un blowjob a Severus.
Y allí se desató el infierno.
Black entró gritando y amenazando con castrar a Severus, y como OBVIAMENTE eso era un grave atentado contra mis intereses, tiré teatralmente de los cortinajes verde oscuro y aparecí causando una gran impresión a los tres.
Siempre he dicho que el verde combina muy bien con mi cabello.
Pero entonces el licántropo, aún arrodillado delante de Severus, levantó el rostro.
- “¡Paddy!”, exclamó con genuina alegría, “¡Paddy, te extrañé mucho…! Ven, ¿escuchas? ¡Es nuestra canción!”
Y se puso de pie aproximándose a Black.
Severus entoces me miró con asombro, aún sujetándose el ridículo camisón, y ya no me preocupé más por Black y el licántropo. La serpiente de Slytherin demandaba mi atención inmediata. Pero primero despojé a Severus del absurdo camisón, aunque le dejé el gorro, que en mi opinión, le daba un aspecto bastante sexy.
Fue mi turno de arrodillarme y atender a Severus, que me recompensó con un profundo gemido…
- “¡Moony traidor! ¿Cómo pudiste traicionarme con esa maldita serpiente? ¿Cómo pudiste…?”, exclamó Black enfurecido mientras el licántropo daba toda clase de explicaciones.
Nada me importó entonces, me puse de pie y le di a Severus un profundo beso mientras mis dedos jugaban con la diminuta serpiente.
- “¿Es que no lo entiendes, Paddy? ¡Nosotros controlamos a la serpiente! ¡Gryffindor tiene el control sobre ella!”, siguió porfiando el licántropo, mientras yo había llegado ya a la cama con Severus enroscado en mi cintura, mordiéndome el cuello con todo el entusiasmo de una larga espera.
“It's a cool place and they say
it gets colder
You're bundled up now
Wait 'til you get older
But the meteor men beg to differ
Judging by the hole in the satellite picture”
La estúpida cancioncita muggle seguía taladrándome los oídos… al menos el licántropo ya no cantaba más.
Miré de reojo y vi a Lupin sujetando a Black mientras le plantaba un furioso beso, al parecer el licántropo había extrañado mucho al ex convicto. Y era mutuo a juzgar por la forma en que Black le correspondió.
- “Ven, Paddy… te lo demostraré”, insistió el licántropo con voz insinuante, mientras despojaba a Black de su túnica, con lo cual nos hizo a todos un favor, ya llamar túnica a eso que cubría al ex convicto equivalía a decirle Adonis a Severus.
Severus entre tanto luchaba por despojarme de mi propia túnica, cosa que le facilité enseguida, quedando ante él con el torso desnudo. En ese momento, Lupin se acercó, desnudo y con Black tomado de la mano.
Creo que la prisión tiene efectos extraños en ciertos hombres. Al menos en el caso de Black, porque, si algún día termino en Azkaban, juro que jamás haré algo como lo que hizo el ex convicto. Había enloquecido completamente, tenía la mirada de un perro callejero famélico cuando alguien le presenta un plato de comida. Se arrojó sobre Severus y a pesar de sus patadas y amenazas, se las arregló para examinar de cerca la pequeña serpiente de platino. Se inclinó junto a ella y recibió un feroz rodillazo en el rostro.
Pero entonces, Lupin intervino. Debí habérmelo imaginado, maldito Gryffindor… nos echó un inmovilus en un segundo, y nos dejó a completa merced de Black, que volvió a inclinarse y examinar la serpiente… y entonces la introdujo en su boca.
- “Oh, Snivellus… quién lo diría…”, dijo soñadoramente mientras el cuerpo de Severus reaccionaba ante el estímulo, aunque su rostro tenía la expresión de leche agria que yo tan bien conocía.
- “¡Déjalo, Black!”, amenacé, “si tocas uno solo de sus cabellos, te haré algo peor que el Beso del Dementor”
- “¿En serio?”, dijo juguetonamente Lupin y me quitó la varita de la mano inmóvil que la sostenía. ¡Maldición! No estaba ciertamente en posición de amenazar a nadie. “¿Ves, Paddy? Yo tenía razón... nosotros controlamos a la serpiente”, exclamó mientras comenzaba a desnudarme sin que yo pudiera hacer nada para impedirlo.
- “Moony… ¿tú antes…? ¿tú...?”, preguntó Black. Qué ridículo, no se necesitaba ser un genio para darse cuenta de que esa no era la primera vez que el licántropo lo hacía con nosotros… no era… ahogué un gemido cuando Lupin empezó su blowjob.
