
”El conocimiento es poder” – Francis Bacon
Capítulo 6
Everyone is looking at me.
I can't get out of bed.
There is evil in my head.
Everyone just let me be.
Because when I hit the stage.
It is gone and I am free.
Beg for me- Korn
Lima, Perú
Marzo, 2003
1
Armando condujo hacia la UPCI a toda
prisa. Había estado en una reunión que se prolongó demasiado
y el tránsito a esa hora era muy pesado. Cuando logró llegar
al pabellón de ingeniería y buscar su aula, llevaba veinte minutos
de retraso.
- Buenas noches - dijo, casi sin aliento, a los estudiantes que aún
permanecían en el aula. Algunos más, que estaban en el pasillo,
entraron -. Soy Armando Gutiérrez, ingeniero de sistemas, magister
en informática, auditor de sistemas de gestión de calidad ISO
9,000 e ISO 14,000 y gerente de proyectos en ABZ Consulting. Les enseñaré
el curso de Ingeniería de Procesos -, soltó rápidamente.
Detestaba las presentaciones protocolares. Si los alumnos querían saber
quién era él, que mirasen la página web de la UPCI. Pero
el decano había insistido en una presentación personal y ya
tenía bastante fama de rebelde como para negarse.
-Bien, ese soy yo - dijo, despojándose del saco y la corbata -, ahora
quiero conocerlos a ustedes. Comencemos por aquí - señaló
el primer pupitre de la derecha -. Digan su nombre, a qué sector de
la carrera piensan orientarse y cuál es su hobbie. De adelante hacia
atrás, hasta el final, por favor.
El ingeniero se sentó y se concentró en retener los nombres
de sus alumnos y asociarlos a los rostros. Entonces, reparó en un joven
sentado en primera fila, a la izquierda, pegado a la pared. Su rostro era
totalmente inexpresivo, indiferente a lo que decían sus compañeros.
Era muy delgado, casi huesudo, pálido, y llevaba el pelo largo y negrísimo
atado en una coleta.
"Un friki", se dijo inmediatamente. Conocía la especie, había
tenido muchos de esos... Muchachos brillantes, casi genios, a veces fanáticos,
pero desadaptados socialmente hablando. Al menos para la sociedad en la que
él se desenvolvía, se dijo, luego de un momento de reflexión.
Apenas escuchó las últimas presentaciones, concentrado en lo
que el "friki" diría. Pero no estaba seguro si el chico estaría
en este planeta, escribía muy concentrado algo que parecía ser
un pseudo código.
- Me llamo Rafael Gallardo, quiero ser hacker y mi hobbie es navegar por la
red - dijo al instante, indiferente a las risas de sus compañeros.
- ¿Hacker? hum... - Armando se puso de pie y conectó su laptop
al proyector multimedia -. Interesante, pero no creo apropiado que digas eso.
Sobre todo en una entrevista de trabajo - dijo, intentando bromear, y se concentró
en buscar la presentación de su clase.
- ¿Por qué?
- ¿Perdón? - Armando alzó la vista, encontrándose
con la mirada escrutadora del muchacho. Una mirada a la que llegaría
a habituarse.
- ¿Por qué es malo ser un hacker? Si no hubiera hackers el conocimiento
sólo pertenecería a algunos cuantos, como Microsoft o IBM. Y
tampoco habría sistemas seguros, porque nadie se preocuparía
de testearlos. La informática ha avanzado gracias a los hackers - dijo
el muchacho con tanta pasión que Armando se puso de pie, sin dejar
de mirarlo. Parecía arrobado con las ideas que vertía.
- Tienes razón, Rafael - dijo el ingeniero, acallando algunas risitas
- Un hacker es distinto de un cracker. Los hackers son aficionados a la informática
que buscan defectos en los sistemas de seguridad para fortalecerlos. Los crackers,
en cambio, son delincuentes. Si deseas ser hacker y probar sistemas de seguridad,
ganarías mucho dinero.
- Yo hablaba de ambos... y no quiero ganar dinero, sino conocimiento.
Armando miró intensamente los ojos negros de Rafael y encendió
el proyector.
- Es muy interesante. Hablaremos de ello en otra ocasión. El tema de
nuestra clase será la ingeniería estratégica empresarial,
el objetivo de esta clase es...
El ingeniero continuó su exposición, preguntando conceptos a
sus alumnos, contando anécdotas y tratando de no mirar esos ojos negros
que parecían evaluarlo a cada momento.
2
La siguiente semana, las clases continuaron normalmente, con Rafael sentado siempre en primera fila, tomando sus extraños apuntes. El curso de Armando estaba organizado de modo que hacía una clase teórica y un taller en grupos, en el que ponía casos para analizar.
Rafael trabajaba solo. Por más que le había pedido integrarse a alguno de los grupos, el muchacho había replicado tercamente que no.
- Con o sin grupo, acabaré haciendo el trabajo yo solo – había dicho – y mejor solo que regalarle mi nota a otros.
Y Armando no había podido oponerse, porque sabía que en el fondo, era verdad. A él le había ocurrido muchas veces cuando estudiaba, siempre terminaba haciendo solo los trabajos y por solidaridad, no se lo decía al profesor.
Por eso admiró la sinceridad de Rafael.
Y tampoco pudo desaprobarlo cuando colocó, en las conclusiones de un trabajo sobre Factores Críticos de Éxito: “El éxito de cualquier entidad se basa en adaptarse a su entorno. El que se adapta, sobrevive. Y además de sobrevivir, adquiere la experiencia necesaria para perfeccionar su adaptabilidad. Las grandes corporaciones publicitan y pregonan la clave de su éxito, pero es un éxito circunstancial y puramente basado en la fuerza. Como los dinosaurios, las grandes corporaciones se extinguirán y cederán inevitablemente el paso a los impulsores del código libre. A los elefantes les cuesta mucho adaptarse, pero las cucarachas sobreviven a todo.”
Luego de mucho cavilar acerca de que el muchacho había escrito, Armando tuvo que reconocer que tenía algo de razón. Y además, tenía lógica… mucha lógica. Pero como el ingeniero trabajaba precisamente en una corporación que defendía los sistemas propietarios (*), colocó en el ensayo un doce, con una nota indicando ser más concreto la próxima vez.
Lo que Rafael no supo entonces fue que Armando había seleccionado la última frase de sus conclusiones para ponerla como pie de firma en su correo electrónico.
3
- Eh, ingeniero Gutiérrez.
Una noche, luego de clases, Rafael lo siguió hasta el estacionamiento, como si no quisiera que nadie los viera hablar.
- Dime, Rafael – respondió, dejando la laptop en el techo del auto, mientras buscaba las llaves.
- Estoy buscando el libro de reingeniería de Manganelli. No quedan más copias en la biblioteca y me dijeron que usted tiene uno.
- Así es – replicó Armando -, lo tengo en casa. ¿Lo necesitas urgentemente? Yo vendré la próxima semana y puedo traerlo.
El muchacho negó con la cabeza, no estaba acostumbrado a pedir favores, pero se había distraído con Internet y olvidó sacar el libro para hacer el trabajo. Y ahora se sentía tan irresponsable como sus compañeros.
- Lo necesito hoy, es para un trabajo que debo entregar mañana. ¿Yo podría…? – dejó la frase en el aire.
Armando pensó negarse, pero casualmente ese día iría directo a casa y no le gustaba dejar de ayudar a los estudiantes; y aunque Rafael le inquietara un poco, también era un estudiante.
- De acuerdo, sube – respondió y por primera vez vio sonreír a Rafael.
4
El ingeniero abrió la puerta, encendió la luz del departamento y dejó la laptop encima de la mesita de la pequeña sala e hizo a Rafael un ademán para que se sentara en el sillón, mientras él hablaba por el celular.
El teléfono había sonado cuando estaba saliendo del ascensor y era, cuando no, de la oficina.
- Espera… ¿quieres decirme que no tendrás lista la prueba para mañana? – Armando se quedó parado en medio de la sala, rojo de indignación -. ¿Quieres decirme que me harás quedar como un idiota frente a nuestros clientes? ¿POR QUÉ CARAJO NO ME LO DIJISTE MÁS TEMPRANO? ¡YO YA CONFIRMÉ ESA CITA!
Rafael miraba los muchos CDs que estaban sobre el equipo de música, pero no se perdía palabra.
La discusión continuó, con Armando ahora en la cocina, y por lo que el chico dedujo, tenían que entregar al día siguiente una parte de un aplicativo para facturación de grifos y el programador no había podido completar alguna tarea.
- ¿Crees que es por el cable? ¡Pues consigue otro cable! No puedes decirme a estas alturas que no funciona, nos cancelarán el proyecto.
Armando de pronto se encontró hablando solo, la comunicación se había cortado.
- Maldito temporizador – bufó, volviéndose a Rafael -. Disculpa… problemas con un proyecto y un código que no funciona como debe. Es uno de esos aparatos que se comunican con el surtidor de un grifo y envía la facturación a la PC. Mi programador dice que el cable de comunicación está malo ¡Demonios!
El ingeniero dejó salir su frustración saliendo al patio, para comenzar a marcar los números de la empresa donde trabajaba.
- Yo puedo ayudar…
- ¿Tú? – Armando giró, encarándolo, con la voz completamente incrédula.
- Sí… programo en Ensamblador. No he visto aparatos de esos, pero sí he programado PLC’s. No puede ser tan difícil.
- ¿Tú podrías…?
- Claro que sí
- ¿Y tu trabajo de reingeniería?
- No lo presentaré, es sólo una nota. Aprobaré de todos modos.
Armando habría podido besarlo pero el celular sonó nuevamente.
- Sí, Ricardo. Voy para allá con un nuevo programador – cortó la comunicación y gritó, mientras avanzaba por el pasillo –. Voy a cambiarme y nos vamos.
Rafael asintió, con el rostro nuevamente inexpresivo. Volvió al sillón y su atenta mirada siguió recorriendo toda la salita, para detenerse en una bolsa transparente donde estaban unos DVD de Queer as Folk que Armando había comprado la noche anterior y que, demasiado cansado, había olvidado guardar.
El chico sonrió, mirando la bolsa. En ese momento, Armando salió, vestido con jeans y una polera holgada. Apenas vio la bolsa, la tomó y la quitó de la vista.
- ¿Vamos?
Y Rafael asintió otra vez, con una maliciosa sonrisa.
5
Una semana después de que le salvara el proyecto, Rafael volvió a abordarlo en el estacionamiento, esta vez para pedirle una entrevista con alguna persona de soporte en ABZ, para un trabajo sobre gestión de riesgos informáticos que le habían encargado. Armando, quien no podía negarle el favor, le consiguió una cita con Martín a las doce en ABZ y mientras los dejaba en la pequeña oficina de su amigo, pudo notar la curiosa mirada de Rafael observándolo todo.
Una hora y media después el chico fue a agradecerle. Armando intentaba en ese momento bajar un archivo de su grabadora portátil a la laptop.
- Es un modelo antiguo, me hicieron un cable para conectarla a la laptop, pero la calidad del sonido es pésima – dijo, frustrado.
- ¿Me permite? Tengo práctica con edición de audio y video.
Armando le cedió la laptop y se puso de pie detrás de él para ver lo que hacía.
En un instante, Rafael había bajado un editor de audio y luego comenzó a correr el programa que recompuso la grabación hasta que obtuvo una calidad aceptable.
- No se puede hacer más, parece que fue grabado a mucha distancia.
- Temo que sí, fue una conferencia a la que llegué tarde y tuve que sentarme atrás – corroboró el ingeniero –. Te has ganado un almuerzo. Acompáñame, me muero de hambre.
Rafael quiso negarse, al igual que había hecho cuando no quiso aceptar pago alguno por haber resuelto el problema del programa del grifo, pero Armando insistió tanto que tuvo que acompañarlo finalmente a un restaurante donde el ingeniero solía almorzar cuando las cosas le iban bien. Pidieron avestruz y helado para el postre y charlaron de la Universidad, de los cursos de Rafael, y como no, de algunos profesores.
- Deberían echar a Ibañez – dijo Rafael, refiriéndose a la directora de carrera –, enseña base de datos y no ha manejado una en su vida. Cree que somos estúpidos…
Armando pensaba lo mismo pero se guardó bien de manifestar su opinión, porque esa bruja lo detestaba y había estado a punto de quitarle el único curso que enseñaba.
- ¿Qué te parece Beto Salinas?
- Ése está bien. Tiene experiencia, lee mucho… y tiene muchas ideas interesantes. Me gusta como enseña.
Armando sonrió. Beto era el terror de muchos alumnos y tenía fama de desquiciado. Exactamente como pensaba que le gustaría a Rafael.
- ¿Y yo? – quiso saber.
- Usted… - el muchacho pareció meditar -, sus clases son divertidas, hace participar a todos, nos cuenta anécdotas… Eso está bien, pero creo que debería soltarse más.
”¿Soltarse más? Mira quien habla de soltarse…”, pensó inmediatamente el ingeniero.
- Usted es gay – la frase fue dicha en tono afirmativo, como una proposición incuestionable -. No debería disimular, eso es hipócrita.
Armando se quedó boquiabierto. Nadie le había dicho algo así en sus propias narices. Sabía que muchos lo sospechaban, pero decírselo así… nadie se había atrevido. Ni siquiera Martín.
Nadie más que ese tonto mocoso.
- ¿Qué dices? Estás loco…
- Seguro que lo estoy. Pero no me engaña. Soy muy observador y ¿sabe qué? Si le sirve de consuelo, también soy gay y no me importa decirlo.
Y ese fue el comienzo de una extraña amistad.
6
Las semanas pasaron, las clases transcurrieron de prisa y los exámenes estaban a la vuelta de la esquina. También las visitas de Rafael, los viernes por la noche, se habían hecho algo habitual en la vida de Armando.
Durante ese tiempo, habían compartido algunas confidencias y aunque Armando no había negado ser gay, tampoco lo había afirmado. Pero no era necesario, Rafael lo daba por hecho.
Al ingeniero le había sorprendido la actitud del muchacho y pronto supo que Rafael conocía varios de los llamados “puntos gay” en Lima y que iba a veces allí, cuando estaba muy caliente, aunque la mayoría de las veces se contentaba con un polvo virtual como el mismo muchacho decía.
- ¿Y cómo es eso? – había preguntado una vez Armando.
- Se conecta a una sala de Chat y pilla a un tipo, luego lo lleva a su MSN y conecta la Web Cam. Y se masturba… También puede hacerlo con varios viéndolo. Es muy excitante, tiene que probarlo algún día.
- Yo no sirvo para esas cosas – fue la respuesta del ingeniero, pero Rafael se había echado a reír.
- ¿Por qué no? Nadie le ve la cara, y no corre el riesgo de contagiarse alguna enfermedad. A eso le llamo sexo seguro.
- Eso es de pervertidos.
- Y una mierda. Pervertidos son los que se acuestan con niños. Con adultos todo vale.
Armando había cambiado de tema, como hacía siempre que la conversación de Rafael comenzaba a inquietarlo, y era que de pronto, el chico había comenzado a gustarle. No era guapo, pero la combinación de inteligencia y rebeldía de Rafa, como había empezado a llamarlo, le atraían muchísimo.
Y era su alumno.
Era la primera vez que se enfrentaba con una cosa así. Y también era la primera vez que no tenía muy claro qué hacer.
Desde que había descubierto su verdadera sexualidad, cuando estaba por terminar la carrera y tuvo que romper con su novia de secundaria, Armando se había vuelto muy cauto en esa clase de cosas. Había tenido dos relaciones con hombres mayores que él y sólo había salido lastimado cuando uno de ellos, que era militar, le había dicho que “ser marica en el Perú es pecado”.
El tiempo le había dado la razón al militar. Los colegas de Armando solían ser notoriamente homofóbicos. Incluso Martín, su amigo de la infancia, siempre tenía frases burlonas sobre maricas. Y eso lo hería.
Por eso había callado siempre, dedicándose de lleno a su carrera y saliendo eventualmente con jóvenes que conocía por Internet, pero sin decirles jamás quien era realmente. Primero se engañó a sí mismo diciéndose que lo hacía por no darles un disgusto a sus padres, ya que era hijo único, pero luego de que ellos fallecieran, tuvo que aceptar que en realidad tenía miedo.
