N. de la A: No se si quedó bien, pero juro que fue un complot. Había escuchado ‘My Inmortal’, estaba lloviendo y me había agarrado la tristeza. Encontré la letra de de la canción "Historia de un sueño" de La Oreja de Van Gogh y no me pude resistir. No es el tipo de cosas que escribo, pero lo tenía que sacar para que no me rondara por la eternidad.
Harry salió lenta, muy lentamente de la habitación de Remus, procurando no hacer ningún ruido. Estaba preocupado por él, por su salud, por la manera en que parecía no poder sobrellevar la muerte de Sirius. Parecía que cada día era una carga, que cada hora agregaba un peso extra sobre el alma del hombre y aquel ya no tenía fuerzas para soportarlo.
Dejó la luz encendida de la habitación y fue hacia la sala. No cerró la puerta por completo, por lo general, Remus despertaba en medio de pesadillas y quería estar cerca si eso volvía a pasar.
En la habitación, Remus da vueltas en la cama...Está adormecido, una vez más está flotando en un sopor que pronto puede convertirse en pesadilla, y puede volver a hundirlo en la angustia. Nunca creyó tener tantas lágrimas, nunca creyó poder albergar tanta desesperada tristeza en el corazón, pero aquí está de nuevo, intentando dormir, intentando perderse en la oscuridad de la inconciencia, donde la amargura no lo alcance.
No puede, y de nuevo solloza en sueños.
La mano leve se posa con infinita ternura sobre el hombro, haciendolo girar, y entonces Remus abre los ojos muy despacio, porque aún a través del dolor, puede reconocer el perfume, y el tacto lleno de amor. Sabe que está soñando pero nada puede detener la alegría al tener de nuevo enfrente la mirada azul llena de picardía, el hermoso pelo negro.
Perdona que entré sin llamar
No es esta la hora y menos el lugar
Tenía que contarte que en el cielo
No se está tan mal
- Moony…- esa voz lo acaricia y lo envuelve.- Paddy…
Se sienta a toda velocidad para asegurarse que es él, y sin pensarlo, se arroja entre los brazos que lo reciben, amantes, seguros. Respira con fuerza el aroma del perfume tantas veces sentido, siente las manos fuertes acariciando su cabeza, revolviendo el pelo dorado que tanto le gustaba. Es tan real que casi duele.
- Paddy, te extraño… Te extraño tanto…- llora, sin ninguna vergüenza. No puede ni quiere ocultar la angustia que lleva en el alma.
- Shh, amor… Tranquilo…- y lo mece muy suavemente.- Tenía que volver a verte.
-Sirius, yo… No me dejes de nuevo, por favor… Por favor…
No hay respuesta ante ese pedido desesperado, durante unos segundos, el hombre sólo lo abraza.
- Has estado tan triste, amor…No quería alterarte más.
- ¿Alterarme más…? No verte me altera, no tenerte me altera… Que te hayas ido sin mí, sin haber podido verte… Eso me altera.
- Siempre ha sido difícil alterarte… ¿Puedo sentirme orgulloso?- ahora el tono es ligero y está tan lleno de la jovial alegría que siempre tenía, que consigue hacer que el otro hombre lo mire, a medias sonriendo entre las lágrimas.
- Tonto.
La sonrisa lenta ilumina el rostro del hombre moreno al ver que ha conseguido que dejara de llorar.
- Tenía que venir… Tenía que hacer algo para calmarte, nunca he podido verte llorar, lo sabes. Siempre que haces eso consigues atraerme.- limpia con cariño las mejillas, secando las lágrimas vertidas.- Estoy bien, Moony. Esto no está del todo mal…
- Pero no estás conmigo.- murmura compungido.
- Esa es la única parte que no está bien.
Mañana ni te acordarás
Tan solo fue un sueño, te repetirás
Y en forma de respuesta, pasará una estrella fugaz
Y cuando me marche estará
Mi vida en la tierra en paz
Yo solo quería despedirme
Darte un beso y verte una vez más.
- Promete que vas a quedarte conmigo ahora, que no vas a irte otra vez.- No puedo amor. Estás soñando, y no puedes dormir por siempre. Y aunque pudieras, yo no puedo quedarme aquí. Pero yo siempre estaré contigo, tú sabes cómo encontrarme. Hay todo un firmamento ahí afuera donde puedes hallarme… Solo tienes que salir a verlo.