- “Anda, Paddy… no te arrepentirás”, dijo Lupin y volvió a su tarea, luego de tumbarme en la cama junto a Severus.
Mi amante me miró con ojos de espanto. Estábamos a punto de ser asaltados por ese par de desquiciados Gryffindor… y ambos estábamos igualmente ansiosos… ¡Era una pesadilla!
- “Lupin, acaba con esto de una vez”, espeté secamente, pero él no me hizo caso y comenzó a revolver entre los cajones de Severus hasta extraer con gesto triunfal un frasquito…
Black mientras tanto seguía estudiando la composición de la serpiente y de otras partes de la anatomía de Severus, a juzgar por los gemidos que éste lanzaba.
- “La serpiente… sí… nosotros la controlamos…”, balbuceaba Black. Increíble, no entiendo cómo una persona haciendo lo que él hacía, podía hablar. Le pediré algún día que me diga el secreto.
Pero yo tenía la mente más fría que los demás… Lupin se acercó a mí y le pedí quedamente.
- “Bésame…”
Eso hizo y mis ojos lo miraron suplicantes…
- “Quisiera tanto acariciarte---“, susurré.
Y el estúpido licántropo mordió el anzuelo. Ansioso como estaba, me apuntó con su varita y me devolvió el movimiento… lo abracé y acaricié su cuerpo mientras lo besaba con pasión… la varita cayó de sus manos.
En un instante, estaba yo sobre él blandiendo mi propia varita que logré recuperar debajo de Severus…
- “¡Inmovilus!”, grité apuntando a Lupin, “¡Inmovilus!”, apunté hacia Black.
Los teníamos... los dos estúpidos Gryffindor estaban en nuestras manos.
Mi alegría era tal que brinqué por toda la habitación al ritmo de la ridícula canción de Lupin…
“Hey now, you're an all star
Get your game on, go play
Hey now, you're a rock star
Get the show on, get paid”
Severus me miraba espantado.
- “Vamos, Sev... les mostraremos ahora quién tiene el control”
Black nos lanzaba improperios dignos del lugar de donde había venido, y Lupin suplicaba. Era patético.
Besé de nuevo a Severus.
- “Demuéstrales que ellos no controlan a la serpiente de Slytherin”
Mis palabras fueron un detonante, pues Severus se lanzó sobre Black y le enterró la serpiente de un certero empujón, arrancándole un aullido. Un aullido, sí. Eso fue lo que Black emitió… por un momento pensé que se había vuelto loco, y entonces, Lupin comenzó también a aullar. En él tenía lógica… después de todo, era un licántropo… pero Black…
Luego analizaré los aullidos de Black, baste decir que me excitaron tanto que me arrojé sobre Lupin y le alcé las piernas, pero tuve la consideración de verter la cuarta parte del contenido del frasquito en él antes de penetrarlo.
- “Lucius… Lucius, dilo por favor”, suplicó Severus mientras embestía a Black con fuerza.
Yo sabía perfectamente a lo que se refería… pero no… ¿delante de ellos?
Un nuevo aullido de Lupin contorsionándose frenéticamente debajo mío me hizo olvidar mi falso recato. Si ellos aullaban, ¿qué más daba que yo maullara un poco?
- “¡Miaw!”, dije seductoramente ante el asombro de Black que me miraba con los ojos muy abiertos, “¡Miaw! ¡Miaw!”, continué, enterrándome en el cuerpo de Lupin que pedía más y más…
No sé cuanto tiempo estuvimos así… mi rostro se manchó con el furioso chorro que brotó del cuerpo de Black y Lupin eyaculó en mis manos casi al mismo tiempo… Severus me dio un prolongado beso y continuó su placentera tarea hasta que un ronco gemido me demostró que había concluido.
Y entonces yo me liberé, gritando el nombre de Severus mientras, en los últimos estertores de mi intenso orgasmo, me reía como loco de Black y de Lupin.
- “La serpiente--- la serpiente---“, gimió Black antes de desmayarse. Había sido demasiado para él, el pobre estaba famélico, podíamos contar sus costillas.
Les devolví el movimiento, pero ya no quisieron luchar contra nosotros. Severus lucía satisfecho con el desmayo de Black y miraba al licántropo con absoluto desprecio. Nos vestimos en silencio y Lupin tomó en sus brazos a su amante y se dispuso a salir. Pero antes, Lupin me besó diciendo algo sobre probar al león de Gryffindor algún día.
Y yo acepté.
La puerta se cerró suavemente tras el licántropo y fue entonces cuando recobré a cordura.
Debo haber salido corriendo de allí.
FIN