Tuvo éxito en el trabajo, pero no en el amor. Tampoco lo buscaba, y de pronto se le presentó en el lugar menos pensado y bajo la forma de un alumno excéntrico. La Universidad era para él el lugar donde disipaba todas las tensiones producto de su trabajo, el lugar donde se relajaba contando sus experiencias y tratando de evitarles a esos muchachos los errores que él mismo había cometido cuando comenzó a trabajar. No podía liarse con un alumno…
A sus treinta años, era gerente de proyectos de ABZ Consulting, un logro que muchos otros habrían querido tener. Tenía una reputación y ahora ese muchacho podría arruinárselo todo si lo llegaba a poner en evidencia.
Pero Rafael no parecía interesado en divulgarlo. Es más, Armando no entendía lo que quería… le ofrecía una amistad aparentemente desinteresada, sólo plática y música.
Y algo que el ingeniero había comenzado a detestar era la música extraña que Rafael escuchaba.
- Esto es música – decía el muchacho, refiriéndose a su infaltable CD de Korn que para Armando era un conjunto de gritos y chirridos al que no terminaba de encontrarle el punto.
7
Un sábado en que Armando había declinado la invitación de Martín de ir a un show de striptease, aprovechando la noche para corregir exámenes, recibió, casi a media noche, una visita inesperada.
- ¿Rafael?
- ¿Puedo? – preguntó el muchacho.
- Seguro
Se dirigieron al estudio, lugar habitual de reunión entre ambos. La laptop estaba encendida y los exámenes se hallaban sobre el escritorio.
Armando los guardó rápidamente en un cajón.
- ¿Cree que me robaré alguno? Descuide. Hice bien el mío, estuvo fácil.
- ¿Fácil? Llevo desaprobada a la mitad del salón.
- Lo merecen, no estudian lo suficiente – el muchacho dejó de interesarse por los exámenes y se asomó a curiosear entre los libros y revistas de Armando.
El ingeniero se quedó mirándolo. Su estantería de libros, donde siempre había alguna novedad, era el lugar favorito de Rafael cuando lo visitaba. Muchas veces le había ofrecido prestarle alguno, pero el chico decía que prefería bajarlo del emule y leerlo en la PC.
- ¿No vas a preguntarme tu nota? – dijo finalmente, al ver a Rafael devorando un artículo sobre Linux en PC World.
- No saben nada – murmuró el muchacho, concentrado en la lectura, y alzó la vista al oír la pregunta -. No. Sé que lo hice bien, debo estar aprobado.
- ¿No tienes curiosidad? ¿Ni un poco? – lo tentó Armando.
- No – fue la categórica respuesta -. Cada cosa en su lugar. Yo no vengo aquí a congraciarme con usted y subir mi nota.
- Entonces, ¿a qué vienes? – fue la pregunta, que Armando se había formulado muchas veces a solas.
Y la respuesta no dejó de sorprenderlo.
- Porque me gusta. Me gusta usted.
- Eso es… - se quedó sin palabras. Iba a decirlas, pero Rafael se las quitó de la boca.
- ¿Impropio? ¿Poco ético? ¿Enfermo? ¿Aberrante? Yo creo que es humano y nada más.
- Rafa…
- No tiene nada de malo, ¿o sí?
- No – sonrió Armando. Era tan tonto… normalmente no tenía problemas en relacionarse con alguien que fuera gay como él, pero Rafael era su alumno y eso lo tenía completamente bloqueado.
El chico se rió y arrastró una silla junto a la laptop.
- Tiene que comprarse una web cam.
- Tonterías
La mano del ingeniero, sobre el Mouse, fue retenida de pronto por la ansiosa mano del joven.
Se miraron unos momentos, sin que ninguno hablara. Y Armando se puso de pie, anunciando que traería coca-cola.
Se sentía como un estúpido crío adolescente. Todo lo que quería era tirarse a Rafael, pero saber que era su alumno le frenaba los ímpetus. Respiró hondo, decidido a mantener firme su decisión de no liarse con el chico. Pero apenas entró al estudio, fue tomado de la mano y besado con una pasión que lo hizo tambalearse.
- Mierda
- Besa bien…
- Deja de tratarme de “usted”. Acabas de besarme, Rafael.
- Sólo te di lo que me estabas pidiendo a gritos, Armando.
Goddam you say you'll get up with me.
You're the crowd, come on give it back to me.
You won't beg for me, be there for me, beg for me.
Be there, for me.
********
(*) Sistemas de código propietario, desarrollado por alguna empresa a la que hay que pagar una licencia para poder usarlos, como Windows, Solaris, etc.
Capítulo 7
There you are my precious
Not long ago
Hiding behind the shadows
Of your broken soul
Why is it always you want something you can never have?
Why did you you try to tell me?
How could you be this way
My gift to you - Korn
Lima, Perú
Mayo, 2003
1
- Maldición - murmuró Armando, al despertar de golpe con un
estruendo de guitarras eléctricas que provenía de la sala.
Se levantó de un salto y se echó encima una bata. Su habitación
olía a sexo, algo nuevo para él, pues era la primera vez que
lo hacía con alguien en su casa; todas las otras veces lo había
hecho en hoteles o en las viviendas de sus ocasionales compañeros.
Pero no tuvo demasiado tiempo para pensar en ello, su prioridad era apagar
el equipo de música antes de que los vecinos comenzaran a echarle la
puerta abajo.
Lo primero que vio al entrar a la sala fue una larga cabellera que caía
suelta por los hombros de Rafael, quien, completamente desnudo, contemplaba
el reproductor de CD como si no estuviera en este planeta, ajeno a todo lo
que le rodeaba.
- Rafael - dijo en voz lo suficientemente fuerte -. ¡RAFA!
Al no obtener respuesta, lo apartó bruscamente y apagó el equipo,
para encararlo, molesto.
- ¿Qué haces? Son las siete de la mañana... ¿por
qué ese escándalo?
El chico lo miró, indiferente.
- ¿Te molesta?
- Oh, no, claro que no - ironizó Armando -, estoy feliz de la vida,
no hay nada mejor que despertar a las siete oyendo a ... ¿cómo
era que se llamaba esa cosa? ¿Korn?
- El sarcasmo no te queda - repuso Rafael, sentándose tranquilamente
en un sillón -. ¿Dormiste bien?
Armando se lo quedó mirando unos momentos y sonrió, resignado,
para luego sentarse a su lado.
- Dormí bien, hasta que me despertaron...
- Es energía... ¿no la sientes? La música te da energía,
vitalidad, te hace vivir.
- Pero esa música...
- No - atajó Rafael -, no me digas que R.E.M. te da energía.
La armonía está bien algunas veces, pero la energía sólo
la pueden dar las cosas intensas, las emociones desbordadas, el amor, el odio.
Y Korn está lleno de eso, es energía. Siéntela. Puedes
sentir temor, dolor, ansiedad... es tan vívido que puede aterrarte,
pero también puede ser tu nexo con una vida más intensa.
El muchacho encendió de nuevo el equipo, acallando las protestas de
Armando con un beso.
Your throat, I take grasp
Can you feel the pain?
Then your eyes roll back
Can you feel the pain?
- Siéntelo... vive...
Y el ingeniero fue nuevamente devorado por el volcán que había
conocido la noche anterior, con Rafael sentado a horcajadas sobre él,
atacando su cuello con besos húmedos. El cabello del muchacho rozaba
sus hombros enviándole deliciosas sensaciones y sus manos tiraron de
esas hebras oscuras, acariciándolas, admirado de su volumen que no
se apreciaba con la apretada coleta que Rafa usaba.
- Siéntelo... vibra conmigo
Las palabras del chico lo hipnotizaron y se dejó hacer. Rafa era como
un huracán, avasallando todo a su paso. La bata fue abierta y su miembro
saboreado con deleite, mientras las manos del muchacho le pellizcaban los
pezones.
Rafael se irguió, mirándolo
con un brillo de pasión en los negros ojos, y se echó el cabello
hacia atrás. Su delgada y huesuda silueta le pareció hermosa
a Armando, perdido en los placeres que la boca y las manos de su alumno le
estaban brindando.
La atronadora música, unida a las caricias, excitó sus sentidos
al máximo, y cuando Rafa se empaló sobre su durísimo
miembro, el ingeniero lanzó un grito.
Love racing through my veins
Can't you feel the pain?
Your heart stops beating
Can't you feel the pain
Black orgasms
Can't you feel the pain
I kiss your lifeless skin
Can't you feel the pain
- Lo sientes, ¿verdad? Sientes lo mismo que yo – el jadeo, mitad sollozo, de Rafael, lo enardeció y aferró las caderas del chico, forzándolo a enterrarse más sobre él –. Hazme sentir dolor, pasión… hazme lo que quieras.
Como hipnotizado, Armando sujetó a Rafael y lo empujó contra el sillón, para arremeter contra su cuerpo de nuevo, una y otra vez, sin importarle lastimar, desgarrar o herir, sólo concentrado en su propio placer.
Rafael lo alentaba con sus gemidos y sus frenéticos movimientos, a los que se unieron sus gritos, en los que se mezclaba el placer y el dolor. La atronadora voz del cantante de Korn hacía que las ventanas retumbaran y que el frenesí que Armando sentía se disparase hasta extremos no imaginados.
Luego de varias violentas embestidas, se dejó caer, gimiendo, sobre el sudoroso cuerpo de Rafael, al tiempo en que la canción terminaba y un furioso vecino golpeaba la puerta demandando silencio.
Armando apagó el equipo y gateó exhausto, nuevamente sobre Rafael.
- Intenso… - murmuró el ingeniero, cerrando los ojos.
2
Los días pasaron y Armando se
sentía cada vez más fascinado con el modo absoluto en que Rafa
se entregaba a él. El muchacho era indiferente, casi flemático
para algunas cosas; pero en el sexo lo daba todo.
Y siempre lo hacía acompañado de la música de Korn.
Armando llegó a habituarse, e incluso sorprendió a su secretaria
un día, al poner uno de los CDs que Rafa le había dejado. Era
un cambio, él acostumbraba a escuchar REM y ese repentino giro causó
algunas bromas del personal que trabajaba en consultorías.
Esa tarde, Alfonso entró precipitadamente a su oficina.
- Necesito que me consigas un especialista en Linux (*).
Armando alzó las cejas.
- ¿Linux? ¿Qué Linux? ¿Para qué? - las
tres preguntas fueron formuladas casi a la vez. La empresa brindaba hosting
y housing (**) en Linux Red Hat, y eventualmente desarrollo de aplicaciones
en software libre, pero sus mayores ingresos los tenían en proyectos
de implementación de soluciones basadas en software propietario.
- Linux SuSE, para reemplazar una red Novell 6 punto algo. Y quiero que llames
a estas personas - le tendió una tarjeta -. Será un proyecto
a corto plazo, en dos fines de semana. Hay que reemplazar tres servidores,
la página web, y colgar sus aplicaciones FoxPro. Me llamaron esta mañana.
Es importante. Muy importante... hay de por medio una jugosa comisión.
El ingeniero comenzó a pasar revista por su listado de especialistas
disponibles pero no tenía ninguno a tiempo completo.
Hizo algunas llamadas y luego de un
rato, se puso de pie, derrotado, y pidió un café muy cargado
mientras decidía qué hacer.
Su celular tintineó con la música de Star Wars y de pronto una
idea se hizo en su mente.
¡Rafa! Rafael sabía Linux... al menos algo, por lo que había
comentado algunas veces. Quizá pudiera recomendarle algún especialista.
- Rafa – dijo, tomando el teléfono -. ¿Manejas bien el
Linux SuSE?
Luego de una corta negociación, Armando cortó. Se pasó
la mano varias veces por el cabello, gesto característico en él
cuando estaba nervioso o indeciso, y llamó a Martín por teléfono
para pedir consejo.
¿Debería poner en un proyecto importante a alguien nuevo como
Rafael? Era arriesgado, pero también era una oportunidad. Y el costo
sería bajísimo, Rafa necesitaba hacer prácticas y le
había ofrecido el salario mínimo. Martín no estuvo muy
feliz con la idea, no conocía a Rafael y no tenía idea si era
tan bueno como decía. Pero no tenían otra opción si querían
presentar la propuesta al día siguiente.
Armando se decidió y llamó a Alfonso para comunicarle que había
conseguido alguien y que se pondría a preparar la propuesta técnica.
3
Las siguientes dos semanas fueron maratónicas. Armando presentó
el proyecto, ganó la licitación y comenzó a trabajar
con Rafael a cargo de la parte más crítica. Fueron dos fines
de semana completos instalando el servidor y efectuando la migración.
Dos fines de semana durante los cuales Rafa no comió ni durmió,
y el último día, luego de recibir el informe de conformidad
de la empresa, se quedó dormido en el auto de Armando, que lo llevaba
a casa.
El ingeniero lo contempló con ternura, en esos días había
aprendido que cuando Rafa se entregaba a algo, lo hacía con toda su
energía. Había incluso dejado de asistir a la universidad, diciendo
que faltaba aún para acabar el año y que recuperaría
el tiempo luego.
Alfonso estaba encantado. Apenas terminó el proyecto, pidió
que Rafa se quedase al menos seis meses más haciendo prácticas,
y Armando lo instaló en el área de Soporte Técnico, con
Martín, con quien parecía entenderse.
Pasada la tensión del proyecto, Armando notó que Rafa entraba
a la empresa sin saludar a nadie, e iba directamente a la Sala de Operadores,
donde se encerraba. Las secretarias lo llamaban "antisocial" y algunos
otros adjetivos menos halagadores. El ingeniero intentó hablar con
él y el chico replicó:
- Me trajeron para instalar servidores, no para saludar secretarias.
Y de esa idea nadie pudo sacarlo.
Rafael no llevaba ni una semana en la empresa, cuando un día, Martín entró como una tromba al despacho de Armando y cerró la puerta.
- Tu alumno se metió en mi red sin autorización – bramó, furioso -, cambió la contraseña del Administrador, creó una cuenta fantasma y se hizo Super Usuario. O se va ahora mismo o se lo digo a Alfonso.
- Espera – lo atajó Armando –, vamos por partes. ¿Quieres decirme exactamente qué pasó?
Luego de un rato, al ingeniero le quedó claro que Rafa había hackeado la cuenta de Administrador de la red y se había creado un usuario llamado Cybersoul. En esos momentos, la red de la empresa estaba controlada por él.
Armando no se enfadó, por el contrario, sintió orgullo, mucho orgullo. Martín siempre se jactaba de lo segura que era su red y eso sólo demostraba que Rafa era muy bueno. No lo tomó a mal, una simple travesura de muchacho. Y Rafa había dicho que quería ser hacker.
Pero Martín era otro cantar. Estaba frenético, era como si le hubieran robado la corbata en sus narices y no lo hubiera notado. Se sentía disminuido y costó mucho convencerlo de callar. Armando tuvo que apelar a su amistad del colegio y finalmente consiguió apaciguarlo un poco.
Lo siguiente que hizo el ingeniero fue encerrarse con Rafael y exponerle la situación.
- ¿Por qué lo hiciste? – preguntó.
- Porque se podía hacer – respondió, como si nada, el muchacho.
- Rafa, hay una política de seguridad que dice…
- Tu sistema es inseguro, cualquiera con un poco de entrenamiento mandaría al carajo tu esquema de seguridad. Es vulnerable. ¿No hice bien en violarlo? Ahora podrán fortalecerlo y estarán menos expuestos a ataques externos. Yo no robé nada, no dañé nada ni eliminé información, sólo entré allí a mirar porque podía hacerlo.
- Rafa – Armando trató de serenarse y comenzó a hablarle con la paciencia con la que se intenta razonar con un niño -, hay reglas en la empresa. Hoy rompiste una de ellas. Si Martín se lo dice a Alfonso, te despedirán y me meterás en problemas. ¿Quieres devolverle a Martín el control de su red y prometer que no volverás a hacerlo? Hay mucho en juego, información de la empresa y de nuestros clientes. Lo que hiciste es grave, Rafael.
El muchacho hizo un pucherito y Armando le sonrió.
- ¿Rafa? ¿Lo harás?
- Con una condición. Quiero conservar mi usuario Cybersoul, con los derechos que diga Martín.
- Hecho.