- No es lo mismo. Yo te necesito aquí conmigo, necesito tu presencia, necesito llegar a casa y preocuparme porque todavía no llegas, necesito discutir contigo por la ropa sucia tirada… Te necesito…
- Lo sé, por eso vine. Eres mi cuenta pendiente, Moony. Tus lágrimas me duelen, tu llanto me llamó a través del espacio. Yo necesito que estés en paz, que puedas avanzar.
- ¿Cómo puedo avanzar…? Dime cómo… por favor, dime cómo…
- Siendo el mismo que has sido siempre. Amable, ocupándote de cada pequeña cosa, día a día, con la fuerza que siempre has tenido.
- ¡No soy fuerte! ¡No soy fuerte…! Siempre fui el más débil de todos… ¿Por qué me dices esto? Tú y James eran los más fuertes, y los dos se han ido… Y yo no puedo seguir sin ti. Me estás mintiendo, Sirius Black…
- Bien, ni siquiera en sueños dejas de regañarme.
Y esa frase consigue que una vez más la sonrisa vuelva al rostro del mago de cabello dorado.
Promete que serás feliz
Te ponías tan guapa al reir
Y así, solo así quiero recordarte
Así como antes, así adelante
Así, vida mía, mejor será así
- Eres tan hermoso cuando sonríes.- la mano le recorre el rostro, como queriendo memorizar no solo con la vista, sino tambien con el tacto, cada detalle del rostro amado.- No dejes de sonreír nunca, mi Remus.- No puedo si no estás aquí.
- Oh, sí; sí podrás… Podrás porque yo te lo pido, porque ahora mismo lo vas a prometer.
- No puedo prometer lo que no podré cumplir.
- Pero yo quiero que lo hagas. Que sigas sonriendo, que vuelvas a salir a la vida, que vuelvas a alegrarte por las cosas. Necesito recordarte así, amor. Sonriendo siempre…- ahora pone esa mirada enternecedora que el otro jamás ha podido resistir, que siempre ha quebrado toda su resistencia. Lo hace porque sabe que lo puede conseguir una vez más.- Prométemelo…
Y una vez más, lo consigue.
- Manipulador.- cede de a poco.
- Lo harás… Y volverás a tener cuidado de ti. Mira cómo estás, tan delgado. Harry se preocupa por ti, todos te ven y se preocupan por que no comes, no duermes y lloras todo el tiempo. Yo me preocupo por ti, aún desde allá.
- Es tan difícil, Paddy.
- Lo será por un tiempo, Moony; no puedo decirte que no será así. Pero eres valiente, el más valiente de los cuatro, el más íntegro siempre. Podrás hacerlo, lo sé.
Y mientras lo dice, vuelve a abrazarlo, acunándolo, tratando de poner en ese gesto, todo el intenso amor que tenía para él, que nunca dejó de tener. Muy despacito lo acomoda en la cama, sin soltarlo, sin perder ni un instante el cálido contacto. Lo arrulla en voz baja, como lo hacía cuando después de la luna llena, los dolorosos temblores sacudían el cuerpo pálido. Le acomoda las mantas, lo abriga. Abriga su cuerpo con cobertores y su alma dolida con sus brazos tratando de darle calma.
Ahora debes descansar
Deja que te arrope como años atrás
¿Te acuerdas como entonces,
te cantaba antes de ir a acostar?
Tan solo me dejan venir
Dentro de tus sueños para verte a ti
Y es que aquella triste noche,
No te dí ni un adiós al partir.
Y cuando me marche estará
Mi vida en la tierra en paz
Yo solo quería despedirme
Darte un beso y verte una vez más
- Quédate conmigo.- le murmura, acurrucado junto a su cuerpo, aferrado a la misma túnica con que lo vio por última vez.- No es posible. Solo por hoy puedo venir.
- ¿Por qué viniste?
- Porque salí tan rápido esa noche, tan desesperado por Harry… Ni siquiera te dije adiós, y salí enloquecido.
- ¿Viniste a despedirte…?
- Vine a verte, a abrazarte una vez más, a escuchar tu voz una vez más…- hay un espacio de silencio mientras los dos recuerdan esa noche, la batalla, la caída a través del velo. - ¿Sabes que esa noche, te ví sujetando a Harry?