4
Luego de unas semanas de calma, Armando comenzó a sentirse más tranquilo respecto a Rafael. Aunque ya no se hablaba con Martín más que lo indispensable, al menos no causaba problemas y se dedicaba a brindar soporte a los clientes de Linux. Seguía sin saludar, pero el resto de su comportamiento era adecuado.
En el plano personal, Rafa seguía
dándole todo en la cama, agotándolo para luego pedirle más.
Parecía que jamás se saciaba, habían hecho el amor en
cada rincón del departamento de Armando, incluido el armario y la terraza.
El ingeniero lo veía como un gesto de rebeldía al que le gustaba
entregarse, pero para Rafa parecía significar más.
Mucho más.
La línea de hosting y housing estaba creciendo saludablemente e incrementando
el número de sus clientes; de modo que se destinó un ala del
edificio a alojar lo que sería la nueva Sala de Servidores. Martín
no cabía en si de alegría, la Sala de Servidores sería
construida respetando todas las normas internacionales de centros de cómputo,
contaría con cableado estructurado, falso techo, falso piso, condiciones
atmosféricas controladas y sistema de vigilancia. Era un lujo que ABZ
se podía permitir y Martín sería el indiscutible Dios
de esos parajes.
Las obras comenzaron en junio y al acabar el mes, todo estaba listo, esperando
únicamente la llegada de los nuevos servidores. Rafa pasaba mucho tiempo
allí, sus dedos recorrían una y otra vez los racks metálicos
que sostenían los equipos de comunicación, donde el tintinear
de las luces controladoras del módem de fibra óptica eran música
para sus oídos. Los emplazamientos para los dos servidores que llegarían
estaban listos, y en el centro estaba el armazón metálico en
el que colocarían los servidores antiguos del otro centro de cómputo.
El recinto estaba cerrado herméticamente, separado del pasillo por
una pequeña cámara en la cual el visitante era registrado con
sensores. Luego se le permitía el acceso a la Sala de Operadores, separada
por un ventanal y una puerta de vidrio blindado de la Sala de Servidores.
Armando entró y la puerta se
cerró tras él, activando el sistema de seguridad.
- WOW - exclamó el ingeniero -, a esto le llamo alta tecnología.
- Y esto no es nada - dijo Rafael, tirándolo de la mano para hacerlo
avanzar hacia la Sala de Servidores -. Descuida, no hay nadie... sólo
funciona el sistema de seguridad de la puerta, activarán lo demás
cuando lleguen los servidores.
Entraron a la Sala, lugar en el que Rafa había pasado las últimas
semanas, y Armando se preguntó cómo tomaría el joven
que Martín estuviera a cargo de todo. Le dolería, de eso estaba
seguro... lo veía acariciar los muebles, las puertas de vidrio blindado,
los racks, los routers...
- Esto es el paraíso y yo seré su dios - exclamó Rafa,
de pie en medio de las instalaciones, con el cabello suelto cayéndole
desordenadamente por el rostro.
No parecía un dios, se dijo Armando. Parecía un demonio, un
ser impío... pero irresistible como los ángeles caídos.
Tan irresistible que...
- Rafa, no - advirtió con la voz alarmada. Rafa estaba quitándose
la camisa.
- ¿No? ¿Por qué no? - la acariciadora voz del muchacho
lo cautivó.
- Porque no está bien, puede venir alguien... es arriesgado.
- El sistema que cierra la puerta es seguro, sólo Martín y yo
tenemos acceso. Y he desactivado las contraseñas de Martín por
un par de horas. Nadie puede entrar... ¿no es excitante? Nosotros aquí,
solos... libres. Lejos de los cientos de personas que trabajan en este edificio,
viviendo nuestra fantasía personal...
- Rafa...
- Déjate llevar, Armando.
La camisa cayó al suelo y también lo hicieron los pantalones
y la ropa interior de Rafa. El chico se dio la vuelta y extendió los
brazos en cruz en el rack de los equipos de comunicación.
- Déjate llevar... tú y yo... solos...
Las caderas del chico ondularon provocativamente y Armando no quiso saber
nada más. Se arrojó sobre ese cuerpo desnudo, como había
hecho tantas veces desde que empezaron la relación. Rafael lo intoxicaba,
quería más y más de él, como si nada fuera suficiente.
Lo embistió contra el rack… los únicos sonidos que se oían eran los gemidos de Rafa y el zumbido uniforme de los equipos de comunicación.
Armando, con los pantalones abajo, aferró las caderas del chico y lo penetró de un empujón, como a Rafa le gustaba. “El placer del dolor”, decía siempre; y aunque al inicio le chocaba, el ingeniero encontraba ahora un perverso placer en penetrarlo de ese modo.
Sin salir de su cuerpo, lo obligó a soltar el rack y a apoyarse en la caja metálica rectangular del servidor. Allí, lo folló con ímpetu, hasta que un chorro de semen de Rafa manchó la superficie negro brillante y Armando se dejó ir poco después en su interior.
- Rafa… Rafa, estás loco. Completamente loco…
El ingeniero no se atrevía a deslizarse fuera del chico. Tampoco podía agacharse y buscar su pañuelo, porque temía causar un estropicio mayor en el lugar, pero Rafa se le escurrió de entre los brazos y sacó del gabinete empotrado en la pared papel higiénico y toallas húmedas.
- Demonio… ¡Lo tenías todo preparado!
Por toda respuesta, Rafael rió.
5
- Cabrón hijo de puta… ¿qué creías que hacías?
Armando alzó las cejas al ver a Martín entrar como un huracán a su oficina, cerrar la puerta y lanzarle un CD.
- ¿Perdón?
- ¡Mira! – espetó el jefe de soporte, señalándole el CD -. Lo registré hace una hora, con la cámara IP del laboratorio.
El ingeniero colocó el CD en el lector. Se había puesto pálido y su pulso latía aceleradamente. Dos imágenes bastaron para hacerlo enrojecer hasta la raíz del pelo. Allí, en el CD, estaba el testimonio gráfico de su reciente encuentro con Rafael.
Sacó el CD y lo puso en su estuche.
- ¿Quién más lo tiene? – preguntó en voz baja.
- Tienes suerte. Sólo lo tengo yo… - el ingeniero lanzó un imperceptible suspiro de alivio -. Tú te volviste loco – le increpó Martín -. Esta mañana olvidé conectar el sistema para que operase normalmente. ¿Qué hubiera pasado si no lo hubiera olvidado? ¡A estas alturas, todo el personal de vigilancia tendría película porno gratis!
- ¡Martín, no tienes derecho…!
- ¿No tengo derecho a qué? Mira, a mi me importa un carajo que seas maricón y que te acuestes con ese crío. ¡Pero no lo hagas en mi Sala de Servidores! Y no te preocupes, que de mi no saldrá nada.
Con un portazo, Martín salió de la oficina, dejando a Armando lleno de angustia.
6
- ¡Yo no lo sabía! ¿Cómo iba a saberlo? - protestó Rafael, tratando de debatirse de la firme mano de Armando que le oprimía con fuerza el brazo.
- ¡Dijiste que no estaba funcionando aún! – increpó el ingeniero, furioso.
- Y no lo estaba… ¿quién iba a imaginar que a Martín se le ocurriría jugar con las cámaras precisamente hoy?
Armando lo soltó y el muchacho se sujetó el dolorido brazo.
- Tenemos que ser cuidadosos – dijo con evidente pesar, volviendo a sentarse en su escritorio -. Nadie puede saber lo que ocurre, no pueden vernos juntos tanto tiempo, no debemos…
Rafael se echó a reír.
- A mi no me importa que lo sepan… ¿y qué pueden importarte a ti un montón de oficinistas?
- Rafa, ese no es el punto…
- ¿Cuál es el punto? ¿No salir del closet nunca jamás? Oye, tu secretaria anda con Alfonso y él es casado. ¿Eso está permitido porque son heteros? Tú eres soltero y yo también, somos mayores de edad… ¿a quién mierda le importa si follamos?
- ¡No en la oficina! Esto puede afectar mi carrera – dijo Armando, en voz baja –. Hay mucha homofobia, podríamos perder clientes. ¿Cómo sabes lo de Alfonso? – preguntó de pronto, intrigado.
- Interferí los mails… “Amorcito, espérame en casa esta noche, vestida sólo con un calcetín rosa y los pendientes que te regalé” “Mi tigre, te echo de menos, ven a verme”. Es patético – declaró Rafael –, tengo más de cien mails de ese estilo, asquerosamente cursis. Alfonso está en tus manos – rió el chico.
- No… no… - Armando lo miró horrorizado -, eso es ilegal. No debiste hacerlo…
- Es tu seguro si intenta despedirte. Imagina a la esposa leyéndolos.
El ingeniero respiró hondo y luego miró a Rafael con cansancio, como si le hubiera caído encima el mundo.
- Sal de aquí, Rafael. Necesito estar solo.
- Hey, no seas ingrato, sólo me preocupo por ti – el muchacho intentó acariciarle la mejilla, pero Armando lo rechazó.
- ¡Sólo me preocupo por ti! – le gritó Rafael antes de salir, cerrando la puerta.
Here I am, just a man
Feeling the pain, gives me life
Relieving us is my plan
I'd do anything to see through your eyes
Just to see through your lies
I hate you, Can you feel the pain?
Can't you feel the pain?
I hate you, Can you feel the pain?
*********
(*) Linux : sistema operativo libre, cuyo código fuente está disponible públicamente y cualquier persona puede usarlo libremente, modificarlo y redistribuirlo. Entre las distribuciones de Linux más conocidas está Red Hat y SuSE.
(**) Hosting es alojamiento de páginas WEB. Housing se refiere al alojamiento físico del servidor de una empresa en un centro de cómputo que reúna determinadas características de seguridad.
Capítulo 8
Hey, I'm feeling tired.
My time, is gone today.
You flirt with suicide.
Sometimes, that's ok.
Do what others say.
I'm here, standing hollow.
Falling away from me.
Falling away from me.
Falling away from me - Korn
Lima, Perú
Julio, 2003
1
Armando dejó de revisar su correo electrónico para prestar atención
a la conversación que se desarrollaba en la recepción de su
oficina. Al parecer, Yola, su secretaria, se había cansado de los malos
modales de Rafael.
- … tienes que entender que estás en un lugar público, donde vienen clientes. Por más que no te guste saludar, debes hacerlo. No vas a morirte por decir “Buenos días”. Y cuando quieras entrar a la oficina del ingeniero Gutiérrez, tienes que anunciarte conmigo. Hay normas en esta empresa que tienes que cumplir aunque no te agrade… Rafael, ¿me estás escuchando?
- Tengo que ver al ingeniero – fue la indiferente respuesta.
- Está ocupado, tiene una reunión en unos minutos y…
Armando se asomó a la puerta de su oficina.
- Está bien, Yola. Rafael puede pasar un momento.
El chico entró, con aire ofendido, y se sentó frente al escritorio. Armando cerró la puerta, no le gustaba hacerlo, pero quería hablar a solas con Rafael. La relación entre ellos andaba tensa luego del incidente del video.
- Rafa… Yola tiene razón. Tienes que ser más educado cuando vienes a trabajar. Te lo he dicho antes, y ahora te lo voy a ordenar. Si quieres trabajar aquí, debes atenerte a las reglas. Y una de las reglas es saludar.
Rafael hizo una mueca, tratando de restarle importancia, pero Armando se le plantó enfrente, sin permitirle mirar hacia otro lado.
- Rafa, ¿has oído lo que dije?
- Sí – fue la lacónica respuesta. Rafael se puso de pie -. Esta noche, en tu casa… me muero porque me folles – le susurró, insinuante, y le plantó un beso en la boca. Antes de que Armando pudiera reaccionar, Rafa abrió la puerta.
-Hasta luego, ingeniero – dijo alegremente y se fue al quinto piso, a la Sala de Operadores donde tenía turno.
2
- Pero yo no necesito una web cam – protestó Armando, cuando Rafael le dio la pequeña cámara, a manera de regalo por haber cumplido tres meses.
- Así me podrás ver… y yo te veré a ti cuando no pueda venir, y será como si estuviéramos juntos.
El ingeniero lo abrazó, la relación había mejorado mucho durante esa semana. Después del choque inicial de Rafael y Yola, el chico saludaba al entrar, aunque lo hacía de un modo burlón que a Armando no le gustaba del todo. Por lo demás, seguía siendo tan lacónico como siempre en la oficina, pero también era el más veloz en resolver problemas de soporte.
Y seguía apasionándolo en la cama…
Fue por eso que Armando, vencido en su reticencia inicial, aceptó la cámara y lo que ella implicaba, pues estaba seguro de que Rafael querría jugar.
Y no se equivocó.
La misma noche que Rafa le dejó la cámara, se conectó a Internet y le pidió usarla.
Cybersoul: Falling Away from
me dice:
Estás allí?
Dark Knight dice:
Hola Rafa, ¿no tenías que estar en clase?
Cybersoul: Falling Away from
me dice:
La bruja no fue. Vine a hacer un trabajo
Cybersoul: Falling Away from
me dice:
Tienes la webcam? Conéctala
Dark Knight dice:
Ahora? Estoy revisando un informe para mañana…
Cybersoul: Falling Away from
me dice:
No te distraeré mucho… quiero verte. No pude acercarme a ti en
todo el día, estabas con esa Sandra
Dark Knight dice:
Estaba trabajando…
Armando conectó la web cam, apuntándola al techo. Era incómodo para él mirarla, y luego de un rato, la enfocó en su rostro.
Dark Knight dice:
Aquí me tienes
Cybersoul: Falling Away from
me dice:
Ja ja ja estás muy serio… sonríe
Cybersoul: Falling Away from
me dice:
Sonríeme
El ingeniero respiró varias veces, riendo a medias, incapaz de mirar a la cámara. Luego se decidió y la miró de nuevo, con una sonrisa radiante.
Dark Knight dice:
Así?
Cybersoul: Falling Away from
me dice:
AJA
Cybersoul: Falling Away from
me dice:
No vas a enseñarme algo más interesante?
Dark Knight dice:
Cómo qué?
Cybersoul: Falling Away from
me dice:
Algo que me gusta…
Dark Knight dice:
Qué es?
Cybersoul: Falling Away from
me dice:
Algo que está en medio de tus piernas (6)
Dark Knight dice:
Estás loco
Cybersoul: Falling Away from
me dice:
Estás solo… ¿quién te puede ver? No seas anticuado
Dark Knight dice:
Rafa, no
Luego de una corta discusión, Armando se planteó las cosas seriamente… Después de todo ¿por qué no? Rafa era su novio, llevaban juntos tres meses…. Ya lo había visto desnudo, ¿qué más daba que lo viera por la cámara?
Como jugando, se bajó los pantalones y la ropa interior y exhibió su miembro semi erecto.
Cybersoul: Falling Away from
me dice:
Te has excitado. Ahora mastúrbate para mí
Cuando Rafa se decidía a algo, no soltaba prenda. Insistió para que se masturbara, y la erección de Armando despertó totalmente con el sólo pensamiento de que el muchacho estaba al otro lado de la línea, tan excitado como él… acaso masturbándose también.
Masajeó su erección lentamente, de arriba hacia abajo, siguiendo las indicaciones que Rafa le daba en el MSN… sin pararse a pensar que si el chico escribía, no podía estarse masturbando también.
Estaba excitadísimo, deseaba complacer a Rafael, compensarle lo mal que lo había tratado en la empresa. Quería obedecerlo en todo y eso hizo, imaginando las posturas que ellos habían hecho, el modo en el que Rafa se entregaba… Y lo deseó con tal intensidad que su masturbación tomó un ritmo furioso, hasta que con un gemido, se vino sobre la silla y entre sus manos ansiosas.
Dark Knight dice:
lo hice rafa… lo hice… dios…
Dark Knight dice:
hazlo tambien… hazlo
Cybersoul: Falling Away from
me dice:
¿Estás loco? Estoy en el laboratorio de la U
Dark Knight dice:
Cybersoul: Falling Away from
me dice:
¿Armando? ¿Estás allí?
3
Armando llegó a la oficina a primera hora, furioso y dispuesto a arreglar cuentas con Rafael. La noche anterior, luego del incidente con la cámara, había intentado comunicarse en vano con él para gritarle unas cuantas cosas, pero el chico no respondía el celular y se había desconectado del MSN.
Entonces Armando había caído en la cuenta de que no sabía cómo encontrarlo…
En los meses que llevaban de relación, siempre se habían encontrado en ABZ, la Universidad o la casa de Armando. Nunca había ido a su casa… ni siquiera sabía dónde vivía.
Rafa no era de Lima, lo sabía por alguna conversación, pero la verdad era que no tenía idea de qué parte del Perú venía, ni en qué lugar de la enorme ciudad vivía el chico.
Su enojo se disipó un poco al encontrar a Yola, su secretaria, hecha un mar de lágrimas, empacando sus cosas.
- ¿Qué ocurre? ¿Por qué estás guardando eso?
- Voy a renunciar – sollozó ella -. La esposa del señor Castillo me amenazó…
La noticia le cayó como un balde de agua fría. Yola era su secretaria desde que había llegado a la Gerencia de Proyectos de la empresa, hacía tres años, y entre ellos existía el vínculo que siempre une a los jefes con las secretarias. Un vínculo de respeto mutuo, combinado con la confianza y el conocimiento de pequeños detalles en su modo de comportarse… Se dice que las secretarias conocen al jefe mejor que nadie, y Yola no era la excepción.
- Ven a mi oficina. Quiero que me lo cuentes todo – pidió, aunque toda su mente le gritaba que Rafael había tenido que ver en el asunto.
Pero todo lo que Armando pudo sacar en limpio fue que la noche anterior, la esposa de Alfonso se presentó en el departamento de Yola, sorprendiéndolos a ambos allí. Nadie mencionó emails y el ingeniero se convenció de que ese romance clandestino estaba destinado a conocerse en cualquier momento.
4
Agosto había llegado y con él la última fase de un invierno tan frío que Armando solía beberse dos tazas de chocolate en el día.
El ingeniero, recostado a medias en el sillón de su despacho, miraba el rápido teclear de Rafael en la portátil que le había prestado. El muchacho se había convertido en un recurso valioso para la empresa, era una especie de arma secreta para aquello en lo que los demás fracasaban. Había salvado varios proyectos de desarrollo atrasados, aunque siempre decía que programar software de gestión le aburría.
Alfonso no le tenía aprecio, le desconcertaba su actitud distante, incluso soberbia. Pero reconocía su talento y estaba dispuesto a perdonarle sus desplantes si le seguía haciendo ganar dinero.
- Es tarde, ¿nos vamos? – dijo despacio el ingeniero. Eran las doce de la noche y ellos eran los únicos que quedaban en ABZ. Rafa finalizaba un trabajo para la universidad.
- Bueno. Imprimo y nos vamos – le envió un beso volado y se levantó, para colocar las hojas en la enorme impresora de red de la oficina.
Armando echó una ojeada al ensayo, cuyo tema eran las comunidades virtuales, y le llamó la atención algo que Rafael había escrito.
”El término “Comunidad Virtual” aplicado a los portales es un error de concepto. Virtual es algo que simula lo real, algo que quiere ser una copia de nuestro mundo en Internet, pero que jamás podrá serlo utilizando la pobre tecnología de las páginas WEB.
El concepto de un mundo virtual debe reorientarse hacia una total interactividad. Un mundo en 3D donde podamos interactuar con quienes queramos, de la forma en que queramos. Un mundo sin sistemas de gobierno, ni políticos, donde los que tengan el control serán los que dominen la tecnología. Un mundo en el que vivir sin inhibiciones ni prejuicios, sin reglas, sin las cosas que nos desagradan. En resumen, un mundo para ser libres”
- Rafa, ¿de dónde sacaste esto?
- De aquí – Rafael se llevó el dedo a la cabeza -. Es mi ideal
- ¿Un mundo así? Tecnológicamente no es posible… el ancho de banda…
- No interesa… Y tampoco es gran cosa. Usamos conexiones de giga Ethernet, satélites, fibra óptica, y tenemos enormes centros de cómputo. Yo creo que sí es posible.
- ¿Y por qué no hay ninguno?
- Porque yo los inventé. Ponte a pensar, Armando. ¿Has jugado videojuegos? ¿Realidad virtual? Te dan anteojos y guantes para “simular”. Imagina que es más real, que no simulas nada, que están allí a través de la mente. Y la mente humana no tiene límites.
- ¿La mente humana conectada a una computadora? ¿Cómo funcionaría?
- ¿Has oído hablar sobre fenómenos síquicos? ¿Telekinesis, teleportación, pirokinesis? En todos es el poder de la mente sobre los objetos… Imagina ese poder, pero en la red. Una mente humana viviendo en la red, en un mundo virtual. Una mente que crearía un programa y se reinventaría a si mismo según cómo funcione nuestra imaginación…
- Eso es ficción
- Puede ser realidad… Recuerda, “La realidad supera a la fantasía”. ¿Qué dijeron los científicos cuando Verne publicó sus libros sobre viajes a la luna y viajes submarinos? ¿Qué dijeron cuándo Asimov publicó sobre las supercomputadoras manejadas por tubos de vacío? ¿No ha superado la realidad con creces la fantasía? Y son sólo dos pobres ejemplos.
Rafael hablaba con tal apasionamiento que Armando lo miró embelesado. Nunca lo había visto tan bello. Por un momento sintió que lo entendía, que todos sus misterios se resumían en las ideas que acababa de verter.
- Puede ser… en un futuro…
- Puede ser ahora. Y yo te llevaría allí… estaríamos juntos para siempre, viviríamos en la red. Seríamos los amos del mundo.
5
- Yo te lo dije… el crío no es de confianza – dijo Martín, dándole un sorbo a su café.
Luego de casi un mes de estar distanciados, poco a poco habían vuelto a charlar en las horas muertas de la oficina, bebiendo un café.
- Es muy curioso, sólo necesita un poco de control.
- No. Lo que tiene ese chico no es sólo curiosidad. Hay un plan en todas sus acciones… como si quisiera suprimir obstáculos enterándose de cosas. Ha estado espiando el correo de Alfonso… ¿quién sabe desde hace cuánto tiempo? ¿Quién sabe de qué cosas se habrá enterado? Tenemos competencia, los márgenes de ganancia han bajado. Tú más que nadie lo sabe… ¿Qué tal si se lleva nuestro know-how a Cosapi? ¿A GMD? Es peligroso, Armando. Por mucho que te guste tirártelo, es peligroso.
El ingeniero enrojeció. Se sentía culpable… él sabía que Rafa había estado interceptando el correo de Alfonso y había callado. Los meses habían pasado y finalmente Martín lo había averiguado por pura casualidad en una inspección del servidor de correo electrónico, en el momento exacto en el que los mensajes eran entregados y recogidos de la bandeja del servidor.
- Es un chico… tiene mucho que aprender. Dale una oportunidad
Martín se echó a reír.
- ¿Sabes lo que tiene en el vidrio de su escritorio? El Manifiesto Hacker.
- ¿Qué diablos es eso?
- Es la Declaración de Principios del Buen Hacker – se burló Martín –. “Podéis eliminar a algunos de nosotros, pero no a todos... después de todo, somos todos iguales” – recitó dramáticamente.
- Tonterías.
- Él se lo cree… ¿has visto sus ojos cuando está frente a la PC? Parecen extraviados, idos… Es como si el mundo no existiera para él. Está desarrollando un programa o eso dice. Dice que será una visita guiada a nuestra Web, como en un juego en 3D. Lo programa en C y en Ensamblador…
- Eso no tiene nada de malo – porfió Armando -. Si es un programa bueno, nos servirá para vender mejor nuestros servicios. ¿Estás seguro de que no son celos profesionales?
- ¿De qué celos me hablas? – saltó Martín -. ¿Desde cuándo tomas decisiones basándote en los polvos que te dan y no en los hechos objetivos? El chico no es normal…
- Es excéntrico…
- Está loco…
- Es huraño con quienes no conoce…
- Es un antisocial…
- ¡Basta! Creo que exageras… nunca le perdonaste haberse metido en tu red… y creo también que estás celoso. Somos amigos desde hace tantos años… No voy a dejar de ser tu amigo por Rafael.
Martín acabó su café de tres largos sorbos y se puso de pie.
- Estás ciego – declaró tristemente -. Somos amigos, pero el trabajo es una cosa y la amistad es otra. Ese chico es una bomba de tiempo y te estallará en la cara. Y no quiero estar allí para recoger los pedazos. Reuniré pruebas y lo haré echar. Estás avisado.
”Son celos”, se dijo Armando, y sonrió a Yola cuando salió a pedir otro café.
Luego de casi un mes de no tener secretaria, Yola había vuelto a pedido suyo. Ella estaba radiante y Alfonso se estaba divorciando… Al menos esa historia tendría un final feliz para alguien.
EL ingeniero sorbió su café, sin siquiera saborearlo. Desde que había vuelto a acercarse a Martín, una creciente inquietud acerca de Rafael lo molestaba. No era nada definido, más bien era una especie de intuición. ”Rafa no conoce los límites”, la frase venía una y otra vez a su cerebro. Y además de las intensas sesiones de sexo, empezaba a despertar del embrujo y a darse cuenta de que tenían poquísimo en común.
6
Era víspera del Día de la Primavera. Armando embestía, inmisericorde, el cuerpo de Rafael, arrodillado en medio de la cama, con las muñecas atadas y los ojos vendados, y apoyando los codos en el colchón. El chico movía frenéticamente las caderas buscando mayor contacto.
- Métela más adentro… más…
- ¿Quieres más? Toma… toma…
La música atronadora de Korn venía de la sala, pero los vecinos de arriba estaban haciendo una fiesta y nadie protestaría esa noche por el ruido.
Armando sacaba así la tensión que llevaba encima luego de una semana de problemas en las fechas de dos importantes proyectos que finalmente habían concluido, no a tiempo, pero por lo menos con los clientes satisfechos.
Y el cuerpo de Rafa era el lugar ideal para disipar tensiones.
- Así… así… - gritó Rafael, arqueándose en un ángulo imposible, para eyacular sobre las sábanas.
Armando bombeó con fuerza, atrapando firmemente las caderas del chico, y lo volvió a atacar, con mal contenida ansiedad, casi con ira, hasta hacerlo mover como una muñeca bajo sus manos.
Lo había mordido en la espalda, había tirado de su cabello sin misericordia, le había propinado varias nalgadas, y ahora lo empalaba profundamente, sin poder parar el fuego que lo abrasaba por dentro. Era como si Rafael representara todos los problemas que había tenido en esos días y como si lo hiciera expiar imaginarias culpas.
La sensación del inminente orgasmo llenó sus sentidos y se enterró totalmente en el ansioso cuerpo, hasta desplomarse y arrastrarlo en su caída, para quedarse de costado, tendidos en la cama, incapaces de moverse.
- Desátame
Las manos de Armando desataron mecánicamente el nudo y Rafa se quitó la venda él mismo.
En ese momento, la canción de Korn y el escándalo del piso de arriba llegaban a su fin, interrumpidos momentáneamente por el fin de las dos canciones.
En el silencio de la noche, un zumbido electrónico podía escucharse claramente.
- ¿Qué es eso? – preguntó Armando sin muchos deseos de moverse.
- ¿Qué es qué? – murmuró Rafa, pero su cuerpo se tensó completamente.
La música comenzó de nuevo y Armando sepultó el rostro entre los cabellos del muchacho., completamente agotado. Cerró los ojos, abandonándose a un necesario reposo, y estaba a punto de quedarse dormido cuando sintió que Rafa se deslizaba fuera de la cama y maniobraba junto a la ventana, con algo oculto tras las cortinas.
- ¿Rafa?
La espalda del chico se tensó, pero no hizo ningún movimiento.
- Pensé que dormías.
- No duermo. ¿Qué haces? Ven a la cama
Rafael no se movió, su cuerpo bloqueaba algo y la impresión de Armando fue que intentaba ocultarlo. El ingeniero se incorporó, dominado por la curiosidad y fue entonces cuando Rafa, con su habitual sangre fría, se apartó como si nada y dejó a la vista el objeto que intentaba ocultar.
- Ya la apagué, el zumbido era molesto.
- ¿Qué has hecho? – la voz de Armando, llena de inquietud, tembló de rabia al descubrir una cámara de video. La misma cámara que le habían dado a Rafa en la oficina para que pudiera tomar algunas imágenes de la universidad y usarlas en una presentación.
- Filmar – replicó Rafa dirigiéndose como si nada a la cama.
- ¡Rafa! ¿Tú… tú te atreviste a filmarnos? ¿Teniendo relaciones?
- Sí – fue la tranquila respuesta -. Es excitante.
Armando accionó la cámara y las imágenes de su reciente follada poblaron su vista y mente. Era como ver una película pornográfica.
- Mierda… mierda
Si la cámara hubiera sido suya, la habría destrozado, pero era de la oficina. Con los puños apretados, le increpó agriamente a Rafa haberlo hecho.
- ¿No te gusta? – el muchacho era indiferente -. Bueno, borra ese. Tengo muchos otros.
- ¿Cómo… cuándo?
Armando balbuceaba, pálido e incapaz de creérselo. Hizo memoria… la cámara había estado en poder de Rafael casi un mes. Mes en el que habían hecho el amor en las posturas más variadas.
- Hace tiempo… no me acuerdo.
- No… no pudiste… no es cierto.
- Anda, no es para tanto. Los tengo aquí si no me crees
- ¿Los tienes?
- En la mochila
El ingeniero corrió hacia el estudio, donde estaba la mochila. Buscó entre los CDs hasta que halló uno que decía “Videos Armando” y encendió la PC.
Rafa, entre tanto, lo miraba desde el umbral de la puerta, fumando un cigarrillo.
Armando tecleó rápidamente su contraseña y cargó el CD… al cabo de un rato, lo hacía añicos y zarandeaba a Rafael.
- Esto fue demasiado. Has hecho muchas cosas, pero esto es el colmo. Yo no puedo seguir así, Rafa.
- Haces un drama por un tonto video…
- ¡No es sólo eso! ¡Nos filmaste en ABZ, interferiste correos! ¡Me hiciste masturbar mientras me veías en la universidad! ¡Y ahora esto! No, Rafa… es una violación a mi intimidad que no voy a permitir. Hay mucho en juego…
- ¿Qué hay? ¿Tu tonta reputación? Podrías ser el mejor, tener tu propia empresa. Tendrías éxito… ¿qué mierda importa que te filmen follando si eres rico? Si a Bill Clinton no le pasó nada cuando se la mamaron y a Carlos de Inglaterra tampoco le pasó nada, ¿qué puede pasarte a ti en el Perú? A veces no te entiendo…
- ¡No, yo no te entiendo a ti! Estás obsesionado con el sexo…. Filmar… eso no es normal… ni siquiera lo es tomar fotografías… - Rafael soltó una risita que le dio escalofríos a Armando -. ¿Qué? No me digas que hay fotos…
- Hay algunas…
- Sal de aquí
- Exageras
- ¡Sal! – gritó Armando -. Se acabó, ¿entendiste? ¡Se acabó! No voy a exponerme por un desquiciado como tú. Sal de mi casa…
Rafael lo miró, incrédulo. Su indiferencia y aparente desenfado habían desaparecido, para dar paso a un chico balbuceante, con los ojos desorbitados.
- No puedes… no puedes…
- No seguiré así. Esto no nos llevará a nada bueno… fue un error desde el principio, eres mi alumno. Es mejor así.
- No, no es mejor…. ¡Eres un maldito cobarde! – gritó Rafa -. ¡Yo lo hice todo por ti! Hasta te libré de esa secretaria… Pero no, tú tienes ideas tontas y la hiciste volver… La vida es corta, Armando… ¿por qué no disfrutarla? ¿Por qué tú mismo te atas y te pones barreras? Quiero enseñarte a volar… aprende a volar conmigo…
De pronto había tristeza en la voz de Rafa. Tanta tristeza que Armando se asustó.
- Rafa… no puede ser. Entiéndelo, por favor – la mano acarició la mejilla, pero fue rechazada.
- Yo lo hago todo por ti. Y lo haré todo por ti. Yo… yo te amo…
La confesión fue tan conmovedora que Armando no pudo evitar abrazarlo. Rafa lloraba débilmente y entonces Armando recordó que era solo un muchacho. Que por muchas experiencias sexuales que hubiera tenido, era la primera relación estable. Y él mejor que nadie sabía lo que dolía cuando llegaba el final.