- ¿Lo viste?
- Sí. Y te amé más por eso.
- Yo quería ir por ti.
- Lo sé, pero te quedaste para impedir que él viniera. Y no puedo decirte todo lo que eso significa para mí.- le besa suavemente la frente, una y otra vez los párpados hinchados de llanto y vuelve a acomodarlo para que descanse.- Me ha costado mucho convencerlos para que me dejaran venir esta noche… Pero estoy tan contento, Moony de estar así ahora. Es casi como antes, cuando éramos jóvenes y alocados.
- Solo cambiaste en lo de joven… Nunca dejaste de ser alocado.- comenta contra su pecho y el calor que exhala su aliento se siente tan bien.- ¿Recuerdas ese exámen donde nos pedían cinco signos para identificar a un hombre lobo? Casi te faltó preguntarme a gritos si sabía la respuesta.
Ahora hay una risita en el hombre de pelo negro ante el recuerdo.
- Recuerdo cada una de tus palabras: Uno, está sentado en mi lugar. Dos, está vistiendo mi ropa. Tres, su nombre es Remus Lupin.
- Cuatro, es el hombre que te ama. Cinco, es el que no puede vivir sin ti… Creo que tengo todos los signos…
Promete que serás feliz
Te ponías tan guapa al reir
Y así, solo así quiero recordarte
Así como antes, así adelante
Sirius le toma la barbilla y lo hace levantar la vista. Quiere tener presente el dorado intenso de esos ojos cuando tenga que marcharse.
- Cinco, es el que me brindó más felicidad de la que creí posible tener.- corrigió con ternura y esas palabras le regalaron la mejor de las sonrisas que había visto esa noche.- Y por puntos extra: seis, es a quien vine a ver esta noche. Siete, es a quien estoy a punto de besar.
Inclina el rostro hacia el otro, para posar los labios en esa boca que conoce tan bien como la propia, para gustar por última vez ese sabor, para poder llevarse tambien ese recuerdo.
Es tan intenso, tan suave, confortante y cálido estar ahí otra vez, que el mago de cabello dorado se aferra con fuerza, sabiendo que tendrá que dejarlo ir. Que el hecho que esté ahí en ese momento, es casi un milagro; un milagro que ese hombre ha hecho para él, solo porque lo ama, porque lo vio entristecido y quiso darle el consuelo que nadie más puede brindarle.
- Ya casi es hora…
Los ojos azules se alejan, se separan los labios, y muy despacio, tambien los brazos lo abandonan pero ahora, la certeza de que todo eso estará esperando por él; lo hace sonreír de nuevo.
Así, vida mía ahora te toca a ti
Solo a ti, seguir nuestro viaje
Se está haciendo tarde, tendré que marcharme
En unos segundo vas a despertar
- Voy a volver a verte.- dice Remus, seguro.- No ahora. Tal vez no pronto, pero volveré a verte.- No lo dudes y voy a estar esperando.- se pone de pie y echa hacia atrás el largo cabello negro, en ese gesto que tantas veces repitió para él.- Tienes que cuidar a Harry.
- Lo haré.
- Tienes que cuidarte tú.
- Te lo prometí.
- Recuerda todo esto cuando despiertes, amor. Ya falta poco para eso.
- Lo recordaré.- se sienta en la cama para verlo unos segundos más.
- Te amo, Remus.
- También te amo, Sirius.
- Sigue sonriendo, amor… Siempre…
Y así quiero recordarte
Como antes, así adelante
Así vida mía
Mejor será así
Ya no distingue la figura alta, ya se pierde entre las brumas del sueño, el fulgor de los ojos azules; y la cabellera azabache se mezcla con el profundo tono del sopor que lo envuelve.Por primera vez en semanas, Remus duerme en calma.
Harry despertó de a poco, se había quedado dormido en el sofá de la sala. La claridad de la mañana entraba por las ventanas abiertas y eso lo asombró porque en esos días, Remus había mantenido todo cerrado y a oscuras. Una mano puso frente a su vista una taza de chocolate, caliente, aromático y al alzar la vista, Harry encontró asombrado, el sonriente rostro de Remus.
- Remus… ¿Estás bien?
- Sí, Harry. Ahora estoy bien.
- Estás sonriendo.- observó Harry, aliviado.
- Anoche hice una promesa.
FIN