- Seremos amigos... estaré a tu lado. No podemos seguir siendo novios. Son demasiadas cosas que no entiendo… me asustan… Somos demasiado distintos como para tener una relación.
- Pero te amo… nunca he amado a nadie más que a ti
- Rafa… vamos a la cama. Ponte el pijama, que hace frío. Mañana hablaremos, son las tres de la mañana.
- Te amo…
- Mañana…
- ¡NO! ¡Yo no voy a renunciar a ti! ¿Me oyes? ¡Jamás renunciaré a ti!
Day, is here fading.
That's when, I would say.
I flirt with suicide.
Sometimes kill the pain.
I can always say.
'It's gonna be better tomorrow'.
Falling away from me.
Falling away from me
Capítulo 9
Your feelings I can't help but rape
them.
I'm sorry I don't feel the same.
My heart inside is constantly hating.
I'm sorry I just throw you away.
Trash - Korn
Lima, Perú
Septiembre, 200
1
Armando dejó de teclear en su computadora y presionó con el
Mouse la ventana de diálogo que le anunciaba que había recibido
un nuevo correo electrónico.
“De: Cybersoul
Asunto: TE AMO”
- ¡Demonios!
A una semana de haber terminado la relación, Rafa había decidido inundar su buzón de mensajes de ese tipo, y ni las reglas anti spam que Armando había puesto lograban contrarrestarlos.
Molesto, llamó a Martín.
- Estos mensajes no los envía él. Es un programa robot, opera del mismo modo que los robots spam, creando direcciones aleatorias y reenviándose a intervalos de tiempo predefinidos. Sugiero que hables con Rafael.
Martín había sido su soporte y su cordura durante esos días. Su amigo le aseguró que había hecho lo correcto y lo instó a mantenerse firme en su decisión de dejar a Rafael, a pesar de la persecución que el chico había hecho durante ese tiempo.
Emails, mensajes al celular, llamadas telefónicas de alguien que se quedaba en silencio en la línea. Al principio, Armando no le había dado importancia, pensando que Rafael pronto se cansaría, pero eso no ocurrió.
- Tienes razón, le hablaré. ¿Está solo?
Era la hora de almuerzo, aunque esa semana Rafael no había comido ni bebido nada en la oficina.
- Sí. Anoche durmió aquí – informó Martín -. Bueno, no durmió, estuvo trabajando toda la noche... lleva haciéndolo desde el martes.
Armando se preocupó. Nunca pensó que Rafael tomase tan mal la ruptura. Debía hablar con él y debía hacerlo ya.
- Iré a buscarlo.
2
El ascensor se detuvo en el quinto piso y Armando bajó. Estaba desierto, todo el mundo estaba almorzando, salvo el operador de turno.
Se dirigió al centro de cómputo, donde Rafael trabajaba. El sistema de control de acceso ya funcionaba plenamente y una cámara lo siguió desde que pisó el pasillo. Armando se sintió tentado a mostrarle la lengua, pero recordó que esa cámara era monitoreada por el área de Seguridad.
Pasó su fotocheck por el lector omnidireccional de la puerta de acceso a la sala de control y ésta se abrió, cerrándose automáticamente una vez que estuvo dentro. Varias cámaras lo filmaron desde distintos ángulos. A pesar de que sabía que era el procedimiento de rutina como medida intimidatoria, se sintió incomodísimo.
Finalmente, la puerta metálica se abrió, luego de comprobarse su identidad y nivel de acceso. Sólo algunos gerentes podían ingresar a la Sala de Operadores, las demás personas se comunicaban con ellos telefónicamente.
- ¿Qué quieres? – los ojos enrojecidos de Rafael lo miraron, escrutadores.
- Hablarte… no respondías el teléfono…
- Era mi turno de almorzar.
- No estás almorzando.
- Es mi problema, es la hora de almorzar y no tengo por qué responder al teléfono.
Armando miró dubitativo hacia la cámara… se movía de un lado a otro, controlada por un sensor de movimiento. Su imagen era transmitida a la pantalla de seguridad… ya era bastante malo que estuviera en la Sala de Operadores sin razón aparente, y era mucho peor que Rafa lo tutease. Pero quería acabar de una vez con esa persecución.
- Necesito hablarte sobre el proyecto de teledespacho de Autronics. Tenemos un problema con la aplicación WAP (1). Te daré los detalles en mi oficina en diez minutos.
El ingeniero salió de allí, sintiendo mil ojos sobre su cuerpo. ¿Cómo Rafa podía trabajar bajo esa vigilancia constante?
3
- ¿Y bien? – Rafael entró desafiante al despacho y cerró la puerta a sus espaldas.
- Rafa, sé que estás dolido. Pero lo que haces está mal. Esta persecución no tiene ningún sentido, sólo te lastimarás más y perjudicarás tu trabajo.
El chico se encogió de hombros.
- El trabajo no importa. No lo necesito realmente… sólo vengo por ti.
- Rafa…
- ¡No! – Rafael caminó hacia la ventana, con aire furioso -. No me vuelvas a decir que lo sientes y que no querías hacerme daño. ¡Lo hiciste! ¿Entiendes? Me hiciste daño… mucho daño – dijo con rabia.
- Yo… – Armando iba a decir “lo siento”, pero se mordió los labios. Realmente no sabía qué más decir.
- Déjalo… Si no quieres mis mails ni mis llamadas, no las tendrás. Pero eres mío… Eres mío, hagas lo que hagas.
4
La primera quincena de octubre, luego de tomar un examen al que Rafael no se presentó, Armando bebía un café en el comedor de la UPCI, con su colega Beto Salinas.
- … te lo he dicho mil veces, esclavo de las superpotencias. El mundo se volverá Open Source (2) y te quedarás sin trabajo. El imperio de Microsoft va a llegar a su fin.
- Pareces un profeta barato, Beto – atajó Armando. Normalmente le agradaba filosofar con su colega sobre el Open Source, pero estaba inquieto y no era para menos. Luego de la charla con Rafa, el chico había cortado todo contacto. Y tampoco había acudido a clases.
- Sabes que tengo razón – continuó Beto, imperturbable -. Compramos sistemas operativos, pagamos millones de dólares por licencias, y lo que obtenemos es una porquería inestable que se nos cuelga en el momento que quiere y adiós trabajo. Y sólo decimos “cosas del Windows” y nos resignamos como mansos corderos. ¡Carajo, es hora de despertar!...
- ¿Y qué haremos? ¿Migrar al Todopoderoso Linux y adorar a Linus Torvald (3)? Tendríamos que encomendarnos a él cuando su sistema se atorase y no encontrásemos soporte. Eso está bien en una universidad o en casa, pero yo jamás arriesgaría los procesos críticos de una empresa por una solución de ese tipo.
Beto lo miró con ese airecito de suficiencia que hacía que los estudiantes temblasen cuando les mostraba algún error.
- ¿Quién dijo Linux? Hablo de un sistema propio, “made in Perú”.
- ¿Para qué descubrir la pólvora dos veces? – cuestionó Armando -. No hay nada más que innovar, y ellos nos llevan la delantera en investigaciones de ese tipo.
- Te equivocas. Hay mucho más – sentenció Beto –. ¿Has visto el prototipo del Windows LongHorn (4)? Será como un juego en 3D. Lo malo es que para variar, dudo que esté en la fecha prevista, en el 2005. Si alguien se adelanta… un peruano….
Armando negó con la cabeza. Beto era un rebelde, pero siempre obraba con sentido. Ahora, no le encontraba sentido alguno a lo que estaba diciendo.
- Imposible.
- Ya se está haciendo – canturreó Beto.
- ¿Quién? ¿Tú?
Beto se echó a reír.
- Claro que no, pero tú lo conoces. Es tu alumno, Rafael Gallardo. Hace unos días me mostró un prototipo de algo que sería más grande que LongHorn y cuyo soporte sería la Red. Descargas y configuraciones remotas gratis, una red paralela, similar a Echelon (5). El control de cualquier dispositivo conectado a su red, desde palms, teléfonos celulares, incluso edificios inteligentes.
Armando sintió un escalofrío.
- Tonterías – negó con la cabeza -. Se necesitaría años para desarrollarlo completamente, y un considerable equipo de programadores. Una sola persona no lo podría hacer.
- Lo sé… lo sé – la voz de Beto temblaba de excitación -, pero el chico es un genio. Y yo he visto lo que ha creado él sólo. Lo he visto y lo he palpado, es un nuevo hito tecnológico. No está acabado, pero será grande. Al menos podríamos anunciarlo en el próximo Congreso de Sistemas, y conseguirle los fondos…
El ingeniero asintió mecánicamente. Era muy propio de Beto conseguir financiamiento para los proyectos más disparatados. Aunque debía reconocer que muchos habían tenido éxito. Pero Rafa… ¿En qué se había metido? ¿Por qué se lo había dicho a Beto y no a él? ¿Por qué nunca le había hablado de lo que estaba haciendo? Era obvio que esas horas que pasaba en ABZ trabajando para hacer un prototipo de página WEB en 3D no habían sido más que una pantalla para ocultar lo que en verdad hacía. Y eso hizo que se sintiera celoso de su colega.
- Creo que como experimento podría servirle para promocionarse. Pero dudo que lo pueda comercializar antes de que salga el LongHorn. ¿Qué fue exactamente lo que te mostró? – preguntó, intentando que su voz no sonara demasiado ansiosa.
- Un prototipo que puso en el Mainframe (6) de la facultad, aunque ya lo eliminó, porque no pude hallarlo. Es un programa extraño, pensé al inicio que era un juego en 3D. Por ahora tiene las funciones básicas de un sistema operativo monousuario. Lo llama Cybersoul Hell, aunque debería cambiarle el nombre por algo más comercial… obedece a la voz, aunque sólo a la suya… Es… alucinante, esa es la palabra. Tienes que verlo.
5
La noche que siguió a la charla con Beto, Armando no pudo dormir… se sentía picado, desplazado… y aunque sabía que Rafa estaba dolido, le pareció una traición no haber sido el primero en saber lo que estaba haciendo.
Al día siguiente, pensaba hablar con el chico, pero apenas pisó la oficina le anunciaron que Alfonso deseaba verlo con urgencia.
- Necesito que vayas a Antamina (7) por una semana. Llevarás al equipo del proyecto del edificio inteligente de Larcomar y te entrevistarás con el ingeniero jefe y con su equipo. La idea es instalarles un sistema que permita controlar los accesos a su centro de operaciones, además de controlarles las condiciones ambientales, energía eléctrica, agua, comunicaciones… todo gobernado por un programa. He pedido los equipos de Miami, llegarán mañana y los instalaremos en calidad de pruebas en el sexto piso. Tú y Sandra estarán a cargo del proyecto.
Lo que siguió fue un par de horas de intenso ajetreo en las cuales no hubo manera de hablar con Rafael. Sólo encontró, al volver a su despacho, un estuche de CDs en los que estaban los videos y fotos de sus encuentros con el chico y que Yola le dijo que Rafael había traído a primera hora.
- ¿Qué es eso, Armando? ¿Películas? Dicen que es aburridísimo estar en una mina, ¿qué vamos a hacer una semana entera?
- No son películas – repuso rápidamente el ingeniero, poniendo a salvo el estuche -. Podemos jugar ajedrez.
Sandra Villegas era brillante, pero también era muy entrometida en todo lo que se refería a Armando. En ABZ circulaba el rumor de que estaba enamorada de él, pero Armando jamás le había dado mucha importancia. Y ahora lo enviaban a una mina de oro con ella…
- Eres imposible, ¿sabías? – Sandra se le colgó del brazo y salieron del despacho -. ¿Trajiste tu auto? Podemos ir a mi casa a recoger mis cosas y luego a la tuya… y de allí tomamos un taxi para el aeropuerto…
Con Sandra parloteando sin parar, Armando salió y se encontró en el pasillo a Rafael, que parecía ir a su despacho, aunque el chico ni se dignó mirarlo; más bien se quedó contemplando a Sandra de pies a cabeza, con una extraña mirada. Y el ingeniero notó que llevaba una especie de pañuelo negro de seda, atado a una de las muñecas.
- Allí está ese friki. Me da escalofríos… no sé qué espera Alfonso para echarlo de aquí…
Armando habría jurado que Rafael sonrió.
6
- Es una maravilla, espera que lo veas – dijo Martín, mientras repartían a los miembros del equipo en taxis -. Tenemos todo el sexto piso controlado por una computadora.
Armando acababa de llegar de Antamina, y su amigo lo había ido a recoger al aeropuerto. El viaje tuvo el éxito esperado y sólo faltaba que los de la mina vieran el prototipo instalado en el edificio de ABZ para decidir la compra.
En el camino a ABZ, luego de contarse las novedades, Armando se decidió a preguntar.
- ¿Y Rafael?
- Igual – fue la nada tranquilizadora respuesta -. Él ayudó a instalar el prototipo, estaba allí apenas lo trajeron… Está durmiendo en ABZ… Parece un espectro. Alfonso lo enviará hoy con el médico. Nadie sabe lo que le pasa… Ese chico necesita un siquiatra, no un médico común y silvestre.
-¿Y su programa?
- Lo he buscado en los servidores, las computadoras… No puedo encontrarlo, suponiendo que esté en nuestra red.
- Mierda. Tengo que hablar con él.
Pero esa conversación no pudo realizarse hasta la noche. Alfonso había pedido que el equipo se reuniera con él y le informara todo. La cuenta de Antamina era muy importante y quería cerrar el trato cuando antes.
Cuando por fin Rafael apareció en su despacho, Armando se asustó.
El chico estaba pálido, ojeroso, y llevaba varios días sin afeitarse. Sus ojos, inyectados en sangre, lo miraban a través de las gafas. Su cabello estaba más enmarañado que nunca y su ropa olía a sudor, como si no se hubiera cambiado en días; y en efecto, así era. Y el pañuelo negro seguía atado a su muñeca.
- ¡Rafa!
- Estoy bien – dijo el chico, retrocediendo para evitar el contacto -. Iré a mi casa… me dieron una semana de descanso. Estuve trabajando mucho, ¿sabes? En mi proyecto… nuestro proyecto…
- Rafa, ¿hablas del sistema operativo? Beto me lo contó… ¿por qué no me dijiste nada? – había un poco de reproche en su voz.
- Porque no está terminado. Pero lo estará… muy pronto. Trabajo en ello todos los días.
- ¿Terminarás un sistema operativo de 64 bits en algunas semanas? Rafa, eso no es posible…
- La mente humana no tiene límites. El único límite es el cuerpo que la aprisiona… pero incluso ese, es posible de vencer.
Armando le tocó la frente, preocupado.
- Tienes fiebre, estás delirando. Ve a descansar… puedes ir a mi casa. Te pondrás bien, Rafael, te cuidaré…
El chico se echó a reír.
I tell my lies and I despise.
Every second I'm with you.
So I run away and you still stay.
So what the fuck is with you.
- Estaré bien. Sólo necesito unos días… Iré
a mi casa, allí no hay tentaciones. Descansaré… luego
hablaremos.
Y se fue rápidamente, tropezando con Alfonso que entraba a la oficina.
- Ese chico está enfermo… no ha comido ni dormido en varios días. Lo envié a casa, a descansar.
7
La semana pasó sin que fuera posible para Armando comunicarse con Rafael. El chico había tomado un taxi y era todo lo que el portero del edificio pudo recordar. Nadie tenía su dirección y en la base de datos de la universidad había una que resultó falsa.
La impotencia de Armando crecía. Le había enviado mensajes al celular, mails, pero nada. A Rafa se lo había tragado la tierra.
El viernes 31 de octubre, el chico apareció. Lucía alegre y relajado y se había cortado el cabello. Su rostro no se veía tan afilado con el cabello corto, estaba bien vestido, aunque seguía llevando el pañuelo negro atado a la muñeca. Incluso saludó a todos al entrar a ABZ.
Armando se quedó mirándolo, estupefacto. Había pasado tanta angustia que deseaba al mismo tiempo abrazarlo y darle un puñetazo en la nariz.
Hizo lo primero.
- ¿Dónde estabas? ¿Te sientes bien? ¿Qué le hiciste a tu cabello? ¿Rafael?
- Hola - el chico parecía otro, incluso la mirada desafiante había desaparecido… hasta se veía tímido -, vine a decirte que todo está bien, que me encuentro bien… y quiero… quiero – el chico titubeó.
- ¿Sí? – Armando estaba conmovido con el cambio. Un cambio que no acertaba a explicarse. Hasta había pensado que ese era el hermano gemelo de Rafa en vez de Rafa.
- … quiero saber si tu oferta de seguir siendo amigos sigue en pie.
- Claro, claro que sí, Rafa. Pero… ¿por qué…?
La frase quedó sin terminar, la puerta se abrió y entró Sandra. Miró a Rafael de arriba hacia abajo, e ignorándolo como se ignora a quien se considera inferior, se dirigió a Armando.
- Tesoro, esta noche habrá una fiesta de Halloween en mi casa, estás invitado. No faltes, todo ABZ estará allí.
- Gracias, allí estaré.
Se hizo un silencio incómodo, Rafael miro a Armando y Sandra se le acercó para tomarlo del brazo.
- ¿Estás ocupado? – Armando negó con la cabeza -. ¿Por qué no revisamos juntos la presentación de mañana? Quiero que sea perfecta.
- Yo ya me voy – acotó Rafael -, me dieron descanso hasta el martes. Mis padres están aquí… a mi madre no le gustaba mi cabello largo. Hasta pronto, ingeniero.
- Hasta pronto, Rafael. Que estés bien.
El chico se dirigió a la puerta, pero la voz de Armando lo detuvo.
- Rafa – el se volvió –, si necesitas algo, lo que sea, llámame. No importa la hora.
- No se preocupe. Casi termino mi proyecto. Sólo falta la fase final.
El chico salió, dejando a Armando con una vaga inquietud que olvidó al enfrascarse en la presentación del edificio inteligente.
8
Armando bebió otra copa… la fiesta estaba sumamente animada y el licor corría de vaso en vaso. Varios bailaban, otros charlaban y bebían. Martín estaba entre ellos, hablando sin cesar. Armando prestó atención y enrojeció de rabia. Estaba hablando de Rafael.
- … pero eso no es nada. ¿Saben cuál es el non plus ultra de las frikadas de ese pendejo? Recita el Manifiesto Hacker todas las mañanas, antes de loguearse a la red.
- Martín – advirtió Armando.
- Déjame… - Martín apuró otra copa -… para mí que el pendejo alucina que porque sabe un poco de Linux es una especie de Dios. Ese debería ser el Dios de Larco Herrera (8).
Todos celebraron la ocurrencia, menos Armando. En ese instante su celular sonó, pero estaba tan preocupado por sacar de allí a Martín, que no hizo caso y haló a su amigo.
- Déjate de pendejadas, estás borracho. Nos vamos.
Martín se soltó de mala manera y le tiró un vaso de vino sobre la camisa. Entonces, el celular sonó otra vez, pero nadie prestó atención porque Sandra se había acercado y los demás rodearon a Martín, que refunfuñando, salió de la casa. Armando trató de calmarse, el suceso daría que hablar mucho tiempo en ABZ.
- Quítate la camisa, Armando. Voy a lavarla para quitar la mancha de vino y te la secaré.
Sandra lo llevó a su habitación y le prestó un sueter. El celular, olvidado sobre la cama, sonaba y sonaba, sin que nadie le prestara atención.
9
El lunes, Armando hizo las paces con Martín, pero seguía inquieto. Aunque Rafa no vendría hasta el día siguiente.
De pronto, apareció en su bandeja un mail enviado por Cybersoul, con el asunto “Está hecho”. Lo abrió, con el corazón acelerado.
”Terminé mi trabajo, tienes que verlo, es impresionante, tanto que hasta a mi me asusta… la mente humana no tiene límites. Aquí no hay barreras… Es mi mundo… quiero que vengas a él.
Cybersoul”
Varios minutos después, Armando siguió dándole vueltas al extraño mensaje, enviado hacía poco. Intentó llamar a Rafael, pero nadie respondió al celular y acababa de colgar cuando Yola entró, pálida, a su oficina.
- Afuera hay dos policías. Quieren hablar con usted respecto a Rafael… lo encontraron … ¡Oh, Dios! Lo encontraron muerto… se abrió las venas… ¿Ingeniero, se encuentra bien? ¡Ingeniero!
I don't know why I'm so fucking cold?
I dont know why it hurts me.
All I wanna do is get with you.
And make the pain go away.
Why do I have a conscience?
All it does is fuck with me.
Why do I have this torment?
All I want to do is fuck it away.
NOTAS:
(1) WAP: (Wireless Application Protocol o Protocolo de Aplicaciones Inalámbricas) es una solución unificada para los servicios de valor agregado existentes y futuros para la telefonía móvil..
(2) Open Source: Código abierto
(open source en inglés) es el término por el que se conoce al
software distribuido y desarrollado en una determinada forma. Este término
empezó a utilizarse en 1998 por algunos usuarios de la comunidad del
software libre, tratando de usarlo como reemplazo al ambiguo nombre original,
en inglés, del software libre (free software).
(3) Linus Torvald es el mítico creador del sistema operativo Linux
(4) Windows LongHorn: Windows Vista es la próxima versión de Microsoft Windows, que sucede a Windows XP. Durante su desarrollo fue conocido provisionalmente como Windows Longhorn. Su lanzamiento, según la propia Microsoft, se produciría para el 11 de noviembre de 2006, aunque estos plazos ya han sufrido varios retrasos. Como el fic está ambientado en el 2003, durante esa fecha, se decía que LongHorn estaría para el 2005, cosa que no ocurrió.
(5) Echelon: es la mayor red de espionaje y análisis para interceptar comunicaciones electrónicas de la historia. Controlada por la comunidad UKUSA, ECHELON puede capturar comunicaciones por radio y satélite, llamadas de teléfono, faxes y e-mails en casi todo el mundo e incluye análisis automático y clasificación de las interceptaciones. Se estima que ECHELON intercepta más de tres mil millones de comunicaciones cada día.
(6) Mainframe: Los ordenadores centrales o mainframes son ordenadores grandes, potentes y caros usados principalmente por grandes compañías para el procesamiento de grandes cantidades de datos
(7) Antamina: Mina peruana ubicada en el Departamento de Ancash, junto a Lima.
(8) Larco Herrera: Hospital siquiátrica limeño.
Capítulo 10
All I want in life is to be happy (happy).
It seems funny to me.
How fucked things can be.
Everytime I get head.
I feel more dead.
Dead - Korn
Lima, Perú
Noviembre, 2003
1
Muerto…
Muerto… Rafael estaba muerto.
El cerebro de Armando repetía una y otra vez la frase, convenciéndose a si mismo de que era así. El auto que conducía Martín se deslizaba por el zanjón hasta casi llegar al Callao, donde Rafa había vivido. Era tan irreal todo… no podía creer haberse enterado de dónde vivía el muchacho a causa de su muerte.
- Casi llegamos – dijo Martín con la voz calmada y eso trajo algo de tranquilidad a Armando.
Martín era la sangre fría personificada. Jamás lo había visto nervioso o alterado durante una crisis, y ser jefe de soporte de una empresa como ABZ hacía que normalmente atendiera crisis. Salvo que esas emergencias estaban relacionadas con caídas de red o servidores, no con la vida humana.
Aún así, su amigo se veía calmado y eso era bueno, pues lo que Armando necesitaba en ese momento era calma.
Avanzaron por el populoso distrito de Carmen de la Legua, hasta llegar a una calle de edificios grises a causa de la contaminación. No había garaje público a la vista, pero sí un auto de la policía y Martín estacionó junto a él. Al menos así prevenía que le robasen.
Bajaron y se dirigieron a una casa cuya puerta estaba abierta. Muchos curiosos se arremolinaban alrededor y se apartaron cuando sacaron el cuerpo, en una camilla y cubierto por una sábana.
Armando apretó el brazo de Martín.
- Allí está…
Varios periodistas fotografiaron la camilla y uno, más osado, alzó la sábana. Armando, completamente indignado, se abrió paso entre ellos y los echó, pero algunos lograron tomar fotos. Al día siguiente la foto del muchacho muerto adornaría las portadas de los diarios capitalinos.
El ingeniero cubrió el rostro color ceniza de Rafa. Extrañamente, verlo así le trajo un poco de calma. La expresión de Rafa era tranquila y había un amago de sonrisa en sus labios. Armando sintió que sus ojos se llenaban de conmovidas lágrimas y avanzó, arrastrado por Martín, hacia el dueño de la pensión donde vivía Rafael.
- Era su profesor de la universidad. Sus padres me pidieron que sacara sus cosas – mintió descaradamente Martín, y se les permitió pasar.
La habitación de Rafa era pequeña, con paredes de madera de triplay y techo de calamina. En el reducido espacio había un viejo catre cuyas sábanas habían usado para envolver el cadáver. El único mueble de la habitación era un escritorio que servía también de cómoda, y en él estaba una computadora compatible, armada a piezas, y miles de cajas de CDs.
Con un nudo en el estómago, Armando declaró ser el jefe de Rafael y dijo estar allí en representación de la empresa, que se haría cargo de los gastos del sepelio.
Cuando por fin salieron, su corazón estaba encogido. Se había dado de cara con la cruda realidad de la vida que había tenido Rafael. La dura vida de un estudiante de provincias, casi desconocido para él.
2
- ¿Por qué no tomas unos días de descanso? – la voz de Alfonso sobresaltó a Armando, que sorbía su café, tan absorto en sus pensamientos que no lo vio entrar.
- ¿Descanso? No… no lo creo – negó con la cabeza. Era peor estar en casa, con todos esos recuerdos -. Hay mucho que hacer aquí.
Alfonso se sentó frente a él, entornando los ojos. Entendía que Armando estuviera afectado por la repentina muerte de su alumno, pero… ¿tan afectado como para descuidar su trabajo? Eso jamás le había ocurrido.
- Ve a casa lo que queda de la semana. El lunes hablaremos – ordenó, pensando que esos días podían ser aprovechados por el resto del equipo para culminar los detalles finales del desarrollo de aplicaciones del edificio inteligente, y que Armando podría regresar a tiempo para hacer la presentación final del producto, con la maestría de siempre… o eso esperaba. No podía darse el lujo de perder la cuenta de Antamina.
- Alfonso, no creo…
- Es una orden.
El ingeniero apuró su café cuando Alfonso salió de la oficina. Quizá tuviera razón…
Quizá…
3
La mirada de Armando estaba enfocada sobre un punto negro en el blanco techo de su habitación, concretamente en una mancha que no había notado antes y que ahora veía fijamente. Por momentos le parecía borrosa, pero luego tomaba mayor definición… Era como si se agrandase y achicase, pero él sabía que sólo era una ilusión óptica…
Como Rafael.
El punto en la pared…
Era tan tonto… llevaba años enseñando en la universidad lo que muchos habían dado por llamar “La Teoría del Clavo”, y que para él se reducía sencillamente a la justificación para contratar servicios de consultoría en cualquier disciplina. “Si uno tiene un clavo en la pared de su casa y lo ve todos los días, termina por absorberlo y hacerlo parte de su paradigma personal, al punto de dejar de notarlo. Si una persona va de visita, lo primero que verá será el clavo”.
Y claro… aplicado al momento presente, Rafael era el clavo. O el punto en la pared… O como quisiera llamarlo.
El chico tenía problemas, pero Armando había estado tan involucrado, que pensó que esos problemas eran parte del decorado que venía con Rafa… y a pesar de que las personas que trabajaban con él se lo habían dicho, no había sido capaz de notarlo hasta…
Hasta que Rafael murió.
No… decir que había muerto era una verdad a medias.
Hasta que Rafael se suicidó…
La culpabilidad arremetió con fuerza… no podía dejar de pensar que la noche que murió Rafa su celular había estado sonando y que él había estado tan entretenido en la fiesta que no había podido responder. Si tan solo hubiera hablado con el chico… quizá habría evitado lo que hizo… “Yo le dije que llamara a cualquier hora… Yo se lo dije… y le fallé”.
Martín le había repetido cien veces que eso no habría evitado nada. Que Rafa estaba loco y se hubiera suicidado de una u otra forma. Que dejara de atormentarse. Pero Armando no podía…
- Rafa – murmuró, como si esa sola palabra pudiera devolverlo a la vida. Vano intento… su rostro se hundió en la almohada, su mente voló de allí, hacia el último lugar donde había visto a Rafael. La morgue.
“Muerte por pérdida de sangre, causada por cortes en las muñecas”, decía el informe. “Fecha y hora del deceso: entre la noche del 31 de octubre y la madrugada del 1 de noviembre” y en motivo, una sola palabra, escrita con mayúsculas: “SUICIDIO”
Pero el informe jamás mencionó ni explicó lo que Armando había visto.
La muñeca izquierda de Rafa, cortada con un cuchillo de cocina, mostraba algo que era claramente anormal. Allí, como una extensión de sus propias venas, había un cable. Un cable de datos… rematado en un conector USB. Y habían encontrado sangre en el puerto USB delantero del CPU.
¿Cómo explicarlo? El forense no tenía idea y simplemente omitió el detalle. El cuerpo de Rafael fue entregado a sus padres e inhumado en una sencilla fosa en el Cementerio El Ángel. Fin de la historia.
Pero Armando no dejaba de pensar en ello y cuando lo hacía, la frase “Sistema Nervioso Digital” le venía a la mente en forma inmediata.
Al menos no habían encontrado sus videos entre las cosas de Rafael y eso suponía un triste alivio.
4
Los días del permiso de Armando pasaron lentamente, con una lentitud que torturaba al punto de angustiarlo. Las horas muertas eran lo peor, pues pensaba en Rafael. Una y otra vez volvía a su mente la noche en la que le dijo que lo llamara si necesitaba ayuda. Una y otra vez volvía a verlo en la mesa de la morgue, cubierto con una sábana. Muerto.
Armando ni siquiera había tenido fuerzas para encender su computador y ponerse a trabajar.
Una noche se sorprendió a sí mismo poniendo en el equipo, a todo volumen, la música favorita de Rafael. Korn. Pensó que habría sido bonito hacer el funeral con esa música. Pero el funeral del chico había sido austero, unos pocos conocidos, sus padres... y la obligada corona de difuntos de la universidad y de ABZ. No... su pobre Rafa no había sido muy popular.
El domingo por la noche, su último día de descanso, Martín lo fue a visitar y le dijo unas cuantas cosas acerca de la autocompasión. Luego de eso, Armando se levantó por fin y encendió el computador para ponerse al día antes de volver al trabajo.
El correo se iba descargando mientras el ingeniero consultaba el foro de gestión al que estaba suscrito, cuando un mensaje llamó su atención.
De: Cybersoul ASUNTO: Estoy aquí.
Y la fecha era del día anterior.
Parpadeó varias veces, mirando el mensaje. Su cerebro procesó la fecha y el hecho de que era físicamente imposible que Rafa hubiera enviado eso "después". Se dijo que debió haberlo escrito antes y programado para que se enviara en esa fecha. Eso no tenía nada de raro, muchos programas de mensajería lo permitían.
Aún así, no quería abrir el mensaje.
Atribuyó su miedo a la culpabilidad, y tomó aire antes de abrirlo... No, no iba a asustarse por un tonto mensaje reprogramado.
Supongo que a estas alturas sabrás lo que pasó. Lo siento... era necesario. Te lo dije muchas veces, el cuerpo es una atadura para la mente y aunque parezca cruel, era necesario destruirlo.
Mi mundo está lleno de belleza, y ¿sabes?, soy el único aquí. Puedo crear a otros, pero no sería divertido. Te quiero a ti... estudio la manera de que vengas conmigo... me pregunto si tendrás el valor.
Te quiero... te amo más que antes si eso cabe. En este mundo sin barreras físicas los sentimientos se me desbordan y es irónico... Estoy más cerca y a la vez estoy más lejos. Pero vendrás conmigo... Sé que lo harás.
Te ama,
Cybersoul
Eliminó el mensaje, abrumado. Ni siquiera intentó comprenderlo... sólo se refugió en las alas de su propia miseria y volvió a la cama. Ese día no volvió a encender la PC.
5
- ¡No puedo creerlo! Ese chico estaba loco - exclamó Alfonso, cerrando su programa de correo electrónico.
Armando, sentado frente a él, se sintió enfermo. Se había reintegrado al trabajo para encontrarse con una situación de acoso inexplicable hacia varias personas en ABZ.
- Es el quinto mensaje que recibo... "Saludos desde el Más Allá... Cybersoul" ¿Qué clase de broma es esta?
Martín entró bruscamente y le alargó a Alfonso un papel.
- Los mensajes han sido enviados de direcciones aleatorias. Cambian cada vez, como el spam... He puesto algunos filtros, pero eso sólo minimizará el problema.
El gerente se llevó las manos a la cabeza.
- ¿Me estás diciendo que no puedes evitar que estos mensajes lleguen?
- Así es - respondió Martín, con su clásica sangre fría -. Lo único que cabe hacer es eliminarlos cuando llegan.
- ¿De qué me sirve gastar miles de dólares en tener la mejor tecnología si no me protege de esto? - estalló Alfonso -. ¿De qué me sirve entrenarte y darte capacitación en seguridad si no puedes combatirlo? ¿Quién mierda está detrás de esto?
Se hizo un silencio sepulcral. Hacía tres días que ABZ se había visto inundada de mensajes de Cybersoul, con diversos temas, y siempre con alusiones burlonas al más allá, al infierno y a la muerte. La teoría más aceptada era que el propio Rafael había dejado programados los mensajes antes de suicidarse, pero nadie podía comprender por qué.
- Debió ser él mismo - dijo lentamente Armando -. Sabemos que le gustaba programar cosas... Es la única explicación posible - miró a Martín -. Debe haber un medio de deshacernos de esos mails.
- En eso estoy. Hago lo que puedo con la tecnología de firewall que tenemos - fue la seca respuesta. Martín llevaba días tratando de bloquear los mensajes.
Se hizo otro silencio, que fue interrumpido por otro mail.
"Me siento solo... pronto los invitaré a mi mundo"
- ¡Esto es demasiado! Me voy a casa. Llámame cuando lo resuelvas - dijo Alfonso y salió de la oficina.
Armando, que hasta entonces había logrado mantener la compostura, miró a Martín.
- Es él... estoy seguro de que es él.
- Tonterías
6
Dos días más tarde, la calma volvió a ABZ. Los mensajes dejaron de llegar y Armando pudo relajarse por fin y pensar que la culpa y la imaginación le habían hecho delirar cosas.
Leía los mensajes del día cuando sonó su teléfono.
Era Sandra.
- Armando, estoy aquí arriba. Quiero que veas el prototipo terminado.
“Aquí arriba” no podía significar otra cosa que el piso con el Edificio Inteligente.
Armando subió, con una punzada
de culpabilidad y con mucha vergüenza. Desde la muerte de Rafa, había
descuidado por completo el proyecto, del que se suponía estaba a cargo.
Al salir del ascensor, miró el largo y desierto pasillo, cuyas cámaras
de video más que verse, se adivinaban. La puerta de acceso a la oficina
principal estaba cerrada con un código de acceso asociado a un identificador
biométrico y él sabía que si lo erraba, todas las puertas
de acceso al nivel quedarían bloqueadas y el personal de seguridad
lo rodearía en menos de cinco minutos.
Presionó su código y acercó su rostro a la ranura. Una vez reconocido su iris, la puerta se abrió y pudo pasar.
- Esto es increíble – murmuró, caminando por la mullida alfombra de la oficina hasta donde Alfonso y Sandra lo esperaban.
Alfonso se frotaba las manos.
- Los de la mina vienen mañana. Todo está listo… Quiero que Sandra te muestre todo, la presentación la harás tú.
- Pero… si yo no he estado en el proyecto realmente. Debería hacerlo Sandra – protestó Armando.
- Tú sentido de la caballerosidad no sirve ahora – replicó Alfonso -. Ellos saben que tú estás a cargo, decirles que hemos cambiado de persona dará la impresión de poca seriedad. Y lo último que deseo que piensen es que somos una empresa poco seria.
Luego de algunas recomendaciones más, Alfonso los dejó. Sandra, que extrañamente había permanecido silenciosa, se acercó a Armando.
- No me importa que te lleves todo el crédito por el proyecto – dijo ella suavemente, avanzando más -. Sé que lo has pasado muy mal por la muerte de ese chico… lo entiendo, era tu alumno y tú lo trajiste a ABZ. Pero tú no podías saber que algo andaba mal con él, ni que acabaría así.
La mano de Sandra acarició su mejilla y Armando sonrió. No se había afeitado ese día y los dedos de ella trazaron suavemente la incipiente barba.
>> No tienes la culpa.
Él cerró los ojos. “No tienes idea, Sandra”, pensó, sin moverse. Se sentía bien ser confortado por alguien que no fuera Martín y su “pendejo de mierda, te lo dije”.
Sandra se acercó un poco más hasta abrazarlo y Armando ocultó el rostro en el hombro de ella, aspirando el olor de su pelo recién lavado. Sus formas femeninas se le antojaron extrañas, pero no la rechazó, porque necesitaba realmente que alguien lo mimase un poco.
Pero Sandra interpretó mal esa señal y suavemente buscó sus labios. El ingeniero se dejó en volver en el beso, pero duró sólo unos instantes. Despacio, la apartó.
- Lo siento… - murmuró.
- No lo sientas. No me importa que seas como eres… yo tengo mucha paciencia – dijo la chica, sonriendo -. Ven, te mostraré esta belleza tecnológica.
Al salir del edificio, Armando estaba impresionado. Había visto edificios inteligentes en Miraflores, pero éste era el colmo de la sofisticación, por decirlo de algún modo. La electricidad, la temperatura e iluminación estaban reguladas por computadora. Antes de entrar al ascensor, tuvo la desagradable sensación de estar siendo espiado y estaba en lo cierto. La cámara oculta tenía un sensor de movimiento y filmaba todo como cosa de rutina. Se preguntó cómo haría Sandra para eliminar el registro gráfico del beso que le había dado y se encogió de hombros. No era su problema.
7
Esa noche, Armando encendió su laptop, después de muchos días, y lo primero que cargó fue su MSN. Estaba tan absorto en abrir los archivos de la presentación que Sandra le había dejado, que olvidó desconectarlo.
Cybersoul: Love, full of hate.
Don't you love how I break?
Hola, mi amor
Dark Knight: Fuck me kitten
Cybersoul: Love, full of hate.
Don't you love how I break?
Hola, Armando, ¿me has extrañado?
Armando se quedó helado mirando la pantalla. Luego, decidió que se trataba de alguna broma muy pesada.
Dark Knight: Fuck me kitten
No es gracioso. Esta cuenta no te pertenece, no deberías usarla.
Cybersoul: Love, full of hate.
Don't you love how I break?
Querido, no seas tonto. Soy yo.
Dark Knight: Fuck me kitten
Rafael está muerto. Déjalo en paz
Cybersoul: Love, full of hate.
Don't you love how I break?
Jajajaja, eres tan tierno. Soy yo, Armando. Rafael. Tu Rafael.
Dark Knight: Fuck me kitten
Rafael está muerto. Déjalo en paz.
Cybersoul: Love, full of hate.
Don't you love how I break?
Soy Rafael… puedo probarlo. ¿Recuerdas el video de la última
vez? Mira…
http://www.slasheaven.com/Cybersoul/Armando.mpg ¿Quién más
que yo podría tenerlo?
Armando pinchó el enlace y contuvo la respiración. El video se descargó en lo que se le hizo una eternidad. Cuando por fin pudo verlo, palideció más aún. Recordaba ese video… había tenido relaciones con Rafa sobre el sofá del salón. Lo único que pudo ocurrírsele era que había caído en manos de un chantajista.
Dark Knight: Fuck me kitten
¿Qué es lo que quieres?
Cybersoul: Love, full of hate.
Don't you love how I break?
A ti… siempre te quise a ti. Te amo
Armando intentó bloquear la cuenta, pero el equipo no le respondía, como si el Mouse tuviera vida propia, no obedecía sus órdenes.
Cybersoul: Love, full of hate.
Don't you love how I break?
Te amo Te amo Te amo Te amo Te amo Te amo Te amo Te amo Te amo Te amo Te amo
Te amo Te amo Te amo Te amo Te amo Te amo Te amo
Dark Knight: Fuck me kitten
BASTA!!!
Cybersoul: Love, full of hate.
Don't you love how I break?
Te vi en el sexto piso. Ten mucho cuidado… ella no debe acercarse a
ti. Eres mío.
Un escalofrío recorrió la espalda de Armando y recordó la cámara de vigilancia. Siempre podía ser un vigilante de ABZ jugándole una mala pasada. Decidió probarlo.
Dark Knight: Fuck me kitten
No soy de nadie. Si la besé es porque ella me gusta. Me gusta más
que tú.
Cybersoul: Love, full of hate.
Don't you love how I break?
Entonces, ella está muerta
Dark Knight: Fuck me kitten
No me hagas reír… ella está perfectamente
Su interlocutor se desconectó de pronto y Armando sonrió por esa pequeña victoria. Había recobrado el control de su equipo y sólo pensó en apagarlo.
Esa noche sus sueños estuvieron plagados de pesadillas.
Capítulo 11
You can never go back not even
If you wanted to know where
You're indeed now
You've been fuckin' them real good lately
One minute you come from zero
Go now
For No One - Korn
Lima, Perú
Miércoles, 19 de Noviembre, 2003
1
- ¿Seguro que no vienes a la fiesta? – preguntó Alfonso.
- No. Lo siento, tengo una jaqueca tremenda – mintió Armando, excusándose con el equipo de Antamina y retirándose discretamente.
La presentación de la mañana había sido todo un éxito y el trato había sido cerrado. Como los ingenieros de la mina se quedarían hasta el día siguiente, Alfonso había organizado una recepción en el Swisshotel y luego una cena en su propia casa.
Pero Armando no se sentía de humor para celebrar nada. Estaba preocupado y sabía por qué, sin embargo, no quería admitirse a sí mismo la verdadera causa de esa preocupación. Luego de la presentación, había hecho una discreta investigación sobre los vigilantes, intentando averiguar el origen de la misteriosa llamada por MSN que había recibido la noche anterior, aunque sin éxito. Y esa tarde, había recibido otro misterioso mail.
“De: Cybersoul
Asunto: No te esfuerces
Armando, no seas tonto… ¿Crees que algún mediocre vigilante podría hacer lo que hago yo? Sabes de lo que hablo… es mi Mundo Virtual. El mundo donde todo es posible… Lo único que me hace falta eres tú.
No vayas esta noche a la reunión. Voy a mostrarte algo.
Entra al MSN a las diez y media.
Nos vemos, amor mío.
Cybersoul”
2
La mirada de Armando iba desde su reloj de pared hacia el reloj de la laptop que estaba sobre su escritorio. Eran las diez y media y tenía el MSN conectado desde las nueve.
Y ni rastros del misterioso Cybersoul.
No quería reconocerlo, pero estaba ansioso. Hasta había llegado a imaginar que se trataba de un hacker, de esos que tanto admiraba Rafael, y que de algún modo se había apoderado de su cuenta y ahora la utilizaba.
Cybersoul: So I came too far. To end
up this way
Hola mi amor
EL ingeniero pegó un respingo, no había recibido aviso de que un nuevo contacto había entrado al MSN y la ventana emergente lo pilló desprevenido.
Dark Knigth – Untouchable
Qué quieres?
Cybersoul: So I came too far.
To end up this way
Jajajaja ya lo sabes, tonto
Cybersoul: So I came too far.
To end up this way
Te quiero a ti
Dark Knigth – Untouchable
Dijiste que me mostrarías algo
Cybersoul: So I came too far.
To end up this way
Y eso haré. Mira : www.myselfreality.com/cybersoul/6thfloor.mpg
Armando dio el clic sin vacilar y esperó hasta descargar el video. Mientras lo hacía, su interlocutor le hablaba.
Cybersoul: So I came too far.
To end up this way
Antes no te lo pude explicar. No soy exactamente Rafael, soy en lo que él
quería convertirse. Soy lo que él creó, en el mundo que
creó. Conservo gran parte de la esencia de Rafael, pero soy mucho más…
Dark Knigth – Untouchable
Eres un hacker amigo de Rafa?
Cybersoul: So I came too far.
To end up this way
No, no me estás entendiendo… Rafael quería un mundo virtual,
y al morir, terminó el proceso final de su creación. Verás…
Vivo en un mundo dentro de tu mundo. El mundo, tal como lo conoces, está
reducido a ceros y unos… código binario, es el lenguaje que se
hablará en el futuro… donde el hombre y la máquina serán
uno solo y no existirán las barreras físicas. Nos podremos desplazar
por el éter… Allí donde haya una señal digital,
estaremos nosotros. Este es mi mundo y quiero que vengas a él.
Mientras Armando meditaba lo que leía, intentando entender, el video terminó de descargar y el ingeniero se vio a si mismo en el sexto piso de ABZ, abrazándose de Sandra, y luego vio en cámara lenta como ella lo besaba y él la dejaba hacer, y le devolvía lentamente el beso.
Dark Knigth – Untouchable
De dónde sacaste eso?
Cybersoul: So I came too far.
To end up this way
Acabo de decírtelo… estaba en la red. Ah, y antes de que digas
nada, no soy nadie de ABZ… Tú también sabes quien soy.
Armando estaba indignado. Ahora no le cabía duda de que estaba siendo víctima de una broma de pésimo gusto.
Dark Knigth – Untouchable
Sí, claro. Eres Rafael y volviste del Más Allá bajo el
nombre de Cybersoul, un renombrado hacker.
Cybersoul: So I came too far.
To end up this way
No volví. En realidad jamás me fui.
Dark Knigth – Untouchable
AJA
Cybersoul: So I came too far.
To end up this way
Armando, te lo advierto… Aléjate de ella
Dark Knigth – Untouchable
¡No seas ridículo! Ella me gusta… le he pedido que sea
mi novia
El ingeniero estaba decidido a llevar el jueguito al límite, pero después de escribir eso, hubo una larga pausa antes de que Cybersoul tipeara algo.
Cybersoul: So I came too far.
To end up this way
Tú no me crees. Hagamos una cosa… entra a tu cuenta, en el banco.
Voy a ponerte tu saldo en cero… Luego lo dejaré como estaba.
Dark Knigth – Untouchable
No puedes
Cybersoul: So I came too far.
To end up this way
Claro que puedo. Acá no existen los imposibles… Ceros y unos,
recuérdalo. ¿Qué puedes perder?
Armando lo meditó. Cabía la posibilidad de que hubiera un keylog en su equipo, de manera que ejecutó el antivirus y se desconectó del MSN.
Entró a su cuenta y palideció… Su saldo estaba en cero
- Mierda
El MSN se conectó sin que él lo hiciera.
Cybersoul: So I came too far.
To end up this way
Ves? Ahora consulta de nuevo
Armando tecleó, furioso… y se quedó mudo de asombro. El saldo de su cuenta aparecía nuevamente a su vista.
Intentó hablar con Cybersoul, pero se había desconectado, dejándole un único mensaje:
Cybersoul: So I came too far.
To end up this way
Puedo hacer lo que quiera. Olvídate de esa puta.
2
El jueves, las ojeras de Armando proclamaban lo poco que había podido dormir esa noche. Odiaba preocuparse de ese modo por lo que él mismo consideraba una paranoia, pero estaba preocupado y en cierto modo, asustado.
Había retirado sus ahorros del banco, para convertirlos en efectivo que guardaría en su casa, al menos hasta saber qué era exactamente lo que estaba ocurriendo.
Tampoco le habían quedado ganas de acercarse a Sandra, pero ella parecía no notarlo y esa mañana le había enviado un mail que empezaba “Mi amor” y le había pedido verlo esa noche, que Armando había aceptado porque eso el permitiría hablar con calma y aclararle que entre ellos no había nada.
El ingeniero tecleó en su Outlook la confirmación de una cita de trabajo y salió a almorzar con un posible cliente. Necesitaría de todos sus sentidos para convencerlo de la conveniencia de instalar un sistema de seguridad perimetral basado en cámaras IP. No era una perspectiva atractiva para él, dadas las circunstancias, pero consideró que le haría bien ponerse a trabajar en serio y dejar de pensar.
El almuerzo terminó con el compromiso de hacerles llegar una propuesta y Armando se retiró a ABZ con la satisfacción del deber cumplido.
Eran apenas las tres, y el tránsito estaba espantoso. Por alguna razón, no se podía avanzar por la avenida. Armando tocó la bocina del auto y sacó la cabeza para increparle al conductor que iba adelante, pero entonces vio la ambulancia y algo se paralizó en su interior.
- Un accidente – dijo un taxista, en el carril opuesto.
La sirena de la ambulancia comenzó a sonar y el vehículo se puso en marcha, restableciendo parcialmente el tránsito.
Para cuando Armando llegó al estacionamiento del edificio, vio dos autos de policía estacionados allí y bastante movimiento. Se bajó de un salto y corrió a la recepción.
- ¿Qué pasa? – preguntó a la recepcionista, que temblaba como una hoja mientras bebía algo.
- No sé… un accidente…. La señorita Villegas – hipó la chica.
Eso fue suficiente. Armando corrió por las escaleras hasta llegar a su despacho, donde encontró a Yola llorando y hablando en voz baja con la secretaria de Alfonso.
- ¿Qué ha pasado? ¿Dónde está Sandra? – preguntó a quemarropa, y Yola respondió con un sollozo.
- Tuvo un accidente – dijo la otra chica, mucho más calmada -, con la electricidad o algo así. Fue en el sexto piso…
Armando salió antes de que ella terminara la frase. Avanzó a toda prisa por el pasillo y subió las escaleras, pues algo en su interior le impedía utilizar el ascensor.
Al llegar al sexto piso, encontró un cordón policial. Alfonso estaba allí, junto al personal de seguridad. Martín hablaba con un policía, intentando explicarle el mecanismo de control de la energía eléctrica de ese piso del edificio.
- No… no me ha entendido. El circuito eléctrico de este piso corresponde a una línea estabilizada, aislada del resto, y que es controlada por un computador. Básicamente sirve para manejar la apertura de puertas basado en controles biométricos, como el reconocimiento del iris; pero además maneja la intensidad lumínica y controla la continuidad del servicio encendiendo en forma automática el grupo electrógeno en caso de corte de energía. Y también controla el agua…
- ¿La computadora controla la corriente?
Martín hizo un gesto exasperado y arremetió de nuevo con su explicación. Alfonso se acercó a Armando, con la expresión más abatida que éste le había visto en todos los años que llevaba de conocerlo.
- Sandrita… - murmuró, sin acabar la frase.
- ¿Falleció? – las palabras salieron en un hilo de voz de la garganta de Armando.
Alfonso asintió y Armando sintió que el mundo se le caía encima.
- Se la llevaron… Oh, Dios, tengo que decírselo a sus padres. Acompáñame, por favor.
El ingeniero asintió, derrotado, y al dirigirse a las escaleras, escuchó un fragmento de la nueva explicación de Martín.
- … una falla en un millón, podría haber un error de programa, sólo lo sabremos cuando el fabricante lo revise…
La cámara IP de seguridad seguía atentamente los movimientos de Armando.
3
”La muerte, donde esta la muerte,
¿Dónde esta mi muerte,
dónde su victoria?
¡Resucitó, Resucitó,
Resucitó, Aleluya!
¡Aleluya!, Aleluya!, Aleluya!, ¡Resucitó!”
Los cánticos se elevaban llenando el cementerio de suspiros y lamentos. Armando se maldijo a sí mismo, odiaba esa canción. No debería estar pensando en ello, pero en un momento así, no era precisamente para dar ánimos. Claro que era una tradición demasiado arraigada cantarla en los entierros.
Martín le dio un codazo.
- Ya voy
El ingeniero se abrió paso entre el grupo de ABZ y avanzó hacia adelante, frente al féretro. Se obligó a no pensar en la tragedia y comenzó a hablar, haciendo una breve semblanza de la trayectoria de Sandra en la empresa y de sus principales cualidades. Siempre había tenido facilidad de palabra y logró hablar con tranquilidad…hasta que vio a la madre de la muchacha sollozar desconsoladamente y su voz se quebró.
- Sandra, siempre te recordaremos – logró decir, antes de volver al grupo.
Lo que siguió del entierro fue una verdadera pesadilla. Aún no se podía creer que Sandra hubiera muerto en ese tonto accidente. De hecho, nadie en ABZ podía explicárselo.
Los rezos y los cantos le eran irreales, su mente estaba en Sandra, en la última vez que la había visto, cuando, llena de entusiasmo, le explicaba el funcionamiento de un nuevo programa de control de accesos que su departamento había comenzado a desarrollar.
Era el segundo entierro al que asistía en menos de un mes y no pudo evitar comparar la paz y quietud de los Jardines de la Paz, donde yacía Sandra, con el enorme conglomerado que era el Cementerio El Ángel, donde Rafael había sido sepultado.
Y no era sólo el lugar, el entierro de Sandra estaba lleno de gente, tristes miradas, ojos enrojecidos, todo evidenciaba el gran cariño que sentían por la muchacha.
Tan distinta a Rafael…
No había ahondado en lo ocurrido, no comprendía cómo pudo haberse inundado la oficina prototipo del Edificio Inteligente, y mucho menos cómo Sandra había quedado encerrada allí, y había podido sufrir una violenta descarga eléctrica al intentar abrir la puerta.
Suspiró… esa era la misma puerta activada por un sistema experto que reconocía el iris. Funcionaba con impulsos eléctricos, pero eran mínimos… Y nunca se había dado, en todo el historial de fabricación de esos sistemas, la coincidencia de una inundación con una falla eléctrica. El sistema tenía una probabilidad de error de 0.001%
Pero había fallado… y esa falla costó la muerte de Sandra.
El ingeniero sólo tenía clara una cosa: allí había habido sabotaje, e intentaría descubrirlo. Y estaba convencido de que ese misterioso interlocutor de MSN tenía algo que ver.
4
Los mails cesaron hasta el lunes, y también las misteriosas llamadas por MSN. Armando intentó en vano comunicarse con Cybersoul, le envió varios mails a la cuenta de MSN de Rafael, y esperó. Pero nada, no hubo respuesta.
Consideró hablar con alguna autoridad, pero el caso era tan extraño que él mismo no sabía como empezar. Y no le parecía muy cuerdo llamar a la policía y decirles “Creo que mi novio, que se suicidó hace veinticuatro días, ha asesinado a mi colega Sandra Villegas, a través de un programa que se comunica con su mente, porque él vive en la red”.
No… si hacía esa llamada, lo más seguro era que terminase en el manicomio.
En cambio, decidió contárselo a Martín.
- Tú estás loco. Nadie puede vivir en la red – dijo su amigo, apenas escuchó el inicio de la historia.
- Eso pensaba, pero… piensa un poco. Piensa en lo de Sandra… ¿Cómo puedes explicarlo? Ni siquiera los fabricantes pudieron hacerlo.
Martín hizo un gesto de fastidio y se puso de pie, para mirar por la ventana, hacia la transitada avenida Pardo, como si buscara las palabras en la aglomeración del tráfico, y lentamente, comenzó a hablar.
- Escucha… el crío no me agradaba, te dije que lo iba a hacer echar, pero precisamente por eso estuve tratando de reunir pruebas. Y no encontré nada – Martín se dio la vuelta, mirando a Armando -. Busqué a conciencia más evidencias de interceptación de correo, uso indebido de recursos, puse auditoría en sus cuentas… Y no logré encontrar nada. Eso fue antes de que muriese, pero después que falleció seguí buscando… y sigo sin encontrar nada.
- ¿Y cómo explicas todo lo que está pasando?
- Yo creo simplemente que él dejó esos correos programados, que lo de Sandra fue un lamentable accidente y que el resto fue especulación e histeria colectiva.
- ¿Y qué me dices de lo que me ocurre a mi? ¿Esos mensajes en MSN? ¿Mis saldos de cuentas en el banco? ¿Eso es paranoia también?
- Creo – dijo lentamente Martín - que alguien te está jugando una broma muy pesada.
- Eso pensé, pero no es posible… son demasiadas coincidencias. Y lo de mi cuenta bancaria no pudo ser casual… además, me amenazó respecto a Sandra. Y tiene los videos… - Armando habló atropelladamente, mezclando hechos y eventos.
Martín negó con la cabeza y volvió a mirar por la ventana. Cuando regresó su atención a Armando, tenía una expresión extraña.
- Creo que deberías alejarte por un tiempo. Pide vacaciones, viaja, aléjate de todo esto. Estás muy tenso, no lo has notado pero has cambiado mucho en estos últimos tiempos. Incluso hay quienes piensan que has perdido tu eficiencia. Olvidas las citas con los clientes, pierdes las cotizaciones… Toma un descanso, en serio. Lo digo como amigo.
Armando se encogió de hombros. Era consciente de que se había descuidado en el trabajo y de que había hecho perder algunos contratos a ABZ. Lo de la mina lo compensaba, habían tenido suerte de que el accidente con Sandra no detuviera la compra; pero sabía perfectamente que muy pronto, Alfonso le empezaría a pedir más resultados.
- Lo pensaré.
5
Una semana después, Armando lo seguía pensando.
Había logrado concentrarse en el trabajo, pero seguía ocurriéndole cosas grotescas. Sí, grotesco era la palabra, no había encontrado algo mejor para describir lo que pasaba.
Primero, lo llamaron del banco por un préstamo que él jamás había solicitado, y le costó demostrar que él no había iniciado el trámite. Luego, sus cuentas de MSN y yahoo se volvieron locas, llenándose de los spam más diversos. Su laptop tuvo un virus desconocido que eliminó toda la información y la computadora de su casa también sufrió lo mismo.
Pero lo más preocupante fue que comenzó a recibir mensajes de texto en su celular.
Deja esta vida y ven a mi mundo, Armando
Morir no es tan malo, sólo necesitas decisión y a ti te sobra
Las ataduras del cuerpo impiden desarrollarse a la mente
Confía en mi, sígueme
El ingeniero cambió su celular, lo hizo privado, e incluso cambio su número de teléfono, pero los mensajes siguieron llegando.
Te amo, ¿es que no te das cuenta? Eres mío, tienes que venir a mí
Eliminó el mensaje y salió de su casa, para caminar cuadras y cuadras sin rumbo. Cuando volvió, después de dos horas, otro mensaje, esta vez de correo electrónico, lo esperaba.
”He intentado explicártelo y convencerte… Lo he intentado todo, pero no me crees.
Armando, Rafael ya no existe. Soy Cybersoul y soy mucho más de lo que Rafael jamás soñó. Soy la prueba de un nuevo modo de evolución, la evolución de la mente. ¿Quién no ha soñado con librarse de un cuerpo defectuoso o enfermo y vivir para siempre de la energía? Y nuestro complejo cerebro es en realidad una combinación de ceros y unos que puede ser asimilada por cualquier medio digital, brindándonos un espacio casi infinito de desarrollo. Una vez en ese medio, no tenemos límites.
Quiero ofrecerte una última prueba. Quiero que entres esta noche a las once al MSN y hablemos… luego de eso estoy seguro de que no tendrás más dudas.
Te ama
Cybersoul”
Armando eliminó el mail, pero estuvo pensando en él toda la tarde; sin embargo, esa noche, se conectó al MSN a las ocho y fue directo a las salas de Chat de Microsoft, para buscar alguna compañía.
No tenía intenciones de esperar al misterioso Cybersoul, quien fuera que fuese. En lugar de ello, contactó a un chico que dijo ser virgen y tener dieciocho años. Después de mirar sus fotografías, quedó de encontrarse con él y le pidió su celular. Eran las nueve y treinta cuando el encuentro se concretó en el Jockey Plaza, desde donde irían a algún hotel.
6
Pero el plan salió totalmente torcido. A las nueve y cuarenta y cinco, Armando detuvo el auto en la salida del Jockey Plaza y un chico subió. Luego de una agria discusión, el chico abrió la puerta.
- Loco pervertido – le espetó antes de irse.
El ingeniero no se movió. Cavilaba en todo lo que “Gatito Mimoso”, su conquista, le había dicho.
Apenas lo había recogido en el estacionamiento, comenzó una avalancha de reproches de la que Armando pudo sacar en limpio que el chico creía que él tenía novio, pues luego de que hablaran, había tomado un bus para ir al Jockey y al bajarse había recibido un mensaje de texto en el celular de alguien reprochándole que saliera con su pareja.
Al mensaje siguieron las amenazas y luego los insultos. “Gatito” apagó el celular en el momento exacto en que Armando hacía su aparición y no hubo modo de convencerlo de que exageraba.
Un muy molesto y caliente Armando enfiló a su departamento y encendió la PC, esperando alguna explicación de Cybersoul.
Pero la explicación llegó del modo más inesperado. Apenas había tecleado su contraseña, la pantalla se puso negra y se encontró en lo que parecía ser un juego de video tridimensional.
“Bienvenido a Cybersoul Hell”, dijo la voz de Rafa a través de los altavoces.
- ¿Qué es esto?
“Para avanzar, oprime las flechas de dirección. Para ampliar la resolución, presiona la tecla ‘+’, para ver el menú presiona ESC. El botón salir está desactivado… has entrado en modo de ‘lectura’”.
Una risita burlona flotó en el aire.
Armando movió las flechas y comenzó a desplazarse… al momento notó que se encontraba en un lugar que le era muy familiar. De pronto, la puerta se abrió y entró una figura en la que reconoció a Sandra.
Comenzó a sudar frío… el ambiente era una simulación de la sala principal del edificio inteligente de ABZ. Sabía lo que ocurriría, era una reproducción del accidente… Tecleó ESC varias veces, pero nada ocurrió. Y aún así, no podía dejar de mirar la pantalla.
- Rafael, detén esto – dijo, sin fuerzas.
Era un simulador, o eso quiso creer. Un simulador que reprodujo el extraño accidente en el que murió Sandra. Vio el piso inundarse y la mirada aterrorizada de ella cuando la puerta no se abrió. Y luego, cuando Sandra sujetó con fuerza la barra antipático (1) e intentó salir, vio la descarga, en la forma de un enorme rayo que fulminó a la pequeña figura. Los gritos que oyó fueron tan reales que algo en su interior supo que habían sido los verdaderos gritos de Sandra. El cuerpo se desplomó y el programa tuvo el detalle macabro de mostrar los rayos de la electricidad en el cuerpo, haciendo que se vieran los huesos.
Y luego, en la pantalla, apareció la Sala de Servidores de ABZ, después, su propio despacho y el escritorio de Yola.
”Eres mío… todos ustedes lo son… No debiste buscar a ese muchacho. Me forzaste a mostrarte las cosas antes de tiempo. Ahora te necesito más que nunca, Armando. No va a dolerte… sólo tienes que morir.
Será sencillo… la parte más difícil es lograr que tu cuerpo asimile el cable de datos… se hace con el poder de la mente. Hay un libro de meditación hindú que…”
Armando desconectó el enchufe del computador y arrancó los cables de su conexión Speedy y la del teléfono. Luego corrió por toda la casa desenchufando los aparatos y arrojó su celular a la basura.
Cuando terminó, tomó una decisión. Se despediría de todo, lo dejaría todo. Si él desaparecía, Cybersoul dejaría de acosarlo.
Le tomó tres días organizar su partida. No dio explicaciones a nadie más que a Martín, a quien dejó de inquilino en su departamento.
Antes de irse, envió desde una cabina pública un mail a Cybersoul diciéndole que se iba fuera del país y que intentaría rehacer su vida; aunque en realidad su intención era quedarse en el Perú.
Y de ese modo, terminó en ese pueblo de la selva.
11
Lima, Perú
Marzo, 2005
- Y eso fue lo que pasó – la voz queda de Armando terminó de relatar su historia.
Aldo no había dicho una sola palabra, sólo había emitido algunas exclamaciones a lo largo del relato.
- No me crees, ¿verdad?
- Al contrario. Yo te creo… todo encaja… Él está en la red. Él causó todo esto. La pregunta es ¿cómo podemos detenerlo?
************
(1) Barra antipático: es una barra metálica que se pone en las puertas, activada por un sistema que la abre al presionar un botón y se usa en casos de emergencia para salir de lugares cerrados. Normalmente se alimenta con electricidad.